¡Yosh! Hace mucho que fue Halloween, pero en fin -.- Tengo que terminar lo que empecé XD. Y no me dan ganas de esperar otro año. Ya pues. Segunda parte C:

Disclaimer: Todo lo relacionado a Fairy Tail es propiedad del magnífico Hiro Mashima.


La Leyenda de la Isla Negra. Parte II

—Estoy cansada. ¿Cuánto falta para llegar?

Lucy caminaba con la espalda encorvada hacia abajo con sus brazos colgando a ambos extremos de su cuerpo. El maquillaje comenzaba a tornarse acuoso por el sudor producido por el esfuerzo que hacía.

—Bueno —murmuró una pelirroja—, ¿a quién se le ocurre caminar hasta acá con tacones?

—No traigo otros zapatos —contestó la Heartfilia—. Y yo no pensaba venir en primer lugar…

—Bah, será divertido —Natsu caminaba despreocupado con las manos entrelazadas por detrás de su cabeza.

El trayecto hacia el muelle no quedaba tan lejos del gremio de Fairy Tail. Una luna llena alumbraba el cielo despejado, emitiendo una luz resplandeciente. Los niños y varios adultos también disfrazados deambulaban por las calles y los gritos y risas resonaban por todo el lugar.

—Me sorprende que estén tan calmados después de semejante alarido —comentó el gato azul comenzando a temblar dentro de su traje de pescado.

—Tranquilo Happy —lo reanimó su dueño—. Sólo debió ser una broma.

Siguieron caminando hasta divisar el inmenso océano. La luna iluminaba las oscuras aguas, perdiéndose en un reflejo algo distorsionado. Para aquellos rumbos, no había presencia alguna de otras personas. Los magos caminaron entre la suave arena, fría por los aires helados que la azotaban con continuidad, hasta llegar a un viejo muelle hecho de madera, que parecía sucumbir con lentitud ante el leve choque de las olas contra sus pilares. Esperaron unos minutos, sin que ocurriera nada extraño.

—Aquí no hay ninguna isla —declaró Gray mirando hacia el horizonte—. No sé qué planeaba el Maestro pero yo me voy de aquí.

Justo cuando el Fullbuster dio media vuelta para iniciar su trayecto de regreso al gremio, las calmadas aguas comenzaron a agitarse. El muelle empezó a sacudirse con brusquedad debajo de los pies de los magos. Natsu y Gajeel cayeron contra la madera, sujetándose débilmente entre los tablones mientras se cubrían la boca con la mano, conteniendo las náuseas. Mientras, los demás observaban atónitos cómo una gran estructura surgía de las profundas aguas del mar a la vez que todo el lugar se cubría por una densa capa de neblina que comenzaba a dificultar la visión. El muelle siguió moviéndose por un par de segundos más hasta detenerse por completo. Una fuerte ráfaga de viento gélido impactó contra el rostro de los magos. Cuando el movimiento por fin cesó, ambos Dragon Slayer lograron ponerse de pie con un poco de dificultad.

—¿Estás bien, Natsu? —cuestionó Happy flotando a lado del peli rosado, que asintió con la cabeza.

—Eres patético —se burló en cambio el Exceed negro, que seguía de pie sobre el muelle.

—Cierra la boca —contestó el Redfox con tosquedad, frunciendo el ceño.

—Parece que hay una isla, Gray —habló Erza mirando a su compañero.

—Tch.

—E-Esto da miedo —murmuró la Marvell.

—Tranquilízate Wendy —le dijo Charle colocando una pata contra su pierna temblorosa.

—Y-Yo apoyo a Wendy —siguió la rubia con voz ahogada—. Vámonos de aquí.

—No podemos irnos ahora —indicó la Scarlet—. Debemos completar la misión. Si quieres irte Lucy, puedes decirle al Maestro que hemos encontrado la isla. No tardaremos en volver.

—D-De acuerdo.

La maga de espíritus celestiales se dio media vuelta, dispuesta a regresar al gremio. Dio un par de pasos tambaleantes y su cuerpo chocó contra algo.

—¿Por qué tanta prisa, señorita? —cuestionó la voz de una persona delante de ella—. ¿No sabe que estos rumbos son peligrosos cuando ha aparecido la Isla Negra?

Lucy dio un respingo, retrocediendo con lentitud, de espaldas hacia sus compañeros. La figura se acercó, disipándose un poco y mostrando a un hombre desaliñado, de mediana edad. Vestía un pantalón y una camisa rasgados en varias partes. Su profusa barba le cubría la mayor parte del rostro, aparentando una gran masa enmarañada de cabello descuidado.

