Un par de días mas tarde de lo esperado, pero nuevo capítulo.

Gumball inicia su descenso en problemas cada vez mayores.


Tras la partida de Jamie, Gumball se pusó ansioso recordando sus palabras "Todos en la escuela estan hablando de ello...", empezó a dar vueltas en su habitación nervioso ante todas las posibilidades negativas que podían desencadenar. Necesitaba de primera mano saber que clase de rumores estaban circulando, necesitaba que Darwin regresara de la escuela.

En el pasado Gumball no les había dado mucha importancia a este tipo de situaciones, de una u otra forma terminaba resolviendo el problema. Pero ahora que no podía acercarse a la escuela, no había nadie que pudiera evitar que se dijera lo peor de él y aún le quedaban más de veinte dias de suspensión.

Despúes de los que pareció una eternidad, el autobús escolar paso frente a su casa.

- ¡Hey Gumball! - fue lo único que pudo decir Darwin antes de empezar a ser zarandeado con gran rápidez.

- ¡¿Por que no habías contado nada?! - reclamaba Gumball

Anais que caminaba detrás de Darwin no pudo evitar reir.

- Te dije que tarde o temprano iba a enterarse – dijo, pasando de largo a sus hermanos, en dirección a la casa.

Era claró que tambien ella tambien sabía.

- Lo siento Gumball – se disculpó, aún agitado por la sacudida que le había dado su hermano -, pero creí que lo mejor sería si no te sabías nada hasta que volvieras, créi que ya tenías demasiado con los castigos de mrs. mamá.

El desasosiego de Gumball por un segundo se vió reducido por la compasión de su hermano, pero sus angustias regresaron con la misma rapidez.

- Bueno ¿Qué quieres saber? - pregunto finalmente Darwin.

- ¡Oh! No lo se, quizas solo quiero que me cuentes... ¡TODO!

Darwin empezó a inquietarse.

- ¿Estas seguro que quieres saber?

Gumball lo miró imperturbado.

- No va a gustarte...

- ¡Empieza de una vez!

Darwin suspiró y comenzó a relatar.

- Bueno, cuando llegue a la escuela al día siguiente de tu expulsión, todo mundo estaba rodeando a Masami escuchando su versión de lo que había sucedido en el gimnasio. Estaba contando que habías tirado la puerta del vestidor de las chicas, entrado agitado con una mirada animal y saliva escurriendo de la boca.

-¡¿QUE?! - gritó Gumball.

- Y eso no es todo, posteriormente dijo que te habías abalanzado sobre ellas como un bestia fuera de control, hasta que las chicas habían unido fuerzas y sometido en el suelo.

Gumball palideció, las cosas estaban mal. Muy mal.

- Eso fue el principio.

- ¡¿Hay más?!

- Ni siquiera he comenzado – exhaló Darwin como preparandose para una larga narración -. Despúes de eso Tobias se convirtió en el centro de atención, diciendo que le habías revelado tus negras intenciones minutos antes y de como habías planeado todo desde meses atras. Nos contó que había intentado detenerte, sin embargo al ver que intentaba frustrar tus planes, le habías encerrado en un bote de basura.

- ... - El cerebro de Gumball aún procesando lo que acababa de escuchar.

- Despúes de esto cada una de las chicas pronto tuvó su propia versión, aunque todas eran algo similares. Carmen fue la primera diciendo de que no soló habías tirado la puerta del gimnasio, no solo eso, sino que habías entrado en ropa interior y te habías abalanzado sobre ellas. Sin embargo no pudó soportar la situación y cerró los ojos esperando a que todo terminara. Su historía se convirtió de las más populares y practicamente todas las mujeres en la escuela se pusieron en tu contra, sea cierto o no ahora Carmen tiene asesoria con Mr. Small todos los dias despúes de clase para tratar su crisis post-traumatica.

» Por su parte Teri lo tomó como una venganza personal. Dice que llegaste para burlarte directamente de ella en su momento de mayor debilidad, por suerte nadie le esta prestando mucha atención, considerando que todo mundo sabe que es paranoica. ¿En serio quieres que continue?

