El viaje
- Bien, nos vamos - dijo tajante Asami, colocándose de pie, mientras desabrochaba tranquilamente su blusa blanca.
Korra se quedó inmóvil, no sabiendo muy bien qué hacer, optando por quedarse ahí de pie, desnuda, esperando las siguientes palabras de Asami mientras su cabeza era un constante nido de contradicciones.
¿Irnos? Tengo que empacar ¿podré hacerlo?, pero antes de ello ¡tengo que vestirme! no pretenderá que me vaya así, desnuda ¡Y cruzando toda la Ciudad! No, no puede obligarme a sufrir una humillación como ésa. En la habitación haré lo que quiera ¡lo que quiera! pero por Raava, haz que no me exponga así públicamente
- ¿Korra? - la llamó Asami, sacándola de sus cavilaciones.
- Si Asa… ama - se corrigió a tiempo. ¡Demonios! Espero que no se haya dado cuenta ¡por los espíritus, Korra ,que eres tonta!
Asami soltó una risa juguetona, y a paso lento, con la blusa abierta mostrando todo su torso desnudo y su sostén de encaje negro se acercó hasta Korra, quien solo tragó saliva ante tal espectáculo y miró rápidamente hacia el suelo, totalmente avergonzada y temiendo haber visto algo que no debió hacerlo - "¡Raaayooos! ¡Se dio cuenta y viene a castigarme!"
- ¿Cariño?
- ¿S-si? - emitió, aun con la vista en el suelo.
- ¿Qué sucede? Pareces preocupada por algo - y tomando su quijada la obligó a mantenerle la mirada -. Quiero saber qué es lo que piensas, y no te preocupes, no tomaré represalias - dijo esto último plantándole un rápido beso en los labios.
Esto confundía a Korra, no sabía muy bien porqué se sentía así con esta mujer, pero solía desarmar toda su guardia, dejándola indefensa. Aun así, se concentró en traducir la frase que le había dicho Asami. Korra supo que le estaba demandando saber, no era una petición. Esta era una nueva jugada y no sabía si debía tomarla ciegamente, no podía decir todas sus dudas tan a la ligera. Debía haber una trampa en aquella petición por lo que midió cada una de las palabras que iban a salir de su boca.
- Estaba pensando en si debía empacar algo... No sé realmente cuándo tiempo estaré afuera y...
- No necesitas empacar nada - la cortó Asami.
- ¿Qué?
- Así es, no necesitarás nada allá. Yo te proveeré de todo lo que necesites - respondió, colocando uno de sus cabellos suelo detrás de su oreja.
- ¿Y la ropa? ¿Con qué me iré vestida? - continuó, sin poder ocultar su ansiedad.
Asami sonrió, produciéndole un escalofrió a Korra.
- ¿Y para qué necesitas ropa?
Eso la hizo enmudecer, confirmando sus miedos.
- Korra, mi dulce e ingenua princesa ¿Es qué no entiendes que tú siempre debes estar lista para mí? ¿Cómo podré utilizarte, castigarte y recompensarte si es que siempre anduvieras con esa molesta ropa encima?
- ¿A-andaré desnuda?
- Naturalmente - respondió, regalándole una tierna sonrisa.
- ¿Me iré desnuda?
- Así me gusta.
Esta mujer es el demonio...
Korra se sentía impotente. Parada ahí, desnuda con la cabeza gacha se sentía mucho más pequeña frente a Asami, que ya de por si era alta, más grande aún se veía calzando aquellas botas con taco, estando vestida frente a ella y con aquella expresión tan dura.
¿Será fuerte?... Quizás pueda desarmarla, y correr ¿Adonde? donde no me encuentre. No me importa volver en estos momentos, solo quiero irme lejos... quiero escapar.
- Korra - la llamó duramente Asami, haciendo que Korra diera un pequeño salto por la sorpresa. Ésta levantó lentamente la mirada y se encontró con el rostro serio de Asami quién casi sin sentimiento alguno de dijo: - Bésame -.
¿Cómo quieres que te bese si me estas quitando tanto a la vez? Me es duro hacerlo, más aún con aquella expresión que tienes, que me hace sentir más como un objeto que como una persona.
Aun así, Korra reunió fuerzas y cerrando los ojos para aguantar las lágrimas se acercó a Asami, poniéndose de puntillas para alcanzar sus labios y la besó. No fue un beso ni muy largo ni muy tosco, pero sí carente de toda emoción. Asami supo que ese beso le había costado darlo, pero no dijo nada y solo se dio vuelta, cogió su gran abrigo negro, se lo colocó y abrochó y se dirigió hacia la puerta.
- Vamos - fue lo único que ordenó.
Korra lloró angustiosamente y en silencio la siguió y apenas Asami giró la manilla de la puerta de la habitación se encontró con los padres de ésta, quién justo se disponían a tocar la puerta al enterarse de que había llegado el gran día.
Aquel encuentro fue sorpresivo para todos menos para Asami, quien no cambió su expresión de seriedad, al contrario de los Svarti, quienes sorprendidos agacharon rápidamente la mirada, Korra por vergüenza de su desnudes, Tonraq para no ver a su hija de ésa manera y Senna por la tristeza.
La escena hubiera durado mucho más si Asami no hubiera intervenido.
- Señores Svarti, un placer verlos - los saludó educadamente Asami.
- Señorita Sato - correspondió abrumado Tonraq -, no sabía que iba a venir hoy.
- Ni yo misma lo supe hasta hace tan solo unas horas, Tonraq - respondió Asami.
