II

"No lo entiendo…después de tantas promesas y tantas cosas que pasamos juntos ¿decides que no soy lo suficientemente buena para ti?...que más da, sin al fin y al cabo soy sólo una simple humana. Creo que nunca fui buena para ti, en todos los sentidos…

Te regalé mi corazón, y tu me lo devuelves, pero en mil pedazos…

Sinceramente, no se como voy a sobrevivir son ti. No lo sé, no creo que pueda…

Te llevaste todo al ir…todo. Todo se fue contigo. De mi no queda nada. Mantendré la promesa que me hiciste hacer, no te preocupes, no haré nada estúpido, por el bien de Charlie…

¡Maldita estúpida Alice!, ¿¡cuántas veces le dije que no quería fiesta ni regalos!.

Si no hubiese ido a ese estúpido festejo, nada de esto habría sucedido. Aún estarías por acá, tal vez no a mi lado, pero si te tendría cerca…Me conformaría con ello. Me conformaría con sólo verte cada día y respirar el mismo aire que tú respiras. Me conformaría con tan solo mirarte. Me conformaría tan solo con pisar el mismo suelo que tú pisas. Me conformaría, con solo saber que estas en el mismo lugar que yo. Solo así podría sobrellavar este dolor.

No puedo ni siquiera pronunciar tu nombre son que me llegue una oleada de sufrimiento…No sabes el gran dolor que padezco. Estoy desecha. Ya no tengo lágrimas para seguir llorando tu abrupta partida. Estoy vacía. Ya no que da nada de mi, como me conociste alguna vez.

Tengo un agujero en el pecho, que cada vez que recuerdo tu nombre se abre cada vez más…

No sabes como duele. Estoy rota, perdida, destrozada. Te llevaste mi corazón contigo. Me lo arrebataste, y lo destrozaste… Estoy muerta en vida."

Debí arroparme, pues cada vez que leía una línea, comenzaba a darme escalofríos y puede sentir un frío tan intenso, que me congele hasta la médula.

¡Santo cielo!...sufrió demasiado. Como quisiera poder tenerla a mi lado para poder darle algo de consuelo. ¡Qué culpable me siento!. De una u otra manera, siento que tengo la culpa de todo su sufrimiento. ¡Qué daría por poder intercambiar lugares! Ella dio su vida por mí. ¿Por un monstruo?. Desearía que mamá estuviese a mi lado, poder abrazarla y decirle lo mucho que la amo, aunque sea un perfecta extraña para mí.

¿Alice? ¿Quién demonios es Alice?. Sólo espero que Jacob pueda respondérmelo.

Tendré que reprocharle muchísimas cosas a Jake!. ¿Porqué ahora, después de tanto tiempo me pasa esto?. Sólo espero que pueda contestar a mis incertidumbres.

Jacob, ha sido como mi ángel de la guarda. En cierto sentido es mi padrino. Creo que por eso, mamá le hizo jurar a pies juntos que era su obligación el cuidar de mi, aunque la manada no estuviera de acuerdo con ello. Les costó muchas peleas y colmillos aceptarme. Sam, aun me mira con cara de asco, y apenas deja que me acerque a Mia, su hija, mi única y mejor amiga. No concibe como un "experimento" de la naturaleza como yo, sea amiga de su tesoro más apreciado. Claro, que si de rarezas se tratara, Mia es una hermosa licantropa de pelaje negro azulado cuando se enoja demasiado!...Fue una vez, que nos escapamos juntas para tirarnos de los acantilados (era estúpido, pero era la gran diversión para nosotros y otros chicos de la Push)…tuvimos la mala suerte de que Sam nos descubriera a punto de lanzarnos al vacío. Tomó por el pelo a Mia y la llevó a regañadientes hasta casa, entre medio dirigiéndome una sarta de cosas que ni le entendí nada. Poco después, en vano trate de llamarla, buscar alguna manera de comunicarme con Mia. Jake vino a darme la noticia. Él pensó que me asustaría, pero la verdad lo encontré genial!

- Nessie, no vayas a asustarte por lo que te diré….bueno, tu sabes lo que soy yo, y los chicos en general ¿no?

- Sí, claro que son licántropos.- era algo de lo más natural para mi.- ¿pero a que va tanta inseguridad para decirme algo? Generalmente tu no eres así…¿se trata de Mia, verdad?

- Bueno, si…después de que Sam las encontrara en el acantilado y furioso se llevó a Mia…este, bueno, pues, la cosa, el asunto es que Mia se enfureció, perdió el control, y para sorpresa de Sam y todos, Mia entró en fase!