Gumball estaba muriendo por dentro, viendo toda su vida irse por el drenaje. Creo que nada podría ser peor. Pensaba. Finalmente asintió.

- Esta bien, la historia de Molly es la peor y se ha prestado para muchos rumores. Pero ella cuenta que tras entrar en el vestidor te abalanzaste sobre ella, justo en el momento que se estaba cambiando, haciendole cosas innombrables.

¡Eso es! No puedo volver a mostrar mi cara en la escuela nunca más. Pensó.

- ¡Pero... p... pero nada de eso es verdad! - se intentó defender Gumball ante las acusaciones. Darwin solo le dio un par de palmadas en la espalda.

- Lo se amigo, pero no hay nada que podamos hacer.

Darwin guardo silencio un instante.

- Si te sentir mejor Carrie y Tina creen que realmente fue un accidente.

Eso no ayudaba mucho, las dos personas que creían en él son las que más problemas le habían causado en la escuela.

El resto del día Gumball se pasó pensando que tendría que hacer para enmendar las cosas.

¿Llamarlos por teléfono quizas? Pensaba. No, eso no funcionaría; sin mencionar que era posible que no quieran hablar conmigo.

Claramente no podía acercarse a la escuela, si lo descubrian se arriesgaba a ser podía hacer mucho desde su casa y solo podía salir sin que nadie se diera cuenta en las mañanas, cosa que no servía de nada considerando que en ese momento todos estaban en la escuela.

Debía aclarar las cosas con todos. ¿Pero comó?


La solución llegó a Gumball, el primer el viernes por la noche innesperadamente.

Pasada la hora de dormir, un golpe en la ventana de su cuarto le despertó. Inicialmente creyó que había sido Darwin, pero unos segundos despúes volvió a repetirse. Adormilado, se levantó de su cama y caminó hacía el origen del sonido. Darwin estaba profundamente dormido en su pecera, ausente de lo que sucedía.

La noche cerrada no le permitía ver con claridad lo que sucedía en su jardín, pero podía disernir levemente un par de siluetas dirigiendole alguna especie de señal.

Levantó la ventana con mucho cuidado, para evitar hacer ruido. En el patio se encontraba Jamie, junto con otra joven que Gumball no reconocía.

- ¿Que haces aquí? - preguntó Gumball en el volumen más bajo de voz que pudó conseguir.

Jamie se acercó a la casa con una soga.

- Vinimos por ti – le respondió la pelirroja, mientras empezaba a desenrrollar la cuerda.

- ¿QUE? - Gumball exclamó confundido en su volumen de voz habitual. Darwin se agitó ligeramente en su pecera. - ¿Estas loca? Si mi madre descubre que salí, estoy muerto.

Jamie sin prestarle atención lanzó la cuerda con precisión a las manos de Gumball.

- ¡Vamos! - susurraba Jamie – ¡La fiesta ya empezó!

- ¿Fiesta? - preguntó ligeramente sorprendido - ¿Cual Fiesta?

- ¡Duh! La fiesta de Venus.

- ¿Huh? ¿Quien es Venus?

Jamie giró los ojos.

- ¡Venus! ¿Todo mundo la conoce?

- ...

- ¿Hermana mayor de Leslie?

- ...

- ¿Prima de Penny?

Gumball no tardó mucho en vestirse y aparecer en el jardín. Su pensamiento se había nublado unos segundos haciendolo ir en contra de su sentido común.

- Te dije que vendría - Jamie rió dando un golpe en el brazo a su amiga -. Gumball, ella es Almond; Almond, Gumball.

La chica lo miraba de pies a cabeza, analizandole. Finalmente se encogio de hombros y le dió la mano.

Almond era una ardilla unos centimetros más alta que él, vestía ropa simple e informal. Gumball sabía que la había visto en alguna ocasión en la escuela pero nunca le había prestado atención, pero era claro que estaba en algún grupo arriba de su generación.

Caminaron en la oscuridad de la noche calle arriba en dirección a los suburbios, tras recorrer cuatro manzanas, pudieron escuchar el sonido de la música proviniente de una casa cercana.

La puerta estaba abierta y había varios jovenes de Elmore platicando en el exterior. Algunos incluso fumando a pesar de su corta edad.

