Disclaimer: Homestuck no me pertenece.

Notas: Viven en Washington por si no se especificó, gracias por sus comentarios y a Yuu por su ayuda.


Capítulo 2: "Los populares"

Despiertas un sábado en la tarde, sí, en los fines de semana eras especialmente perezoso, pero eso se debía a que acostumbrabas a dormirte hasta altas horas de la madrugada revisando blogs estúpidos o pensando en nuevas y burdas historias para tu webcómic. Otras veces, no dormías a causa del ruido que hacía Bro en su taller a partir de la medianoche. Cuando tenías suerte lograbas conciliar el sueño fácilmente sin necesidad de hacer mil y una cosas para evadir ese ruido molesto. Algunas veces te veías obligado a ir al taller para preguntarle personalmente a tu hermano qué demonios era lo que estaría haciendo.

El punto, ya estabas despierto y debías bajar a por un delicioso y nutritivo desayuno. Claro, por delicioso y nutritivo te referías a un triste plato de Lucky Charms. Espera, si los Lucky Charms eran lo mejor del mundo para desayunar, te podrías acostumbrar a comerlos toda la vida. Bueno, en realidad sí lo hacías.

Terminaste tu jodido desayuno y caminaste por la casa en las fachas con las que dormiste, una playera dos tallas más grandes que la tuya y tus irónicos bóxers con corazones rojos, tu casa estaba bastante cálida como para andar con ropa que te cubra por completo.

Llegaste a la sala y te echaste rápidamente en el sofá, pensando desperdiciar tu tarde de sábado mirando alguna película o serie en Netflix, evitando de nuevo revisar el historial de vistos y descubrir que tu hermano miraba Mi Pequeño Pony temporada 2 o El Pirata y la Princesa, ésta última habiendo sido especialmente incómoda de descubrir que miraba tu hermano, o peor aún, haber tomado la decisión de mirarla nada más porque sí y haber llorado en esa maldita película.

Haber. Llorado.

Oh, ya habías pasado la lista de títulos como por cuatro veces seguidas y no te decidías en nada. Estabas a punto de darle clic a alguna película al azar hasta que sentiste que tu teléfono celular vibraba por encima de la mesa donde lo habías asentado. Asentaste el control remoto y te estiraste en dirección al teléfono, sólo para fijarte en la pantalla que habías recibido mensajes de John, Rose y Jade. ¿Desde qué hora estaban despiertos esos sujetos?

Primero abriste la conversación con Jade, podías resumirla a "bla bla bla, Dave la competencia es hoy bla bla bla", acto seguido abriste la conversación con Rose y lo mismo "David, espero hayas recordado que debes estar presente en la escuela poco antes de las tres en punto." Por último la conversación con John, te diste cuenta de que siempre dejabas la conversación con John para el final, sabías que tardabas más en leer sus mensajes y pensar una buena respuesta. "Hombre, a juzgar porque no respondes llamadas ni mensajes asumo que estás dormido, esperamos que no te duermas hasta las tres como sueles hacer, ya estamos en la escuela."

Y caíste en cuenta de que hoy era la competición de atletismo al cual estabas inscrito desde hace meses atrás y habías practicado todos los viernes después de clase sin parar.

Oh demonios.

¿Cómo se te pudo haber olvidado?

Apagaste la televisión y corriste directamente al baño para darte la ducha más rápida del mundo. No sabías por qué demonios te bañabas si apenas vayas a la competencia sudarías hasta lo que no puedes de tu cuerpo. El agua caía sobre ti como si fuera un balde de agua fría, pero estaba bastante cálida para tu gusto. Quizás aún no estabas lo suficientemente despierto y así era como se sentían esas cosas.

Finalizado tu baño, saliste prácticamente sosteniendo la toalla para tapar tu desnudez y corriste a tu habitación, buscando ese ridículo uniforme con el que hoy debías competir. Si no fuera porque eres la última esperanza del equipo, hubieras inventado que estabas muy enfermo y no hubieras ido, eso a estar corriendo como lo estabas haciendo ahora era muchísima la diferencia.

Pero ya qué, lograste vestirte y tomaste las llaves del auto de tu hermano para dirigirte a la escuela. Qué asco, escuela en sábado, pensabas.

El colegio quedaba a unos veinte minutos de ahí, por suerte no había demasiado tráfico porque si no llegarías rayando la hora de la presentación de equipos. Déjate de que tu equipo fuera a decirte algo, no, seguramente escucharías el sermón eterno de Rose, los regaños de Jade y los fastidios de John.

Oh, fíjate que ni siquiera habías respondido ninguno de los mensajes que tus amigos te habían mandado, sentiste que no había necesidad de hacerlo total que llegarías al fin y al cabo.

Parqueaste tu automóvil en un lugar vacío, el primero que encontraste. Si eras sincero, te fastidiaba el estar buscando un lugar más cercano a la entrada. No te fastidiaba caminar, es más, caminabas muy rápido y eso era bastante más corto de lo normal.