- ¿Qué es lo que la ha hecho cambiar tan rápido de parecer? - preguntó Senna.
Al parecer mi madre también era consciente de este acto -, pensó Korra
- Había dejado pasar mucho tiempo en realidad. Y si hubiera dejado pasar más, más difícil se hubiera vuelto todo y probablemente más tiempo ella hubiera tardado en regresar.
- ¿Por cuánto tiempo será todo? - fue lo siguente que preguntó Tonraq, eludiendo la mirada de su hija.
- No te preocupes, Korra será devuelta en su momento, y habrá mejorado enormemente tanto en sabiduría como en belleza... si eso es posible - emitió mientras sonreía hacia Korra -. Ahora díganle que debe obedecerme al igual que sus padres les ordenaron que se sometieran cuando los enviaron con nosotros.
Eso sonó tan lejano... Por Raava ¿Por cuánto tiempo me iré?
- Asami tiene razón Korra - dijo su padre en voz baja -. Tienes que obedecerla y complacerla. Acata bien las órdenes de todos, y aunque tu vasallaje te sorprenda y se te dificulte, confía en que regresarás, como ella dice, habiendo cambiado para mejor.
Vasallaje…
Asami sonrió.
- Asami - llamó Senna -, estaremos en deuda contigo, pero por favor… es nuestra única hija - evidenció, como queriendo arrepentirse o como súplica para que no se la llevara tanto tiempo lejos de ellos.
- Senna - la reprendió Tonraq.
Asami se rió, sorprendiendo a los presentes, no tanto por lo fuera de lugar que parecía esa risa, sino además por lo hermosa que era y por lo omniponente que la hacía ver.
- Senna, querida, no debes preocuparte por tu hija, ella no puede estar en mejores manos que en las mías. Es más, deberías sentirte halagada que sea yo la que tome y reclame a Korra ¿O acaso intentas decir que no estará bien conmigo? - preguntó Asami levantando una ceja divertida.
- No, nunca quise decir eso... Lo siento. Eso fue solo mi lado protector y maternal saliendo.
- No te preocupes Senna - la tranquilizó Asami.
- ¿Puedo preguntarte otra cosa? - preguntó Tonraq.
- Claro
- ¿Por qué has venido tú?
- Porque tú lo solicitaste, Tonraq - respondió suavemente.
- Sé que lo hice, pero lo hice solicitando los servicios que "ustedes" dan, nunca pensé que la mismísima Asami Sato vendría hasta aquí para reclamar a mi hija.
Asami supo para donde quería ir Tonraq, lo que la hizo sonreír como si fuera una pequeña niña con su juguete.
- Oh Tonraq ¿Acaso no recuerdas que fue mi madre la que te tomó a ti?
- Lo recuerdo muy bien - dijo Tonraq, avergonzándose un poco por recordar su pasado -. Pero no fue ella la que vino a buscarme directamente.
- Pues más razón para sentirte alagado de que yo sea la que haya venido a buscar a tu hija en persona.
- Si, pero lo que quiero decir es que tu madre era...
- ¿Mujer? ¿Cómo yo?... Lo que quieres preguntar es ¿por qué yo, Asami, una mujer, está tomando a tu hija, Korra, que también es una mujer?
Tonraq enmudeció, al parecer esa era su pregunta.
- Eso es simple Tonraq, porque me gusta Korra.
Korra ensanchó sus ojos al escuchar aquella declaración.
- Oh no se sorprendan. De seguro ustedes tuvieron experiencias similares en el Palacio - comentó Asami, viendo lo avergonzado que se pusieron los padres de Korra -. Esto no es muy distinto de aquello, solo que a mí me gustan más las chicas, además sólo que quiero que Korra sea de mi entera exclusividad - agregó, nuevamente volteando un poco su cabeza para dar con la mirada de Korra y regalarle un guiño.
Korra tragó saliva y volvió a mirar hacia el suelo, sin saber muy bien qué pensar.
- Muy bien, en un futuro sé que conversaremos y reiremos de esto, pero si me disculpan, ahora tengo que volver.
- Asami - la llamó Senna -, ¿puedo pedirte una última cosa?
- Claro.
- ¿Puede Korra llevar algo? Solo hasta que lleguen allá...
Asami sonrió, sabía que tarde o temprano alguno de los dos pediría algo así, por lo que Asami se sacó su gran abrigo, ofreciéndoselo a Tonraq para que lo sostuviese, y como ya tenía su blusa abierta desde antes, no demoró nada en quitársela, quedando con el torso desnudo, mostrando su ropa interior sin pudor alguno, luciendo aquel delicado cuerpo sin siquiera inmutarse.
Korra que estaba de espaldas a ella, pudo ver una pequeña flor de pétalos púrpura tatuada en la espalda de Asami, a la altura de su escápula. Pero no pudo ponerle mucha atención ya que en ese momento Asami se volteó hacia ella, acercándose y colocándose frente a ella. A continuación levantó uno de sus brazos, vistiéndolo con una de las mangas de su blusa. Hizo lo mismo con el siguiente, vistiéndola ella misma.
La blusa estaba caliente. Korra podía sentir cómo era envuelta por el calor y la fragancia de Asami, sintiéndose extraña. Su sentido común le decía que esto no significaba nada, que debía seguir intentando odiar a Asami, pero siempre había algo que entorpecía su labor.
Asami abrochó sólo un dorado botón de la blusa: el central, que quedaba sobre el ombligo de Korra. Los demás lentamente comenzó a arrancarlos, uno por uno, guardándoselos en el bolsillo de su jean.
