Mil gracias por los reviews, es la primer historia que publico y sinceramente tenía mucho miedo de hacerlo. Gracias también a mi hermana que me banca en mis horas de escritura y aporta un poco de su humor e imaginación para que pueda hacerla agradable para ustedes. Por favor, síganme escribiendo : )
Capítulo 2: ¿A dónde vamos?
7:30 am. Todos esperaban ansiosos a la llegada de los carruajes para ir a Hogsmeade. Hermione no pudo evitar mirar a Draco Malfoy que en aquel entonces parecía el típico ejemplo de un adolescente muggle. Llevaba su pelo al estilo rebelde, cayéndole sobre la frente, una remera blanca con rayas finas color azul y encima una campera de cuero negra que no parecía abrigar del frío que hacía en ese entonces, un jean claro y unos tenis azules haciendo juego. Mantenía una charla, no muy lejos de ellos, con Theodore Nott que parecía muy graciosa. Por un momento, inclinó la cabeza hacia ella y Hermione se giró hacia Ginny sonrojada. No pudo estar muy segura de si la había visto o no pero si lo había hecho, le había dado a Malfoy la peor de las excusas para molestarla.
Los carruajes llegaron pero Merlín seguía sin quererla y en un dos por tres, Harry y Ginny se habían subido al primero que se llenó, obligándola a subirse en el segundo que incluía a Malfoy. El rubio tomó asiento junto a ella sin ningún disimulo de su intención. Hermione desvió su vista para evitar verlo y se concentró en el thestral que tiraba el carruaje.
- ¿Qué es lo que mirabas tan atenta hace un rato?- le susurró en el oído.
A pesar de esperárselo, se sobresaltó por el tono de interés que percibió en la pregunta. Tragó grueso antes de contestar.
- Nada interesante- dijo quitándole importancia-, ni nada que te incumba- remató mirándolo con una sonrisa de autosuficiencia que no pudo mantener mucho tiempo.
- Oh, yo creo que si me incumbe ya que te tomaste las molestias de fijarte en mí y creo que ahora me toca a mí- dijo mirándola de arriba-abajo.
Hermione llevaba su pelo suelto que por fin había dejado de ser una maraña y se habían definido sus rulos como ella quería. Tenía puesta una campera abrigada sobre una remera sin mangas corte princesa, es decir, ajustada en la parte del busto y luego suelta, un jean oscuro al cuerpo y zapatillas. Su cuerpo no era una escultura para admirar pero Draco descubrió que tenía más curvas de las que esperaba.
- Deja de mirarme así, Malfoy que no soy como las estúpidas con las que te acuestas- refunfuñó ante la inspección del joven-. Además, ¿qué diablos te ocurre conmigo?
- Oye, solo trato de no hacer de este viaje algo aburrido- contestó guiñándole un ojo. Hermione rodó los ojos-. Por otro lado, yo creo que podríamos hacer una tregua, ¿no crees?
La castaña lo miró extrañada sin poder concebir la palabra tregua dicho de la boca de Draco Malfoy hacia ella. Entendía que la guerra había cambiado a muchos, pero el hecho de que ellos eran enemigos naturales no podría cambiar nunca o por lo menos no hasta ahora.
- Yo creía que los Gryffindors eran los primeros en aceptar el entendimiento entre Casas- dijo sabiendo que si atacaba por ese punto podría convencerla- ¿No crees que sería una buena oportunidad?
Hermione sabía que Malfoy había dicho tal cosa para convencerla pero aún así no pudo resistir la oferta de pasar sus vacaciones sin peleas, lo cual le preocupaba desde un principio.
- De acuerdo, pero espero que no estés planeando algo raro- aceptó la joven-. A la primera se acaba el trato y terminarás petrificado de por vida, ¿oíste?
El rubio solo rió y se bajó del carruaje, lo que desorientó a ella ya que nunca creyó que el viaje fuera tan corto.
