PERFECTO ENGAÑO

By Ly Malfoy

Disclaimer:

Ly: La mayoría de los personajes de esta historia son de J.K Rowling, con la que siendo sincera estoy molesta.

Harry: ¿Por que linda Ly?

Ly: ¿Y todavía lo preguntas?

Harry: Es bueno saber…

Ly: Por tu final… Es un terrible ERROR.

Harry: Pero… entonces… (se escucharon unos sollozos) Tu, tu hubieses preferido que yo… que yo… ¡YA NO TE KIERO!

Ly: ¡Noooooooo! ¡¡¡HARRYYYYYY!!- se escuchan a lo lejos unos sollozos y unos gritos de perdóname…

Draco: Realmente no entiendo de qué se queja, si Potter nunca la ha querido…

Ly: Eso dolió aun más ¬¬

Capitulo 2

HARRY EVANS Y ASHLEY POTTER

Abrió los ojos con lentitud, el sol le daba de lleno en el rostro, con toda la pereza del mundo se dio media vuelta y cubrió con las cobijas, dispuesto a seguir su tan preciado sueño.

-Cariño… despierta- escucho que susurraban cerca de su oído.

-5 minutos mas…- susurro aun prácticamente dormido. La voz en su oído rió.

-Entonces no quieres ver lo que hay en tu ventana…

-No…- se escucho la voz entre las cobijas, muy amortiguada.

-Bien, entonces le avisare al director Dumbledor que no estas interesado…- espero tres segundos exactamente a que un huracán pelinegro se levantara y corriera a la ventana buscando con desesperación una lechuza.

-¡¿Dónde mama?! ¿¡Donde esta!?- se giro cuando la escucho reír y con entusiasmo enseñarle la lechuza en su hombro Es… ¿para mi?- murmuro asombrado, la mujer sonrió y asintió. El pelinegro se acerco con cautela, la lechuza bajo del hombro de la mujer para deslizarse a las piernas del pelinegro, extendió su patita y con cuidado y temor, el pelinegro le quito la carta, sin esperar mas, la lechuza partió sin siquiera notar el esplendido brillo en los ojos verdes de la mujer, y que compartía con su hijo, el niño que yacía en la cama sin atreverse a abrir la carta en sus manos, la que había estado esperando desde hace años…

-¿No la vas a abrir Harry?

-No lo se… ¿Es un sueño?

-Claro que no cariño… anda ábrela, estoy contigo…- el niño que hoy cumplía once años la observo preocupado, suspiro, tomo aire y poco a poco, quito el sello. Se detuvo.

-¿Y si me mandaron la carta por error mama? ¿Qué tal si no soy un mago? ¿Qué tal si me dicen que no me aceptaron?

-Harry… has hecho magia incontables veces… - le sonrió con dulzura y amor Y lo demás no lo sabrás si no la abres… ¿quieres que lo haga por ti? El niño negó de inmediato. Dio la vuelta al sobre y soltó un suspiro involuntario. Ahí con perfecta caligrafía estaba escrito:

Señor H. Evans

Cuarto del joven Evans

Halley Avenue 16

South London

Inglaterra

Sonriendo, miro a su madre que le devolvió la bella sonrisa y con ansiedad abrió el sobre. Saco una carta, que igual que el sobre, estaba escrito con perfecta caligrafía y leyó…

--Perfecto Engaño—

Una hermosa niña de ojos amatistas y cabello negro-violeta observaba por la ventana ansiosa, podría decirse casi desesperada. Miraba a todos lados y volvía a la sala, daba unas tres vueltas al Hall y volvía a correr a la ventana, observaba y de nuevo regresaba al Hall… llevaba prácticamente tres días de la misma forma, así que cuando una alta mujer entro, realmente no se sorprendió a ver así a la niña.

-¿Todo bien pequeña?- la niña detuvo su carrera a la ventana para observarla, una mujer rubia, de ojos azules, piel blanca, era bonita, mucho… frunció el ceño.

-No soy pequeña…- se cruzo de brazos y se sentó. La mujer rió.