La blusa de Asami si bien se ceñía al cuerpo de la morena, gracias a los espíritus le quedaba un poco larga, pero no lo suficiente como para ocultar el inicio de su trasero cuando esta quisiera caminar. Sólo abrochada por al medio, Korra mostraba el valle que se formaba entre sus dos morenos pechos y su ombligo, si es que estaba quieta. Cuando se pusiera a caminar mostraría más cosas.
Cuando Asami terminó con su labor, observó a Korra sonriente y acercó sus labios hasta su frente, donde deposito un tierno beso.
¡No Korra! ¡Tienes que odiarla! - se repetía mentalmente mientras miraba sorprendida aquel gesto de Asami.
Terminado el beso, Asami se volteó hacia Tonraq y levantó uno de sus largos y blancos brazos hacia él solicitando su abrigo.
- ¿Ahí está bien? - preguntó juguetonamente.
- Muchas gracias Asami.
Asami cogió su abrigo y lo vistió, cerrándolo por completo, ya que al ser tan pálida y oriunda de la nación del fuego, la poca temperatura que existía allí ya la estaba afectando, luchando para que no se le notara, deseando sólo querer llegar a su barco para introducirse en un caliente baño de espuma. Saboreando ya el calor en su cuerpo, se dispuso firmemente a irse. Esta vez nada la detendría.
- Bien. Nos vemos en otra ocasión. Tonraq - se despidió, agachando la cabeza respetuosamente -, Senna - y dicho eso se encaminó hacia el ascensor seguida por Korra.
- Adiós hija - se despidió dijo Senna.
Tonraq solo le dedicó una triste sonrisa viendo como su hija era llevada lejos de su lado, mientras Korra aguantó las ganas de llorar y correr hacia los brazos de sus padres, en un último abrazo de despedida, pero al parecer eso no le era permitido, o de lo contrario Asami le habría dicho algo.
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Salieron por el ascensor privado directamente al estacionamiento del palacio de la Tribu, en donde se subieron a un Satomóvil que los llevó silenciosas y desapercibidas hasta el puerto de la Ciudad, abordando de inmediato el barco privado de Asami.
Cuando Korra ingresó al barco se encontró con un amplio lobby el cual contenía dos grandes sillones rojos apoyados en amplios ventanales. Al centro había una redonda mesa de madera negra en la cual descansaba una gran fuente con frutas y el suelo estaba cubierto de una acolchada alfombra blanca. Observando todo esto pronto se percató de que Asami se había perdido de su vista dejándola ahí parada. Cuando se preguntó dónde era que estaba, una pequeña sacudida la hizo entender que estaba haciendo partir el barco. Rápidamente Korra se subió al sillón más cercano para dar con el ventanal y ver como su querida Ciudad era dejada atrás, junto con sus padres de los cuales no tuvo la oportunidad de despedirse.
Luego de unos minutos, Asami apareció en el lobby vestida con una sudadera blanca y su jeans, y se encontró con que Korra lloraba silenciosamente sin apartar la vista del ventanal.
Ella se consideraba una mujer maternal y cariñosa, pero dentro de sus códigos no estaba permitido despedirse de los padres. Ya había roto dos el día de hoy (hablar con Korra y no poder esperar a hacerla suya) y no tenía ánimos de romper un tercero, así que sobreponiéndose a la pena que le daba ver a Korra así, endureció su expresión y la llamó. Al no obtener respuesta se acercó unos pasos y la volvió a llamar, escuchando como Korra gimoteaba en protesta.
Esta acción sorprendió a Asami. Nunca antes en sus ocho años que llevaba impartiendo el vasallaje se había encontrado con tantos actos de atrevimiento en un solo día.
Ciertamente esta princesa debe ser doblegada.
Korra bajó lentamente una pierna del sillón, yendo resignada al encuentro de su ama, pero apenas se dio cuenta que Asami estaba frente a ella, y que en un rápido movimiento extrajo una correa de cuero negra de sus pantalones y sin que Korra pudiera evitarlo amarró ambas manos por la muñeca, volteándola hacia el sillón, obligando a apoyarse en el respaldo, en el cual fue atada a un anillo que estaba ubicado ahí especialmente para ese uso. Korra sin evitarlo protestó, ya que tal acción no le permitía estar en equilibrio, teniendo que apoyar una pierna en el sillón, levantando y abriendo la blusa que vestía.
Asami ubicada detrás de Korra deslizó una de sus frías manos por el vientre de esta hasta dar con uno de sus grandes pechos, el cual estrujó sin ninguna consideración haciendo dar un pequeño grito de dolor a Korra.
- Jamás debes protestar - dijo -, ni con voces, ni gesticulando. Sólo con lágrimas podrás demostrar a tu ama lo que sientes. Y no se te ocurra pensar que no deseo saberlo. Y ahora, contéstame con todo respeto.
- Si… ama - gimoteó Korra.
- "Mi" ama – corrigió Asami.
- Si mi ama…
Ella se conmovió, pero no fue suficiente para comenzar su castigo.
Levantando un poco más la blusa de Korra, expuso sus nalgas aun rojas y sensibles por el azote que le había propinado, observando desde esa posición como entre ambas deliciosas nalgas se escondían los tiernos pliegues de su sexo. Asami relamió sus labios y con su mano libre acarició una de sus nalgas, agachándose a ratos para besa alguna zona enrojecida de su piel. Luego se apartó, sacó la mano que tenía agarrando el seno de Korra y la posicionó en su cadera, asiéndola firmemente, mientras que la otra mano la llevó hacia atrás, tomando vuelo, y seguido de esto comenzó a azotarla fuertemente, sin parar.
