Bueno, luego de un tiempito les traémos el capítulo 2, agradecidas por demasía por los hermosos reviews! :) He aquí la continuación
Disclaimer: Inazuma Eleven le pertenece a Level 5
Kazemaru Ichirouta era una persona algo distraída, era de esas personas que les cuesta leer las situaciones o a la gente, por eso siempre tendía a observar las cosas con mucho detenimiento para que nunca se le escapase nada. Tal vez por eso mismo le costo tanto tiempo en darse cuenta de la verdad.
El, al igual que todos, sufrió la desgracia del primer amor. Al principio se sentía un degenerado ya que, de todas las personas que podría haberse enamorado, tenia justamente que enamorarse del capitán de su equipo de Soccer, Endou Mamoru, el amigo del pueblo, el alma del equipo, y por sobre todas las cosas un "hombre". No hay que confundirse, la repulsión que sentía hacia sí mismo no se debía en absoluto a que Endou fuera un hombre al igual que él, sino por el echo de que el capitán no era mas que un niño de 6 años encerrado en el de uno de 14, alguien que esté en tal grado de inocencia, o inmadurez, según de donde se mire, que ni siquiera este interesado en las chicas. Había tardado en darse cuenta de sus propios sentimientos, pero como luego descubriría ese amor que sentía no era algo progresivo, que crecía a medida que pasaban tiempo juntos, sino todo lo contrario: habían estado en el desde la primera vez que lo vio, iluminándolo; animándolo a que siguiera adelante.
Poco duró la dicha, porque la calidez que solía sentir al principio, se había transformado en dolor; aquella luminosa sonrisa, esos oscuros ojos, esa ruidosa voz que decía "juguemos al soccer", el Endou Mamoru que tanto lo animaba, no hacía mas que recordarle lo que no podía tener, haciendo que su corazón se quebrara y secara lentamente. Entonces, un día como cualquier otro, ocurrió.
Debido a su no tan común apariencia asexuada, siempre fue motivo de silenciosas burlas. Desde pequeño pudo sentir y diferenciar las distintas miradas de los hombres sobre él, algunos mirando con pena, otros con repulsión, otros lo observaban como si de una fémina cualquiera se tratase. Hasta que un día, un chico se le acercó, lo tomo del brazo de manera algo brusca y lo "forzó" a tener relaciones sexuales con el en la vacía sala del club de arte, lo penetró sin piedad alguna, descargando todas las ganas que tenía de cogerse al pelilargo. A pesar de ser un intento de violación, no se sintió forzado ni nada, porque lo que él veía escuchaba y sentía era a su solo capitán y no a ese chico sin nombre. Aún recuerda como gritaba a sus anchas el nombre del capitán, olvidándose del dolor sintiendo por primera vez su desquebrajado corazón un poco mas liviano. Una vez que el chico acabó en su interior simplemente se abrochó los pantalones y luego de lanzarle un fajo de billetes se fue como si nada, cuando vio al chico marcharse , Kazemaru sintió como el semen del otro chico escapaba de su interior, fue cuando entonces comenzó a sentir el frió y la falta del otro cuerpo, sintiéndose más vació que antes, derramando un par de lágrimas en demostración de ello.
Como era de esperarse, la voz se corrió enseguida; las chicas de la escuela lo miraban cautelosas como si se tratase de un rival, lo chicos lo miraban aun mas asqueados que antes, llegando así a ganarse el afamado titulo de "maricón". Por suerte el tenia a sus compañeros del equipo de Soccer y sus conocidos del equipo de atletismo que no creyeron ni una sola palabra y hasta se atrevieron a desmentirlo.
