°Febrero°
La nieve aún palidecía las calles de Japón, camino de regreso a casa tras buscar buenos departamentos creo que encontré algunos buenos, sobre todo ese pequeño cuarto que renta una amable señora.
En la puerta de mi casa veo a Inoue despidiéndose de alguien que está en mi casa. Aún estoy en la esquina cuando la veo alejarse con un enorme paraguas.
-Ya llegué -gritó y Karin se acerca.
-Acaba de irse Inoue, te buscaba.
-¿Era urgente? -dejo mi ropa de invierno en el perchero.
-No, te venia a dejar unos chocolates por San Valentín.
-¿Hoy es catorce de febrero? -en realidad no recordaba.
-Si, tonto. Debes darle algo el 14 de Marzo.
-Sí, sí lo sé. Ire a dormir.
Me quito los zapatos y subo a mi cuarto.
-¿No te llevaras los chocolates?
-No, dejalos ahi.
Al entrar a mi cuarto veo la luz de mi escritorio encendida, me acerco y veo un pedazo de papel y una cajita roja con un moño verde. Al abrir la nota la letra y los coloridos dibujos hacen que mi corazón duela un poco.
Es un regalo de San Valentín, aprendí mucho del mundo humano gracias a ti. Todas las tenientes se organizaron para hacer esto. Espero te guste y endulce tu agrio corazón.
Att: Rukia
Abrí la cajita y eran chocolates en forma de fresa, sonreí como idiota. Me senté a pensar en Rukia en todo lo que hemos pasado y de cómo ella parecía poner barreras entre nosotros, incluso dejó que Renji me mantuviera a raya. Frunzo el ceño al recordarlo, ese día, cuando rescatamos a Inoue ella pidió no ser salvada.
-Mierda, Rukia. Si supieras que… solo quiero verte bien y feliz.
