Duermo una parte de la mañana, estaba teniendo un sueño tranquilo pero una pesadilla se vino a mi mente y termino el sueño.

Cuando me incorporo ya es medio día, el sol esta en alto, las cortinas están corridas y la ventana está abierta lo que permite que entre un poco de aire fresco, me froto los ojos para adaptarme a la luz.

Abro el ropero que antes fue mío, me sorprendo al encontrarme con todas las cosas que he dejado ahí, el día que me marche, di por sentado que las tirarían, que mi mamá estaba lo suficientemente lastimada y dolida por lo que había hecho.

En la maleta que traía, saco algo de ropa, después me doy un baño, en el cual me tardo un poco, nadie viene a decirme que ya es hora que salga, he de suponer que Prim y mamá no se encuentran.

Salgo de la ducha, me cambio y me hago una trenza y me dispongo a sacar toda mi ropa antigua, ropa que ya no me queda.

Debería regalarla a las chicas que tienen poca ropa.

"¿Crees que alguien querría la ropa de alguien como tú?" me recrimina mi subconsciente.

Pienso en hacerle caso pero si no la regalo yo, quizás la acepten.

Saco las blusas y pantalones que tenía, saco unas cuantas cosas más, veo un bulto tirada de color celeste, lo tomo en mis manos y lo extiendo.

Me arrepiento de haberlo agarrado.


—Hola Katniss —me saludo Peeta, lo había visto solo en dos ocasiones más en el quemador.

—¿Cómo sabes mi nombre? —fruncí el ceño, poca gente sabia mi nombre y las ocasiones que nos habíamos encontrado, yo no se lo había contado.

—Tengo amigos a los que tú le hablas —contesto sentándose al lado mío de la banca en la que yo estaba sentada.

—No tengo amigos —conteste, separándome un poco y cerrando el libro que tenía en mano.

—Unos cuantos si —dijo con una sonrisa, quise borrar su tonta sonrisa.

Solo tenía varios... A lo mucho en total eran seis amigos, solo eso. ¿Quién le ha dicho mi nombre? ¿Eso importa? ¡Me está hablando!

—Ya no importa —dije, viendo como algunas personas nos miraban—, ya sabes mi nombre. ¿Y cuál es el tuyo? ¿Eres el hijo del panadero, no? —ya sabía eso, al igual que su nombre.

—Sí y mi nombre es Peeta, me ha agradado conocerte, tienes unos ojos muy lindos.

"No tanto como los tuyos"

—Gracias —susurre.

—Katniss, me gustaría ser tu amigo, ¿Qué me dices?

¿Él quería ser mi amigo? Tenía que estar de broma pero en sus ojos veía sinceridad pura, inconscientemente, ya estaba asintiendo.

Unas semanas después de nuestra amistad, decidí llevarlo al bosque, donde podríamos platicar sin que nos vieran.

Así era últimamente, platicábamos en la plaza y siempre había alguien mirándonos, otras ocasiones estaban cerca, como si quisieran escuchar lo que dijéramos.

¿Había algo de malo en que yo le hablara al hijo del panadero?

Yo no le veía nada de malo, incluso mi mamá se había alegrado de que yo tuviera un nuevo amigo más, en una ocasión me pidió que le dijera a Peeta que fuera a comer a nuestra casa, le dije que estaba loca pero ella me contradijo y contesto: ¿Qué tiene de malo?

—¿Cuál es tu color favorito? —me pregunto de la nada.

Me puse a observar el bosque, las hojas de los árboles, el césped y le conteste:

—El verde —le respondo con una sonrisa, nadie me había hecho esa pregunta— ¿Y el tuyo?

—Naranja.

—¿Naranja? ¿Cómo el anaranjado chillón?

—No —contesto con una sonrisa—, un poco más apagado. Como una apuesta de sol.

No había pensado que a la forma en que se iluminaba la apuesta. Y entonces lo veo de inmediato, el borde del sol que desciende, el cielo surcado de suaves rayos en suaves tonos naranjas.

—Es un lindo color —le dije.

Ambos nos miramos fijamente, como si nos sintiéramos atraídos me acerco más a él, hasta que nuestros labios se acercan.

Mi primer beso... Y es tan tierno, cierro los ojos disfrutando del momento. Cuando nos separamos él pega nuestras frentes y me dice:

—¿Quieres ser mi novia?