-¿Me vas a decir que es lo que llevas esperando Ashley?- la niña, cambio su rostro molesto por uno de consternación.

-No es nada…- suspiró -¿Llego papa?

-Aún no… debe venir en camino. La niña asintió.

Un ruido en la puerta las distrajo, la niña de inmediato se levanto y corrió a la puerta, donde un hombre se sacudía la gabardina, sacudió su cabello de la ligera brizna que había afuera, las dos mujeres sonrieron, les encantaba ese gesto en el hombre.

Éste se quito la gabardina dándosela a una empleada, con una sonrisa se dio cuenta de quienes lo esperaban.

-Hola…- las dos mujeres sonrieron más -¿Me extrañaron?

-¡PAPI!- la niña corrió hasta sus brazos, donde la recibió cargándola, completamente contento, recibiendo gustoso los besos de su hija.

Un sonido la detuvo de su bienvenida, ¿un quejido?

-¿Qué es eso?- el hombre extrañado escuchó, un quejido… y recordó.

-¡Cierto! Cristy, ¿podrías llevar esta lechuza a curar?- bajo a la niña de sus brazos, mejor dicho, su brazo, pues en el otro, llevaba una lechuza marrón acurrucada La encontré en la entrada, parece agotada o herida, ¿podrías…?

-Claro que si…- la rubia tomo la lechuza entre sus brazos y fue directo a la cocina. Volvió su atención a la niña en cuanto vio a la mujer perderse tras la puerta.

-¿Qué sucede Lyn?- se agacho hasta su altura.

-La lechuza papi… ¿se pondrá bien? Pobrecita…- sollozo, el hombre sonrió ligeramente.

-Claro que si… solo debe estar cansada, y con el tiempo que hace…

-¿Me lo prometes?- el hombre asintió, con su rostro muy cerca al de la niña.

-Te extrañe princesa…- la niña secándose sus lagrimas sonrió encantada y lo abrazo, dándole un sonoro beso en la mejilla, que hizo sonreír con tranquilidad al hombre, como seguramente hacía días no podía Por cierto, encontré esto en la puerta, cerca de la lechuza- le entrego un sobre, la niña extrañada lo tomo, abrió grandes los ojos y se bajo de los brazos de su padre para correr al salón y sentarse cerca de la chimenea, nerviosa. Tomo aire y abrió el sobre de jalón, mientras el hombre la veía con una dulce sonrisa y se iba, seguramente a explorar que había para cenar… ¡Se moría de hambre!

Después de todo, James Potter, siempre seguirá siendo James Potter…

Ashley saco uno de los dos pergaminos que había y leyó con claridad:

Director: Albus Dumbledore

(Orden de Merlín, Primera Clase,

Gran Hechicero, Jefe de Magos,

Jefe Supremo, Confederación

Internacional de Magos).

Querida señorita Potter:

Debido a la solicitud que envió en año pasado, y le fue denegada, por no tener la edad requerida, es un placer informarle que si aun lo desea, a partir de este curso escolar, usted dispone de una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia y hechicería.

Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios.

Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.

Muy cordialmente, Minerva McGonagall

Directora adjunta

La niña leyó y releyó la carta tantas veces en pocos minutos, que se sintió mareada

-No puedo creerlo…- susurro Me… me aceptaron…- volvió su vista a la carta y la leyó otras 4 veces… -Me aceptaron… - se levanto como un resorte -¡ME ACEPTARON!- gritó -¡SI, SI, SI, SI, SI, SI, SI, SI!

Asustado James Potter corrió al salón para ver que ocurría cuando quedo sockeado viendo a su hija correr y brincar de un lado a otro gritando, si, si, si…

-¿Qué pasa?- llego Cristy.

-No lo se, pero cualquiera que sea, la respuesta al parecer es "Si"…- la mujer rió, el hombre le devolvió la sonrisa dedicada, pero sigo observando a su hija, feliz. Después de unos minutos de contemplación, decidió acercarse.

