Capítulo 2
Miró fijamente la pantalla. Allí estaba, el cosito rojo de la solicitud de amistad. Hizo click para ver de quién era.
—Eeeereeen… Ja… no, esto es alemán… debe pronunciarse… mmm ¿Ieguer?
Se acercó, intentando descifrar la foto de perfil. Solo era un gran ojo. Un ojo de un increíble color verde, un ojo que dejaría boquiabierto a cualquiera… pero un ojo al fin. ¿Quién ofrece como carta de presentación un simple ojo? Bueno, pensó luego, mirando su propio avatar vacío: alguien más ducho en esto que él, mínimo.
Hange pasó en ese momento detrás de él, rumbo a la máquina de café. La agarró de la punta de su saco.
—Alto ahí, cuatro ojos. ¿Quién es ese tal Jäger que me pide solicitud de amistad?
El rostro de su amiga se iluminó como si le hubiera dicho que habían ganado la lotería juntos.
—¡Ayyyyy ya tenés tu primera conquista! ¡En solo 48 horas! ¡Y sin fotos de perfil! Yo sabía que lo lograrías, Levi, te felicito.
—Pero qué mierda, ¡lo acabo de abrir por primera vez en la vida! ¿De dónde me conoce este flaco?
—¿Que acaso no miraste las demás notificaciones primero?
—No… —dijo, con cierta preocupación, mientras se giraba hacia su computadora y contemplaba con espanto el número 25 que aparecía en rojo sobre el simbolito de las notificaciones.
Las abrió, esforzándose por no imaginar las cosas ridículas que Hange seguramente habría dicho en su nombre a cuanto sujeto masculino se encontrara en las redes. La primera sorpresa era que 20 de esas notificaciones implicaban al fulano Jäger de alguna manera. La segunda, al abrirlas, es que Hange imitaba bastante bien su estilo: la mayoría de sus interacciones eran inofensivos "me gusta" y comentarios monosilábicos. Sin embargo, había contestado a prácticamente todo lo que el chico escribía en cuestión de segundos, lo cual definitivamente era una manera poco sutil de tirársele encima. El desconocido, por su parte, le mandaba párrafos cada vez más largos que él no veía cómo podían justificarse en el contexto de un post sobre una receta de cocina.
—¿Qué es esta receta?
—Bueno… te agregué a algunos grupos, como sos bueno cocinando te puse en este y después me di cuenta de que ese chico que te ponía me gusta a todo también te estaba poniendo me gusta en otro grupo de tenis al que te agregué. Até cabos y dije "este es el chico que Levi necesita".
—¿Porque le gusta la cocina y el tenis y porque está lo suficientemente solitario en este mundo de mierda como para interesarse en un tipo que ni siquiera tiene avatar y que solo escribe "sí" y "no"?
—EXACTAMENTE.
Fue difícil escapar de las miradas del jefe, pero la realidad es que pasaron la mayor parte de su día de oficina juntos stalkeando a Jäger y pensando en cómo averiguar si era gay. Tenía pocas fotos, la mayoría de lejos o demasiado cerca, pero en líneas generales parecía estar bueno. En ninguna salía con otras personas, con lo cual tenía un gran punto en común con Levi. Algunas fotos pretendían ser artísticas y representaban sus gustos: una raqueta de tenis dibujando una pequeña cárcel en la pared con la sombra de sus cuerdas, un pastel dedicado a su madre, libros de ficción desparramados sobre una toalla en la playa. Un solo punto preocupaba sinceramente a Levi.
—No me parece que tenga más de 18 años.
Hange hizo una mueca.
—A mí me dijo que tiene 26.
La observó con confusión.
—Quiero decir… te lo dijo a vos, anoche, cuando empezamos a respondernos comentarios. Había puesto que quería aprenderse una receta para su cumpleaños y aproveché y le pregunté cuántos cumplía. Me dijo que 27.
—Pero no le habías dicho mi edad todavía.
Hange se mordió los labios.
—Sí le habías dicho.
Ella se encogió de hombros.
—Entonces puede haber mentido para que no pareciera que teníamos tanta diferencia.
—Levi —dijo Hange emocionada, tomando sus manos entre las suyas. —¿Te das cuenta de lo que significa esto?
—¿Que quizás sea menor de edad y yo acabe en la cárcel por la única aventura que podría tener en mi vida?
—¡No, no eso! ¡Allá afuera hay alguien dispuesto a mentir para lograr interesarte!
—No falta gente dispuesta a mentir.
Hange lo soltó, decepcionada por no lograr transmitirle su entusiasmo.
—Lo que sí falta es gente interesada en vos. Dale, ponete las pilas, dejá de ponerle peros y aceptá su solicitud de una vez. Estamos revisándole el perfil desde la mañana.
Levi bufó, disconforme con todas las observaciones de la mujer, pero lo cierto es que buscó la solicitud de amistad y la aceptó. No había pasado medio segundo que Jäger ya estaba abriéndole una burbuja de chat.
—¡Ay, ahí está! ¡Hablale, hablale!
—Sí, sí… bueno, ya andate, cuatro ojos de mierda, no espíes mi conversación.
—Estoy segura de que en cinco minutos me vas a llamar para que te ayude a pensar qué decir.