A pocos metros del tren, un hombre joven de piel oscura y ojos negros se hallaba junto a una mujer que parecía de su misma edad, de pelo corto rubio y ojos marrones.
- Buenos días, chicos. Mi nombre es Jacob y ella es Crista- presentó el hombre con una sonrisa- y seremos sus guías y tutores durante este viaje.
- ¿Pueden decirnos a donde vamos?- preguntó Darian, de sexto año de Hufflepuff.
- Cierto- dijo Crista como si lo hubiese olvidad-. Iremos a una isla que pertenece al Mundo Mágico, ubicada en el norte de las Bahamas. No es muy conocida, pero sí muy hermosa.
- Tomaremos el tren hasta King Cross y allí nos uniremos a los alumnos de Salem para llegar a la isla en traslador- explicó por último Jacob.
- Ahora, vámonos. Suban- los apresuró Crista mirando el reloj en su muñeca.
Las horas pasaron rápido durante el viaje, entre risas los diez jóvenes bajaron detrás de sus guías hasta donde se hallaba un grupo igual de grande. Cinco eran chicas y cinco, chicos. Jacob y Crista saludaron a los dos guías y se voltearon a verlos.
- De acuerdo, ya habrá tiempo para las presentaciones pero ahora debemos tomar un traslador- anunció Jacob.
Crista les señaló una parte más oscura de la estación donde se hallaba un perchero en un rincón. Hermione se preguntó por qué algo tan grande era un traslador pero supuso que al ser doce personas necesitaban algo para que todos pudieran agarrarse. A unos metros de ese se hallaba otro igual donde se encaminaron los alumnos de Salem.
- A la cuenta de tres, todos tómense de alguna parte y nos apareceremos en la isla- explicó Crista.
- ¡Uno, dos!- contó Jacob mirando el reloj- ¡TRES!
Todo alrededor dio vueltas por unos segundos, lo que a Hermione le pareció una eternidad. Odiaba los trasladores, era como meterse en una calesita descontrolada o subirse a las sillas voladoras de los parques de diversiones muggles.
-¡Suéltense!- gritó Crista.
Los jóvenes obedecieron. Pero Hermione no estaba acostumbrada por lo que no logró mantener el equilibrio. Por mala suerte, el lugar donde cayó fue en la orilla del mar.
-¡Auch!- se quejó al caer- Odio esto.
- Parece que este es mi turno de reírme- dijo una voz frente a ella.
La castaña temió levantar la vista, sin embargo lo hizo, encontrándose con la cara triunfal de Draco Malfoy. El joven le tendió la mano que aceptó a regañadientes, pero el contacto la hizo sobresaltarse a causa de la frialdad de la piel de él. Lo miró a los ojos, esos ojos que siempre le transmitieron una tristeza y dureza única que solo pudo ver muy pocas veces en Harry.
- Hermy, ¿estás bien?- preguntó alguien que se acercaba, lo cual trajo a la joven otra vez a la realidad.
Miró a su alrededor, encontrándose con una hermosa playa paradisíaca de arenas blancas alumbradas por un Sol radiante que hacía brillar el piso y las aguas eran de color azul oscuro y traslúcido.
Hermione se dio cuenta que aún sostenía la mano del rubio y la soltó justo cuando Ginny llegaba a su lado.
- Sí, estoy bien. Me caí al agua y Malfoy me estaba ayudando a levantarme- aclaró con sonrojo.
La pelirroja miró al rubio con una ceja alzada y expresión interrogante a lo que él contestó encogiéndose de hombros.
- Tendrías que haber visto a Harry- dijo la muchacha mirando a Hermione-, chocó contra una palmera y un coco le cayó en la cabeza.
Ambas rieron y Draco tuvo que aguantar mostrar una sonrisa.
- ¡Oigan, dejen de reírse de mí!- gritó Harry tocándose la cabeza.
-¡Chicos, síganme y les mostraré el lugar donde se hospedaran!- dijo Jacob.
