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Disclaimer: Tras horas de autoanalisis he admitido que ni Eddie lindo, ni Bella, ni siquiera Aro, que me cae con un dolor de trasero son de mi pertenencia, eso si, esta trama que ven si es mía de mi.


Undisclosed Desires

Summary: Terminar con Jacob en plenas vacaciones parecía ser la peor idea que había podido tomar, pero tras ser rescatada del hoyo de soledad que me encontraba por un hombre con un acento demasiado irresistible el nombre del que habría sido mi novio parecía menos importante. OoC. AU.


Capítulo 2


El picor en mi piel me despabilo, me sentía un tanto sobrecogida por el calor que también sentía en mi cuerpo en ese instante, claro que el lugar en el que me estaba quedando tenía un clima caliente, pero mi habitación tenia aire acondicionado y Jacob siempre cerraba las cortinas antes de dormir, por lo que obviamente estaba un tanto confundida de que se encontraran abiertas, al mismo tiempo se me hizo imposible abrir los ojos, ya que la comodidad que sentía era extrema, pero al sentir que el picor del sol me empezaba a lastimar sin descanso, sin remedio abrí los ojos para moverme y al hacerlo quede cara a cara con un pecho masculino desconocido. Al levantar la mirada y ver el rostro del sujeto logré recordar de inmediato todo lo que había ocurrido la noche anterior y al dar un pequeño saltito comprendí porque me sentía con tanto calor y era porque estábamos pegados, muy pegados literalmente.

Al sentir la pequeña conmoción que me encontraba haciendo, seguramente, abrió lentamente los ojos y sonando casi dormido me saludo.

—Hola—

—Ehh hola— dije removiéndome un poco más y sin saber cómo pedirle que me soltara le respondí—: ¿Qué tal? — riendo al escuchar mi estúpida pregunta me respondió que no se encontraba mal, al mismo tiempo que por fin me soltó preguntando lo mismo.

—Ehh también, pero...— mientras decía esto me levante, tratando de cubrir mis tristezas y buscar donde había dejado mi ropa, al encontrarla me la coloque, un poco mal, pero lo hacía en una urgencia. No había notado que se había levantado y puesto un pantalón, cuando volvió a hablar recordé que tenía acento británico, era demasiado notorio ahora que ponía más atención.

—Te acompañaría hasta tu habitación, pero parece que quieres salir corriendo si no estoy mal— luciendo un poco avergonzado intento hacerme sentir mejor, antes de que pudiera decirle algo, continuo: — ¿Sabes qué? Ve a tu habitación, arréglate e iremos a la playa, no tengo nadie con quien salir y por eso no he ido a playa. ¿Entiendes lo ridículo que me vería tratando de jugar voleibol solo? ¿por favor? — reí ante sus ocurrencias y lo imagine sabiendo que alguien se le uniría, porque ¡Vamos! Era muy atractivo, al ver mi indecisión presiono un poco más, diciéndome que si me sentí incomoda podría irme cuando quisiera, al quedar sin argumentos mentales termine aceptando al mismo tiempo que abría la puerta.

—Perfecto, en una hora en la recepción ¿Si? — pregunto sonriendo como un niño a lo que yo simplemente asentí y salí de allí, salí corriendo buscando mi habitación y para mi desfortunio su habitación estaba casi del otro lado del hotel, al entrar al ascensor me di cuenta que me había ido sin zapatos ¡Perfecto!

Cuando iba cruzando una especie de salita muy concurrida algunas personas voltearon a verme con una extraña mirada crítica, y como no si ni siquiera había intentado verme al menos un poco decente, tratando de ignorar las miradas continúe hasta llegar a mi habitación, cuando entre la realidad de todo lo que había sucedido el día anterior me golpeo con fuerza, las cortinas estaban abiertas como si nadie hubiera dormido aquí y lo único que daba razón de que alguien se estaba quedando allí era mi pequeña maleta de viaje, como zombi fui hasta al baño y al estar a punto de sentarme en el retrete y ponerme a llorar mi mirada capto el reflejo que el espejo me daba: Mis ojos lucían un tanto brillosos y no era por lagrimas no derramadas, mi cabello estaba tan revuelto que parecía como si hubiera dormido 10 horas y mis labios estaban un tanto hinchados debido al constante uso de ellos la noche anterior. Con una última mirada al espejo saque a Jacob de mis pensamientos y tome una merecida ducha.

Aún estaba en vacaciones, lloraría todo lo que quisiera cuando volviera a casa.

Tras la ducha, estaba un tanto indecisa de ir al encuentro del hombre que me había invitado al momento en el que caí en cuenta que él no sabía mi nombre ni yo el de él. Tomando más valentía de la que sentía me coloque uno de los trajes de baño que tanto me había esmerado en traer y sobre ellos unos shorts de mezclilla, salí rápidamente al ver que ya casi se pasaba de la hora, solo esperaba que esto no fuera tan mala idea como pensaba…

Cuando llegue a la recepción lo encontré recostado en un muro, luciendo, si es que era posible como toda una estrella de cine debido a los lentes que llevaba, cuando me vio, quitándose sus lentes me sonrió en completo éxtasis, como si hubiera creído que yo no vendría. Acercándose y dándome un pequeño beso, me sorprendí, pero igual lo respondí, nos dirigimos a la calle y como el hotel quedaba tan cerca de la playa nos tardamos solo unos minutos.