—¿Quién es usted? —preguntó Gray con cierto recelo.

—Mi nombre no es importante —respondió el aludido—. Sólo vengo a advertirles. Deberían irse de inmediato.

—¿Y eso por qué? —inquirió el Dragneel desafiante, con los brazos cruzados sobre su pecho.

—¿Es qué no lo sabes? —cuestionó el hombre con los ojos abiertos y una cara de horror—. Cada vez que la Isla Negra aparece, ¡hay muerte! ¡Mucha muerte! Se dice que hay monstruos que se encargan de descuartizar los cuerpos que encuentran…

—¿M-Monstruos? —Lucy y Wendy se abrazaron.

—Eso ya lo sabíamos —contestó Lily por un lado.

—Lo cierto es que —siguió el individuo con un tono lúgubre—, nadie que haya entrado ha vuelto a salir con vida.

—¿N-Nadie? —volvieron a decir la rubia y la Marvell.

—Entonces no has oído de Fairy Tail —Gajeel sonrió de lado, mostrando los colmillos y tronándose los nudillos.

—Eso es cierto —la pelirroja levantó la cabeza con orgullo—. Seremos los primeros en volver.

—De acuerdo, Fairy Tail —contestó el hombre resaltando las palabras—. Pero recuerden que yo se los advertí.

—Yo ya dije que no voy —indicó la Heartfilia.

—Bueno, entonces quédate aquí con él —Gray agitó la cabeza en dirección al desconocido—. Tal vez te muestre algún tatuaje o uno que otro diente podrido.

Lucy miró hacia el individuo. Sin pensarlo dos veces, segundos después viró hacia sus compañeros, que seguían avanzando por el muelle.

—¡Esperen!

El hombre mostró una sonrisa torcida a la vez que veía a los magos alejándose. Rió quedamente mientras su cuerpo desaparecía con lentitud entre una espesa capa de niebla.

-o-o-o-

—¿Y ahora qué? —preguntó Natsu.

El muelle había llegado a su fin. La bruma impedía distinguir el inicio de las aguas del mar. Aún así, lograron ver que ningún bote se hallaba anclado.

—Oh bueno, no podemos cruzar, será mejor que regresemos —Lucy se dio media vuelta, pero algo la detuvo.

—No te muevas —Erza la sostuvo del velo de novia que llevaba sobre la cabeza.

—¿Pero cómo cruzaremos?

Gray sonrió.

—Por favor, somos magos —acercó sus manos al agua—. ¡Ice-Make: Floor!

La superficie de las aguas comenzó a congelarse, formando un camino de hielo que se perdía entre la niebla a la distancia. El Fullbuster saltó sobre la superficie, comenzando a deslizarse con agilidad.

—¡Kansou: Kureha no Yoroi! —Erza saltó, cambiando su traje a su armadura de las negras, elevándola en el aire.

—¡Vamos Happy! —sonrió el Dragneel.

—¡Aye, sir!

—Gihi. ¡Lily!

Happy, Charle y Lily tomaron a sus respectivos Dragon Slayer, haciendo aparecer sus alas por encima de sus disfraces. Los magos fueron perdiéndose poco a poco mientras se adentraban entre la niebla y la oscuridad.

—¡Chicos, esperen! —gritó la rubia con desesperación—. ¡No me dejen sola!

Suspiró y sacó una de las llaves del estuche que llevaba colgando a un cinturón blanco de su vestido.

—¡Ábrete, puerta de la doncella: Virgo!

—¿Hora del castigo, princesa? —la peli rosada llevaba un conjunto árabe con un delgado velo que le cubría el rostro.

—¡¿Qué diablos haces vestida así?!

—Es Halloween, princesa. ¿Quiere castigarme?

—Olvídalo. Llévame hacia esa isla —le dijo apuntando al lugar con un dedo.

—Claro —la espíritu celestial levantó a la Heartfilia entre sus brazos.

—¡No, no! ¡Espera! ¡Te vas a resbalaaaaaaaaaar!

Su voz hizo eco a la vez que Virgo saltaba sobre el hielo y seguía con dificultad el camino que Gray había creado.

-o-o-o-

—Parece que estamos en un bosque —murmuró Wendy con la voz temblando.

Los magos se encontraban en las orillas de la isla, donde las aguas del océano besaban con delicadeza las tierras circundantes del lugar. A pocos metros, un gran número de árboles cubría el suelo, extendiéndose por toda el área y simulando un amplio bosque que parecía no tener final.

—Vamos —indicó Erza caminando por delante, deshaciéndose de su armadura y volviendo a su disfraz de gato.

—Oi, ¿dónde está Lucy? —cuestionó el mago de hielo buscando a su compañera con la mirada.