-Lyn…- la niña asustada, volteo y se cayó del sillón donde brincaba, James corrió a auxiliarla -¿Estas bien?- la niña asintió, se levanto de un salto y lo abrazo con fuerza.

-¡ME ACEPTARON PAPA!- el hombre rió.

-Me alegro mucho, pero… ¿Dónde te aceptaron?

-Ay papa… de veras eres lento…

-Hey…

-Pero aun así te quiero…- lo abrazo.

-Muy bien, ahora dime que quieres…- la miro alzando una ceja, expectante.

-¿Por que piensas que quiero algo?- pregunto inocente, por supuesto, James no se lo creyó.

-Porque esa carita ya la conozco, dime, ¿Que te aceptaron?

-No es que, sino donde papi.

-Muy bien princesa…- se sentó en el sillón, llevándola con él, Cristy al ver la escena, camino de nuevo a la cocina con una encantadora sonrisa -¿Dónde te aceptaron?- la niña lo miró con total emoción.

-¡En Hogwarts papi! ¡Me aceptaron en Hogwarts!- la sonrisa de James se borro.

-¿Qué…? Pero… ¿Cómo? Estamos en Australia, ¿Cómo te aceptaron ahí?

-Bueno…- se acurruco en los brazos de su padre Es que cuando tu me hablaste de ese colegio, pues yo quería conocerlo, así que envié una lechuza a la escuela el año pasado para que me aceptaran como estudiante.

-¿Qué? ¿Les escribiste?- la niña asintió.

-Pero me dijeron que aun no tenia edad suficiente, pero me prometieron que tal vez el próximo año y mira… ¡aquí esta la respuesta!- James tomo la carta con manos temblorosas, la leyó y releyó… Después miró a la niña que lo observaba ilusionada, y sonrió ligeramente, ocultando lo que de verdad sentía -¿Puedo ir? ¿Me dejaras ir a la escuela donde fuiste tan feliz papi?- el hombre solo pudo besar su frente y levantarse del sillón, desconcertando a la niña.

-Tengo… que pensarlo Ashley, ahora ve a lavarte, ya vamos a cenar.- la niña asintió un poco decaída y salio del salón.

En cuanto Ashley salio de la habitación, James camino al pequeño bar y se sirvió una generosa copa, que bebió con apremio.

-Lily…- susurro.

--Perfecto Engaño—

Lilian Evans, era, si le preguntaban a cualquiera, la mujer perfecta, perfecta hija, perfecta madre, perfecta amiga, perfecta jefe, perfecta auror, perfectamente hermosa… y muy pocos hombres sabían, perfecta amante.

Pero Lily no se consideraba perfecta, pues llevaba consigo un perfecto error que toda la vida la perseguiría… y era ese pequeño que en ese momento la acompañaba, escoltándola entre todo el ministerio de magia.

Y es cierto que no podía decir que no fue un error… pero era de los pocos errores de los que no se arrepentía en absoluto… Era su único error perfecto.

-¿Todo bien mama?- la mujer salio de sus pensamientos y asintió.

-Lamento que hayamos tenido que venir en tu cumpleaños cariño.

-No importa mamá, me encanta venir contigo- llegaron al piso donde tenían que bajarse y con una suave despedida a todos, que encantados se despidieron, se encaminaron a su oficina.

Para llegar a la oficina de Lilian Evans, era necesario caminar entre los pasillos llenos de aurores, que a Harry le encantaban, lo que Lily noto.

-¿Aun quieres ser auror Harry?

-¡Claro que si mamá!- la pelirroja rió.

-Tendrás que trabajar duro, no creas que por ser mi hijo la tendrás fácil he…

-No mama… ¡te prometo que trabaje duro en Hogwarts!- sonrió y la mujer… lo abrazo con todas sus fuerzas, completamente orgullosa de su hijo Mamá… todos nos están viendo…- susurro, pero la mujer solo lo abrazo con mas fuerza Mama… no… no puedo… respirar…- la mujer casi sollozo pero soltó el abrazo. Harry suspiro aliviado. La mujer se limpio las traicioneras lágrimas que se le escaparon, y Harry la abrazo con fuerza Yo también te quiero…- susurro en su oído.

