Capítulo 2
—¡¿Qué?! ¡¿Está loco?! —se puso de pie violentamente. —Yo no dejo que usted me toque ni con un puntero laser. —gritó histérica.
¡Ah, no! Eso sí que no lo permitiría. ¿Qué se creía? Sí estaba buenísimo, pero eso no significaba que aceptaría algo así.
Sasuke sonrió. Una mujer difícil ¡eh! Al verla salir azotando la puerta deseo tenerla, poseerla, enseñarla a obedecerle, se le puso la polla dura. Iba a ser suya sin importar lo que tuviera que hacer. Hacía mucho tiempo ya desde que no se le presentaba un reto y por eso mismo estaba tan excitado y emocionado.
—Temari, llama a Shikamaru. Dile que le tengo un trabajo urgente.
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Salió con paso fuerte y decidido. ¡Maldito bastardo egoísta! ¿Su esclava? ¿Ella? Primero muerta. El Uchiha podía meterse toda su plata en el culo. Ella no iba a dejar que la utilizaran, no otra vez.
Sollozó al recordar a aquella niña sola y asustada. Tragó fuerte, podía sentir aquellas asquerosas manos en su cuerpo, su lengua invadiendo su boca. Limpio las lágrimas que escaparon de sus ojos, pero no se detenían, salió llorando sin prestar mucha atención a todos aquellos que la miraban.
Llegó a casa. Aki, su compañera y amiga, una linda pelinegra de ojos azules, corrió y la abrazó apenas la vio llorar en la puerta. Al sentir los abrazos de sus amiga a su alrededor se permitió desmoronarse.
—¿Pulguita, qué pasa?- dijo apretándola más.
—Aki, me asfixias. —dijo sollozando
—Lo siento, pulga.
Se sentó a relatarle todo lo que había pasado ese día, omitiendo lo proposición de Sasuke, le dijo que había recordado su oscuro pasado, en cual había intentado borrar pero seguía ahí.
Aki odiaba ver a la pulga así. Sakura siempre intentaba sonreír, no dejaba que nada la lastimara. Nunca. Algo lo había hecho. Cuando se sentaba en el sillón envuelta con su vieja mantita rosa era señal de algo malo. Tenía alguna preocupación, debía ser por el orfanato. Le paso una taza de chocolate.
—¿Qué vamos a hacer? Necesitamos la plata para la remodelación, sino nos van a cerrar el orfanato.
—Sí, pero hay manera de conseguirlo. El Uchiha no es el único millonario de Konoha, además gente rica que está dispuesta a donar plata para poder presumir lo caritativos que son, sobran. Vas a ver como si conseguirás el dinero.
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Al día siguiente, luego de clases se dirigió al orfanato, quería ver a sus niños. Cuando llegó, observó a Mineko llorar. Mineko, una señora mayor que rondaba casi los 60 años, se encargaba de todos los niños, ella era como la mamá de la casa.
—¿Qué pasa aquí? —preguntó al ver un hombre colocar un cartel de cerrado. Naruto se unió a ella.
—¿Por qué nos clausuran? ¿Qué va a pasar con los niños? — preguntó Naruto. El hombre se encogió de hombros.
—Lo siento. Este lugar es un riesgo para sus habitantes y cualquier persona que se acerque a él.
—Entiende que están dejando a 20 niños sin hogar. —dijo enojada.
—Señorita, no me alce la voz. Yo solo culpo con mi trabajo. Este lugar debía ser reparado en un plazo de 2 años y aún está cayéndose en pedazos.
—¿Qué va a pasar con los niños? —lloró Mineko
—Tráelos aquí. —dijo Naruto. —Le pediré a mis padres ayuda. Tenemos una casa de campo que podemos tener como albergue provisional.
Sakura comenzó a llorar. El alcalde no respondía a sus llamadas y todos aquellos que le daban financiamiento le habían dejado de ayudarles. ¿Qué diablos pasaba? La familia de Naruto no podría con todo.
—No, llores Saku. —dijo una niña de cuatro años que abrazaba sus piernas. —Naruto no va a ayudar, todo está bien.
