¿Quién quiere el paraíso?

Capitulo 2

El día transcurre sin mayor incidente en la universidad. Doy mis clases como siempre y cuando el día termina decido regresar a casa, pero antes voy a comprar algo de cenar, tal vez un poco de Pizza. De paso a mi restaurante italiano favorito (que también era el de ella) Veo una librería y decido entrar, tal vez me haga bien comprar ese libro que dijo Makoto, lo encuentro fácilmente en el pasillo de "autoayuda" siempre odié esos libros. Pero mi atención la llama otro estante cercano "parapsicología".

Recuerdo que Rei a últimas fechas se enfocaba mucho en estudiar sobre eso, luego de que una paciente llegó a su consultorio enviada por su familia (que la creía loca). La chica decía, juraba y perjuraba que podía ver y hablar con seres del más allá.

Cuando ella me lo contó en una cena en Luiguis sobre su paciente (omitiendo nombre) yo me reí y le dije que también estaba volviéndose loca si le creía una palabra, pero ella me puso mala cara y terminé por encogerme de hombros y disculparme, como siempre.

Tomo en mis manos uno de los libros que más me llaman la atención "contacto con el más allá" y lo hojeo.

Una chica de piel blanca y corta y lacia cabellera castaña se me acerca, me observa de pies y cabeza y me sonríe, no es una sonrisa coqueta como la de otras chicas, es una sonrisa empática y luego me dice muy seria.

- Interesante elección

- ¿Disculpa?-Le digo extrañado.

- Me llamo Iraís- Se presenta con formalidad la chica frente a mí.

Yo me extraño. Hace mucho que una chica no se me acerca, tal vez sea por esa argolla en mi dedo que aun no dejo de usar.

- Lo siento, pero yo…

- No estoy coqueteando contigo- Me dice seca la sincera muchacha ante mí, yo me sorprendo por lo directa que es- ¿Te interesa contactar a alguien?

- ¿yo?- De pronto veo el libro en mis manos, debe ser una de esas locas.

- ¿has visto o escuchado algo extraño?- Me interroga con seriedad.

- Yo…solo tenía curiosidad.

- Claro…-Murmura la chica- Es una mujer ¿verdad?

Yo la miro sorprendido pero no digo nada. Ella toma mi mano y yo abro mucho los ojos por aquel acto, no estoy acostumbrado a todo esto.

- Veo una chica, muy bonita- Me dice sin soltar mi mano- Muy blanca, muy pálida, cabello negro y unos hermosos ojos ¿amatista?

Me quedo boquiabierto y siento que la sangre se va a mis pies.

- Tu mujer ¿verdad?

- Si- Termino por aceptar.

- ¿hace cuánto se fue?- me pregunta con voz más suave, casi con pena

- Casi un año

- Lo lamento…-Dice sincera encogiéndose de hombros- ella sigue aquí

Siento que la boca se me seca y siento que palidezco. Rei ¿aquí?

- Has sentido cosas extrañas ¿verdad?- me encara pero sin dejo de burla ¡Vaya, la primer persona que no cree que estoy loco!- de pronto sientes su presencia, hueles su perfume.

Yo Asiento

- Hoy por la mañana escuché su voz cantando….-Le confieso ¿porqué le confieso esto a una extraña?

- Ya veo…-Luego saca una libretita de una bolsa y una pluma bastante rara con calaveras y flores amarillas impresas- Mira, voy de prisa. Pero éste es mi número. Si las cosas se complican, si algo más pasa y quieres hablar o requieres ayuda, llámame.

- Pe…pero.

- A veces ellos necesitan ayuda para comunicarse con nosotros. Ella quiere algo, no puede descansar. La siento inquieta, preocupada. Pero no puedo quedarme, llámame si me necesitas.

La veo correr hasta la puerta, de verdad debe llevar prisa pero se detiene en seco en la puerta y me grita.

- Por cierto, ese libro es muy malo. Busca "Contacto" te servirá más ¡y deja el libro de autoayuda! No estás loco.