Días después un sempai lo llevo a la azotea y se lo folló contra la pared con la excusa de que "comprobaba de que no fuera marica", a Kazemaru no le importó, solo quería sentirse lleno de nuevo aun si solo se trataba de un efímero segundo. Después de esos, vinieron muchos mas; chicos que se acercaban a él simplemente para comprobar la veracidad de los rumores, o porque estaban sexualmente desesperados; algunos incluso llegaron a pagarle para que no dijera nada. A él no le importaba ni el como, el porqué, el donde, el cuando, el antes o el después; porque cuando se acostaba con alguien, no era placer lo que buscaba, lo que quería era el calor; la fuerza con la que se aferra al ser amado durante ese ínfimo segundo de extasis, como si la vida se fuese en ello; porque en su mente era Endou quién lo besaba, quién lo tocaba, quién lo amaba.
Pasó un tiempo, y su amor por su capitán, al igual que su dignidad, se habían desvanecido por completo, como si nunca hubieran existido en primer lugar. Sí, finalmente lo había superado; se había dado cuenta de que Endou no era para él, ni él para Endou, por lo que dejo la vieja costumbre de dejarse follar por cualquiera.
Digamos que no pasó mucho tiempo de eso, y que en, este mismo momento, Kazemaru Ichirouta se encuentre ante una bizarra situación. Digamos que últimamente se siente observado, perseguido; como si alguien lo estuviese siguiendo con la mirada la mayor parte del dia. Algunos llegarían a tildarlo de paranoia, pero no podrían estar mas equivocados; porque si había alguien quien sabía lo que era sentir como era que te follasen con la mirada era Kazemaru, ademas de Yuuto Kidou, (pero temporalmente no viene al caso).
La cuestión era que sentía hace aproximadamente un mes la mirada de alguien en su culo y, por mucho que lo disimulase, se había dado cuenta de ello; encontrándose de alguna manera, asustado. Aunque por otra parte, se sentía extrañamente agradecido de que solo lo mirasen; a diferencia de los inmaduros con los que se había acostado que le palmeaban disimuladamente las nalgas cuando pasaban por su lado. Pero pareciese que al destino le gustaba cagarse también en Kazemaru.
Un día como cualquiera; en una practica cotidiana, que empezaba de la misma manera que todas, abriendo su casillero para cambiarse, se encontró con algo que lo descolocó por completo; quedó petrificado sin moverse, sintiendo un sudor frío recorriendo su frente, debió haberse visto muy mal ya que todos sus compañeros lo rodearon para ver de que se trataba. Un incómodo y muy largo silencio inundo el vestuario y las chicas que entraron a él (preocupadas por el abrupto cese de ruido) gritaron cuando vieron aquello que todos miraban tan atónitos; a excepción de Fudou, que hacía un enorme esfuerzo por no orinarse de la risa; incluso Endou que era algo lento, quedo en blanco. En el casillero de Kazemaru, mas precisamente en su uniforme, había semen. Al parecer, alguien se había metido en el vestuario, abriendo el casillero del pelilargo, desenvainando su miembro y se lo había sacudido hasta acabar en su uniforme. Wow, eso sí que no le pasa a cualquiera.
Pasaron unos dias desde el incidente y, si bien seguía sintiendo aquellas miradas sobre él, aquello no se volvió a repetir; aunque bien podria jurar que sus ropas en el vestuario tenian un olor distinto, ese aroma era el de otra persona; le dió escalofríos de solo pensarlo, pero toda reflexión interna que estuviese haciendo, se vió detenida cuando alguien, que le parecia de alguna manera familiar le toco el hombro. Era uno de esos que se lo habían tirado hace tiempo y le estaba preguntando si tenía algo que hacer, haciendo obvio el por qué aquel chico había ido en busca del pelilargo; miró para todos lados, decepcionado de no encontrar a nadie conocido que lo ayudáse a salir del apuro; entonces suspiró y le respondio en voz baja.-Ya no estoy en eso, buscate otro.
Al parecer al desconocido, no le hizo mucha gracia, ya que le prometió que le pagaría el doble, haciéndose notar bastante desesperado. Algo en eso hizo que Kazemaru se congelara; el frío sentimiento de antes estaba volviendo, expandiéndose por su cuerpo; se giró e intentó alejarse. Sí, solo intento, ya que el mayor lo tomó bruscamente de la muñeca.