La pequeña no entendía que, por más dinero que tuviera la familia Namikaze no podrían encargarse ellos solos de todo. La comida, la ropa, los útiles escolares, el pago de las mujeres que cuidaban los niños… No podrían.
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—¿Por qué sonríes? —le preguntó Madara.
—Nada —le dijo mientras volvía su mirada a la ventana.
—Conociéndote como te conozco, sé que tiene que ver con un buen par de tetas ¿no?
—Sí, se puede decir que sí.
—No puedes dejar de acostarte con cualquier tipa buena que se te ponga en frente, al menos usas protección, no queremos bastardos regados por todo el país.
—Tío, no pienso hablar de mi vida sexual contigo.
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Naruto fue a abrazarla.
—No llores, Sakura, todo va a estar bien. Conseguiremos donadores, arreglaremos todo… Lo prometo
—Necesito ver a Sasuke Uchiha.
—¿Estás loca? A él esto no puede importarle menos, es un egoísta que solo piensa en él mismo.
—Nos ayudara lo sé.
Llegó al edificio más grande y conocido de Konoha. La sede principal de las Corporaciones Uchiha. Su corazón latiendo desenfrenado, su respiración entre cortada y sus manos sudorosas, no eran más que señales de los asustada que estaba.
No la hagas, dijo su mente, no otra vez Sakura, no sobreviviremos otra vez a ese infierno. Los niños pueden irse a la mierda. No lo hagas, le gritaba su consciencia.
Entró, esta vez no se detuvo en recepción sino que siguió directo a los elevadores y se dirigió a la oficina de Sasuke Uchiha. Abrió la puerta, miraba el paisaje de su ventana con melancolía, tenía un rostro angelical, era hermoso como un ángel, pero esa fachada no la engañaba, él era un demonio.
—¿Qué haces aquí? —preguntó con el ceño fruncido.
No supo que decir, se acobardo. No podía, quiso retroceder pero estaba paralizada. No, no lo haría, no soportaría ser un objeto de placer otra vez… Los niños, piensa en los niños, te necesitan. Le susurraba su corazón.
—¿El trato sigue en pie?
—Sí
—Acepto.
Él se puso de pie.
—Ven. —ella no se movió ni un centímetro. Sasuke se acercó mucho, cerró la puerta provocando que ella se sobresaltara por el sonido. —Quiero tenerte ahora.
Atrapó sus labios con fiereza de una forma que le borró todas las preocupaciones que tenía. Sakura gimió al sentir su sabor, este beso fue diferente a los otros, no era asqueroso sino placentero. Sasuke presionó su polla contra su abdomen. Estaba realmente duro y era grande, quiso llorar; esto iba a dolerle mucho.
—Los niños…
—Shh, ya me encargare de eso, ahora solo disfruta.
Él se desabrochó el cinturón para luego quitarle la blusa y el sostén. Tomó su pezón en los labios y succionó con fuerza, gimió. El dolor se mezclaba con el placer, esto la volvía loca, Sasuke lamió el pezón y continúo con el otro. Se arrodilló para quitarle las tenis, los calcetines y el pantalón, verlo así hizo que sintiera un cosquilleo entre sus piernas. Era tan erótico.
Él le abrió las piernas para acariciar su intimidad. Gritó al sentir sus dedos dentro de ella. Sasuke sonrió al sentirla tan húmeda, movió su mano dentro y fuera del sexo de Sakura. Ella movía su cadera al ritmo de las penetraciones de su mano. Se puso de pie y tomó su boca nuevamente.
Gritó al sentir como invadía su cuerpo, el placer recorrió cada terminación nerviosa de su cuerpo, colocó una de sus piernas alrededor de su cadera. Jadeó mientras él la penetraba con fuerza, continuo besándola, mordió su labio inferior para luego deslizar su lengua. Sasuke gruñó masculinamente a causa del placer. Ella llegó al orgasmo.
Sasuke siguió moviéndose dentro de ella buscando su propia liberación, el sexo de Sakura se contraía alrededor del suyo, sus manos se aferraban con fuerza a sus hombros, hizo que rodeara su cadera con las piernas y la penetro aún más duro. Llego a la cumbre del placer minutos después, gruñendo, la besó otra vez disfrutando el sabor de ella.