Mientras nos acomodábamos en la playa recordé algo muy importante que quería decirle.

—oye, esto es bastante extraño, pero estoy segura que no se tu nombre ¿No lo dijiste anoche, ¿verdad? — sonriendo mientras se sacaba el esqueleto respondió afirmativamente a mi pregunta.

—Tienes razón, con todo lo que paso ayer ni siquiera pudimos presentarnos formalmente— mientras decía esto alargo su mano para saludarme formalmente, reí debido a lo tonto que era, pero igual la sacudí— Edward, encantado de conocerle—

Suspire fuertemente tras escucharlo, el nombre Edward sin duda le quedaba perfecto. Siguiendo el juego le respondí: —Mucho gusto Edward, mi nombre es Isabella, pero usualmente nadie me llama así, sino…—

—Bella— me corto antes de que pudiera terminar, asentí después de que dijo eso porque era verdad— sí, podía imaginarlo— como me estaba sonriendo demasiado y eso me hacía dar vergüenza, cambie de tema y le dije que empezáramos a jugar.

Tal como había prometido habíamos jugado voleibol, unas personas más se nos habían unido pero decidido rendirse después de un tiempo al ver que estábamos en una empatada competencia que no acabaría nunca. Decidimos descansar y comprar unos helados, al estar sentados empecé a observar como unas personas estaban una especia de flotador de agua que los hacia como volar, tan fascinada estaba viendo cómo se veían no noté que mi helado estaba derritiéndose hasta que lo sentí deslizarse de mi mano hasta mi pierna, tratando de remediarlo empecé a lamer mi mano.

Esto es realmente patético en sí, pero lo fue aún más cuando note Edward que me estaba observando con una extraña mirada, detuve las lamidas y lo observe en silencio, lento, muy lentamente se acercó a mi rostro hasta encontrar mis labios muy cerca de los de él , no parecía querer hacer ningún movimiento, de alguna manera respetando mi espacio personal, lo que hubiera agradecido en otro momento porque sus labios lucias demasiado llamativos como para no acercarme, así que lo que hice a fin de cuentas, pareció un tanto sorprendido por unos milisegundos, pero eso fue todo porque luego si me siguió... hasta que me sorprendió fue a mi cuando lamió mi barbilla en donde aún se escurría el helado. Me alejé asqueada al mismo tiempo que hice sonidos de desagrado y me limpiaba, a lo que solo atino a reírse relamiéndose los labios.

— Esta rico el helado de naranja solo talvez, un poco dulce— tras decir esto nuevamente empezó a reír mientras lo observaba con una cara de pocos amigos, pero sin remedio termine riendo junto a él.

Dejando pasar el incidente del helado la tarde resulto muy buena y me hizo olvidar los problemas de la vida real así fuera por un poco tiempo.

De vuelta en el hotel fuimos al buffet porque moríamos de hambre y me sorprendí por cuanta hambre teníamos en realidad, pero después de pensarlo bien recordé que yo no comía nada desde la tarde de ayer y el probablemente también.

Cuando terminamos ya era muy tarde y tanto el como yo queríamos llegar a dormir y tratar de bajar todo lo que habíamos comido. Como nuestras habitaciones quedaban separadas una de la otra por lo que nos detuvimos en la recepción.

—Tuve un muy buen día contigo hoy, gracias por hacerme salir, y espero no haber sido una molestia. —

—no fuiste una molestia, ya te había dicho que tampoco tenía con nadie que saliera conmigo— sonreí porque el solo había estado diciendo excusas para invitarme, había sido perfecto, pero ahora no sabía cómo decirle que quería irme a dormir. Afortunadamente antes de yo lo arruinara todo, me acerco nuevamente a él, y sin importarle si alguien nos veía volvió a besarme intensamente, tras soltarme sonrió y se acercó a mi oído haciendo calentar a mis orejas.

— Quisiera acompañarte a tu habitación, pero sé que quieres descansar tanto como yo— se separó nuevamente se despidió con la mano y se dirigió hacia el lado del hotel donde quedaba su habitación. Por un instante no supe que hacer, pero luego sonreí tontamente, estaba feliz de como todo había salido hoy y Edward termino teniendo la completa razón al obligarme salir.

Cuando entré a la habitación encontré un pedazo de papel caído en el piso, al recogerlo y leerlo no pude evitar tener una sonrisa aún más grande que antes.

Hola extraña, ¿quieres volver a ir a la playa mañana?

En la recepción a las 12, espero.

E.

PD: si no te he dicho mi nombre aun, soy el extraño que se te acerco en las cascadas.


El capítulo no es tan largo, pero es que es de transición igual es una interacción más de Edward y Bella así que no pueden quejarse por eso. Como siempre gracias a todas las personas que han leído y les ha gustado la historia, los reviews ya los respondí a excepción de cary que lo hizo sin cuenta, en fin, mil de gracias

¡Nos vemos en una semana… o dos!

Daniela.