Secretos Ocultos

Secretos Ocultos

Una joven recientemente incorporada a la Institución UT Universidad Tohoiko, se encontraba apenas entrando a su salón de clases y por impacto, recibiendo una nueva sorpresita por hablares de los compañeros integrantes de su grupo, rayos otro día de exámenes, apenas mis primeras semanas en esta escuela y parece que todos los días de clases están a la carrera, y por eso mismo se les ocurrían los terroríficos exámenes sorpresas al profesor de Matemáticas, al menos del siguiente examen, si tenia conocimiento de que iba a acontecer, pero aun así, no le ayudaba en nada que fuese de inglés, justo esas dos materias eran su talón de Aquiles, y aun así se desempeñaba un poco mejor en estadística, pero claro esta en situaciones en que tuviera conocimiento del examen y obviamente un estudio previo.

El maestro entro al salón, saludo al pequeño grupo anunciando la existencia de un examen sorpresa, relativamente no eran muchos, unos veinte como máximo. Algunos integrantes más que contestar, tomaron la confianza de protestar por el examen, claro esta en vano, ya que el profesor prosiguió con lo planeado, inició prendiendo la pantalla interactiva, donde aparecieron al instante dos problemas con su correspondiente diagrama de dispersión, para proseguir a repartir una hoja con los problemas a cada uno de sus alumnos.

La chica observo la hojita que anteriormente hubiese repartido el profesor, en ella se leía:" determinar la varianza, la mediana, la desviación de las medias y las proporciones" y para esto, solo dos formulas vistas en las dos clases anteriores, algo tan fácil, pensó con exasperación, pero por que ese nerviosismo, hacia años que no le sucedía por un bobo examen, esa opresión en su corazón, esas ansías, no la dejaban pensar bien, finalmente termino decidiendo culpar de ello a los exámenes que tendría posteriormente, se recrimino a si misma, no tenia por que preocuparse por cosas sin sentido, ni lógica, sin embargo, lo raro era que eso le pasaba desde el primer día que había puesto un pie en esa Institución Universitaria.

Una hora paso y realmente apenas e inició escribiendo los datos del problema, ya había identificado de que formula se trataba, ahora el problema era acordarse completamente de la formula, su cabeza era un mar de pensamientos divagantes, por única y rara vez le dio gana al profesor de no poner ni siquiera las formulas en el pintarrón como acostumbra hacer, en fin, solo resignación había que tener, resolvió el primer problema pero justo en ese momento se dio cuenta de su equivocación, formula equivocada, que rayos le pasaba ese día.

Se dio por vencida, era trabajo y desgaste en vano, además claro de un seguro dolor de cabeza, cuando decidió ir a entregar el examen, justo se percato de que el profesor ya no estaba. - extrañada consulto su reloj- Pero si apenas y son las 6:00 mmm... cosa rara, aun faltan treinta minutos de clase- observo a sus compañeros, realmente apenas y les conocía, era por eso mismo que casi no convivía con ellos, al menos para entablar una conversación fuera de lo que era la escuela y tareas, cosas fugases, y todo por que en esta Universidad cada trimestre se salían de la carrera varios estudiantes y entraban otros, era difícil así mantener una amistad, auque también contaba que apenas y cumpliría el mes reincorporada en esa escuela.

Observo con atención la hoja en sus manos, y no pudiendo evitarlo pensó melancólicamente en su antigua universidad, en sus amigos, todo lo que dejó, pero era bueno, si no hubiese aceptado esta beca por destacar como la mejor alumna de primer grado hubiese sido demasiado tonta, esta escuela era buena una de las mas famosas y reconocidas de Japón y lo mejor era que ya llevaba aventajado un año de su antigua escuela, el sonido de choque contra el piso de una lapicera metálica la hizo devolver la atención a sus compañeros, era raro estaban bastante serios, platicando entre ellos, cada uno con su grupito, realmente era raro generalmente parecían pericos hablando unos con otros, sonrió burlonamente ante ese pensamiento, nuevamente observo la no tan grande hoja en sus manos, en fin, suspiro resignada, me temo que ha sido una… ¿"broma"?, si podría decirse que eso fue lo que planeo su profesor con ánimos de probarlos y así decidió asustarlos un poco, cruzó los brazos, continuando con sus pensamientos, eso es señal de que esta conciente de que no estamos practicando lo suficiente, vaya esa intuición que tienen estos maestros a veces me sorprende y otras tantas no, pero bueno por algo saben de psicología, rió para si misma por sus bobas respuestas internas, hizo añicos la hojita sin pensar y la tiro en el cesto junto a la puerta.