-Oh Harry, te voy a extrañar tanto…- susurro abrazándolo de nuevo.

-Yo también mama… pero ya platicamos de esto… ¿recuerdas?- la mujer se separo para ver los inmensos ojos verdes de su hijo Estaré bien, lo prometo… y tu también ¿verdad?

-Yo me encargare de eso Harry…- la tercera voz que se escucho los asusto ligeramente No quise asustarlos, lo siento- Lily se levanto de el suelo, donde estaba abrazando a su hijo y Harry lo miró, frunciendo un poco el ceño.

-Richard…- el hombre lo saludo con solemnidad.

-Un placer volver a verte Harry, ¿Qué haces por aquí? Este no es un lugar para niños…- Harry miró a la ventana con el entrecejo mas fruncido que antes.

-Es mi culpa, solo vine a firmar unos papales urgentes y me voy, por eso lo traje.

-Bien, me pareció raro que estuvieras aquí, cuando es tu descanso- se acerco a ella y beso su mejilla -¿Paso esta noche por ti?- ella negó suavemente.

-Lo siento, pero prometí pasar todo el día con Harry, es su cumpleaños.

-Cierto, lo había olvidado.

-No lo dudo…- susurro el niño enfuruñado, Lily no lo escucho, pero el hombre si, pero al parecer, decidió ignorarlo… como siempre.

-¡Pero que veo!- se escucho otra voz gritar desde algo lejos, pero para los tres presentes no se les hizo difícil saber de quien era la voz-¡Mis ojos me engañan!- el niño rió y volteo buscando la voz -¡Pero si es el cumpleañero!- Harry volteo a sus espaldas y ahí lo vio, corriendo hasta él.

-¡SIRIUS!- Harry corrió hasta alcanzarlo, donde Sirius lo abrazo con fuerza levantándolo en el aire.

-¡Pero estas enorme!- exclamo orgulloso -¿Cuánto has crecido? ¿10, 15 centímetros?

-Oh, vamos Sirius, solo tiene 2 días que no me has visto.

-Los días más largos de mi vida, he de decir…

-Exagerado…- llego otra voz hasta ellos.

-¡Tío Remus!- corrió a abrazarlo.

-¡Hey…¡ ¿Por que a el le dices tío Remus y a mi solo Sirius?

-Es que eres mas escandaloso-Sirius abrió la boca sorprendido, pero la carcajada de Remus lo saco de sus cavilaciones.

-No es gracioso Lunático…- Harry sonrió.

-Solo estas celoso Canuto…

-Hola chicos…

-¡Pero si es la mujer mas hermosa del mundo!- se acerco Sirius a darle un enorme abrazo, que la alzo en el aire, ante la molesta mirada del hombre.

-Y tú el más halagador y modesto que conozco…

-Je, ya vez…

-Black, Lupin… que sorpresa verlos por aquí.

-En cambio a mi no me sorprende Aminton- dijo Sirius, sin dejar de mirar sonriente a Lily, que le reprocho con la mirada, pero el lo ignoro.

-¿Cómo se enteraron que estaba aquí? ¿O vienen a trabajar?- pregunto ansioso Harry.

-En realidad los buscábamos, pensábamos ir al parque de diversiones y fuimos a invitarlos, después de todo, no todos los días este campeón cumple los 11 años ¿no?- dijo Sirius orgulloso.

-¡Y recibí mi carta a Hogwarts!

-Lo sabemos, fuimos a tu casa y la vimos, ¿estas contento?- ahora lo abrazo para felicitarlo Remus.

-Claro que esta contento… Así que ¡vayamos a festejar al futuro Gryffindor!

-¿Cómo sabes que será Gryffindor?

-Porque es un Po…- se corto de inmediato, ante la atenta mirada de todos los presentes.

-¿Un que?- pregunto Harry interesado, Remus, Lily y Sirius se miraron.

-Un posible candidato- sonrió Sirius ¡Soy tu padrino y fui a Gryffindor!