Korra aguantó, mordiéndose el labio para no soltar ningún ruido. Cada zurrada propinada la impulsada hacia adelante, sintiendo como el peso de sus senos la devolvía hacia atrás, al encuentro de otro golpe más.
Asami estaba encantada. Le encantaba ver los pechos de Korra mecerse bajo aquel movimiento pendular. Le encantaba el sonido que hacía su mano al impactar en el enrojecido trasero de su princesa. Le gustaba sentir ese calor en la palma, que la engañaba y la hacía sentir más grande y liviana, con lo que le daba más nalgadas a Korra.
Le dio nalgadas en distintas partes de su trasero, para que este no se resintiera, pero cuando descendió y por accidente pasó a llevar uno de los pliegues internos de Korra, sintió como la cadera de esta se arqueó un poco y como salió un sonido apenas imperceptible de la boca de su princesa.
Esto dio una nueva idea a Asami.
No todo será dolor querida mía, cuando aprendas a asociar el dolor con el placer, todas estas cosas que hago, que ahora tanto detestas, me las pedirás a gritos - se regocijó Asami.
Se detuvo, observando como Korra respiraba con dificultad debido a haber aguantado toda aquella tanta de golpes. Dejando pasar unos segundos, Asami continuó con sus zurradas, esta vez menos fuertes pero enfocadas hacia los pliegues del sexo de Korra. Esto sorprendió a la princesa. Sintió dolor y una humillación que nunca había sentido antes, pero también sintió una molestia que no sabía cómo aplacar.
Asami comenzó a azotarla cada vez más rápido, y Korra sin poder evitarlo arqueó la espalda con cada azote que recibía en su centro. Pronto la mano que sujetaba la cadera de Korra subió hasta la nuca de esta, enredándose con su pelo, agarrándola desde él, obligando a Korra a levantar un poco su cuerpo y a exponer su enrojecido rostro surcado por canales de lágrimas.
Asami siguió azotándola, hasta que comenzó a obtener lo que quería.
Cada vez que tocaba su centro, la palma de su mano era embebida en un líquido. Los ruidos eran ahora más sonoros, como si estuviera chapoteando algo. Korra enrojeció de vergüenza, no podía entender como su cuerpo la estaba traicionando de aquella manera.
¡Por todos los espíritus! ¡¿Cómo es que puedo estar excitándome en un momento como este?!
Asami rió encantadoramente. Acercó su cuerpo hasta estar en contacto con el de Korra, y apoyando su torso en su espalda, tiró de la nuca de Korra acercando su cabeza hasta los labios de Asami, quien le dijo seductoramente:
- Pensé que estabas odiando todo esto, pero me encuentro con que a tu cuerpo parece agradarle... ¿Que no lo sientes? ¿No sientes como el fruto de tu excitación desciende por tus mojadas piernas?
Korra apretaba sus ojos, no quería creerlo pero lo sabía, sabía que estaba demasiado excitada. Si el simple roce solo de la palma de Asami con sus labios la hacía mojarse de esa manera, no quería saber qué haría si ella comenzaba a jugar con otras partes de ella.
Asami se alejó de ella riendo sensualmente, volviendo a su posición anterior en la cual siguió azotando el sexo de Korra, pero esta vez era más lento y profundo. Cada azote demoraba más en su sexo, y cuando la palma de Asami se alejaba de la caliente piel de Korra, dos dedos juguetones recorrían todo el canal que daba hasta su entrada, haciendo gemir a Korra en contra de su voluntad.
Esto se siguió alargando, hasta que Korra ya no podía evitar soltar fuertes gemidos de excitación. Asami dejó de azotarla para pasar a aprisionar su palpitante y caliente clítoris, haciendo gritar sonoramente a Korra quien arqueó casi violentamente su espalda.
Estaba excitada, sabía que su propia ropa interior debía estar totalmente empapada, pero no quería parar ahora que Korra comenzaba a gritar.
Con su dedo índice y con su pulgar comenzó lentamente a frotar aquel hinchado nódulo. Korra movía sus caderas intentando zafarse de aquel contacto que enloquecía su cuerpo, pero era inútil, cada presión que Asami le daba y cada vez que dos de sus dedos se acercaban peligrosamente hacia su abertura, ella gemía y se acercaba a su encuentro. Estaba totalmente avergonzada pero no quería perder contacto con ello. Solo quería que Asami la penetrara de una vez, quería sentir sus largos dedos en su interior, quería gritar y llorar en un orgasmo toda la frustración que sentía.
Asami comenzó a masturbarla sin penetrarla, cada vez más rápido. Korra en tanto daba fuertes sacudidas y propinaba fuertes gritos y gemidos, no pudiendo controlar lo mojadas y resbaladizas que se estaban volviendo sus piernas y la saliva que corría por la comisura de sus labios. A este ritmo moriría deshidratada.
Cuando estaba cerca del límite, Asami soltó su nódulo para ir tortuosamente hacia la abertura. Con lentitud metió dos dedos, haciendo que Korra liberara un profundo grito de satisfacción, e inmediatamente los sacó. Soltó a Korra de la nuca y se alejó unos pasos.
¿Qué?...
Estaba en shock. Tan cerca de su liberación, tan cerca… "¡Y no lo hizo! ¡No me permitió hacerlo! ¡¿Por qué?!