-Oh, vamos. Si tu fuiste el que más disfruto; acaso me tengo que poner una bandana naranja en la frente para que forniquemos?
A pesar de que el chico solo estaba siendo insistente, Kazemaru (que sin saber cuando comenzo a llorar) quiso empujarlo al tránsito y que lo pisase un auto o algo asi; pero antes de que pudiera hacer o pensar en algo, sintió que su mano era liberada del agarre del otro, y es que un balon rodeado de unas llamas golpeó al otro sujeto; dejándolo inconsciente en el piso.
Si bien solia llevarse bien con sus compañeros de equipo; no salía mucho con ellos, menos con Shuuya Goenji. Pero ahí estaban ellos, en un Mc Donald's, comiendo unas hamburguesas como si fueran amigos de toda la vida; el goleador no lo obligó a decir nada, cosa que el pelilargo agradeció. Aún estaba bajo los efectos de la estupefaccion y sus ojos miraban la nada, perdidos. Se sentia vacio, como en aquellos días donde tenia que aferrarse a intentos fallidos de sustitutos de Endou para calmar su ansiedad por calor; si bien ya no sentía amor por su capitán, un hueco lleno de nada seguía estando ahí, floreciendo y creciendo en su interior; como si fuera poco se sentia mas que asqueado consigo mismo, se había acostado con muchos chicos que ni siquiera conocia. ¿Y todo para que? ¿Realmente penso que podía dejar sus errores atrás?
Con lagrimas en los ojos, se abrazó a Goenji con fuerza, quien sin dudar un segundo lo rodeó con sus brazos y no dijo nada al respecto, en parte, porque le parecía lo correcto, y en otra porque se sentía tan culpable por andar mirando al pelilargo de una manera tan asquerosa que no se había dado cuenta de cómo este estaba sufriendo, quiso golpearse en ese mismo instante, ya que él no era mucho mejor que el tipo al cual dejo inconciente de un pelotazo. Por su parte Kazemaru se sintió extraño por los fuertes brazos del moreno rodeandolo, por la cercanía de sus cuerpos, su olor (el cual le recordaba vagamente a algo, pero no aseguraba en esos instantes a qué), su respiración chocando contra su oreja, todo en el mayor lo estaba mareando pero se sentía tan reconfortante que no queria alejarse.
Despues de estar un largo rato en esa misma posición, el peliazul se separó de manera brusca, dandose cuenta de la incomoda situación en la que había puesto al de pelos parados (como si a este le molestase, joder) pero es que no pudo evitarlo; por un momento sintió su frío vació desvanecerse y, en esos momentos, los brazos de Goenji le ofrecían un calor protector. ¿Cómo podia resistirse a eso? Por suerte la gente no los miraba raro, ya que a los ojos de cualquiera y gracias a la asexuada apariencia del pelilargo, solo se trataba de una pareja común y corriente reconciliándose; pese a eso, el peliazul se disculpó lleno de vergüenza, pero el de piel morena solo atino a sonreirle lleno de camaradería y le dijo que siempre que necesitase ayuda, el se la brindaría. Kazemaru, ante tal muestra de calidez, se derrumbó nuevamente y entre llanto le contó todo lo sucedido en este ultimo tiempo al goleador; sí, era extraño contar algo de tal magnitud al platinado, pero sabía que era alguien en quien podria contar. Goenji solo asentía con la cabeza, grabando cada mínimo detalle en su cabeza haciendo esfuerzos sobrehumanos para NO imaginarse nada raro, porque lo que menos necesitaba en un momento como ese... era una erección.
-Crees que es extraño?- Dijo de repente el peliazul. El de pelos parados lo miró extrañado sin saber a que se refería, por lo que continúo- tú sabes… estar enamorado de un chico, rendirme en la manera en la que lo hice, tener… sexo con otros chicos- hizo una breve pausa para evaluar la mirada del otro- ¿No lo encuentras asqueroso?