-¿Y no tiene nada que ver el yo también haya ido a Gryffindor?- sonrió Lily cruzándose de brazos.

-Bueno… eso también pude influir- dijo sin darle mucha importancia Pero nunca, nunca a Slytherin he…

-Lo se Sirius…- sonrió.

-Yo creo que no tiene nada de malo Slytherin.- Sirius y Harry lo miraron indignados Vale, ya entendí- sonrió negando.

-Bueno chicos, debo ir deprisa por esos papeles, Harry ¿te importaría quedarte con Sirius y Remus?- el niño negó deprisa.

-Tú descuida Lily, nosotros nos encargaremos de todo- dijo Sirius.

-¿Remus?- lo miro suplicante.

-Descuida Lil, no me separare de ellos por nada.

-Gracias…- sonrió y se fue, hasta ese momento Sirius captó, miro a Harry.

-Creo que tu madre no confía en nosotros.

-No confía en ti, en mi si.

-Ya verás…- lo alzo haciéndole cosquillas hasta que suplico.

-Basta Canuto…- rió Remus.

-¿Algún día me dirán porque de sus apodos?, aunque el tuyo lo imagino tío Remus- el hombre sonrió, mientras Harry recuperaba el aliento.

-Es una historia muy interesante y divertida, verás… - se le acerco Ya sabes que soy animago, pues necesitábamos nombres nuevos, tu sabes, para que fuera mas real y divertido- hablaba emocionado Así que a tu padre se le ocurrieron, me puso Canuto por el grim, y él se quedo con Cornamenta, por ser el ciervo, y tenia una enorme cresta… A veces acompañábamos a Lunático en sus noches difíciles, con su problema peludo rió Que tiempos…- susurro soñador. Volteo ver a Harry, pero éste ya no estaba a su lado, se había quedado muy rezagado, miro a Remus y descubrió en su mirada turbación, una pizca de enfado, pero sobre todo, preocupación -¿Que sucede?

-Ustedes… - se acerco Harry, algo inseguro -¿Conocieron a mi padre…?- Sirius vio turbado a Remus y se maldijo interiormente… se emociono demasiado con su relato.

-Harry… nosotros…

-Yo… no he querido preguntarle a mamá porque no quiero lastimarla…- susurro Y cuando pequeño le preguntaba, a veces lloraba, y no quiero verla triste, así que deje de preguntar… pero… ustedes… ¿lo conocieron? ¿Saben quien es?- los miro ansioso, de uno a otro. Sirius y Remus se miraron, inseguros Por favor… solo quiero saber… algo de él…- Sirius se hinco hasta su altura.

-Harry… eres idéntico a tu padre…

-Pero con los ojos de tu madre…- termino Remus hincándose al lado de Sirius.

-Y… ¿ustedes…?

-Éramos sus mejores amigos… desde que nos conocimos en el expreso- a Harry le brillaron los ojitos.

-Entonces… ¿de verdad era un animago?

-El fue el primero en lograr convertirse Harry, era el mejor.

Mientras esperaban a Lily, siguieron conversando de lo mejor sobre "él", definitivamente, era el mejor cumpleaños de su vida.

--Perfecto Engaño—

James había permanecido silencioso en toda la cena, pero sabía que su hija estaba pendiente de cada movimiento de él… pues la carta llegaba tarde y debía contestar ese día a mas tardar… pero ¿Cómo decirle que no quería alejarse de ella? Pero, que no quería regresar… era, volver a lo más doloroso de su vida, donde podría estar ella, posiblemente casada, con hijos… porque 11 años no pasaban en balde… Y era tan hermosa… ¿habría cambiado?, bueno es posible… tal vez ya estuviera gorda, panzona, con arrugas por todos lados…

Sonrió.

Ashley y Cristy se miraron confundidas al ver esa sonrisa.

-Ashley… ¿estas segura de querer ir a ese colegio? Debe haber uno mas cerca… - la voz de James las sorprendió, se escuchaba agotada.

-Si papa, desde que me hablaste de ello.

-Pero… estarás tan lejos de mí…- susurro.