Y se fue, pero tenía toda la razón porque en seis minutos Levi estaba haciéndole señas para que volviera a su cubículo. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, la agarró de un brazo como para arrancárselo. Señalaba la pantalla sin apartar los ojos de ella y Hange creyó que vigilaba el recuadro de chat con miedo a que Jäger pudiera entrar a la oficina por allí.
—Hange, este pibe sabe que soy gay. Decime ya mismo cómo sabe que soy gay. Puedo darme cuenta de que sabe.
Casi se destornilla de la risa. Lo movió para poder manejar el mouse.
—A ver, vejestorio, dejame mostrarte cómo funciona un perfil de Facebook.
E hizo click en "información" donde decía claramente "Intereses: Hombres". También exponía su edad, la música que escuchaba, las últimas películas que había visto, su comida favorita y dos frases de El Lobo Estepario que tenía pegadas en un post it en la pared de su cubículo. Básicamente, la información que Eren –un momento, ¿desde cuándo lo llamaba por su nombre de pila?– había usado para sacarle conversación durante todo ese rato cuando él se paralizaba y respondía con puro silencio.
—Podrías haberme avisado eso.
—Se me chispoteó —Hange chasqueó la lengua.
—¿Y por qué no leímos esto en su perfil para cerciorarnos de si era gay?
—Es que lo hicimos pero no lo completó. ¿Recordás que había una parte en que decía que el verdadero amor era cocinarle a alguien?
—Sí, la frase más cursi y ridícula que haya leído.
—Bueno, esa era su información de perfil, no decía mucho más.
Los dos suspiraron, mientras Hange se inclinaba para ver el chat.
—¿Y qué es lo que te dijo que…? —se cortó en cuanto leyó las últimas líneas. —Ah, ya comprendo.
"¿Me mandas una foto?". "No me gustan las fotos". "Dale, papi, no te guardes tu hermosura, compartímela". Ooook, pensó Hange.
—Si de verdad sos mi super no sé qué amiga como dijiste la otra vez, explícame cómo le advierto que no vuelva a llamarme "papi" sin darle una patada.
—Haceme lugar… —empezó a teclear enseguida.
"Eren, no nos estamos entendiendo. Si de verdad querés ver fotos, hablame en otro tono, por favor".
—Eso no suena tan distinto de lo que iba a poner yo —intervino Levi.
—Por lo menos no dije nada sobre patearlo, ¿no? Uy, ya respondió.
"Como usted diga, mi capitán".
—Se está burlando de mí, Hange, este pibe se está burlando de mí. No tiene más de 15 años, te lo aseguro.
—Esperá… está escribiendo algo. Veamos qué más dice.
"Si lo trato de usted y me comporto… ¿me ganaré una foto suya?"
—Levi… ¿me parece a mí o te estás sonrojando?
—¡Nada que ver!
Hange prorrumpió en carcajadas.
—¡Te calienta que te traten de usted! ¡Te calienta!
—¡No es cierto! ¡Estás inventando! ¡Solo… solo estoy nervioso! ¡Todo esto es ridículo! ¡Voy a terminar esta estupidez ya mismo!
Y buscó el botón de apagado de la CPU pero Hange lo tomó de la muñeca a tiempo.
—¡No! ¡No seas vergonzoso! ¿Qué podés perder? Este chico ni siquiera conoce tu nombre completo. Tan solo… probá.
Él dudó. Se miró las manos.
—¿Qué hago cuando me reclame la foto?
—Le mandás una.
—No tengo, odio las fotos.
—Sacate una especialmente. Tu celular tiene una buena cámara.
—No, llevo tres años sin sacarme fotos, no voy a cambiar por un desconocido.
Poniendo los brazos en jarras, Hange exhaló el aire con fuerza.
—Mirá… o cambiás por un desconocido, o nunca se convertirá en conocido. Pensalo. Y ahora me voy, porque el jefe está mirando hacia acá hace diez minutos. ¡Después contame!
Levi la observó irse, frustrado. Releyó el último fragmento del chat. Y contestó:
"Puede ser".
Notas de Autora: este capítulo me quedó un pelín más largo pero el próximo será más breve, una de cal y otra de arena. Les agradezco profundamente todos sus reviews, favs y follows, la verdad es bastante emocionante ver tanta reacción, así da verdadero gusto publicar. Como comenté al principio, este fic surgió de un desafío con Luna de Acero, y ella ya publicó su parte, así que les recomiendo mucho ir a leerla. Se llama "Colores cautivos" y es sobre un profesor de arte, Eren, que da clases en una cárcel en la que está preso Levi, seguro les encantará. Y respecto al lenguaje, lamento mucho que pueda incomodarles el uso del vos y de algún que otro modismo que he incluido, pero debo advertirles que esto seguirá siendo así, primero porque me gusta escribir de ese modo y segundo porque este fic transcurre en Argentina. Puedo agregar un glosario si gustan, tan solo avísenme. Sé que en el mundo de los fics es habitual el uso del neutro, yo misma solía emplearlo cuando era adolescente, pero en fin, hoy en día he ido desarrollando un estilo propio que mezcla vocabulario de todos lados y me siento bien con eso. Es un riesgo que asumo y entiendo perfectamente si alguien quiere dejar de leer esto por ese motivo. En fin, ¡hasta el próximo sábado y gracias por leer!