-Sí, me parece asqueroso.- Observó como el otro bajaba la vista.- ¡No te confundas!- se paresuró a decir.- Me refiero a que uno no puede elegir o evitar de quien se enamora, incluso si es alguien de tu mismo sexo- se detuvo a mirarlo, contemplando la mirada llena de sorpresa del asexuado chico- Lo que me parece asqueroso y hasta repugnante, es que hayas tenido que acostarte con Dios sabe cuántos para escapar al dolor. Unos, con tal de eludir la realidad se dan a la bebida, otros a la droga, o en tu caso: al sexo; sin embargo de nada te sirvio, porque al igual que muchos terminaste peor que antes. Tú solo buscabas ser amado, pero separaste tú corazón de tu cuerpo y obtuviste algo muy distinto.
Kazemaru bajó su cabeza, apenado. Había tanta razón en esas palabras que sentía que era apuñalado por la sinceridad de estas, pero sonrió abiertamente y agradeció a Goenji, en parte estaba feliz; finalmente encontró la respuesta a una pregunta nunca formulada, pero cuestionada; de cierta manera ya no estaba molesto, ni triste, ni nada, solo estaba en paz consigo mismo.
Olió disimuladamente su uniforme de gimnasia antes de ponerselo y resopló algo harto. Su casillero habia sido violado nuevamente, y si bien le molestaba de sobremanera encontrar el aroma de alguien más en sus cosas, sin importar cuánto las lavase, este siempre volvía anunciando al bromista, decidió no darle vuelta al asunto; en parte porque el olor de alguna manera era jodidamente adictivo, hasta resultándole algo familiar y por otra, que esos días estaba increíblemente positivo gracias a cierto goleador y ninguna clase de broma pesada iba a arruinar su humor. Pese a eso, un día decidió esconderse porque … Bueno no sabía el por qué ni que haría cuando se enterara de quién se tratase, pero seguiría escondido de todos modos; de un momento a otro vio al bromista, quien abrió su casillero sin mucho esfuerzo, tomó su uniforme y comenzó a olerlo, restregárselo por su rostro; poco después comenzó a masturbarse, susurrando, gruñendo su nombre y varios "perdóname" por lo bajo. Fue cuando el cuerpo del peliazul se movió involuntariamente, no pudiendo evitar salir de su escondite; quedando a espaldas del extraño que estaba sumido en su acción.
-…Goenji?
Fue empujado violentamente contra la cama, mientras el asexuado chico se desvestía con tortuosa lentitud sin quitarle la vista de encima; se notaba a la legua lo enojado y dolido que estaba, por lo que no dijo nada cuando el de pelo largo se sento sobre su regazo y comenzó a desabrocharle la camisa. Estaba nervioso ya que, por un lado, el peliazul descubrió que había sido él, el que habia eyaculado sobre su uniforme y el que se masturbaba oliendo su ropa; por ultimo y lo momentáneamente mas importante: nunca lo había echo, ni siquiera había besado a alguien. Se sentía ansioso; sin saber bien qué carajos hacer y por si fuera poco tanto su labio inferior como sus manos le temblaban levemente, pero no podemos culpar a Goenji, no.
Porque, en serio ¿Cómo poder mantener la cordura cuando se tiene al culpable de todo su maldito e incoherente comportamiento, el que hizo que pasara varias noches en vela cascándosela, el que en este momento le estaba desabrochando los pantalones sin nada más puesto que la camisa desabotonada? No lo había ni tocado y ya sentía su pene explotar de la excitación; el pelilargo prácticamente lo tenia comiendo en la palma de su mano aprovechando su inexperiencia en el campo. Pero el de piel morena no se iba a dejar domar de esa manera, cuando hubo quedado en boxers tomó de las caderas al más experimentado, restregando las nalgas de este sobre su ereccion, haciendo que el segundo gimiera de la sorpresiva sensación; siguió moviendo las caderas del otro mientras este bajaba su parte superior para besarlo. Sintió la húmeda lengua recorrer el interior de su boca, desesperado, mientras aumentaba el ritmo, haciendo crecer la fricció, el pelilargo no pudo mas con ese desesperante movimiento por lo que le quito los boxers al mas alto casi de inmediato, y por un momento se quedo mirando cuan grande y presumible era su pene. Eso si que le iba a doler, pensó.