-Prometo escribirte cada semana contándotelo todo papi.

-¿Colegio? ¿Te iras? ¿A dónde?- pregunto Cristy alarmada.

-¿Podré ir papa?

-¿Estas segura?- la niña asintió. El hombre suspiro, no podía arrancarle una época feliz, como la que el vivió y por estúpido perdió.

-Ve a contestar esa carta…- suspiro Anda, se acaba el tiempo…- la niña sonrió fascinada y corrió a la salida, pero antes se detuvo y corrió a besar a su padre, para salir corriendo.

-¡Me voy a Hogwarts!- se escucho gritar por toda la casa.

James suspiro.

-James… ¿a donde se ira Ashley?- pregunto preocupada Cristy.

-A Londres… Cristy, necesito que la lleves, deberá comprar cosas para el colegio y yo… yo no puedo regresar… no aún.- se levantó de la mesa, aventó su servilleta y se fue.

Cristy suspiro… si Ashley se iba… ella perdería su trabajo, tendría que irse… y alejarse del hombre que amaba mas que a su alma…

-James…

--Perfecto Engaño—

Harry leía y releía su lista de útiles mientras caminaba por el callejón Diagon, ¡Como le encantaba ese lugar!

-¿Qué más dice la lista Harry?- la mujer caminaba mirando los aparadores, medio distraída, mientras Harry, de la mano de su madre releía, por octava vez en el día sus útiles.

-¿Estas segura que no puedo llevar una escoba mama?

-Es el reglamento Harry.

-Pero soy hijo de la mejor alumna que ha tenido Hogwarts- sonrió inocente.

-Mmm, no deberías juntarte tanto con Sirius- Harry sonrió.

-¿Estoy aprendiendo bien?

-Harry…- se alarmo Lily.

-¿Qué? Tío Sirius dijo que debía ser muy bueno con las chicas de Hogwarts, que debía ser un conquistador…- bajo la vista pensativo Pero no lo entendí del todo… Mama ¿Qué es ser un conquistador?- Lily rodó los ojos mientras se inclinaba a él.

-Significa que debes ser muy bueno y atento con todos, no solo con las niñas, y que debes respetarlas y tratarlas bien Harry, eres muy joven para pensar en novias…- Harry hizo una mueca de asco.

-¿Por qué habría de pensar en novias? WACK- hizo la mímica de vomitar. Lily lo beso encantada.

-Te amo Harry, nunca lo olvides…- lo abrazo con fuerza.

-Yo también te amo… mami- Lily lo abrazo con mas fuerza aún, pues sintió las lágrimas de Harry en su blusa… seguramente ya estaba sintiendo las consecuencias de estar lejos de casa por mucho tiempo… -Te voy a extrañar mucho mami…

-Yo también amor… ¡mucho!- lo abrazo, pero seco sus lágrimas Anda, terminemos de comprar.

Siguieron caminando, se separaron unos minutos después, mientras Lily seguía paseando hasta que una mujer rubia choco con ella, que miraba contenta unas lechuzas, pensando que tal vez a su hijo le gustaría alguna.

-Lo lamento…- se disculpo la rubia. Lily sonrió ligeramente.

-No pasa nada, yo iba distraída. ¿Estás bien?

-Si, gracias…- sonrió nerviosa Solo estoy un poco… incrédula.

-¿Cómo?

-Sí… em… todo esto de los magos y brujas…

-Oh, ¿eres muggle?

-¿Disculpa?

-Oh, perdona, no es ofensa… solo es extraño ver a una persona sin magia por aquí.

-Ah, vengo acompañando a la niña… Lo siento- sonrió un poco mas relajada Soy Cristy Duff.

-Lilian Evans…- sonrieron Un placer… ¿Puedo ayudarte en algo? Pareces un poco perdida…- la rubia sonrió.

-Sí, en realidad…- sonrió turbada Perdí a Ashley…- Lily se turbo un momento.

-¿Perdiste a tu hija?- pregunto a punto de echarse a reír.