- ¡No!, ¡no puede ser!...- Jake iba interrumpirme, mal interpretando mi entusiasmo por temor, pero antes de que pudiera hacerlo, agregué algo más.- ¡Esto es genial!. ¡wow! ¡mi mejor amiga y hermana del alma un mujer lobo!...¡fascinante!

No sé cual era la reacción que Jake hubiese querido que tuviera. No lo comprendo, toda mi vida he crecido junto a hombres lobos e historias tenebrosas sobre otras criaturas, por esa razón para mi era lo más normal que mi querida amiga Mia, resultara ser ni más ni menos que una licantropa adolescente. ¡Fascinante! Una mujer loba y un humana mezclada con, ¿qué?, en fin, un medio humana…¡dos monstruos intimas amigas!

Lamentablemente, ya no podía ver tan seguido a Mia, primero debía aprender a controlarse.

Eso me ponía un tanto triste. Sin ella, me sentía más sola que de costumbre.

Suena el timbre, que me saca de mis cavilaciones.

Como recuerdo que Charlie no está, a regañadientes bajo para abrir la puerta.

- Hola Jake! .- mis ojos brillaron de alegría la verlo.

-Mi querida niña.- me abrazó tan calidamente que todo el frío que sentía hasta hace un rato, había desaparecido por completo.- sé que ayer fue tu cumpleaños…antes de que digas nada, he decidido que pese a tus protestas y todo, de todas maneras voy a hacerte entrega de tu regalo de cumpleaños.

Mis regaños y protestas fueron en vano. Me dirigió hacia fuera. La verdad no entendía nada. Hasta que lo vi. Se me cayó la mandíbula hasta el mismísimo suelo!

No podía creerlo, Jake me estaba regalando una motocicleta.

- Sabía que Charlie iba a decirme algo, pero, lo convencí que ya que tienes edad suficiente y que eres lo bastante responsable para manejarla con sumo cuidado. Además, creo que te será más práctica.

Me guiño un ojo. Sabe como adoro la sensación de velocidad y viento en el rostro, cual perro sacando la cabeza por la ventana del auto en movimiento.

- Nessie, no es la gran cosa, pero trabajé bastante en ella, espero que sea de tu gusto.

Sin pensarlo dos veces, la monté, sonó el estrepitoso rugido del motor, saqué el freno y las ruedas chirrearon contra el pavimento...-¡Hey, Nessie, tómatelo con calma, no vaya a ser que Charlie se arrepienta!.- me gritó Jacob justo antes de desaparecer por la larga calle.- Era la sensación más gloriosa sentir el viento en mi rostro…"Oh, si genial!" "Solo quisiera que durara por siempre"…Pero como no todo es para siempre, en algún momento debe acabar. Volví a casa, en el pórtico me esperaba un sonriente Jake junto a un preocupado Charlie quien recién había llegado.

- ¿¡Y es que pretendes estrellarte contra un árbol o peor con una casa!

-…Lo lo siento Charlie, creo que me deje llevar nada más…

- ¡Ahh que va Charlie!, te prometo que la próxima vez conducirá más lento.- repuso Jacob, guiñándome un ojo, a sabiendas que no sería así, que cada vez que pudiera, aceleraría al máximo para volver a sentir esa gloriosa sensación de vuelo.

Una vez que Jake se fue y quede sola con Charlie, entramos al interior de nuestro hogar a resguardarnos del frío. Una vez adentro, Charlie, que nunca ha sido bueno para expresar sus sentimientos y mucho menos para hablar, me extendió la mano, y depositó en las mías una pequeña bolsita de terciopelo color azul. La quedé mirando, apunto de regañarle; antes de que dijera nada me interrumpió:

- Es una simple pieza de joyería que perteneció a tu madre…creo que a ella le hubiese gustado mucho que la tuvieras.

Habiendo oído eso, la abrí, dejé caer la pieza en mi mano. Era un anillo de plata, con una hermosa piedra con forma redonda en tonos blanquecinos y azules. Era sencillamente hermosa. La calcé en uno de mis dedos; sentía como el anillo se ajustaba sin problemas a la forma de mis dedos. Me quedé absorta mirándola, no sabía que responder. Pero en ese momento, una cálida lágrima cayó por mi mejilla. Con esa simple expresión absolutamente inconciente, se lo dije todo a Charlie. Nos fundimos en un largísimo abrazo fraternal, y ambos dejamos escapar nuestros respectivos sentimientos de gran tristeza. Para él, peder a su única hija. Para mi, no conocer jamás a mi madre, ni saber lo que serían sus abrazos, caricias y palabras alentadoras. ¡Cómo me hace falta mi madre!