UN MILENIO PARA AMARNOS

(Yami x Yugi)

PARTE DOS

Tenshi= Angel Hikari= Luz Hikari no tenshi= angel de luz.

-¿Se encuentra bien, joven Moto?-pregunto el asistente de Pegasus al ver la expresión del chico, sorprendido ante el espanto que mostraba tanto en el rostro como en sus ojos.

-¡Estoy bien! No se preocupe solo algo sorprendido; será mejor que me marche mis amigos deben estar esperándome ¡Deseo que Pegasus se recupere pronto!-dijo Yugi apuradamente mientras se despedía con un gesto, dirigiéndose con prisa hacia la cafetería donde compro sándwiches de pollo, atún, pavo y jamón con queso, asi como una ensalada cesar para luego volver con sus amigos, que le agradecieron por la comida y mientras comían, el doctor apareció informándoles que la operación había resultado un verdadero éxito, por lo que de inmediato Joey quiso ver a su hermana consiguiendo el permiso del cirujano que le advirtió que la paciente estaría bajo los efectos de la anestesia hasta el día siguiente, por lo que seria mas conveniente que esperaran hasta la mañana, por lo que decidieron hacer caso del consejo, regresando a la mansión Kaiba en donde Mokuba y Seto les esperaban...

-¡Me da gusto que tu hermana se vaya a recuperar pronto, Joey!-dijo emocionado y feliz Mokuba.

-¡Gracias Mokuba! Que les parece si para celebrar vamos a cenar fuera-sugirió Joey mas contento y menos tenso que por la mañana.

De inmediato todos estuvieron de acuerdo con la idea, con la única excepción de Yugi que con su mas tierna sonrisa de disculpa en los labios, les dijo que no tenia ganas de salir fuera y prefería quedarse a descansar, puesto que la ciudad de Tokio le resultaba demasiado bulliciosa y el prefería algo mas de tranquilidad.

-Entonces descansa Yugi; ya te traeremos algo de cenar-dijo Tea dándole un beso en la mejilla al chico que no pudo evitar ruborizarse por el gesto, mientras el resto de sus amigos le hacían señas de despedida quedando en pocos minutos la casa vacía y silenciosa, lo cual no asusto al chico ya que Kaiba antes de salir había encendido el sistema de seguridad, además de que el ama de llaves y el chofer también estaban por ahí aunque en los cuartos para la servidumbre.

Asi se dirigió a la habitación que ocupaba y tras cerrar la puerta con seguro y correr las gruesas cortinas quedando momentáneamente en penumbras hasta que prendió una lamparita en la mesa de noche, se sentó sobre la cama mientras veía atentamente el rompecabezas del milenio que llevaba en el pecho.

-¡Yami sal, tengo que hablar contigo!-susurro Yugi suavemente a la vez que su articulo emitía un leve resplandor que tras desaparecer dejo ver en el sitio, la silueta de un chico casi idéntico a Yugi salvo por ligeras diferencias entre ellas: la altura, ya que era mas alto; la complexión, que sin ser gruesa era mas musculada que la del chico; el cabello, que también era multicolor pero mas alzado en púas que el de Yugi y por ultimo la expresión del rostro mucho mas seria, formal y con mucho menos inocencia que la del chico, de allí en fuera habrían pasado por hermanos sin lugar a dudas.

-¿Que sucede, hikari? ¿Por que pides mi presencia fuera del rompecabezas? Si necesitas hablar podemos hacerlo en nuestras mentes; solo tienes que venir a mi cámara-dijo Yami preocupado por la seria expresión en el rostro de su luz, le resultaba tan extraño verlo de esa forma.

-¡Necesitaba verte, Yami! Me siento mas tranquilo cuando siento tu presencia física y no solo tu espíritu mental, como pasa en nuestras mentes ¿Estas molesto por que te llame?-pregunto dudoso Yugi bajando la vista abrumado por todas las cosas que le preocupaban y por pensar que pudo haber molestado a su querido Yami, al haberlo hecho venir.

-¡Nunca podrás molestarme, hikari! Ahora dime: ¿Que te preocupa? ¿Por que necesitabas verme?-cuestiono con ternura y suavidad Yami mientras se sentaba frente a Yugi y con suavidad alzaba su rostro para que le viera, admirado del brillo que las emociones puras e intensas del chico daban a esos ojos violáceos que tanto le gustaban y amaba.

-¡Hoy en el hospital, encontré a Pegasus mientras iba por algo de comer, Yami!-dijo Yugi con calma esperando la reacción del espíritu, la cual no se hizo esperar.

-¿Pegasus? No sabia de el desde lo de la isla ¿Acaso intento hacerte algo malo? Por que si fue asi ¡Me las pagara!-dijo amenazante Yami pensando por un instante que aquel hombre pudo haber intentado herir a su luz.