Los tres se abrieron paso entre la multitud, aunque realmente nadie estaba prestandoles mucha atención, cada quien estaba con sus propios amigos, sin embargo Gumball pudó notar que más de una persona le señalaba discretamente al pasar., era claro que sabían de quien era.

Era cerca de media noche y la fiesta estaba en su apogeo. La música hacia vibrar las paredes de madera del salón.

Había mucha gente, sin embargo ninguna cara familiar, pero no se podía evitar notar el exceso de parejas. A Gumball le sorprendía que se comportaran de manera tan 'adulta' de una generación a otra, podía ver personas que no parecian mayores a su edad, sin embargo bebían alcohol o se comportaban indecorosamente frente a sus amigos, sin que a nadie le importara. Por un segundo le pareció ver la cabellera multicolor de Rachel entre las cabezas, pero rápidamente la perdió de vista.

- ¡Eh tú! – dijo Almond, ofreciendole a Gumball un vaso de lo que parecía ser jugo de naranja.

Gumball lo olfateó. Era claro que contenía algún tipo de licor.

Gumball en su vida había tomado alguna bebida alcoholica, sin embargo la presión social y la mirada de Almond, que continuaba valorandole, le obligarón a vaciar el contenido del vaso en un trago. Finalmente ¿Que era lo peor que podía pasar?

Jamie y Almond lo miraron sorpendido y le ofrecieron una segunda bebida.

Originalmente su cuerpo rechazó el sabor y el contenido del alcohol, pero su poca resistencia a este tipo de intoxicaciones le inhibió rápidamente. Pronto Gumball y sus dos acompañantes se habían únido al resto de la multitud en la sala de estar, bailando (o por lo menos moviendose locamente) al ritmo de la música.

- Pareces bastante divertido... para un niño. - comentó Almond eventualmente. Parecía que por fin lo había aceptado como persona, aunque claro tambien los efectos del alcohol habían actuado sobre ella.

Después de un rato se tumbaron en un sofa, cansados de la actividad física. Los tres compartiendo un vaso más de aquel elixir que parecía darles energía suplementaría cada vez que tomaban un sorbo.

- Y bueno... ¿Quien es Venus? - preguntó Gumball despúes de unos minutos de silencio.

Jamie se subió al sofa para compensar su baja estatura y comenzó a explorar la casa con su mirada.

- ¡Ahí! - dijo Jamie, señalando un grupo de personas sentados al pie de la escalera – Si miras con atención, verás que no son más que un grupo de prepubertos adorando ciegamente a la reina abeja.

Gumball se levantó y pudó ver que toda la atención del grupo se centraba en una persona, quien asumió era Venus, una hermosa flor... ¡carnivora!

- ¡Ja! ¿Quien hubiera pensado que Leslie tenía una hermana asi?

Como por acto de mágia una voz femenina/masculina se escucho detrás del sofa:

- ¿Alguien dijo mi nombre?

Los tres se voltearon a ver quien les había interrumpido. Era Leslie.

- ¡Oh! ¡Gumball! - profirió Leslie sorprendido. Sus ojos tenían unas tenebrosas ojeras, claramente no estaba acostumbrado a ese tipo de escenarios. Se veía cansado y deshidratado -. Eres de las personas que menos esperaba ver aquí.

Tomó asiento entre Gumball y Jamie, sin importarle la reacción incomoda de ambos.

- Creí que enloquecería al no encontrar nadie con quien hablar – continuó hablando -. Mi hermana hizó una fiesta demasiado masiva para mi y no me dejó invitar a nadie.

Leslie se había abrazado incomodamente de Gumball, en busca desesperada del contacto humano. Almond no pudó evitar reirse de los dos.

- Intenté subir a mi cuarto a dormir para evitar este suplicio. Pero en mi cama estaban dos compañeros de Venus... - Leslie se interrumpió. Sus pupilas se contrayeron como si estuviera reviviendo alguna escena - ...ellos estaban co... cop... estaban...

- ¿Follando? - completó Jamie.

La cara de Leslie se torno palida al escuchar esa palabra y volteo a ver a la chica toro.