Mojó tres de sus dedos de manera mecánica, y los introdujo al mismo tiempo en su ano, gimiendo dolorosamente; el moreno no hizo mas que observar aquella tentación que tanto lo llamaba: quería tocarlo, marcarlo. Quería tantas cosas… sobretodo cortársela cuando escucho el ringtone de su celular que estaba en la mesa de luz a su lado. Kazemaru sonrió malicioso, pero lucia tan angelical desnudo, encima suyo, con sus ojos brillosos, sus rosados pezones erectos, autopenetrándose con sus propios dedos, que Goenji no dudo de él cuando este le dijo que constestase.
-¿Sí?- De repente se escucho un sonoro "¿Dónde estás Goenji?" por parte de Endou. El de pelos y pene parados queria mucho a su mejor amigo, Endou Mamoru, pero en ese momento quería matarlo a pelotazos. El peliazul aprovechó la distracción del otro para arodillarse a su lado y bajar la cabeza a la zona de su entrepierna para tomar su erección con sus manos y lamerla. El preocupado e ingenuo capitan le preguntaba porque él y Kazemaru habian faltado a la practica y si estaba bien- Estoy…bien, Endou. Kazemaru no se sentia bien y… ah… lo acompañe hasta su casa. Perece que es algo… ¡de la garganta!- Gritó cuando se sintio acabar- ¿Eh? No nada, nos vemos mañana. Que sí, estoy bien- mintió, no estaba bien ¡Nada estaba bien, carajo! Estaba a punto de cumplir la más sublime y húmeda de sus fantasias y tenían que interrumpirlo, de colmo, tenía que hablar mientras el de pelor largos se la chupaba. Hablando de una experiencia inolvidable...
El pelilargo se lamia los dedos llenos de la amarga semilla, mirándolo perverso; en una imagen tan morbosa que no le costó nada al de piel morena volver a exitarse. Pero esta vez, no iba a permitirle al peliazul salirse con la suya. Se arrodilló tambien, tomando bruscamente al piernas veloces, estampándolo contra la pared de la cabecera de la cama, haciendo que este le diera la espalda, quedando totalmente a su merced.
Esta vez fueron sus dedos los que entraron en el ano del de pelo largo, mientras lamía y mordía sus hombros a sus anchas. Cuando sintió que sus dedos entraban y salian con una increíble facilidad, se posicionó bien, tomando con fuerza sus caderas, separando con los pulgares sus nalgas. Se presiono, entrando lenta y dolorosamente; un calor avasallante lo invitaba a continuar. El otro gemía a sus anchas y él gruñia por lo bajo, era la sensación más extraña y placentera que había experimentado en su vida y, como virgen que era, sin ninguna clase de conocimiento previo no espero mucho a que el otro se acostumbrara a la intrusión, y movio sus caderas secamente contra las del otro, sintiendo como oleadas de calor y placer lo bordeaban mas a medida que entraba y salía.
Kazemaru, siendo follado dura y dolorosamente contra el respaldo de la cama, se retorcía aferrándose a los fierros del cabezal, sintiendo como estos eran insuficientes para anclarlo al mundo, perdiendo el aliento entre sonoros gemidos; su descontrol era tal que pese al dolor empujaba su trasero hacia atrás empalandose el gran miembro del de piel morena, que aprovechaba la panoramica vista de su espalda para besarlo, lamerlo y morderlo.
Goenji sentia como su durísimo pene entraba y salía sin esfuerzo alguno por la ensanchada entrada del de pelos largos, y de alguna manera se sentía molesto por lo acostumbrado y desenvuelto que se mostraba este último, por lo que sin pensarlo, aceleró el ritmo de manera increíble y con una fuerza que solo podria calificarse como bestial; sentía como de la entrada de Kazemaru resbalaban unas gotas que no pudo identificar en ese momento como sangre o su pre-eyaculacion y, a juzgar por los repentinos y desaforados gritos que pegaba el ex-corredor, y la manera salvaje con la que se movia la cama, decidió no darle importancia y aumentar, si es que eso era posible, la intensidad de sus movimientos.
