Disclaimer: Ni Fairy Tail ni sus personajes me pertenecen, tan sólo la historia. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia.
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Mes 1: Cambios.
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Natsu y Lucy estaban felices. Ojerosos pero felices. Con la llegada de la nueva noticia había un montón de planes que hacer, cosas en las que pensar, y muchos, muchos cambios que empezaban a llegar. Los días se sucedían entre arrumacos, caricias y besos, aun en mitad del gremio. La gente ya pasaba de ellos, pues no querían que de tanto azúcar que desprendía la pareja se les cayeran los dientes sólo por mirar, así que la mayoría de las mañanas se sentaban solos en una mesa apartada y se comían a dulces muestras de cariño. Generalmente no llegaban mucho después del medio día cuando su necesidad de contacto aumentaba hasta el punto de tener que irse a casa y entregarse por completo al otro.
Lucy comía casi lo mismo que Natsu, cosa que sorprendía al muchacho y que utilizaba el Exceed azul para meterse con ella.
- Vas a engordar aún más si sigues comiendo así.
- Cállate. Voy a engordar de todas formas. -Dijo ella molesta comiendo las últimas patatas fritas de un plato.
- Tendréis que hacer muchos trabajos para pagar toda esa comida!
La chica le miró fulminando al pequeño gatito, que hablaba tapándose la boca con sus patitas para evitar soltar una risa maliciosa.
- Déjame tranquila! Tengo hambre, qué quieres que haga?
- Podríamos ir a pescar pero últimamente no os separáis y apenas salís de casa… -contestó con tristeza. Ella se sintió un poco mal por hablarle así, y de repente un nudo le apareció en la garganta y los ojos se le cargaron de lágrimas. El labio inferior le empezó a temblar y Happy se asustó.- L-Lucy! Qué te pasa? Te duele la barriga? -Rompió a llorar.- Lucy!
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Natsu estaba en la barra pidiendo dos platos de estofado para comer. Cuando Mira se los llevó se fijó en su aspecto, y se preocupó por él.
- Tienes mala cara, te encuentras bien?
Éste sonrió.
- Perfectamente! Sólo que tengo un poco de sueño.
- No eres capaz de dormir? Entiendo, los nervios…
- Qué va! -Se sonrojó mientras sonreía con timidez.- Es Lucy la que no me deja dormir. Todas las noches se despierta un poco… juguetona. Y bueno, ya sabes…
- Vaya por dios! -Rió la camarera.- Así que tus ojeras son por tu actividad marital nocturna!
- Si sólo fuera la nocturna! Es insaciable! A cualquier hora, en cualquier momento, en cualquier lugar. El otro día Levy casi nos pilla medio desnudos en la biblioteca…
La chica detrás de la barra enarcó una ceja ante la bochornosa cantidad de detalles que le daba su amigo, y apoyándose sobre una mano en la barra para mantener el equilibrio preguntó.
- En… la biblioteca del gremio?
Entonces se dio cuenta de que tal vez estaba hablando de más. Pero no podía evitarlo, estaba tan casado que su cerebro no atendía a razones. Bueno, a menos que de costumbre. Y con toda su inocencia, se había desahogado con alguien a quien consideraba un apoyo. Un llanto les interrumpió y les hizo mirar hacia donde estaba la rubia con el gato azul.
- Lucy! -El chico cargó los platos y corrió hacia la mesa.- Qué ha pasado? -Le preguntó al Exceed.
El pequeño, con lágrimas en los ojos, dijo nervioso.
- Lucy se ha roto!
Otro grito les asustó y volvieron a mirar a la muchacha sin saber qué hacer. Una mano fría se estampó contra la nuca del Dragon Slayer haciéndolo girarse mientras se acariciaba la zona.
- Qué te pasa a ti ahora, cubo de hielo?
- Quieres hacer el favor de consolar a tu mujer, cerebro de lava?
Siguió caminando como si nunca hubiese tenido intención de pasar por allí.
- Y cómo se supone que tengo que hacer eso? -Preguntó gritando mientras hacía que la maga de espíritus estelares llorara aún más alto. Gray se giró sin detenerse y le sonrió de medio lado.
- Algo se te ocurrirá.
Con más miedo que vergüenza se acercó a la llorosa muchacha y puso sus brazos tímidamente alrededor de ella, que al notar su cercanía se dejó caer sobre su pecho y escondió la cara en él suspirando nerviosa. Natsu la apretó ahora contra su cuerpo, notando que poco a poco se iba calmando, sintiendo un bienestar y una ternura que le hizo sonreír. Happy se secaba los ojos con las patitas mientras se tranquilizaba al ver la situación controlada por su amigo, y se sentó en la mesa apoyándose sobre la chica para reconfortarla con su pequeño abrazo también. Al notarlo, Lucy se giró y los ojos se le volvieron a cargar de lágrimas mientras agarraba al gato para estrujarlo contra su pecho.
- Na… Natsu… -dijo con mucha dificultar enterrado entre los grandes atributos de la maga.- Ayuda…
Éste rió, acercó la boca a esa cabeza rubia tan dura y la besó en la coronilla mientras la acariciaba el pelo.
- Eres rara, Luce.
- Cállate idiota!
- Natsu, ten cuidado no la vuelvas a romper! -Se preocupaba el gato luchando por respirar.