Veo como todo el mundo me voltea a ver raro y yo solo me encojo de hombros y me escondo entre los anaqueles, escucho algunas risitas y siento que la cara se me colorea. Esa chica sí que tiene voz fuerte, seguro la escucharon a cuatro cuadras a la redonda.

De regreso en casa estoy nuevamente encerrado. Como una rebanada de pizza, de nueva cuenta pedí la vegetariana que le gustaba a ella y no la de carnes frías que es la que me gusta a mí ¿o ya es la vegetariana mi favorita? Estaba tan acostumbrado a pedir la de ella que ya no distingo sus gustos de los míos, pero ésta pizza me gusta, me recuerda a mi Hōbijin.

El libro que me recomendó Iraís habla de algunos casos en los que personas tuvieron contacto con sus amigos o familiares muertos, dice algo sobre llamadas, otros más incluso de grabaciones. Pero la sola idea me parece ilógica aunque yo ya lo he vivido por mí mismo, siendo una persona de ciencia no lo termino de comprender.

Hoy no puse mi cerveza directa sobre la mesa, he usado uno de esos portavasos de la torre Eiffel que ella trajo de su viaje a París que hizo con Makoto "Viaje de chicas" fue lo que dijeron antes de tomar sus maletas y subir al primer avión en verano para pasar un mes allá. Cuando regresaron de su viaje y les preguntamos que qué tal les había ido ellas solo dijeron "bien" y compartieron un par de risitas. Debió ser un viaje muy alocado porque a ellas se unió Minako y esa chica es tremenda. Prefiero no pensar qué pasó ese verano, siempre que veíamos una película y aparecía París un sonrojo se dibujaba en su mirada y prefería cambiar de canal.

De pronto las luces de la casa comienzan a parpadear y tengo frío, mucho frío. A mi nariz llega el aroma de su perfume y escucho su risa en la habitación, reconocería su risa entre miles ¡es ella!

Corro a la habitación pero no la encuentro allí, al encender la luz descubro que estoy solo, como lo estoy desde hace casi un año. Pero sigo escuchando su voz, su voz que canta esa canción, nuestra canción:

Amor, no me imagino
Durmiendo en otros brazos
Soñar, si no es contigo
Despertar tiene sentido
Si tengo tus latidos
hablándome al oído
Corazón…

- Rei…Rei…-La llamo

Nadie me responde y la voz se calla, pero Phobos y Deimos comienzan a aletear por la sala haciendo esos ruidos que siempre hacían cuando ella llegaba a casa, era raro ver hacer eso a un par de aves salvajes.

Salgo a la sala pero nadie está ahí, las luces ya no parpadean y he dejado de tener frío. ¿Se fue?

Debajo del televisor están sus grabaciones, esas que llevaba ella de todo: Salidas, eventos o todo lo que se le ocurría. Rei disfrutaba bastante su cámara y la usaba a menudo para grabar las cosas más simples.

Pongo una de sus grabaciones, una que me encanta porque tomé su cámara roja y esa vez fui el camarógrafo y no la presa de sus constantes asedios, solía bromear diciendo que tenía talento de Paparazzi. Eso le causaba gracia.

Flash Back

En la habitación del departamento una joven corría de un lado para otro mientras una cámara la filmaba desde la cama. Ella pasaba de lado a lado, primero en ropa interior, luego pasó con una falda color gris y después con una blusa de vestir en color lila, cuando se sentó en el tocador miró con reproche al camarógrafo a través del espejo.

- ¿te diviertes?- le dijo ella.

- La verdad si- Responde el camarógrafo, a través del espejo puede verse que es un joven de cabello negro y ojos azules- Yo también haré un documental, se llamará "la vida desde la cama"

- ¿acaso no tienes trabajo?

- Sí, pero entro tarde. Así que me quedaré a descansar un poco mientras tú me dejas solo- Finge ofenderse él mientras ella termina de arreglarse y se le acerca paso a paso, la cámara no deja de enfocarla por un solo instante.