- Oh querida mía, tendrás que disculparme pero ya no aguanto más. Necesito ir al baño a encargarme de mí misma, mira que has hecho mojarme completamente.
- Pe-pero... - balbuceó con dificultad Korra.
- Cuando lleguemos al Palacio quizás continuaremos con esto, dependiendo de cómo te comportes - dijo Asami mientras se proponía abandonar la estancia.
- ¡Espera! ¡No me dejes así! Por favor... necesito - pidió avergonzada y humillada.
- Lo sé, mi querida princesa. Pero como pronto sabrás, mis castigos no solo consistirán en azotes, la tortura sexual es mi favorita.
Y sin más que decir Asami se dirigió al baño a ocuparse de sí misma, dejando a Korra amarrada, con sus piernas chorreando y su sexo adolorido, sin poder haber alcanzado el tan deseado orgasmo.
La odio... Oh Raava ¡La odio tanto!
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Había pasado un poco más de una hora cuando Asami se presentó frente a Korra, vestida con un pantalón de cuero negro y unos zapatos con taco del mismo color, y para arriba iba con una sencilla blusa color rojo, que combinaba con sus labios y con su sombra de ojos color violeta
Endemoniadamente hermosa, como siempre - se maldecía Korra.
Asami avanzó sonriente hacia ella. Tenía en una de sus manos un balde, cuyo contenido desconocía. No tuvo que esperar mucho para averiguarlo. Asami se posicionó detrás de ella saliendo de su limitado campo visual, pero la escuchó reír divertida y en seguida una fría mano acarició su maltratado trasero, al que Korra reaccionó dando un pequeño salto.
- Ahora querida mía, te limpiaré un poco. Dentro de poco verás a mucha gente y no quieres que ellos te vean en esas condiciones ¿no?
Asami se acercó hacia sus manos y las desató, permitiendo que Korra se incorporase lentamente, ya que tenía el cuerpo agarrotado y adolorido.
Suavemente cogió la mano de Korra para acercarla más, soltándola a escasos centímetros de ella y lentamente se agachó, como no queriendo asustarla. Korra observó como Asami sacaba dentro de aquel balde con agua espumeante una esponja, la cual estrujó un poco y a continuación la puso sobre una de sus piernas y lentamente la masajeó, limpiándola conforme ascendía con cuidado por ellas.
Pudo ver el cuidado que Asami ponía en ella, como siempre con una sonrisa repetía el proceso de limpiarla y enjuagarla, como si disfrutase sinceramente de hacerlo. Hasta que con lentitud vio como la esponja subía un poco más de lo debido, Korra sabía qué es lo que quería limpiar Asami y se avergonzó. Desde que tenía recuerdos es que sólo ella se preocupaba de la higiene de ésa zona.
Lentamente su mano se ubicó en aquella zona, impidiéndole a Asami la pasada, mientras miraba hacia el suelo avergonzada. Asami se levantó, aún con la esponja en su mano, imponiendo tanto su altura como su presencia frente a Korra, haciéndola morder su labio.
- ¿Quieres decirme algo, princesa?
- Sí... mi ama.
Asami soltó una pequeña risa - Te escucho, querida.
- ¿Puedo limpiar yo esa zona?
- ¿Por qué?
- Porque es vergonzoso…
- Korra - dijo mientras le rodeaba la cadera con su mano libre acercándola hasta sentir su cuerpo contra el de ella -, pareces que sigues sin entender. Tu eres mía ¿cierto?
Korra asintió con su cabeza.
- Y por eso mismo debo velar por ti. Después amarás que sea yo quién te de estas atenciones - dijo depositando un beso en su frente -. Ahora, déjame limpiarte. No te observaré si no quieres, podemos quedarnos así ¿Prefieres eso?
- Si
- ¿Si?
- Si, mi ama.
- Abre tus piernas entonces.
Korra lo hizo, permitiéndole a Asami introducir la esponja en aquella zona, la cual limpió sin dobles intenciones, con cautela y lentitud, lo que la princesa agradeció, pero eso no impidió que mientras ella hacía su trabajo una mano se afirmara a su brazo, apretando su blusa. Notando este gesto, Asami observó cómo Korra se relajaba, cerrando sus ojos y soltando su adolorido cuerpo, aunque su ceño no parecía querer relajarse, como si a pesar de todo continuara en guardia.
Cuando terminó, se agachó un poco para posicionar sus labios en el cuello de Korra, depositando un beso en él.
- He terminado - susurró. Y cogiendo el balde y alejándose de Korra le dijo: - Ya estamos por llegar. Espera sentada mientras arribo al puerto.
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Estaba atardeciendo cuando Korra pisó tierra firme. Le sorprendió lo rápido que había llegado, volteándose hacia el barco, pero por más que supiera de vehículos no logró dar con el modelo de ese.
- Nunca adivinarás el modelo. Es único. Yo lo hice - dijo Asami adelantándose y deteniéndose frente a un hombre vestido completamente de un traje negro que estaba esperándolas en el muelle.
- Señorita Sato, la esperaba antes ¿Hubo algún problema que la retrasó?
- Ninguno capitán, solo me entretuve.
- ¿Partimos?
- Si, pero lo haremos a la vieja escuela - sonrió Asami.
- ¿Por tierra? - escuchó decir Korra aterrada al capitán.
- Así es. Mi princesa no se ha comportado como debería... Además, tengo un poco de hambre. No he consumido nada desde esta mañana... O por lo menos no algo nutritivo - dijo traviesamente.
El capitán hizo caso omiso de esto último, sin perturbar su seria expresión.
