La mansión Potter y ¡¿Quién eres?!
-es… hermosa- fue lo único que pudo decir la señora Miller, profesora de lengua y esposa del director junto con todas las mujeres, Petunia incluida (a pesar de que ella y su marido seguían sin poder hablar) al ver la mansión luego de que Teddy realizara un complicado hechizo que los llevo a ese lindo pueblo cubierto de nieve (al parecer eran las vacaciones de navidad) cuyo nombre al parecer era el Valle de Godric, desde donde los dirigió a la mansión en la que según él dijo vivía su padrino junto a su esposa e hijos evitando por alguna razón que no explico, la blanca plaza central y unas cuantas casas.
La mansión era de unos siete pisos completamente blanca con muchas ventanas de las cuales las que iban desde el que debía ser el quinto piso tenían unos balcones muy grandes y bien decorados. Los jardines eran gigantescos y no parecían tener fin, el poco pasto que se veía por culpa de la nieve era verde y parecía recién podado, hermosas plantas y flores de todos colores muy bien cuidadas, también llenas de nieve rodeaban un pasillo que llegaba a la gran puerta de la mansión.
En el jardín de atrás podía verse una gigantesca piscina congelada y a los lados de esta un montón de juegos infantiles como columpios y sube y bajas. Además de un cobertizo que estaba al lado de un muy grande espacio de pasto completamente vacío aparte de lo que parecían ser unas gradas y tres aros como los que usaban los niños para hacer burbujas, pero gigantes en cada lado del campo, Teddy dijo que ese lugar era para jugar el deporte favorito de los magos, el quidditch, cuando el señor Martínez, profesor de Ed. Física, le pregunto.
Mientras se iban acercando podían ver que la mansión estaba rodeada por una muralla llena de enredaderas bien cortadas (llenas de nieve) y una verja negra que parecía tener letras en cursiva unidas en el centro, mas no pudieron leerlas porque Teddy se adelantó y las empujo para abrirlas antes de que alguien lo intentara de manera que solo lograron ver las letra en una y una R en la otra, más eso basto para Petunia y Vernon era demasiado obvio para ellos que ahi decía Potter, lo que dejaba en claro no solo que Harry era el padrino de Teddy sino que también aquella bellísima mansión que solo podrían ver en sus mejores sueños le pertenecía a su sobrino, a su detestable sobrino. No había duda de ello, además ellos recordaban perfectamente que una vez en la que ambos habían coincidido con los Potter en una visita a los señores Evans, Vernon le había preguntado a James que situación económica tenía su familia y este le contesto, luego de dedicarle una mirada de completo desagrado (nunca se habían llevado bien), que su familia era una de las más antiguas, importantes y ricas del mundo mágico. Por supuesto, ni ella ni Vernon le creyeron, pero ahora que veían esa casota era obvio que él decía la verdad, Vernon no podría comprar una casa así ni siquiera con el sueldo de toda una vida, ni hablar de mantenerla, ¡y mira que el ganaba muy bien!
Pero volviendo a lo importante, mientras la mujeres recorrían cada rincón con la mirada en especial las flores que las tenían embelesadas a pesar de estar cubiertas de nieve, Teddy les decía que los hijos de su padrino estaban adentro con todos sus primos y amigos más cercanos esperándolos, mientras sus padres estaban el ministerio de magia con todos los funcionarios de dicho lugar esperando la señal que les enviaran para realizar el hechizo que hará que el tiempo fuera de la mansión también se detenga para así poder leer en paz.
Unos segundos después de que Teddy hubiera dicho aquello y cuando estaban a unos tres metros de la puerta pudieron escuchar claramente muchas voces provenientes del interior de la mansión así como una canción que a nadie se le hizo conocida, pero que Teddy al parecer si ya que empezó a tararearla al tiempo que tocaba la puerta con fuerza con la clara intención de que se oyera dentro lográndolo ya que casi de inmediato las voces y la música se detuvo para dar lugar al ruido de unos pasos antes de que la puerta se abriera completamente dejando ver a una chica que tenía el pelo castaño claro casi rubio que caía en delicadas ondas por su espalda, la piel blanca y los ojos de un tono tan curioso como el de Teddy, ya que eran una mezcla de verde esmeralda y azul cielo. Tenía una gran sonrisa dejando ver unos dientes blancos como perlas y en una mano sostenía una taza de lo que parecía ser chocolate caliente. Usaba unos ajustados jeans negros con unas botas de cuero del mismo color con chiporro blanco por dentro y un jersey de lana rojo con bolsillos que decía en unas pequeñas letras doradas en el pecho izquierdo "Selena" que todos supusieron era su nombre cosa que confirmaron cuando Teddy la presento diciendo que era una de las hijas de su padrino antes de robarle su taza y beber de ella alegando que hacía frio cuando ella lo fulmino con la mirada.