-En realidad, soy su niñera…

-Bien, te ayudare a buscarla- sonrió tranquila -Vamos, Masomenos, ¿por donde te diste cuenta que ya no estaba contigo?

-Pues yo… estaba viendo unas escobas que vuelan ¿sabes? Que extraordinario ¿verdad?- Lily sonrió

–Un poco…- sonrió.

–Y ahí la perdí, su padre me va a matar…

-Mmm, veamos, la tienda de Quiddittch…- susurro Creo que ya se donde puede estar, justo donde mi hijo esta en este momento, estoy segura que ahí está, no te preocupes.

-¿Tu crees?

-Claro que sí, pero ya que vamos para allá… ¿te importaría si antes compro algo para Harry?

-Eh… claro, no hay problema…

-Gracias… Es que no pude darle un buen regalo de cumpleaños y quiero darle una lechuza para el colegio. Creo que le gustará- suspiro

-Tienes suerte de tener un hijo así…- Lily la observo.

-¿Por qué lo dices?

-Ah, no es nada, solo que Ashley ya leyó varias veces la lista del colegio y sigue diciendo que quiere llevar un perro- Lily rió.

-¿Tienen un perro en casa?

-No, pero ella quería uno este año, su padre se lo prometió, pero como ingresara a Ho… Ho…

-¿Hogwarts?

-Eso, pues ya no podrá cuidar de él, así que ya no podrá ser.

-Jeje, ¿Y por eso quiere llevar uno al colegio?- la rubia asintió Bueno, no creo que lo permitan, los perros son ruidosos, y juguetones, siempre siguiendo al dueño, dudo mucho que el al director le guste… aunque pensándolo bien, creo que lo encontraría divertido, pero la subdirectora pondría el grito en el cielo…- rieron.

Compraron una hermosa lechuza blanca y salieron en busca de sus respectivas responsabilidades…

Mientras en la tienda de Honeyduckes…

Una niña miraba maravillada todo lo que había a su alrededor… dulces y mas dulces… el sueño de todo niño hecho realidad… Bueno, aunque hasta ahora ¡¡¡Todo Diagon Halley le encantaba!!!

Aunque… solo le hubiese gustado algo mucho más que estar ahí alrededor…

No estar sola, que su padre la hubiese acompañado…

Se veía tan triste cuando se fue… hace dos días que no lo veía y ya lo extrañaba…

-Papa…- susurro consternada.

-Oh, lo siento…- dijo un niño que la choco cuando caminaba hacia atrás, viendo los aparadores.

-Esta bien…- sonrió. El niño correspondió.

-¿Estas sola? ¿Estas perdida?- la niña se sonrojo un poco, pero asintió y después negó.

-¿Si o no?- pregunto divertido. La niña se sonrojo más, pero levanto la vista para mirarlo.

-Si estoy sola, y no estoy perdida… al menos no en esta tienda- sonrió Es grandiosa, a cualquiera le gustaría perderse aquí- El niño rió.

-Si, Honeydukes, Zonko y la tienda de Quiddittch, son las mejores, bueno y la heladería- a la niña le brillaron los ojos.

–Aún no conozco esas tiendas…

-Jejeje, de lo que te pierdes ¿cuantos años tienes?

-Cumpliré 11 a finales de octubre ¿Y tú?

-Tengo 11, los cumplí el mes pasado- dijo con orgullo. Sonrió como recordando algo Soy Harry… Harry Evans.

-Ashley… Potter.

-Termine mis compras aquí… ¿Quieres ir a Zonko?- Ashley miró a su alrededor confundida -¿Terminaste de comprar? ¿Aquí?

-Jejeje, es que tienes que ver Zonko… no querrás salir de ahí, vamos, si quieres después regresamos para que compres si aun quieres…- extendió su pequeña mano a ella, que miro la mano, luego los brillantes ojos verdes y sonrió.

Tomados de la mano, caminaron fuera de la tienda a Zonko, y entraban en esta, solo unas tiendas mas alejadas de Honeydukes, justo cuando una rubia y otra pelirroja entraban a la mejor tienda de dulces del mundo…