- Pobrecillo…-Dice con voz dulce la mujer de ojos amatista mientras va acortando la distancia y se sienta en la cama al lado del camarógrafo- ¿sobrevivirás sin mí?

- No lo creo, eso imposible ¿te gustaría ayudar a un pobre moribundo y quedarte a mi lado?- Pide el pelinegro, la chica de blusa lila lo mira con indignación.

- No estás moribundo- Acusa ella.

- Sin ti lo estoy.

- Deja de usar esa cara de chantaje- Ríe Rei- Tengo pacientes…

- Y yo una crisis de identidad- murmura él- Sin ti no sé quién soy. Doctora, necesito de su consejo…

- Estoy empezando a creer que esa amistad con Andrew te está perjudicando. Te has vuelto tan chantajista.

- Por favor…quédate un rato más conmigo- Pide con la voz más dulce posible el hombre de ojos azules.

- Usted, Doctor Spencer es un chantajista y debería de comprender mejor que nadie que debo ir a trabajar- regaña ella- Tengo pacientes que necesitan de mi.

- ¿quiénes? ¿el Señor Edmundo Dantés y Lord Henry Wotton?- Interroga con una risa malévola el camarógrafo que la cámara no capta- Tengo el diagnóstico: Edmundo Dantés necesita vivir el presente y dejar de querer vengarse por todo mientras que Lord Henry Wotton es un egocéntrico de primera, pero me encanta su idea, deberías dejarlo tal y como está.

- Darien Spencer...volviste a apartarme citas a nombre de personajes literarios- Se indigna Rei.

- Culpable

- Bien...creo que no es necesario que la cámara grabe lo que voy a decirte...-Murmura ella con la mandíbula apretada, luego la grabación se detiene.

Recuerdo perfectamente aquella mañana. Rei si que se había puesto molesta, pero tuvimos el mejor sexo de reconciliación de esa semana.

Opté por ir a la cama sin cenar. El vacío de mi estómago era por mucho menor al vacío de mi alma ahora que Rei no está conmigo.

Por la noche tuve ese sueño de nuevo. Tres noches seguidas soñando que corro por el bosque, que corro en busca de algo, que necesito encontrar ese "algo" ¿o acaso sería un "alguien"?

Cuando la mañana llega me despierto antes de que suene el despertador, estoy agotado pero ya no deseo seguir en ésta cama. Antes de tomar una ducha voy a revisar el contestador que tiene un mensaje, es un mensaje de Serena:

"Darien...Soy Serena. Tu portero dijo que no estabas y tu celular está apagado. No me has llamado y no he sabido de tí en días ¿está todo bien? Me preocupas. Llámame si quieres ir a tomar un café o algo...te amo"

Me siento de nuevo terrible por todo esto. Tal vez debería hablar con Serena y sincerarme, decirle que no puedo estar con ella, que no puedo amarla como ella se merece, como ella quisiera. Tal vez la llame más tarde y sea sincero, tal vez jamás debí aventurarme a tener una relación con otra mujer, no cuando no he superado a Rei.

Me meto a la ducha y todo transcurre sin novedad. No escucho a Rei cantando y no me llega ese aroma a ella, creo que estoy algo decepcionado.

En la habitación comienzo a cambiarme. Me visto con la camisa rosa que ella me regaló hace dos cumpleaños y unos pantalones beige que ella solía escoger para que hicieran juego con mi camisa, Rei siempre se encargaba de todo.

Cuando termino de cambiarme abro la puerta de la habitación y escucho a Phobos y Deimos revolotear,y huelo algo...otra vez su aroma, ese aroma que me embriaga y un delicioso aroma a huevos estrellados y tocino, mi desayuno favorito.

Salgo cauteloso de la habitación y escucho su voz, parece venir de la cocina.

Bendito sea el destino
Que puso en mi camino
Un ángel como el que yo había pedido
Teniéndote conmigo
¿quién quiere el paraíso?