La media hora paso, y la clase próxima tampoco la tuvo, sin embargo les anunciaron que para la próxima clase estaba destinado un examen de ingles, cosa que no agrado a ninguno de los integrantes del grupo, Akane solo se limitó a hacer una mueca de disgusto, por que rayos se empeñan los maestros en molernos el fin de semana, sean o no sean exámenes, les fascina disfrutar y que nosotros no, en fin viernes, sin clases, seria bueno ir despejarme saliendo a algún lado pero estoy tan exhausta, el trabajo hoy si que estuvo pesado, tomó sus libros, y camino lentamente hacia la puerta, justo antes de tocar la perilla sus compañeros se levantaron junto a sus respectivos grupos de amigos, observaron el reloj, mientras caminaban apresurados, no permitiendo así, que ella siquiera tuviera la oportunidad de abrir la puerta y entre empujones pasaron todos casi a la vez, al parecer con gran prisa, dejando completamente solo el salón, a excepción de ella.

-Con permiso Akane, si claro pasa, que te vaya bien, igual a ti, adiós -repetía para si misma con sarcasmo y algo de molestia -y pensé que en la Universidad con mayor rango académico había gente si no un poco mas madura, al menos mas educada o será que de plano no se saben mi nombre –observo parte del pasillo desierto a través de la puerta abierta y continuo hablando confiada de que estaba completamente sola- en fin apenas unas semanas, nuevos compañeros y ni por que molestarme si yo tampoco me se los suyos –un suspiro de cansancio se escapo de sus labios, al tiempo que un chico pasaba por el pasillo cargando un grupo de libros en sus manos, justo frente a ella.

- Oye, disculpa –el chico se detuvo, mostrando en sus facciones sorpresa por el llamado, mas sin embargo resaltando en su rostro lo apresurado que estaba.

- ¿Que sucede? –respondió apresurado con la voz mezclada de nerviosismo.

-Sucede que necesito saber donde esta la dichosa biblioteca –observo al chico a detalle, no era muy normal en ella prestarle tanta atención a un chico, pero este era extraño y realmente muy guapo, odiaba pensarlo, pero debía ser sincera consigo misma, no iba echar al caño los recientes meses de terapia por complicaciones feministas y de orgullo, es verdad, que lo de ser sincera debía ser abiertamente a palabra expresada en voz alta, pero hablar consigo misma internamente al menos era un avance, tampoco se puede pedir tanto, eso era lo mas maravilloso de pensar para si misma, podía afrontar cuanta cosa quisiera y ser sincera, sin tener que bajar la guardia ante los demás.

Sin darse cuenta divagó, dejando al pobre chico con una cara de duda y extrañeza, al grado de intolerarlo un poco- ¿Sigues aquí?

Con la nueva intromisión del chico Akane salió de sus divagaciones para prestarle atención- Eh...si, te preguntaba que si sabes donde esta la biblioteca, tengo apenas semanas aquí, las tareas van por montones y todavía no eh conocido todo este edificio por "x" o" y" razón-mientras hablaba hacia ademanes con sus manos- por clases... rayos de ver sabido que por las tardes ni siquiera te dan cinco minutos de receso, creo que hubiese preferido que me cambiaran a la tarde en el trabajo-era mas de la información que debía intercambiar, se avergonzó por unos momento, pero después le resto importancia, ni hablar, que la oyeran quejarse no era una novedad, en fin la escuela es muy grande no pasa de que no lo vuelva a ver, se reconforto con este pensamiento, le mantuvo la vista como si lo que había dicho fuese algo sin importancia y al parecer él pensó igual, puesto que ni se inmuto en hacer algún comentario al respecto.

-Justo me encuentro dirigiéndome para allá, debo entregar… –señaló con la vista el cargamento que llevaba en sus manos- estos libros antes de que cierren y si no lo hago será otra multa que tendré que pagar –se le oía algo molesto, inseguro y temeroso al menos así lo percibió ella-

-Vaya pues que bien exceptuando lo de la multa, me refiero a que sirve y conozco el camino, no te quedara otro remedio más que aguantar mi compañía –sonrió abiertamente, aquel chico le inspiraba confianza y familiaridad.

-Por mi no hay problema, solo te pido que te apresures –mantuvo su expresión seria y después de sus palabras, sin más, continuo su camino dejando atrás a Akane con una cara de asombro, por tal descortesía e indiferencia del chico, corrió hasta alcanzarle, mas prefirió en vez de ir a la par con el, caminar solo tras de el sumiéndose en sus pensamientos de nuevo- tal vez le molesto llevarme de carga, pero en todo caso, que pesado, un poco de cortesía no hubiera caído mal en el momento, tal como lo pensé, la educación les hace pero bastante falta -A cada pensamientos su cara cambiaba de expresión y realmente no eran muy amistosas, mientras ahora subía unas escaleras algo largas.