- ¿Ja... Jamie? - tartamudeo Leslie, dandose cuenta por primera vez de la presencia de una de las bravuconas más conocidas de Elmore en su casa - ¿Que... que haces aquí?

Jamie sonrió satisfecha con la expresión de pavor de Leslie. Ese tipo de gestos era una de las tantas razones por las que ella disfrutaba atormentar a los debiles.

- Jajaja, no se si te has dado cuenta, pero yo y tu hermana somos amigas desde antes que tu usaras pañales.

Leslie rápidamente cambio de lugar colocandose detrás de Gumball, usandole de escudo.

- ¿No recuerdas acaso de que fui tu niñera por varias semanas? - relataba Jamie con una sonrisa de lado a lado de su rostro. Leslie parecía volviendo a experimentar recuerdos que habían sido bloqueados años atras.

Mientras su nueva 'amiga' seguía jugando con los miedos de Leslie, algo en la mente de Gumball empezó a trabajar entre nubes de alcohol y sopor. Algo le decía que esa era la oportunidad que había estado buscando. Ganandose a Leslie podría quiza resolver las cosas con Penny al menos.

¿Que debo hacer? Pensaba.

Debía de utilizar la necesidad de Leslie de un amigo en ese momento y Jamie le había entregado en bandeja de plata la oportunidad. Gumball sin saber bien como se desenvolverían las cosas, le tomó de la mano y lo arrastro fuera de la casa. Leslie confundido no pusó ninguna resistencia.

Momentos despúes estaban en el patio trasero.

- Gracias Gumball - dijo la flor finalmente, notablemente más calmado -. No se lo que hubiera hecho si Jamie me hubiera humillado como en aquella ocasión...

- ¿Humillado? ¿De que hablas?

- ¡No no! ¡Olvida que dije algo! - dijo Leslie sobresaltado al notar que había hablado de más.

Hubo una breve pausa.

- Para eso estan los amigos – concluyó Gumball.

Leslie no pudó evitar rascarse incomodamente sus petalos mientras veía al gato.

- Sabes... creó que Carrie tenía razón respecto a ti – comenzó a decir -. Una persona que esta dispuesta a rescatar a sus amigos de manos de un engendro demoniaco, no puede ser tan mala.

La cosa pintaba bien.

Durante las siguientes dos horas, Gumball tuvó que soportar a Leslie; Una vez que había comenzado a hablar fue imposible de detenerlo, pero él sabía que era necesarió pasar por aquella tortura auditiva hasta que se presentara el momento adecuado para hablar sobre Penny. Gumball tuvó que escuchar todo un discurso sobre lo irresponsable que era su hermana, lo degenerados que era todos los jovenes del noveno año y la injusticia de que sus padres le ignoraran cuando intentaba exponerles la realidad.

Despúes de lo que pareció una eternidad Leslie se detuvó momentaneamente al escuchar un cristal romperse en algún lugar de la casa. Gumball aprovechó el interludio para cambiar la conversación.

- Bueno y ¿que ha pasado en la escuela estos dias?

Leslie lo volteó a ver de reojo aún buscando el origen del vidrio roto.

- Pues tu sabes, lo de siempre: tareas, trabajos, receso - empezó a contarle -. La maestra Simian ha estado menos exigente tras tu suspensión. Pero realmente nada emocionante ha sucedido desde tu incidente en los vestidores a principio de semana.

Era claro que Leslie estaba evitando hablar de los rumores, lavandose las manos (¿hojas?) de todo lo que se había estado diciendo.

- Las chicas aún siguen enojadas por lo que sucedió aquel día, Masami es la que esta más enfadada. Tu sabes como son - continuó relatando con cuidado de no tocar detalles especificos -. Creo deberías disculparte con ellas, aunque haya sido un accidente.

Leslie se desvió nuevamente de la conversación y empezó a dar su punto de vista experto del comportamiento de las mujeres en la sociedad y la influencia de los vampiros adolescentes en su forma de ser durante los ultimos años; Por suerte, fue salvado de otra hora de aburrimiento gracias a Venus, que llamó a gritos a su hermano desde algún lugar de la casa.