Cuando entro a la cocina el canto se detiene. La estufa está ya apagada pero mi desayuno favorito servido: Huevos, tocino, pan tostado y café. A su lado mi bolsa del almuerzo con una ensalada con pollo y una manzana, justo lo que ella me preparaba para "evitar que me pusiera gordito". Sobre la bolsa del almuerzo una nota "¿quién quiere el paraíso?"

No puedo creerlo, es su letra.

Una sonrisa me envuelve la cara. Esos eran los detalles que tenía ella conmigo. A menudo era yo el que hacia el desayuno, pero cuando era mi día de suerte ella me preparaba el almuerzo y me dejaba una nota como ésta cuando tenía que ir temprano a su consultorio.

Como mi desayuno, creo que no he comido algo en forma desde que ya no está conmigo, por lo que disfruto de mi tocino con agrado y me voy al trabajo.

A comparación del resto de la semana hoy estoy mejor. Dejo a mis alumnos marchar sin tareas y me dirijo a mi oficina a leer un poco más sobre lo que me ha pasado: La llamada de Rei, su aroma, su voz y las notas.

Abro mi correo y veo un mensaje de ¿Iraís? ¿Será la misma chica que conocí en la librería? Eso es imposible, yo no le di ningún dato mío. ¿Cómo obtuvo mi cuenta?

En el correo electrónico veo que hay varios enlaces con páginas que hablan de los fenómenos paranormales. Es una chica extraña, pero le agradezco la información y me pongo a leer.

A las cinco escucho el golpe en la puerta y veo entrar a Andrew sonriente, yo como mi ensalada y él se dirige a ella para intentar robarla (como siempre) Pero me le adelanto. No tengo problema en que me robe mis emparedados, pero "esta ensalada" no la comparto con nadie.

- Ey, dame. Se ve deliciosa.- Reniega él

- Ni lo pienses, toma algo de la máquina dispensadora

- Egoísta

- Tu nunca me das de lo que Makoto te prepara- Le sigo el juego mientras como mi ensalada, hoy estoy de muy buen humor.

- Es que apenas y es suficiente para éste cuerpo tan perfecto y grande

Yo pongo los ojos en blanco y luego niego con la cabeza, aun así no le doy nada de mi ensalada y la termino.

- Me da gusto que decidieras cocinar al fin.

- No la hice yo- Respondo

- Que raro...luce igual a las que Rei te preparaba cuando te lo ganabas- Murmura mi amigo yo sonrío de lado y sigo en mi computadora sin contestarle.

- Darien...¿quién hizo tu ensalada?

- No me creerás. Así que...mejor piensa que la compré

- Es que es hecha en casa y...

La vista de mi amigo se posa sobre la bolsa de mi saco de donde se asoma un post it y se estira a tomarlo.

- "Quién quiere el paraíso"- Mi rubio amigo me mira aterrado, como si hubiera visto un fantasma, lo veo palidecer- Darien...ésta es la letra de Rei.

- Si, lo es.

- Creí que habíamos quedado en que dejarías sus cosas guardadas- me dice en tono de reproche

- Lo hice, tú tienes la llave de la habitación donde están sus cosas ¿lo olvidaste?- Hace un par de meses Andrew y Makoto hicieron una "intervención" y guardaron casi todas las cosas de Rei en la otra habitación de la casa quedándose con la llave, en el Closet me dejaron conservar solo un par de cosas y ellos mismos revisaron que no fueran sus cartas o sus notas, solía pasar días enteros leyendo y leyendo. Según ellos sería lo mejor para que yo dejara de torturarme con su recuerdo.

Los ojos verdes de mi amigo lucen más que sorprendidos.

- No hay otra posible respuesta, amigo.

- ¿no?

El rubio ante mí lleva su mano a la nuca y se rasca meditando las cosas un poco.

- Lo de la llamada... ¿crees que fue real?-

- Lo fue.

- Darien, debes buscar ayuda, amigo. Esto no está bien...no es bueno que... ¿te sientes bien?

- Mejor que nunca- Respondo sonriendo.