Ya en el estadio, te encontraste a primera vista con John, quien corrió en tu búsqueda y te dio una no muy suave palmada en la espalda. Rayos, ese chico casi hace que vomites tus pulmones.

—¡Hey Dave! ¿Dónde demonios has estado? No respondías los mensajes, ni supimos si ibas a venir. —dijo y tú recuperabas el aliento tras el golpetazo. Dios, le devolverías la azotada más tarde. —Aquí me ves, Egbert, no sé qué es lo que estás reclamando.

—No seas estúpido, Rose y Jade estaban muy preocupadas porque no fueras a venir.

—¿Rose y Jade? Eso significa que tú no lo estabas, oh, eres un gran amigo.

—Por supuesto que estaba preocupado, pero se ve mejor cuando una chica se preocupa por un chico, no al revés, ¿me entiendes?

Rodeas tus ojos. —Sí, entiendo. —guardas silencio y evitas decir algo más para parar finalmente la conversación antigay que tu amigo siempre te escupía. A veces pensabas en las palabras de Rose, ¿cómo demonios te puede gustar un chico así?

Quisieras saberlo.

Pero te bastaba pensar en John.

Y tenías la respuesta.

Escuchaste el llamado a los competidores y te diste cuenta de que llegabas casi rayando a la hora de presentaciones de los equipos. Tu velocidad para hacer las cosas te sorprendía, eres el puto amo.

—Tú, ¿listo para ver apuestos chicos en shorts cortos?

—Iugh, no, si fueran chicas sí, de lo contrario me temo que es imposible.

—Pff, ya sabía John.

—Igual yo ya sabía que ya sabías. —Dave, mantén en tu mente alejar esas bromas gay, esas bromas gay, esas bromas gay deben estar prohibidas en la presencia de John Egbert.

¡Agh! ¡Esto era tan difícil!

—¡Te veo luego, procura ganar o la comida que te vamos a invitar nos la comeremos nosotros! —John se va alejando y tú ni siquiera tienes chance de responder, ni de preguntar a qué se refería con eso.

Bueno, la cosa estaba así y había comenzado tan de pronto. Fuiste con tus compañeros de equipo que eran otros cuatro sujetos. Ustedes conformaban el equipo de la escuela quienes representaban a todos los estudiantes en las competencias inter-escolares, cosa que te parecía totalmente estúpida ya que tú corrías por ti y no para los demás, ¿por qué les emocionaba tanto eso? En fin, estabas a punto de comenzar con las competencias, querías ya acabar con eso e ir a casa para poder regresar a tu tardeada de Netflix hasta morir, de tu tarea te ocuparías hasta el domingo, como debe ser.

Desde tu posición, buscaste fugazmente donde se encontrarían tus amigos, aunque en especial buscabas una mirada ojiazul en específico, una que en estos momentos deseabas que estuviera mirando tu competencia. Sabías que lo estaba haciendo, pero no que estuviera admirándote a ti o algo por el estilo. Lo encontraste y tú sólo pudiste sonreír de una forma casi imperceptible, tú como un Strider no te permitías de mostrar esos gestos en público, después de todo, esa fama ya te la habías ganado con el tiempo y querías conservarla al menos hasta acabar la preparatoria.

A veces quisieras que John se alejase de esos pensamientos y te mirara competir, estuviera pendiente de lo que haces y se emocionara de tan solo ver a su amigo correr. Claro, sabías que eso lo hacía pero, jamás lo haría de la forma en la que tú quisieras que fuera.

Concentración, Dave, concentración.

Podías escuchar a mini Rose en tu cabeza dándote los sermones de todos los días. Esos sermones cuyo tema comienza con "John" y termina en "Deja de pensar en ese chico todo el tiempo porque será peor para ti", aunque ahora que lo piensas, esa frase compuesta no tiene absoluto sentido, pero lo cierto es que la primera parte es algo que permanece presente en tu cabeza desde que puedes recordar… desde hace unos cuantos años.

Maldición.

La salida ya había sido anunciada por medio de la bocina y tú tardaste unos segundos más de lo normal en salir. Eso era algo que a cualquiera le pasaba, pero a Dave Strider imposible. Chasqueaste los dientes con cuidado mientras acelerabas tu paso para recuperar el tiempo perdido. Eras tan veloz que eso no te tomó mucho tiempo, casi nada y ya habías alcanzado a todos e incluso rebasado. Brincaste los obstáculos y agilizaste más tu paso, eran 100 kilómetros que ya tenías dominado. Buscaste con la mirada a John, querías asegurarte de que no se hubiera percatado de tu pequeño percance inicial, pero grande fue tu sorpresa al encontrarte que éste miraba su teléfono celular haciendo quién-sabe-qué.

Te sentiste como una estúpida colegiala de secundaria al desanimarte, eso no era para nada cool, después de todo no es como si John tuviera que verte todo el tiempo, es más, no tenía porqué incluso haber ido ahí.