- Entonces las escoltaré, señorita.
- Vamos Korra - la llamó ofreciéndole su mano -, caminarás junto a mi.
- Si, mi ama - respondió tomando su mano y posicionándose al lado de ella.
- No la veo tan rebelde - comentó el capitán.
- Oh, pronto lo verás - lo retó.
Caminaron cerca de cien metros hasta que doblaron por una iluminada calle. Cuando Korra estuvo frente a ella el miedo la paralizó, tanto que sus piernas no le respondieron deteniendo su andar y a la vez el de Asami. Se detuvo porque aquella calle estaba repleta de gente. Ya casi anochecía y el bullicio bohemio se escuchaba muy fuerte, no sabiendo Korra cómo no lo había escuchado antes. Mucha gente entraba y salía de los distintos locales de los cuales salían distintos y exquisitos olores, acompañados de música. Se podían ver cómo salían de los locales camareros con jarrones de cerveza y otros licores, animando aún más el ambiente.
Pero Korra estaba aterrorizada.
¿Tendré que pasar por esa calle? ¡¿Semi-desnuda?!
- Andando - le ordenó Asami, tirándola de la mano.
Korra caminó por pura inercia, acercándose más al brazo de Asami, llegando al punto de abrazarse a él, intentando esconderse en el cuerpo de la heredera, intentando no observar a los transeúntes que la observaban y la apuntaban.
- ¡Es la señorita Asami! - escuchó decir a alguien.
- ¡Señorita Sato!
- ¡Tanto tiempo sin verla mi señora!
- ¡Pase por aquí! ¡La atenderemos sin costo alguno!
- ¡Nuestra bebida es la mejor! ¡Pase por aquí señorita!
- ¡Señorita Sato!
- ¡Siempre con gustos tan exquisitos, señorita!
- ¡Mis felicidades, señorita!
Todos la saludaban, todos la apuntaban y a todos intentaba evitar. Asami en cambio los saludaba a todos amablemente regalándoles hermosas sonrisas.
Pronto Korra sintió que Asami se detenía, cuando decidió levantar la mirada observó que estaban frente a un rústico local. Se asemejaba a esas tabernas en las cuales cualquier cosa podía ocurrir. La fachada estaba compuesta por grandes maderos, y un gran ventanal de cristal permitía ver lo que había adentro: mesas y sillas de madera, al fondo un pequeño escenario y un piano, grandes y gruesos pilares por todos lados de los cuales pendían candelabros, iluminando débilmente el ambiente, lo que le daba un aspecto de privacidad e intimidad.
- Hemos llegado - dijo Asami, posicionándose enfrente de ese ventanal, observando hacia adentro hasta dar con un hombre que al instante en que la vio salió apurado a saludarla.
- ¡Asami!
- ¡Hey Varrick!
- ¡No te veía hace mucho tiempo, mujer! - dijo acercándose a ella, levantándola en un fuerte abrazo.
- Veo que me has extrañado - dijo Asami en el aire.
- Por favor. No toda mi clientela es tan distinguida como tú, ni es tan buena compañía - dijo dejándola en el piso -. Y hablado de buena compañía... ¿Es nueva? - dijo apuntando a Korra con la mirada.
- Recién sacada de su habitación - contestó Asami.
- Hmm... ¿Y tú la trajiste? - preguntó desconcertado.
- Sí.
- ¿Puedo saber por qué?
- Me causó curiosidad, y tuve razón en algo.
- Es especial...
- Más de lo que crees - respondió Asami, dándole una mirada cómplice a Varrick quien se la devolvió de la misma manera, como si hubieran tenido un secreta conversación sólo con sus miradas.
- ¡Muy bien! - gritó Varrick, asustando a Korra -. ¿Pasarás? Tengo una sorpresa para ti...
- ¿Oh en serio? - preguntó complacida Asami -, pero antes me gustaría que...
- No tienes nada más que decir, ya está listo. Lo hice especialmente para ti - dijo apuntando atrás de ellos, donde Asami se volteó observando el gran pilar de madera que sostenía el cartel con el nombre del local. Observando más detalladamente pudo percatarse de que bajo el cartel, a la altura de aproximadamente 2 metros del suelo había una argolla. Asami abrió los ojos e inmediatamente se volteó excitada hacia Varrick.
- Oh ¡Es perfecto! ¿Cómo sabías que-?
- Asami por favor. Nos conocemos hace años ¿cierto?
- Así es.
- Como amigo y conocedor de tus particulares gustos y necesidades, me adelanté.
- ¡Eres el mejor!
- Por favor, no te detengas... Me encanta cuando me alabas.
Korra no entendía nada, hasta que vio la argolla. Abrió espantada los ojos al relacionarlo inmediatamente con el sillón del barco de Asami, comenzando a sudar frío. Todo lo confirmó cuando Varrick le pasó a Asami una correa de cuero negra. Inmediatamente Korra actuó, afirmando con ambas manos el brazo de Asami, llamando desesperadamente su atención.
- Por favor... no lo hagas - dijo con miedo.
- Korra... - fue lo único que pudo decir Asami por la impresión.
- Haré lo que quieras, pero por favor, te lo suplico ¡No me ates ahí!
- Ow... - sonrió Asami uniendo sus manos con las frías y temblantes manos de Korra -. Princesa mía - dijo ahora sacando un sudado mechón de su frente, posicionándola detrás de su oreja -, no tienes por qué temer. Mientras estés conmigo nada malo te sucederá... - y dicho eso, la besó profundamente.