- Oye...¿por qué no vas a cenar hoy con nosotros? Es el cumpleaños de Sayuri y Te hará bien no estar solo- Me invita- Anda...Makoto hará pastel de chocolate de postre

- Prefiero ir a casa.

- Serena me llamó, dice que no la has buscado, que no ha sabido de ti- De nuevo el reproche en sus labios.

- Necesito pensar, Hansford...eso es todo.

- Bien, pues piensa luego de cenar. Vamos a casa, Sayuri pregunta por ti.

- De acuerdo...Tengo un par de cosas por hacer ¿te parece si te veo a las ocho en tu casa?

Andrew me analiza de pies a cabeza, imagino que intentando descubrir si es una excusa para fugarme.

- De acuerdo...pero no llegues luego de esa hora, tu celular tiene GPS y te buscaré

- Pareces novia celosa- Me burlo

- Makoto puso un rastreador en el mío, aprendí de la mejor

- ¿A las ocho en tu casa?- Le pregunto, él asiente- Nos vemos entonces

Salgo a recorrer las calles de Londres, El otoño es diferente a lo que era el año pasado, cuando ella estaba a mi lado.

Quiero comprarle una muñeca a Sayuri pero antes debo ir a otro lugar.

El cementerio de Highgate, es un lugar que visito a menudo, sobre todo en días como hoy que necesito tanto tenerla a mi lado, aunque hoy más que nunca la siento a mi lado.

Le he traído sus flores favoritas: Lirios casa blanca.

No entiendo porqué tuvo que ser todo así, teníamos tantos planes, teníamos tantos sueños.

Flash back

Había caído la tarde en Londres y tras pasar el día festejando el cumpleaños número dos de Sayuri, regresaron a casa. Fue una tarde agotadora, pero también muy feliz.

Al llegar a casa Rei se dirigió al sofá directamente mientras Darien fue a la cocina, sirvió dos copas de vino tinto y le extendió una a la mujer frente a él.

- Gracias...me estaba haciendo falta- Agradece la chica y da un sorbito a su copa, Él mueve las piernas de su pareja para sentarse en el sofá y comienza a masajear los pies de ella, Rei siente cosquillas al sentir los bordes de la argolla de él rozar la planta de sus pies.

- Te veías hermosa con Sayuri, te adora- Recuerda él.

- nuestra Rakurako. Es muy linda- Sonríe la pelinegra.

- Lo es...

- Darien...-Llama en forma seria la joven de ojos amatista.

- ¿sí?-La preocupación aparece en los ojos de él, nunca la había visto tan seria.

- He tomado una decisión

El pobre hombre traga saliva y deja de respirar. Tanta seriedad es aterradora.

- Quiero tener un hijo con el amor de mi vida...-afirma ella con una sonrisa que contagia al cirujano- Y si no es con él pues...contigo.

- ¿estás segura? Siempre dijiste que querías esperar...que aun no era tiempo...que...

- Ya no quiero esperar más. Dice con sencillez la muchacha de ojos amatista como si hablara del clima.

- oh, linda. Yo soy materia dispuesta...siempre.- Respondió con un resplandor de lujuria en las pupilas el pelinegro.

Esa noche no pasaron del sillón. Tenían una ardua labor que realizar y no tenían mucho tiempo que perder. Aunque decidieron que la próxima semana se la tomarían libre y la invertirían yendo a unas cabañas a unas horas de la ciudad, necesitaban un respiro de todo y necesitaban ser egoístas, tenerse solo el uno para el otro, sin pacientes, sin cirugías y sin nadie más. Solo ellos...

La tumba luce tan fría, tan aterradora. No puedo creer que sea justo debajo de esa cripta que se encuentra la mujer de mi vida. La dueña de mi alma.

Deposito las flores nuevas y retiro las viejas. Me gusta que mi Hōbijin tenga siempre flores frescas, como lo hacía cuando aún vivía. Solía mandarle un ramo igual a éste a su consultorio y uno más a casa. Ella siempre fingía sorprenderse, aunque sé que no era así.