Llegaron al tercer piso y continuaron caminando por un largo pasillo en penumbra, ambos manteniéndose en silencio, algo incomodo para Akane, así que decidió romper el hielo- Si seré boba, ni siquiera me presente contigo –le observa su amplia espalda, esperando a que reaccionara ante el comentario y se girara con una sonrisa amable, pero sucedió todo lo contrario, el chico siguió caminando sin siquiera inmutarse ante lo antes dicho.

- No tiene importancia –contesto casi llegando al punto de la frialdad.

De nuevo Akane se sumió en sus pensamientos, pero no desistió- Como sea, soy Akane –al decirlo apresuró su paso hasta posicionarse frente a el, evitando así la continuación de su camino, estiro su mano derecha con fin de estrecharla con la de él, en un gesto amable.

Más sin embargo el chico seguía con la expresión seria, por unos minutos la miro de una manera que le dio escalofríos, observo ligeramente los libros como expresando – ¿"como pretendes"?- después su vista se desvió a observar los alrededores de la escuela- casi no queda gente en el edificio...–al pronunciar estas palabras de nuevo sus pupilas que ahora denotaban seguridad y desafío se posaron en ella-... deberías marcharte...

Por unos momentos ella se avergonzó de su descuido y torpeza-Lo siento…yo -iniciaba a dar una disculpa, cuando sus palabras fueron interrumpidas por aquel comentario, le miró con curiosidad arqueando ligeramente una ceja, olvidando completamente la disculpa de hacia unos minutos- y por que habría de hacer eso -en ese instante la paciencia se le agotó, mira que engañarla, si lo único que pedía era saber por donde quedaba la estupida biblioteca, que se creía, como para jugar de ese modo- mira necesito encontrar la bendita biblioteca de una buena vez, tengo tarea que necesito adelantar y tu te ofreciste…-reconsideró un poco lo antes dicho, mientras llevaba su mano derecha a su sien, masajeándola suavemente- bueno no fue exactamente así, pero me dijiste que podías llevarme...y te eh seguido, subiendo tres pisos...-su tono de voz subía un poco a cada palabra y aunque tratase de darse ánimos y calmarse internamente, el conteo hasta diez esta vez era insuficiente- con sus respectivas escaleras...a demás de tener que caminar por un largo pasillo casi a oscuras...que parece ¡no tiene fin! –empuño sus manos con fuerza, tratando de mantener en ese punto la desesperación que a cada segundo hacia acto de presencia.

El chico cual si fuera un bloque de hielo, le miro sin expresión-Debes irte ya...

Estaba lista para volver a arremeter contra el, cuando escucho una voz lejana tras de sí, dio vuelta y a lo lejos vio al guardia que se acercaba a paso apresurado, sosteniendo una pequeña linterna en su mano derecha, y si la oscuridad no estuviera de por medio, juraría que estaba bastante nervioso.

-¡Eh! Jovencita, usted no debería estar aquí, la universidad esta a punto de cerrar sus puertas –le dijo esto de manera apresurada, mientras no dejaba de mirar a todas direcciones-

Akane, modulo su carácter, gracias al cielo, por que ya estaba en sus limites, torno sus ojos al cielo y suspiro en resignación antes de hablar- Por dios solo quería encontrar la biblioteca además..-tomo su muñeca observando el reloj- apenas son las 9:00 tengo entendido que las clases terminan a las 9:30 así que cierran a las 10:00 y además este chico de aquí.. –giro para hacer notar la presencia del chico que recién había conocido, y con asombro solo se encontró con el seguimiento de un pasillo vacío, sin rastros de que alguien mas hubiese estado junto a ella, un escalofrío la tomo por supresa-Oh rayos estoy segura que había un chico aquí, ¡seguro que se adelanto y si alcanzó la biblioteca!