Korra cerró los ojos. El beso que le dio Asami le transmitió seguridad, seguridad que inmediatamente le fue arrebatada cuando sintió cómo ésta ató sus manos con la correa y las levantó en el aire, tirándola sin que pudiera evitarlo hasta el pilar de madera, en donde ágilmente amarró la correa a la argolla, tensándola de manera que Korra quedó de puntillas tocando el suelo, mientras forcejeaba, estirando la blusa que vestía, abriéndola y dejando ver más de lo que ella hubiese querido mostrar.
- ¡No! - gritó Korra -. ¡Por favor no!... Te lo suplico... No...
Pero Asami hizo caso omiso de ella, encaminándose hacia la entrada del local.
- ¡Asami! - gritó al borde del llanto.
Las personas que se habían reunido allí cerca ahogaron un gemido de sorpresa. A Varrick casi se le desencajó la mandíbula de la impresión y hasta el capitán no pudo evitar abrir la boca de la estupefacción.
La aludida se detuvo, y lentamente volvió en sus pasos, para posicionarse frente a Korra quien a esas alturas ya lloraba e intentaba esconder su rostro de las personas que la estaban apuntando.
- ¿Cómo me dijiste? - escuchó decir fríamente a Asami.
- Yo... lo siento ama... no quise-
Pero antes que terminara de hablar Asami abrió su blusa, echando a volar lejos el único botón que tenía, exponiendo todo su moreno y desnudo cuerpo hacia la multitud, con lo que Korra gimió de vergüenza.
- ¿Ves cómo todos te observan? - le dijo acercando sus labios hacia su oído -. ¿No te das cuenta de cómo admiran tu belleza, princesa? - dijo rudamente mientras afirmaba su quijada -. Solo quería compartir tu belleza, mostrárselas a todos... pero ahora, con tu imprudencia no sólo la observarán...
Dio un paso atrás, lanzándole una divertida y maliciosa mirada a Korra.
- Capitán - llamó.
- Dígame, señorita.
- ¡Escuchen todos! Tienen mi permiso para echar más de una mirada a mi querida e indisciplinada princesa. Pero sólo pueden tocar de aquí - dijo trazando una línea imaginaria en su ombligo -, hasta arriba. Solo la pueden tocar – remarcó –. Aunque ustedes saben bien lo que no pueden hacer... - dijo finalmente -. Capitán, se la encargo.
- Yo vigilaré señorita.
- Ahora - dijo volviéndose a Korra -, compórtate humildemente princesa mía, y sed muy, muy buena. Me sentiría desilusionada si no cumples con las expectativas toda esta multitud.
Y lentamente se metió al local en compañía de Varrick.
Korra deseó no haber dicho eso, no haberla llamado.
Ojalá nunca hubiera hubiese sabido su nombre - se lamentó.
Ahora tenía a una masa de curiosos a su alrededor, tocándola, piñizcando sus músculos sin descanso, recorriendo su vientre, sopesando sus senos... Todo sin que pudiera evitarlo, llorando en silencio.
Asami observaba todo desde adentro del local, mientras se servía un gran jarrón de la cerveza especial de la taberna junto a un gran y tierno pedazo de carne, acompañado de hierbas y frutos rojos.
- ¿Quién es ella? - la interrumpió Varrick.
- Korra Svarti.
- ¿Svarti? ¿Te refieres a la Princesa del Sur?
- La misma - dijo mientras bebía su cerveza.
- No sabía que tenías predilecciones por las princesas.
- Siempre he querido una ¿sabes? Además siento que con Korra todo será entretenido.
- Entiendo a qué te refieres.
- Me divertiré mucho amaestrándola...
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Ya habían dejado atrás el puerto. Las estrellas brillaban a través de aquella ventana, allá arriba en aquella fresca noche. Iban en un gran vehículo conducido por el capitán mientras Korra estaba sentada atrás junto a Asami, quien observaba abstraída el paisaje mientras ella lloraba en silencio. Pudo haber pasado inadvertida si no hubiera sido por ese sorbo que dio a sus narices. Ese sonido sacó a Asami de sus pensamientos, dirigiendo su mirada hacia Korra.
- Acércate Korra - le ordenó.
Korra se limpió la nariz y los ojos con su muñeca para rápidamente acercarse a Asami, quién la levantó y la sentó en sus piernas.
- ¿Tan duro te ha resultado? - le susurró, mientras limpiaba una de sus lágrimas - ¿Por qué has sido tan indisciplinada? ¿Te creías demasiado buena para mostrarte a la gente?
- Lo siento, mi ama - musitó ella.
- ¿No te das cuenta de que si únicamente pensaras en contentarme y en complacer a la gente ante quien te muestro todo sería más sencillo para ti? - le besó la oreja, estrechándola contra su pecho -. Deberías haberte sentido orgullosa de tu cuerpo. Deberías haberte preguntado "¿Estoy complaciendo a mi ama?, ¿Me encuentra agradable la gente?".
- Si, mi ama - respondió dócilmente Korra.
- Eres mía, Korra - dijo severamente Asami -, y no debes desobedecer ninguna orden. Si yo te digo que debes agradar al camarero más humilde, deberás esforzarte en obedecerme a la perfección. Entonces él será tu amo, porque yo así lo habré ordenado. Todos aquellos a los que yo te ofrezca se convertirán en tus señores.
- Si, mi ama - repitió ella sumamente afligida. Asami acarició sus pechos, pellizcándolos con firmeza y la besó hasta que notó que su cuerpo forcejeaba contra el suyo y que sus pezones se endurecían. Parecía que quería hablar.