Veo la lápida ante mis ojos. Es casi igual a las demás, solo que esta cuenta con un fénix grabado en la parte más alta. Mi Rei, mi Hōbijin siempre tuvo un aprecio especial por el fénix. Siempre que encontraba alguna figura, algún objeto con un fénix grabado, siempre tenía que ser suyo, aunque a menudo eso nos metiera en problemas.

Sonrío recordando cómo una vez en un viaje a Japón para visitar a su familia dimos un tour por Kioto, tuvo una discusión con otra turista por un brazalete de plata con un fénix grabado, finalmente el brazalete fue de mi conflictiva mujer, aunque tuve que terminar pagando una suma bastante fuerte a la turista por que le cediera la joya y para que no nos denunciara por tremendo golpe que Rei le propinó.

Sin darme cuenta las lágrimas corren por mi rostro, aun cuando estoy sonriendo ¿porqué tuviste que irte, Rei?

Sobre las lágrimas que caen por mi mejilla siento la calidez de unos labios que no están allí, de sus labios, los labios de mi Rei. Y de nuevo escucho su voz tararear nuestra canción:

Amor, no me imagino
Andar tras otros pasos
Volar, si no es contigo
Navegar sino en tu río
Tu ruta es mi camino
Mi brújula tu nido
Corazón...

Las lágrimas dejan de correr por mi rostro y veo a lo lejos su silueta, Su fina silueta desliarse por el cementerio, viste de blanco, y contrasta con su largo cabello negro. Yo corro, corro de prisa para alcanzarla, pero es inútil, ella se desvanece mientras ríe con esa risa traviesa que tanto adoro, la busco, la busco mucho tiempo, pero en en vano, Rei se ha ido.

Desisto de mi búsqueda y le compro a Sayuri una muñeca, se que Rei lo hubiera hecho si estuviera a mi lado.

Al llegar a casa de mis amigos los Hansford me doy cuenta que Andrew no está porque Makoto lo ha enviado a la tienda por algo de helado. Sayuri está en su habitación jugando y Makoto es quien me recibe tan amable como siempre, me ofrece algo de beber y yo acepto.

Cuando estamos en la cocina ella hace una pausa y luego me mira con los mismos ojos de lástima que me ve todo el mundo cuando saben que Rei se ha ido.

- Darien...-Empieza ella

- ¿sí?

- Andrew me contó de la llamada de la nota...

- Ah...te lo dijo- No me sorprendo

- ¿Sabes? Yo también perdí a alguien especial...Perdí a mi mejor amiga, a mi hermana. Cuando llegué a Londres ella fue la primer persona a la que conocí, mi única amiga- Me confiesa ella mientras da otro sorbo a su copa- A veces...a veces me pasa que tengo algo que contarle y marco su número celular, luego recuerdo que ella ya no está y también lloro.

- No sabía que tú lloraras.

- Lo hago, lo hago a menudo, éstos días también la extraño más.- Me confiesa y por un segundo creo que tengo por fin a alguien que puede entender como me siento- pero sé que debo seguir adelante, ella también lo querría así. Debes dejar de vivir atado a su recuerdo. Tal vez lo que te pasa es clara señal de que has llegado a tu límite ¿no lo crees?

- No lo inventé, Makoto. Esas cosas realmente me pasaron. No sé cómo, pero Rei está aquí Puedo sentirla ¿tú no?

Ella me mira y no me dice nada.

- ¡por dios, Makoto! Debes de sentirla, ella y tú eran casi hermanas, demasiado unidas como para ser el único que cree que ella está entre nosotros.

- No la siento porque no está aquí, Darien ¡entiéndelo! Eso solo te lastima a ti y a nosotros

- Si...tal vez tengas razón. Tal vez yo sea el loco- Me resigno- Será mejor que me vaya. Entrega esto a Sayuri ¿quieres?

Doy media vuelta y camino a la puerta, pero una voz dulce me grita desde la esquina de la casa de mis amigos.