Tenía pensado en decirle que no, que olvidáramos nuestra amistad y toda la cosa, pero cuando mis labios tocaron los suyos, supe que tendría que besarlos todos los días de mi vida.

Sonriendo y asintiendo le digo:

—Sí


"Todos los días de tu vida" pienso irónicamente. He sobrevivido cinco años sin sus besos.

Puedo seguir viviendo más. Guardo el vestido de nuevo en el ropero, aunque Peeta ya es mi pasado, este vestido siempre me traerá ese hermoso recuerdo.

Antes pensaba que todo eso del primer beso y que era especial, lo veía como una estupidez, y desde aquella vez pensé lo contrario, porque es algo hermoso que se vive en su momento.

Dejo una bolsa negra llena de mi ropa vieja.

—¿Que harás con ella? —la voz de Prim hace que de un salto y me llevara una mano al corazón, la miro y ella está sonriendo.

—Que susto me has dado —le digo, mientras me siento a su lado.

—Lo siento —se ríe un poco—, ¿piensas tirar toda tu ropa?

—¿Hay algo que te guste de ahí? —no había pensado que quizás algo le gustara.

—Es muy bonita pero no. Katniss... —nos quedamos calladas durante varios segundos—, ¿Porque te fuiste?

—Por algunas razones mi...

Pensaba en decirle "patito", pero el día en que me fui le dije esa misma palabra le dije que volvería pronto y he tardado demasiado.

—Cuac —sonríe tristemente.

—Lo lamento —no soporto verla un momento más y salgo del cuarto dejandola ahi sola para encontrarme con mi madre.

—Veo que ya estas acomodándote —Me dice.

—Solo serán unas semanas —contesto algo molesta—, en lo que busco algún lugar en donde ir a quedarme.

—Esta es tu casa, puedes quedarte aquí —me dice—, yéndose a la cocina y dejándome sola también.

—Gracias —quizás lo escucho o no.

Salgo de la casa y me voy a pasear al bosque, la alambrada aun esta, quizás la gente aun tenga miedo de que los lobos o algún perro salvaje se acerque a sus casas y por lo mismo, no la han quitado.

Tal vez ya ni existan esos animales pero no lo sé y tampoco me interesa, solo sé que debo estar tras esa alambrada y respirar aire fresco.

Antes de meterme al bosque, me siento en el suelo y me amarro el cabello en una trenza, me pongo de pie y me sacudo por si me he llenado de tierra.

—¿Katniss? —Esta voz si la reconozco al instante.

Me veo frente a frente con el hermano de Peeta.

—¿Rye? —El hermano mayor de Peeta, frunce el ceño.

Él también me odia, de eso estoy segura.

—Vaya —dice—, no has cambiado nada y me sorprende que hayas regresado.

—¿Tú también vienes a recriminarme las cosas que hice en el pasado?

Primero Madge, después mi mamá cuando apenas me iba a acostar y ahora él.

Niega con la cabeza.

—Lo que hiciste estuvo mal —dice— pero yo no te voy a juzgar, solo tú sabes las cosas que hiciste y el porqué, solo me molesto el hecho de que Peeta saliera lastimado.

Es la primera vez que escucho que alguien dice su nombre en lo que llevo aquí.

—Lo siento.

—No tienes que disculparte conmigo —dice, mientras tira unas piedras a la alambrada, noto que está apagada—. Pero si quieres pedir disculpas es mejor que se las pidas a mi hermano.

No espera a que le dé una respuesta porque da la media vuelta y se va.

—¡Lo haré! —le grito, espero que no haya escuchado. Entro al bosque y digo en voz alta—: cuando tenga el valor.

¡Hola! ¿Qué tal les ha ido en estos días? Yo espero que muy bien, gracias por los reviews que me han dejado, sé que todas tienen curiosidad por saber que hizo Katniss, ya se verá más adelante. La historia no será muy larga, eso es lo que creo ajaja.

Sai: ¿Ya se te dio una idea? ¡Gracias por el review!

X: ¡Hola! Ya veremos más adelante el porqué. ¡Gracias por tu review!

Espero sus comentarios. Ojala les guste :D

¡Nos leemos!

Pd: Si hay algún error una disculpa!