Hablaba mientras el guardia la observaba ahora con mas nerviosismo en sus facciones, gotas de sudor ya recorrían su sien, y parte de su amplia frente, sin previo aviso la tomo del brazo y la jalo con el hasta las escaleras-Usted no debe estar aquí, es mejor que se vaya a su casa –seguía hablando el guardia mientras ella se mantenía sin oponer resistencia, por estar sumida en sus pensamientos, sacando sus propias conclusiones mentales, es seguro que este chico me quiso perder de vista, seguro que por hacerme el jueguito de los recién llegados, que me mintió sobre lo de la biblioteca, vaya bromitas que se cargan, ¡uy! ¡Si son tan infantiles!, tras ese pensamiento molesto, tomó conciencia por primera vez de que el guardia la jalaba, esto cuando ya se encontraba a poca distancia de la puerta de salida, caminó permaneciendo en silencio el ultimo trecho y salio junto con el guardia

-Que descanse señorita, recuerde que no hay omisión todos los estudiantes y personal deben estar fuera de la universidad a las 10 de la noche, y es mejor mucho antes de que dé esa hora –habló el guardia mientras con un ademán de su mano derecha se despedía de ella.

De igual manera se despidió del guardia con un corto movimiento de su mano, se dio la vuelta y camino hacia el estacionamiento, al llegar a su coche sin intención dirigió su vista a una de las ventanas de la Universidad y al instante observo como alguien había cerrado rápidamente la cortinilla al ser descubierto, cosa que al contrario de otras reacciones que podrían tener las demás personas, le hizo recordar su anterior coraje, que pensaba ya había calmado, rebusco en su bolso las llaves del automóvil, mientras susurraba por lo bajo- ¡Ese chico me va a oír! – sujeto con fuerza el objeto buscado, separo de las demás la llave indicada- ¡pero quien rayos se cree como para jugarme esas bromitas! –continuaba su ejercicio de expulsión de histeria, mientras introducía la llave en la puerta de su coche y se adentraba en el, deslizo la llave en la hendidura, girándola al tiempo de encender el motor, tomo el volante con la mano izquierda, mientras con la derecha tomaba la palanca de cambios posicionándola en Reversa, encendió la radio, mientras este tocaba una de sus canciones favoritas-vaya al menos algo bueno en el día- hablo observando segundos la radio y dejando que la melodiosa canción la tranquilizara, empezó a cantar al tiempo que subió un poco mas el volumen, prosiguió llevando ambas manos al volante, observo el retrovisor como de costumbre antes de salir del estacionamiento.

- ¡ Pero que…!- la expresión salio de sus labios por si sola y de la impresión la dejo a medias, esta vez no era algo común, unos ojos que por juzgar en los rasgos eran de mujer le miraban fijamente, unos ojos castaños... fueron segundos, al volver a mirar exaltada el espejo, la imagen era la de siempre, parte de una pequeña papelería se reflejaba en el, rápidamente giro la cabeza observando los asientos traseros, comprobando que no había absolutamente nada, llevo su mano derecha a su pecho junto al corazón, respirando algo agitada, humedeció sus labios y trago saliva- ¡por dios! – se controló a como pudo- si, no cabe duda, hoy estoy de suerte, ¡hasta mi propia mente me juega bromitas! –tomo nuevamente el volante, aceleró, saliendo del estacionamiento, hizo unas cuantas maniobras, puso el cambio en D y siguió su camino hacia su hogar, dejando atrás la Universidad, quedando en ella una y mil dudas, que siempre quedaban suprimidas por su escepticismo- claro solo es eso, bromas de mi maravillosa mente, bueno al menos ya cuento con el primer requisito como futura psicóloga, definitivamente me estoy volviendo paranoica –miró por tercera vez su retrovisor, comprobando que no había nada fuera de lo normal, despejo su mente con dificultad y continuó conduciendo, tratando de disfrutar del aire fresco del mar que a cada kilómetro dejaba atrás, otra canción sonó en la estación de radio y tras una mueca de disgusto lo apago- rayos les encanta echarme a perder los buenos momentos.

--

Notas de la Autora:

Hola

Se que soy relativamente nueva en este medio y también que mis historias son algo tardadas, no pienso justificarme por ello, mi fin solo es presentarles algo que sale de mis locas ideas, si hacen el favor de leerlo y gastar un poco de su preciado tiempo en este escrito, se les agradece de todo corazón, como eh dicho soy prácticamente nueva, por ello, me atrevería a pedirles me hicieran saber sus opiniones, si en algo fallo o sus criticas en sí, me ayudarían como en todo a mejorar mi trabajo y a pulir mas este recién hobbie que estreno. En todo caso muchas gracias de antemano.

Por ultimo pero no menos importante, subrayo el hecho de mencionar que los personajes son creación de Rumiko Takashi y lo que hago no es por lucro, es decir, mi deseo no es obtener algún beneficio cualquiera que sea el tipo, y como ya mencione es solo un pasatiempo.

Saludos para todos