- ¡tío Darien, Tío Darien!- me grita la pequeña Sayuri que corre a mis brazos, la única chica de la que jamás se enceló Rei- ¿te vas?

- Si, linda. Solo vine a traerte tu regalo- Le digo señalado su muñeca.

- Que bella muñeca, Gracias- Me dice mi sobrina- Tío ¿porqué estas triste?

- No estoy triste- Miento.

Sayuri me sonríe con ternura y luego me dice al oído:

- No estés triste, Hōbijin está aquí y no le gusta verte triste.

Me quedo mudo. Yo solía llamar así a Rei, pero siempre a solas, era su nombre secreto.

- Sayuri...quién te dijo...

- ella, Hōbijin. La tía Rei me lo contó.- Responde con sinceridad la pequeña de ojos verdes y la abrazo y besa su mejilla.

-Te veo pronto, Sayuri...

- Adiós, Tío. Te quiero...

La alta castaña ve salir de casa al hombre de cabellos negros. Ese hombre no es más que la sombra de lo que fue algún día. No puede dejar de darle tristeza, de dolerle. Pero tiene fe en que él lo superará y que Rei de alguna manera lo ayudará a hacerlo.

La niña rubia corre a encontrar a su madre en la cocina y ella la abraza para besar su cabello ondulado; cómo le hubiera gustado a Rei estar ahí para el cumpleaños de Sayuri, la quería mucho, solía llamarla "Rakurako"

- Sayuri...¿qué traes en la mano?- Pregunta la madre.

- Chocolates

La castaña mujer toma un de ellos de la pequeña mano de la niña y lo observa con cuidado. No es un chocolate cualquiera, es un chocolate amargo en forma de fénix. Rei solía traer siempre algunos en su bolso y obsequiárselos a Sayuri. Jamás supieron de dónde los sacaba y luego de su muerte jamás pudieron conseguir más, por mucho que los padres de la niña se esforzaron en ello.

- ¿quién te dio esto, Sayuri? ¿Fue tu tío Darien?- La niña niega con la cabeza y solo sonríe- Entonces...¿quién fue, Sayuri?

- La tía Rei.- contesta con sinceridad la niña rubia que acaricia su muñeca nueva- vino a felicitarme por mi cumpleaños, dijo que tío Darien me traería una muñeca y que te dijera que no llores, que ella también te extraña mucho.

Makoto se queda boquiabierta. No puede creer lo que escucha, al menos su lado racional se lo impide, aunque siente que su piel se eriza con esas palabras.

- No estés triste, Okka San. Me dijo que cuando tú quisieras hablar con ella, que cuando la extrañaras, que podías hablarle, ella siempre te escuchará...

Un par de lágrimas corren por las mejillas de la castaña y luego la pequeña la besa y sale corriendo de la cocina con su juguete nuevo.

Cuando la mujer de cabello castaño se queda sola, las lágrimas brotan por sus mejillas sin parar.

- Rei...Rei... ¿es verdad que estás aquí?- Murmura al aire la alta chica.

No escucha respuesta, pero un aroma a incienso y fresas invade la cocina y un calor suave la envuelve como el calor de un abrazo, como el calor de un "Estoy aquí"

¡Hola!

¿Dulce o travesura? Les dejo éste dulce capítulo y mañana verán la "travesura" jejejeje

Gracias por darse el tiempo de leer entre semana, es todo demasiado apresurado pero estamos aquí echandole muchas ganas con la ayuda de mis "diablitas madrinas" La "Sensei" que me ayudó con el sobrenombre de Rei y el de Sayuri y a mi "diablita gritona" que tiene su personaje en éste fic en agradecimiento a estar al pendiente y a corretearme via FB y Messenger para publicar :p sin ustedes dos seguiría donde mismo, gracias por ese empujon :)

Gracias a Diana, a Nethy por sus Reviews y a mi amiga matona que anda de lectora silenciosa

Bueno...no digo mucho, sigo escribiendo para intentar terminarla pronto pronto

¡Hasta mañana!