De repente sintió como su pene era apretado con fuerza por las húmedas y calientes paredes del de pelos largos; quién gimió como si no hubiera un mañana, la presión era tal que no pasaron ni cinco segundos para que se viniera él también, sintiendo parte de él llenar el interior del corredor. La cama, al igual que ellos habia dejado de moverse, y con la poca fuerza que le quedó al moreno, salio de su interior derrumbándose encima del otro, auns mas cansado que el.
-Eso fue...intenso.- Jadeó el penetrado.- Qué buena manera de terminar el dia.- Rió.
-Ya lo creo.
Ninguno de los dos supo bien qué les paso ese día, menos Kazemaru, porque cuando se dejó ver en aquel vestuario, y Goenji se volvió para mirarlo, sintió como su corazon se desquebrajaba del dolor. No es que estuviese enamorado del goleador ni nada parecido(aunque no podía negar que su prescencia no le era para nada indiferente) pero ¿Y si acaso la amabilidad que le mostró ese dia al escucharlo solo le servía de tapadera para ocultar el echo de que lo miraba con el mismo asco y cinismo que con los que se había acostado? De solo pensarlo hizo lo primero que le demando su cuerpo, patear la pelota más cercana con toda la fuerza de la que fue capaz a la zona de su entrepierna para luego marcharse, dejando al otro arqueado del dolor que, pese a eso, lo siguió a cuestas.
Estaban en plena calle cuando el moreno lo tomó del brazo, haciendo que este voltease bruscamente; intentó safarse aun sabiendo lo inútil que era, el otro era más grande y más fuerte. Pero pese a eso no dejaría de forcejear, aun si no tenía ni una gota de orgullo o dignidad que salvar. Nuevamente esa extraña escena se veía completamente normal; para el resto era una pareja discutiendo por una infidelidad o algo así.
-Si tanto querias cojerme... no necesitabas fingir-dijo secamente el pelilargo, el otro se sorprendió al escucharlo.
-Pero yo no quiero…bueno sí, sí quiero hacerlo contigo. Mira, estuve semanas usándote para masturbarme, y sí, me da mucho morbo oler tu ropa. ¿Y qué? Eso no cambia el echo de que seamos amigos o que me preocupe por tí- ya no sabía ni que carajo decía, pero en ese momento estaba tan jodido que no le importó. Kazemaru se detuvo a mirarlo, sonrojándose al ser tan onservado. Si bien Goenji tenia una forma muy directa de decir las cosas, el pelilargo sabia que el moreno no mentía, pero eso no iba a apagar su enojo.
-Entonces demuéstralo.
Y ahí estaban, en la convenientemente vacía casa de Kazemaru, quien habia tenido hasta ese momento el mejor polvo de su vida; había sido tan pasional, tan duro, tan intenso; totalmente diferente de aquellas ocasiones donde solo se sentía usado, era como si por primera vez pudiese disfrutar del sexo sin sentirse asqueado, sino todo lo contrario. Aun jadeando para recuperar el aire sintió como, tiernamente, le corrían el cabello hacia un costado de su cuello y como el goleardor le besaba la nuca.
Habian pasado unos días sin que nada fuera de lo comun ocurriese en Inazuma Town; solo habian dos chicos caminando juntos yendo hacia la escuela, uno observado por las mujeres, el otro por los hombres. Si bien ambos sabían que no era amor lo que los unía áun, estaban bien asi. Era menos que un noviazgo, pero más que una amistad; era un secreto que ambos compartian, confundiendo a sus conocidos e ilusos compañeros de equipo que creian que simplemente de un día para el otro se llevaban mejor.
Este capi salió bien larguito y medio "drama queen" en el próximo se viene lo mejor, dentro de poco vamos a cambiar al rated a M, por ahora lo dejamos en T. Gracias por leer! y dejen reviews people :)