Conforme paso el tiempo la fiesta fue muriendo y cerca de las tres de la madrugada una buena parte de los jovenes que seguían conscientes se fueron marchando en zig zag a sus respectivas casas.

Pronto solo quedaron unos cuantos. Jamie estaba noqueada en un sillón y Leslie dormido en una esquina, ambos con la cara llena de garabatos de algún bromista. Gumball platicaba con algunos perfectos desconocidos como si fueran amigos de toda la vida y Venus que había perdido a la mayoría de sus fieles seguidores comenzaba a aburrirse.

Tras unos minutos Venus decidió tomar cartas en el asunto, y llamó la atención de los pocos que quedaban golpeando una copa de cristal. Tenía en su cara una sonrisa picara con un aire de maldad, que alertó a varias parejas de ser el momento perfecto para retirarse.

- ¡Atención a todos! ¡Creo que es la hora de que los 'adultos' nos divirtamos! - dijo con un tono de voz elevado, intentando sonar ceremoniosa – Viendo que solo quedamos unos pocos creo es tan buen momento como cualquier otro para hacer un pequeño juego...

Gumball miró a su alrededor. Efectivamente no había más de veinte personas aún conscientes. Y con excepción de Almond, nadie conocido.

- ... creo es hora de 'Cinco minutos en el cielo' – concluyó Venus. Inmediatamente tras el anunció empezaron a iniciar murmullos entre los hombres y pequeños gritos de emoción entre las mujeres.

Gumball no tenía la menor idea de que estaba hablando.

- Ya conocen las reglas – siguió hablando -: Todos tomaremos un papel númerado al azar. Nos dividiremos en dos habitaciones, en una los chicos y en otra las chicas. Cuando escuchen su número dirijanse al garage – dijo señalando una puerta a lado de la cocina -. Lo que pase en el garage se queda en el garage. Tras pasar cinco minutos anunciare a los siguientes afortunados. Es problema de ustedes si no salen antes de que llegue el siguiente duó.

La mandibula de Gumball se cayó al suelo tras escuchar en que consistía el 'juego'. Nervioso volteó a ver a su alrededor, no era el único inquieto con el anuncio. Sin embargo era claró que había mucha gente ansiosa por iniciar la actividad.

Antes que pudiera huir, Venus se acercó a él con dos charolas llenas de pequeños papeles. Con todos los ojos sobre él, no pudo más que tomar uno.

Número 3. Había obtenido.

Cuando todo mundo tuvo en sus manos un número Venus les señalo a los chicos su habitación.

El corazón de Gumball se aceleró a un ritmo cardiaco peligroso. Había venido con la intención de solucionar un problema, pero había terminado con el riesgo de meterse en uno diez veces mayor.

- ¡Luces Fuera! - anunció Venus una vez que todos se habían separado – Y recuerden: No se puede hablar o intentar adivinar quien era la otra persona.

La oscuridad total cayó sobre todos, ocultando el nerviosismo inminente de Gumball.

Los minutos se convirtieron en años, mientras que un torrente de miedos se azotaba sobre el pequeño gato: Si palabra de esto llegaba a la escuela, estaría expulsado con toda seguridad. Peor aún si esto llegaba a oidos de su familia o amigos, se convertiría en un rechazado social.

Lamentablemente su suerte continuó a la deriva, y antes de que pudiera seguir preocupandose por las posibles repercusiones, escuchó su número.

- ¡Número 3! - anunció la voz de Venus.

Gumball consideró escapar bajo el manto de oscuridad, pero su juicio nublado junto con las voces de los demás chicos lo... ¿animarón?

- Que suerte '#3' serás el primero.

- Ja. Si eres afortunado serás la pareja de Venus.

- ¡Que envidia '#3'!

¿Quizas lo mejor es terminar todo esto de una vez?. Pensaba.

A tientas abrió la puerta de la habitación para dirigirse al garage. Por un segundo la luz de la luna, le permitió ver la silueta de una chica más alta que él entrar en el garage.

¿Almond? Pensó Gumball.


El siguiente capítulo como imaginaran es principalmente lemon. Era demasiado largo para que fuera un capítulo comodo de leer.