Era sábado en la tarde, él seguramente estaría perdiendo para hacer tarea y estudiar, mantener sus ridículas altas calificaciones y aún así tener el chance de socializar y ser ridículamente popular.

No es que seas cruel, simplemente la idea no te bancaba tan fácilmente.

Lo esperabas de Jade, ella es linda y capitana de porristas, a todos les gustan las capitanas de porristas.

¿Pero John?

Entonces pensaste que podría tener un secreto encanto natural, el cual quien lo conocía, no quería dejar de pasar la oportunidad de seguir conociéndolo y unirse a su ya muy amplio grupo de amigos.

Ugh.

Llegaste a la meta en un pestañeo.

No sabías ni cómo lo habías logrado, pero ahí estabas. No por nada también eres popular.

Escuchaste a la audiencia ovacionar tu nombre y el nombre de la escuela, la euforia se desprendía de sus gargantas y estabas un tanto enfermo de eso. No era para tanto, sólo era una tonta competencia que tú debías hacer para mantener tu popularidad, una ironía, pensabas.

Irónico que tienes la mirada de todos sobre ti.

Irónico que fácilmente todos buscan acercarse a ti.

Irónico que nada de eso te interese pero aún así luchas por mantenerlo.

Irónico que sólo te interesa la atención de una persona.

Ahora piensas ¿qué tan jodido se ha vuelto ese sentimiento?

Te alejaste de ahí y fuiste a los casilleros, estabas sudando y necesitabas una toalla para secar rápidamente ese asqueroso líquido que emanaba de tu cuerpo y te hacía oler mal. Te rehusabas a usar las duchas de ese estadio por lo que tus amigos tendrían que soportar tu olor a hombre en su máximo esplendor. Lo sentías por Rose y Jade.

Bueno, más por Jade.

—¡Oye, Dave! —hablando de la reina de Roma. —Estuvo espectacular esa carrera, no cabía duda de que ganarías. —te halaga con esa vocecita chillona tan característica de ella, pero que encantaba a todo tu equipo de deportes.

Elevaste tus hombros levemente y de nuevo los volviste a bajar, no eras de muchas palabras cuando te decían cosas así y Jade entendía al igual que el resto de tus amigos. —¿Dónde están los otros? —preguntaste después de unos segundos en silencio, rayos, tu voz se oía lamentable, aún estabas cansado de tanto correr.

—¡Oh! —Jade respondió. —Rose está con John, a media carrera se fueron por un momento y Rose me dijo que se tardarían un poco, pero que se reencontrarían con nosotros en el restaurante… ¡ups! —no sabías a qué rayos venía ese ups, pero lo que sí sabías era que ni Rose ni John estaban presentes por algún motivo que desconocías, una parte de ti quería preguntarle a Jade, pero otra quizás te decía que no era buena idea. —Entonces… ¿ellos dónde están?

Bravo, Strider.

—Uhm. —Jade se puso a pensar, lo sabías porque puso esa cara mirando a algún punto del cielo solamente para darle más dramatismo a la acción. —¡No sé! —gran respuesta.

Bueno, no querías saber nada más, por ende querías dedicarte a largarte de ahí lo más pronto posible. Escuchabas la bulla de las chicas que parecían dirigirse hacia ti y Jade, oh no, no estabas para enfrentar a esas ruidosas interesadas, por lo que tomaste la mano de Jade con intenciones de escapar de ahí. —Vamos Harley, ya estoy cansado de esquivar obstáculos por el día de hoy. —Jade entendió rápidamente a qué te referías, porque se giró velozmente y suponías tú, miró a las chicas, además de que comenzó a reír. —Ok, ok, niño cool, ¡vámonos de aquí! —ambos corrieron velozmente hasta llegar a tu auto, encendiste el motor y saliste a la calle.

—¿A dónde demonios vamos?

—No me digas que no sabes, Dave.

—No, no me has dicho el nombre.

—Bu, vamos Hopjacks ¡tonto! —podías escuchar cómo te sacaba la lengua.

—Oh Dios, muero de hambre. —te valió todo, apresurarías el paso para llegar lo más pronto posible, sin embargo no podías evitar pensar en qué pudieron haber estado haciendo Rose y John que hicieron que se perdiesen tu carrera. No pudiste preguntarle a Jade, porque enseguida comenzaría a decir de cosas respecto a tus sentimientos.

Por ahora te concentrarías en disfrutar unas deliciosas papas fritas.

ectoBiologist [EB] ha comenzado a molestar a turntechGodhead [TG] a las 16:23 –

EB: espero revises el estúpido pesterchum en ese celular tuyo
EB: rose ira al rato al restaurante a acompañarte a ti y a jade
EB: yo no podre ir porque una compañera del salon me pidio ayuda con una tarea
EB: la chica parece estar interesada en mi
EB: es muy divertiiiiiiiiiiiiiiiiiida
EB: luego me dices como estuvo la carrera :)
EB: nos vemooooos

ectoBiologist [EB] ha dejado de molestar a turntechGodhead [TG] a las 16:27 –