—¡Kyaaaaaa!

A modo de respuesta, la Heartfilia apareció gritando, aferrada con fuerza a Virgo, que se tambaleaba sobre el hielo. El cambio de terreno hizo que la peli rosada tropezara, tirando a la maga sobre la húmeda tierra.

—¿Está bien princesa? —cuestionó la espíritu incorporándose y ayudando a la rubia a ponerse de pie.

—Sí —respondió la aludida frotándose la espalda con una mano—. Gracias Virgo, puedes regresar.

—Cuando guste, princesa —hizo una reverencia y desapareció en una nube de humo.

—No puedo creer que esté haciendo esto —susurró Lucy para sí misma.

Erza sonrió.

—Sigamos.

Se adentraron en el bosque. Los árboles tenían una altura sorprendente, con hojas gruesas cubriendo sus ramas. Aullidos de lobos y otros sonidos de animales resonaban por todo el lugar. Los ojos de los búhos resplandecían en medio de la oscuridad y las ramas y hojas secas sucumbían debajo de los pies de los magos. La niebla se volvía más profusa conforme avanzaban, impidiendo distinguir el sendero que seguían. El Exceed azul tropezó con algunos arbustos, chocando contra la espalda de su compañera.

—¡Ten cuidado, Happy! —le reclamó.

—Lo siento Charle. No puedo por dónde camino.

—¿Hacia dónde nos dirigimos exactamente? —cuestionó Lily—. Es incómodo caminar con una calabaza como cuerpo se dijo a sí mismo.

Avanzaron poco a poco abriéndose paso entre los árboles, tratando de seguir una línea recta que los llevara al lugar que estaban buscando. Diversos ruidos extraños surgían de todos lados, perturbando a la rubia. Pasaron varios minutos y parecía que los magos no llegaban a ninguna parte.

—¿Qué no habíamos pasado ya por aquí antes? —preguntó la Marvell con inseguridad.

—No lo sé, Wendy —respondió el peli rosado—. Todos los árboles son iguales.

—¿No puedes decirnos un camino con tu olfato, Natsu? —inquirió la Heartfilia deteniéndose.

Natsu negó con la cabeza. Su olfato no distinguía ningún olor más que el de la humedad impregnada en el ambiente y los animales que se escabullían alrededor de ellos. El pelinegro se puso en cuclillas tratando de ver a través de la niebla que cubría la parte inferior del lugar.

—Mierda, hemos estado caminando en círculos —indicó el Dragon Slayer de Hierro reconociendo las huellas frescas sobre el suelo.

—¿Qué? No puede ser posible —el Fullbuster apretó los dientes.

—Gajeel tiene razón —respondió la pelirroja—. Ya había visto este árbol.

—¿Cómo puedes decir eso? —Happy preguntó incrédulo, con una gota resbalando por su nuca.

—Tal vez deberíamos marcar por dónde hemos pasado para evitar perdernos —sugirió Lily.

—¡Yosh! ¡Yo lo hago! —Natsu saltó emocionado—. ¡Karyu no Ho-…!

—¡Detente, idiota! —le gritó el mago de hielo tapando su boca—. ¡Queremos marcar un árbol, no destruir el bosque!

—Bah, me arruinas la diversión —el Dragneel se detuvo, cruzándose de brazos.

Deambularon tallando la corteza de los árboles con afiladas rocas que encontraron por el camino y con cuchillos de hierro creados por Gajeel. Pareció que habían avanzado al no toparse con las partes que ya habían recorrido. Caminaban con despreocupación hasta que los Dragon Slayer se detuvieron abruptamente al mismo tiempo. Miraron hacia una dirección por detrás de ellos, agudizando sus sentidos. Natsu giró la cabeza hacia un extremo donde escuchó un ruido, mirando hacia un punto no identificado entre los árboles y la espesa niebla.

—¿Qué sucede? —cuestionó la rubia con un escalofrío recorriéndole la espalda.

—Hay alguien allí —dijo la peli azul con voz baja.

—¿Alguien? —Erza los siguió con la mirada—. Estén alerta, puede ser un enemigo.

—No —dijo el Redfox vagamente—. Huele a…

Se oyó el crujir de varias hojas secas y ramas sobre el suelo conforme se acercaban varios pasos rápidos. Antes de que el pelinegro terminara su oración, una mujer salió corriendo de entre un par de árboles. Su cabello azul era lo único que se distinguía con facilidad sobre el traje negro que llevaba puesto.

—¡Gray-samaaaaaaaa!

Juvia, con lágrimas en los ojos, se lanzó con los brazos abiertos hacia el Fullbuster, tirándolo al suelo.