- ¿Que pasa Korra?
- Intentaré complacerla, ama, complacerla... - susurró como si sus pensamientos se hubieran transformado en un delirio.
- Si, complacerme, en eso consiste tu vida ahora. Dime ¿Cuántos en el mundo poseen un objetivo tan claro, tan sencillo? Compláceme y yo siempre te diré exactamente el modo de hacerlo. Y no he olvidado tu castigo por haberme llamado por mi nombre, Korra…
- Si, mi ama - suspiró. Inevitablemente lágrimas corrieron por sus mejillas.
- Te apreciaré mucho más por ello. La chica a quién desperté no era nada para mí en comparación con lo que ahora representas para mí, mi devota princesa. Ahora bésame
Maldición... Cómo odio sus besos… Siempre se llevan toda mi determinación.
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Había amanecido. Korra se revolvió de su cómoda posición intentando evitar los rayos del sol que comenzaban a molestar su rostro, cuando escuchó como una hermosa risa la sacaba de sus ensoñaciones. Al abrir los ojos volvió a la realidad, estaba aún en ese vehículo, y se había quedado dormida en los brazos de Asami, quien le sonreía.
- No eres muy devota de las mañanas ¿no, Korra?
- No lo soy, mi ama - respondió levemente avergonzada, tanto por admitirlo como por haberse quedado dormida en los brazos de ella.
No, no, no... tienes que odiarla Korra.
- Ya vamos a llegar - dijo Asami observando por la ventana -. Cuando crucemos al otro lado de los montes nos hallaremos en mis dominios.
Korra se estiró un poco y volteó su mirada hacia donde mismo observaba Asami, encontrándose con amplios y verdes campos que parecían extenderse por cerros y cerros y al fondo pudo vislumbrar un imponente palacio la ladrillo rojo.
- Cuando entres en mis dominios serás mía de un modo más completo que nunca. Serás enteramente mía, sin tregua, y te resultará más fácil olvidar todo lo que ha sucedido y me entregarás tu vida tan sólo a mí – le dijo Asami observándola a los ojos.
Korra le devolvió la mirada, perdiéndose en las palabras y en los oscuros ojos esmeraldas de Asami y tragó saliva, esperando con temor todo lo que le esperaba por delante.
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~o~
Hey!
Wow, sinceramente me sorprendió la recepción que tuvo ese piloto, se los agradezco de verdad.
Y me retan porque Korra es sumisa ¡Pues demonios, que tienen que esperar más adelante! Ahí sabrán bien lo que piensa. Consideren que aún está traumatizada, pero pronto despertará~
A los que me preguntan, el libro es de Anne Rice "El castigo de la Bella Durmiente", uno de mis libros favoritos sin duda, aquel que me abrió los ojos a este mundo, y gracias al cual estoy aquí escribiendo estas cosas sin sentirme culpable ni sucia, ya que sé que les agrada.
Reviews:
Barb: ¡Por supuesto que lo haré! Lo mejor ni siquiera ha empezado. Asami sólo ha jugado por el momento, pronto vendrán los verdaderos castigos. Silvia Ramrez: Tarea... Hahahha, claro. Me encanta saber que no soy la única que comparte la idea del hobby. Aunque sería maravilloso si existiesen más cosas explícitas entre mujeres en la literatura. Más adelante será todo un reto adaptar lo heterosexual a ellas, pero eso es lo divertido. Ya sabes cual es el nombre para la tarea. 6fenrir16: Staaaph, me averguenzas. Espero sigas leyendo la historia, detallaré bien las cosas más adelante. DjPuMa13g: Maravillosa mente tienes, mira que no estas solo en lo perverso. Tambien me gusta Asami así... todos querremos que nos dominen alguna vez (?) Hahaha. Zhyo Jarjayez: Gracias por tu apoyo :3, y será algo así, aunque en su mundo esto es shuer normal. Sus "peculiares" gustos la rodean desde la infancia. catching RE: No te quedes con tus dudas, no dudes en que las responderé de alguna forma. Dalia97HELL: Calmado hermana, Korrita no aguantará todo, tienes que darle tiempo... pronto verás su explosiva efusión. Neptune02: Ñammm... Todos queremos a Asami dominante! (Azótanos!). Luna RedDragon: Muchas gracias por tu apoyo, espero poder seguir contando con él ;). kykyo-chan: Así nos gusta Asami (?) Ya verás como se arman y se destruyen. Ruha: Hahaha, ridícula. Dentro de ese palacio pasará de todo, serás las 50.000 millones de sombras de Korra. Gracias por tu apoyo mujer. Aile1323: Pues dígame sus interrogantes querida, que aquí estoy para resolverlas. Mira que soy bastante despistada y se me van algunas cosas. Siempre me sacan una sonrisa tus comentarios (refiriéndose al otro fic). ShayeraRogue: Pronto tus deseos serán realidad, solo dale tiempo a Korra, quién descubrirás que es una bomba de tiempo. Y bienvenida a este sucio mundo, cada día somos más. Kallenzn: Sus deseos fueron escuchados fuerte y claro.
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Me iré de vacaciones hasta aproximadamente finales de febrero, así que no actualizaré por un largo tiempo. Espero me esperen y que tengan un hermoso día de los enamorados. Rayos, me hubiera gustado haber empezado esto antes, así hubieran tenido mejores datos con los cuales sorprender a su pareja ese día, pero por el momento pueden ocupar una correa de cuero.
Tengan un hermoso mes~