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Natsu sujetaba con fuerza la mano de Lucy mientras esperaban en aquella sala tan neutral. Estaba llena de cómodos sillones individuales en los que muchas mujeres de todas las edades esperaban, algunas acompañadas de sus parejas y otras solas. Cuando la enfermera la nombró se puso en pie de un salto, notando que su chico se había quedado anclado al sillón.
- Pss.. oye… -pero seguía sin responder.- Natsu!
Se sobresaltó al oír su nombre y se dio cuenta de que se sentía totalmente agarrotado.
- Qué pasa?
- Nos llaman. Prefieres quedarte aquí?
- No no, iré contigo.
Se levantó mientras las piernas amenazaban con dejarle caer al suelo y la siguió hasta la consulta del ginecólogo. Tras una serie de preguntas que aturdieron al muchacho, pasó a Lucy a la sala de al lado para hacerle las últimas pruebas, y cuando terminó hizo pasar al tenso novio.
- Bien -dijo el doctor- ahora vamos a ver lo que hay ahí dentro… -Tomó un aparatito que parecía una lácrima con un soporte para sujetarla con la mano, lo llevó hasta el vientre de la chica y en una pantalla que apareció a su lado pudieron ver una imagen poco nítida de algo que parecía un círculo negro en un mar gris. Dentro de ese círculo había una pequeña mancha blanquecina.- Bien, ahí está. Esa manchita de ahí será vuestro bebé.
Natsu entrecerró los ojos. No lograba ver un bebé en ese manchurrón.
- No lo parece. -Dijo sin pensar haciendo reír al médico.
- Eso es porque aún es muy pequeño y no tiene forma. Es simplemente… un saco donde se irá formando el bebé. Por decirlo de alguna manera, esa es la casita del bebé que ya está preparada para que empiece a crecer.
Lucy se llevó las manos a la boca tras recibir la confirmación. Ya era seguro, iba a ser madre! Aunque, como buena madre primeriza, no sabía exactamente qué era lo que había visto. El ginecólogo les felicitó y les dio un momento para que la chica se vistiera y se prepararan para salir, además de para que tuvieran un momento de intimidad ante la noticia.
- Te lo puedes creer? -Le preguntaba emocionada al mago de fuego.
- La verdad, aún no. -Contestó ceñudo, pero su gesto se suavizó al continuar.- Pero si él lo dice, que es el que sabe, será verdad!
Se fundieron en un reconfortante abrazo antes de salir, sonrientes y felices. El doctor mandó a la futura mamá una serie de pastillas, ejercicios, consejos de alimentación… cosas a las que atendió como si le fuera la vida en ello y que lograron marear al padre, y acabó dándole cita para su próxima visita.
Cuando salieron de la consulta Lucy se acercó a un baño con la excusa de vaciar la vejiga, pero cuando iba a entrar miró hacia ambos lados, agarró la mano de su chico y tiró de él hacia dentro, totalmente excitada y con ganas de celebrar la noticia que les acababan de dar. Natsu tardó un poco en reaccionar cuando se dio cuenta de que la maga estelar le tenía apoyado contra una pared y le empezaba a desabrochar el pantalón mientras le mordía el cuello, pero cuando lo hizo, agarró a su mujer con posesión y la dio aquello que tanto deseaba, y que tanto le demandaba en estas últimas semanas.
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Cuando llegaron al gremio y dieron la noticia de la confirmación del embarazo todos saltaron de alegría. En un momento se había organizado una gran fiesta de celebración como sólo Fairy Tail sabía montar, y sus compañeros, uno por uno, se acercaban a la pareja a darles la enhorabuena. El mago de fuego no soltaba la cintura de su chica, mientras ésta iba recibiendo a la gente entre bocado y bocado de un pastel de fresa que le acababa de traer Erza, quien al enterarse de la noticia a su vuelta de su supuesta misión casi mata a Natsu por su irresponsabilidad, pero después entendió que eran una pareja tan perfecta que no tendrían ningún problema en esa nueva aventura que se les venía encima, así que desde entonces trataba de cuidar a Lucy siempre que la veía le brindaba uno de sus preciados pasteles. En el fondo, le hacía mucha ilusión. Y fantaseando un poco mientras los miraba, quiso imaginar cómo sería su vida si decidiera en algún momento tener un bebé.
Todo aquella noche fue perfecto. La fiesta, la gente, la comida… incluso la llegada a casa fue perfecta, y abrazados y sonrientes, durmieron esa noche felices, ajenos a todo lo que estaba a punto de ocurrir en sus vidas.
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N/A: Bueno aquí os traigo el primer mes de embarazo. Es cierto que cada embarazo es un mundo, pero yo me estoy inspirando en el que estoy viviendo ahora mismo ^^ así que, chicas, chicos, no os penséis que llegado el momento vais a tener que pasar por lo mismo! Advertidos estáis. En los nueve meses de un embarazo todo lo que le pase a la mamá es a la vez lo más raro y lo más normal que le puede pasar a una mujer xD
A ver qué os parece! Preparados para el segundo mes?
No me olvido de agradecer los comentarios que habéis dejado, y los que por supuesto vais a dejar, eh? eh? eh? Me gusta saber lo que pensáis. Y sin más, os dejo que sigáis con vuestras vidas.
Nos leemos!
Hanako