—¡Juvia estaba tan preocupada, Gray-sama! Juvia creía que no volvería a verlo.

—¿Q-Qué demonios? —murmuraba el aludido por debajo de la maga.

—¿Juvia? ¿Qué haces aquí? —preguntó Erza con las manos sobre la cadera.

—El Maestro nos mandó —respondió otra voz entrecortada a unos metros de distancia.

Otra figura se distinguía conforme se acercaba con lentitud.

—¿Enana? —Gajeel reconoció el aroma de la maga.

La McGarden apareció poco después de Juvia, vestida con su traje de murciélago, las alas con múltiples rasgaduras en toda su extensión. Estaba agitada, inspirando grandes bocanadas de aire, tratando de recuperar el aliento y normalizar el ritmo de su respiración.

—¡Levy-chan! —exclamó Lucy con cierto alivio.

—Hola Lu-chan —respondió en voz baja—. Perdón si los asustamos. Llevo corriendo desde que salimos del gremio. No es fácil seguir a Juvia cuando quiere encontrar a Gray-sama.

—¿Cómo fue que llegaron hasta aquí? ¿Cómo nos encontraron? —preguntó la Exceed blanca.

—No fue muy difícil —Levy sonrió, hablando con normalidad—. Creé un puente con Solid Script para cruzar desde el muelle. Y Juvia llegó nadando. Fue más fácil seguir las marcas de los árboles.

—¡¿Podrían callarse de una vez y quitármela de encima?! —interrumpió el mago de hielo.

Lograron retirar a la Lockser del cuerpo del mago.

—Juvia está contenta de que Gray-sama se encuentre bien.

—Sí, sí, mucho amor —murmuró Natsu con impaciencia—. Ahora necesitamos encontrar lo que sea que venimos a buscar.

—Las reliquias de la Maestra Mavis. Están en una mansión que se encuentra en el centro de la isla —aclaró la McGarden.

—¿Cómo sabes eso? —Happy la miraba con curiosidad.

—El Maestro nos lo dijo. Fue por eso que nos envió. Además, nos pidió que les advirtiéramos que si no terminamos la misión antes de la medianoche, nos quedaremos atrapados aquí hasta que la isla vuelva a aparecer dentro de un año.

—¡¿QUÉ?! —exclamaron los demás al unísono.

—¿N-No regresar e-en un a-año? —tartamudeó la Heartfilia—. ¡Me largo de aquí!

La Scarlet la volvió a jalar de su velo.

—Si intentas irte, sólo terminarás perdiéndote. Ya estamos aquí, terminemos con la misión rápido y volvamos al gremio.

—Apoyo a Erza —dijo la Dragon Slayer del Cielo—. Entre más rápido encontremos las cosas del Maestro, más pronto nos iremos.

—Aún así, no sabemos cómo encontrar esa mansión —dijo Pantherlily cruzado de brazos.

Levy metió la mano a un bolsillo de su traje, sacando un pequeño papel y una pluma.

—¡Hice un mapa! —dijo animadamente—. Ya casi termino toda la estructura del bosque y según mis cálculos, deberíamos estar aquí —indicó con el dedo un punto cercano a un círculo centrado—. No nos tardaremos mucho en llegar.

—¡Eres una genio, Levy-chan! —Lucy abrazó a su amiga.

Los magos reanudaron su camino, siguiendo el trayecto trazado por la McGarden. Arribaron a una zona circular, libre de árboles. En el centro se alcanzaba a distinguir una gran casa rectangular, oculta entre maleza y más niebla. Los Exceed flotaban por encima de sus acompañantes. Charle inspeccionó el lugar con la mirada.

—Parece que ya llegamos.

Continuará…


KuroNeko, Karo-chan, ¿creían que no iba a poner GaLe o qué? Ay, lo siento, pero es que es mi pareja favorita :C

(SPOILER 309. Hace tiempo que no comento de los capítulos pero...¡me aburro! :C ¡Quiero los juegos! Y por fin pensé que habría una muerte. -.- No me gustan pero bueno, Arcadios no era muy importante que digamos, ni que me cayera bien del todo. En fin. Repito. Quiero los juegos :C).

Sí, este…quería terminar este fic. (De hecho ya tengo idea para uno nuevo. ¡No me maten, no abandonaré los otros!) Ehh…pero no sé. ¿Lo dejo? ¿Lo publico hasta el próximo año? Díganme por favor -.-

P.D. ¡Encontré cómo poner el jodido guión largo! C:

P.D.2 Soy feliz porque en el OVA 4 pusieron la escena GaLe de la playa :3