Luego de eso, ella les dio el pase para que entraran sonriéndole cordialmente a todos aunque todos notaron que cuando vio a Harry Potter sus ojos brillaron y su sonrisa dejo de ser cordial para darle paso a una llena de una cariño que dejaba en claro que lo conocía lo que hizo que varios de los niños alzaran las cejas, Potter siempre había sido un don nadie, de que le conocía esta chica, que obviamente era una bruja por la varita que sobresalía de su bolsillo, más aún porque su sonrisa había pasado a ser una fría y sus ojos se habían llenado de desprecio y odio al ver a los Dursley y porque Teddy les había dedicado la misma mirada cuando los hizo pasar por la puerta y parecía querer estamparles la taza en la cara, además de tener la misma reacción de Selena al ver a Potter. Pero todas esas preguntas quedaron en el olvido cuando los hicieron pasar a una sala de estar que hizo que todas las mujeres babearan y sus miradas se llenaran de anhelo.
Las paredes estaban pintadas de color beige muy claro que tenían unos cuadros que mostraban distintos paisajes y otros que por alguna razón solo se veía el fondo. Dos amplias escaleras de mármol guiaban hasta el segundo piso ambas cubiertas con alfombras rojas con unos fierros dorados entre cada escalón para mantenerlas fijas y las barandas decoradas con guirnaldas navideñas al igual que todas las ventanas. Ente ambas escaleras había un amplio espacio casi vacío con la estatua de un león hecha de oro en el centro y unos metros detrás de esta una gran puerta de vidrio corrediza que daba al patio cubierto de nieve lo que hacía que fuera una vista preciosísima. En una esquina había un gigantesco árbol de navidad hermosamente decorado con adornos de todo tipo y algunos que eran a todas luces mágicos si es que la gran estrella flotante que giraba sobre si misma les decía algo.
El piso también era de mármol blanco con pequeños detalles negros que le daban un aire aún más elegante al lugar. Los sillones eran de terciopelo blanco y tenían unos cojines rojos y de encaje dorado de los cuales algunos estaban ocupados por chicos y chicas de entre los 11 y 25 años y los que no estaban sentados en sillones se sentaban en el piso sobre unas mantas para no estar en el frio suelo.
Una hermosa chimenea encendida se podía apreciar a un lado de la estancia y al otro lado sobre un mueble de madera lleno de estantes había una gigantesca televisión de pantalla plana con un gran parlante a cada lado y en un estante casi vacío había una consolas distintas con varios controles, mientras los demás estantes estaban llenos de lo que parecían ser videojuegos, películas y juegos de mesa que los niños se contuvieron de ir a ver.
Una vez vieron cada detalle de la estancia se centraron en los jóvenes que allí había y haciendo un rápido conteo la señora White determino que allí había unos 29 o 30 chicos sin contar a Teddy y Selena que los invitaron a sentarse en los sillones restantes mientras ellos hacían lo mismo cosa que hicieron con algo de timidez quedando Dudley sentado en un gran sofá entre sus padres (aun sin habla) que miraban alrededor como si esperaran que algo explotara y Harry a su lado en un sillón individual junto a unos chicos del futuro, dos chicas y un chico, los tres rubios, que le dirigieron una gran sonrisa que por alguna razón sintió la necesidad de devolver cosa que hizo para luego fijar su mirada en la linda mesa de centro que por alguna razón tenía un montón de floreros vacíos completamente horribles sobre ella y a los lados. Los señores Miller tomaron asiento en un sillón para dos juntos a dos chicas de unos 20 años y un chico de unos 14 y cuando dirigieron su mirada a ellos se quedaron sin aliento… no podía ser posible, pero…
