Or maybe that's only my fear
Varita en mano, cargando más libros de los que debería estar permitido llevar, Remus se dirige a su siguiente clase. Escogió Aritmancia porque sonaba a nombre científico, y le gustan las cosas con lógica. Al menos la lógica que se pueda tener en un colegio de Magia y Hechicería. Sirius prefirió Cuidado de Criaturas Mágicas Hipogrifos y Dragones Remus!. James eligió la misma porque según él prefería estar al aire libre en lugar de dentro de un aula oscura, triste, aburrida y deprimente. Obviamente Remus replicó que no todas las clases son aburridas y deprimentes. Y obviamente James y Sirius le miraron con idénticas expresiones de horror en su cara. Peter, bueno, él siguió a James cómo una lapa, y el resto es historia. Así que el joven hombre lobo se disponía a ir a la única clase que no compartía con sus amigos, la única (todo sea dicho) en la que podía prestar atención sin que nadie hiciera gamberradas.
- Eh, Lupin! -la voz de Malfoy le llega desde detrás y se gira, esperando encontrárselo rodeado de sus secuaces, pero por primera vez no es así. Esta vez, Lucius va solo.
- ¿Qué quieres Malfoy? Remus frunce el ceño al pronunciar su nombre. A diferencia de Sirius, él no siente un odio inmenso hacia todo lo Slytherin, pero es perfectamente consciente del sentimiento que inspiran para la casa los sangre sucias y mestizos. Por no decir los hombres lobo, pero eso él no lo sabe.
- Veo que no están tus amiguitos para protegerte -sonríe y Remus apresura el paso, pero Lucius le sujeta del brazo con fuerza- sólo quería advertirte.
- ¿Advertirme de qué exactamente?
- Del final inevitable -otra vez ese estúpido porte de superioridad- al final sólo quedarán quienes merezcan usar la magia de verdad.
- Oh, déjame adivinar. Esos son sólo los sangre limpia -pone los ojos en blanco- os creéis superiores por pertenecer a una categoría selecta de magos, pero al fin y al cabo podéis hacer exactamente lo mismo que todos. La magia no es selectiva, se nace con ella, y tienen la misma capacidad un mestizo que alguien con generaciones de antepasados mágicos. Eso es lo que os molesta. ¿Realmente os creéis mejores por tener la sangre más o menos pura? Me dais pena -suelta todo esto muy rápidamente. Ya está, lo ha dicho. Se siente bien.
- ¿Esas son tus excusas? ¿Todos somos iguales y nadie es superior? En todas partes los hay mejores y peores, mi linaje, por suerte, está impoluto.
- Ya me has retenido suficiente, suéltame. No quiero oír más tonterías -forcejea pero el rubio no le suelta, le mira a los ojos y se queda helado. Porque la mirada de Malfoy no es la de un adolescente haciendo bravuconerías, sino la de alguien seguro de sus planes y que no tiene miedo a descubrirse en público.
- Escúchame asqueroso mestizo -sisea, y en su voz Remus percibe veneno pero se encuentra paralizado y no consigue replicar- Hay una guerra en ciernes. Yo lo se, tú lo sabes, Dumbledore y el Ministro de Magia lo saben. Es un hecho que ni Potter ni el traidor a la sangre Black pueden cambiar, y ellos no estarán ahí para protegerte siempre. No sólo somos Slytherin, hay más, muchísimos más magos competentes, capaces de borrar a quienes no son dignos de la faz de la tierra. Ese día está más cerca de lo que crees. Y cuándo estés sangrando en el campo de batalla y veas a todos tus seres queridos morir en manos del Señor Tenebroso, recordarás estas palabras -sonríe satisfecho- al final sólo quedarán los puros.
Cuándo finalmente Lucius lo suelta y se marcha, Remus tarda un buen rato en recuperar el control de su cuerpo. Estoy temblando. No puede ser cierto todo lo que dice no son más que tonterías que se inventan para asustar. Esa noche no consigue dormir. No le cuenta el incidente a nadie, ni siquiera a Sirius. Precisamente él haría un precioso cuadro de tonos morados y rojos a la cara de Malfoy, y Gryffindor ya ha perdido suficientes puntos.
Lo que no sabe es que en la cama de al lado un Sirius diferente, más maduro y cansado por la guerra y la implicación de su familia en esta, se desvela en silencio. Está preocupado. Él más que nadie sabe de lo que son capaces los Black. Y se jura a si mismo por Merlín y todo lo que más quiere que no permitirá que toquen a Remus. Es más que su amigo, más que familia. James es cómo un hermano para él y Remus es simplemente Remus.
