Hey! ya sé que dije que actualizaría lo empeoré. Y lo siento de verdad, pero estoy teniendo un bloqueo de autor... y va a estar suspendida por lo menos por un mes. Lo siento, pero a cambio voy a empezar a responder reviews:
Cereza Prohibida: Definitivamente tus comentarios me suben el ánimo. Coincido en que el texto estuvo un poco confuso, por eso voy a hacer leves cambios en el primer capítulo. Riven pensó en el suicidio en una pesadilla debido a que materse a sí mismo llevaba tiempo en su mente, y, Helia se enteró por que el es el príncipe de las pesadillas. Una confesión que debo hacerte es que este tipo de texto lleva mucho tiempo en mi mente, uno oscuro, poniendo a los personajes en un OoC, que, por lo que he leído en los reviews otros fandoms, parece delito.
ItsMetalItsOurBand: Gracias:D Sí, la escena final estuvo un poco confusa, haré unos cambios. Yo también he leído tus relatos, y también me encanta, y el lazo común es que nos encanta torturar a Helia (o eso es lo que he percibido). No sé, lo noto tan misterioso, ya que en la serie no se profundiza en su personalidad, que se le puede sacar la más remota faceta. Bueno, simplemene espero que te guste.
Todo no es tan fácil. Helia recordaba lo que pensó justo antes de morir.
Riven entró en la habitación con cuatro velas y fósforos en la mano, bajo la atenta mirada del ángel. Se bajó del barandal, y cuando vio todas las velas en el suelo, batió las alas y las encendió. Lejos de la sorpresa, el héroe se sentó en el suelo, con una llama oscilante a cada lado, en perfecta simetría con su compañero.
Fueron eternos segundos disfrazados de horas lo que decidía el tiempo. Cuando el ángel río, melancólico, las velas bailaron.
-¿Sabes... sabes lo qué es la guerra? ¿Sabes en lo que te has metido?-Confesó, lo que avisaba a Riven que su ojo estaba a punto de ser extraído, listo para un cambio.
-N-no...
Volvió a sonreir, mientras sus profundos ojos negros le penetraban como la noche que ya se había cernido.
-Yo soy Helia. Helia Lonen. Puedes preguntarle a cualquier persona que haya participado en la Cuarta Guerra Mágica, seguro que me conoce.
Crecí en una casa en el Oeste de Melodía, en un pueblo donde vivir es la única prioridad. Mi vivienda era humilde, cutre, construida por mi padre, el cual se fue cuando yo apenas tenía cinco años por una discusión. No le volví a ver. Tras la partida de mi padre, mi madre se volvió alcoholica. Me pegaba, me arrojaba al sótano, me dejaba sin comer... Nunca lo entendí... y... empecé a aislarme. Me sentaba solo en la escuela, y los observaba detenidamente.
Vi lo que para otros era imperceptible, como que a las niñas se las educaba de forma diferente que a los niños, que la gente se agrupaba por personalidad semejante... Y, en cuanto a mi madre, traía a gente rara a casa. A la salida del colegio veía a las madres de mis compañeros abrazarles, besarles... y me parecía raro.
Nunca lo entendí.
Creo que no fue hasta que explotó la guerra cuando entendí ese por qué.
Fue un lunes. Me dispuse a ir al colegio, pero, justo antes de irme, mi mamá me cogió y empezó a pegarme con su cinturón, consiguiendo abrirme las cicatrices cerradas. A pesar de que no tenía amigos, adoraba las cosas que aprendía allí. Llegaba tarde, y, las cicatrices no me permitían correr. Y ocurrió.
Entré lentamente por las puertas del colegio, al ver el espectáculo que se encontaba ante mis ojos. Cadáveres de niños, a los que una vez podría haber considerado amigos, esparcidos por todas partes. Sangre. Apestaba a putrefacción y se notaba que no había sido una bomba lo que los habían matado. Había cuchilladas en sus cuerpos... No sabía que hacer. Supongo que, estaba tan centrado en analizarlos e intentar comprenderlos... que, nunca pensé en la posibilidad de que todo saliese mal. Lo único que recuerdo es que me pegaron seis tiros y caí.
En ese sitio que llamáis más allá, me concedieron un oficio, el príncipe de las pesadillas, y una capacidad: poder ver el futuro. Solo me otorgaron eso por haber entendido todo desde un punto de vista nulo.
En la guerra, fui torturando a los soldados uno a uno con las atrocidades que esta causaba. Unos se suicidaron... otros los maté.
Helia subió la mirada para ver a un traumatizado Riven.
-¿Te acuerdas ahora, Tifón?
Riven subió el rostro rápidamente sin comprender.
-¿Q-quién es Tifón?
Helia se levantó, miró a la luna mientras su larga cabellera se ondeaba con el viento bajo la negrura de la noche. La mitad de su rostro estaba cubierto por sombra, fundiéndose entre la luz y la oscuridad.
-No me conviene decírtelo ahora. Si te lo digo, no me contarás el por qué de tu suicidio- El ángel comentó, sin mirar a su compañero.
-Espera, ¿me estás queriendo decir que si te digo por qué quiero suicidame, me dirás quién es Tifón y quién es Zeus?
-Yo nunca he dicho nada de Zeus- Sonrió Helia, esta vez mirando a su compañero.
Riven no supo que decir. Le había dejado sin palabras. Zeus había salido varias veces de su boca sin sentido alguno. Pero, moría por saber por qué. El pacto merecía la pena. Eso, siempre y cuando Zeus y Tifón no pudiesen matarle.
- Parece justo. Creo que es mi turno. Voy a por más velas.
Helia miraba a la luna, con una extraña sonrisa adornando sus labios. Sus ojos tenían un brillo especial. Suspiró, rápidamente pasó por su cabeza la idea de la reacción de Riven... primero satisfacería su curiosidad; luego se arriesgaría a matar a otro humano que habría sido su primer amigo.
-Ojo por vida, ojo por muerte. - Susurró mientras se daba la vuelta para encender otra vez las nuevas velas, ya que las otras se habían consumido.
"Al igual que mi vida."
No hay mucho más que decir. No tengo mucho tiempo para releermelo , y no quiero hacerles esperar más, así que lo siento por las posibles faltas. Juro corregirlas. El capítulo uno ya lo cambié.
Nos leemos pronto!