-¡No, Pegasus no hizo nada simplemente porque no puede hacer nada!-exclamo Yugi medio molesto a la vez que triste por la reacción de Yami, que consideraba un tanto exagerada.

-¿Que quieres decir, hikari?-pregunto Yami curioso.

-Déjame hablar, desahogarme ¿quieres? Y por favor no me interrumpas hasta que termine-Yami asintió comprensivo, mientras Yugi continuaba-Hoy que vi, a Pegasus me sorprendió que no es ni la sombra de lo que un día fue, es mas ni siquiera esta en este plano, puede que su cuerpo si pero no su mente, puesto que se encuentra atrapado en el reino de las sombras y lo se por que cuando lo toque pude ver perfectamente tal lugar tan desierto y que te va aniquilando poco a poco; no pienses que no se de que hablo: recuerdo bien el enfrentamiento con Pegasus en ese sitio como para no reconocerlo, el hecho es que esta atrapado ahí y no puedo evitar preguntarme si ¿Tiene que ver algo el hecho de que le despojaron de su articulo del milenio? La verdad es que me preocupa no saber nada sobre los artículos milenarios, ni siquiera se bien ¿Como funciona el rompecabezas del milenio? Solo se que por alguna causa logre armarlo cuando mi abuelito no pudo, que desde ese día comparto mi mente y cuerpo contigo; un espíritu milenario del que-para ser honestos-conozco muy poco ¿Quien eres en verdad, Yami? ¡No lo se! Y eso me angustia, asi como me preocupan las palabras de Shabib: quien altero el equilibrio de los artículos-que tampoco se de que equilibrio habla-vendrá por mi rompecabezas y si lo consigue amenazara con controlar el mundo, como antiguamente sucedió. Asi que de alguna forma tengo que cuidarme de algo o alguien que no conozco por esa advertencia, además que de paso me preocupo por el bien del mundo entero y todo ¿Por que? Porque nadie me digo que al armar el rompecabezas tendría habilidades asombrosas y maldiciones terribles; por lo que dime: ¿De que se trata todo esto, Yami?-dijo Yugi desahogándose al mismo tiempo que se quitaba todas las preocupaciones que llevaba encima.

-Para serte sincero: ni siquiera yo se bien lo que sucede con los artículos del milenio; mi propia mente es un complicado laberinto que no he recorrido por completo pero con cada puerta o pasillo que voy descubriendo, nuevas posibilidades se crean-como esta: el hecho de estar junto a ti en un plano físico sin la necesidad de tu cuerpo, sino con uno propio-asi como antiguos recuerdos van despertando pero lamentablemente ninguno de ellos puede aclararnos nada, pues lo único que ambos sabemos es que en otra vida fui un antiguo faraón egipcio, lo que ciertamente no nos ayuda de mucho, pero puedo asegurarte, mi hikari que descubra lo que descubra serás el primero en saberlo y de que si fuese algo malo o que pudiera hacerte, daño yo mismo me apartare de ti, antes de causarte dolor alguno, eres mi tenshi y nunca te haré daño por el contrario siempre te cuidare y protegeré de todo aquello que pueda lastimarte ¿Puedes creerme, hikari? ¡No tengas miedo de mi, por favor no lo hagas, Yugi!-dijo suplicante Yami pero con las voz cargada de tristeza que afligió al corazón del chico.

-¡Nunca jamás, jamás podría tener miedo de ti, Yami! Se que nunca me harías daño, siempre has estado conmigo, protegiéndome; si mi corazón te reclama es solo por que ya no podía por mas tiempo cargar con todas esas preocupaciones para mi solo, necesitaba decirte mis dudas y problemas a alguien que me entendiera pero nunca fue mi intención causarte tristeza, mi querido Yami-dijo Yugi vehemente ocultando su rostro en el pecho del faraón mientras rodeaba con sus brazos la cintura del mismo en un tímido abrazo.

-¡Yugi, mi hikari no tenshi!-murmuro calidamente Yami estrechando entre sus brazos el pequeño cuerpo de su luz, algo sorprendido del abrazo del chico.

-¡Mi hikari, mi tenshi hermoso, no sabes lo que me provocas! Si tan solo tuviese el valor de confesarte mis sentimientos, de poder decirte que te amo desde ya hace tanto tiempo y al hacerlo poder probar el sabor de tus labios, recorriendo con mis manos tu cuerpo, amándote como mereces ser amado pero siempre debo controlarme por temor a lastimarte pues nunca encuentro el momento adecuado para confesar lo que mi corazón siente y que se ha hecho mas fuerte desde que descubrí la manera de tener un cuerpo propio-pensaba Yami deslizando-sin darse cuenta de ello-rítmica y suavemente una mano por la espalda de Yugi en una tierna caricia que sin saberlo despertaba en el chico sensaciones que nunca antes había conocido pero que sin embargo le hacían desear mas de las mismas.

-Se ha quedado muy callado, Yami ¿Será acaso que lo he lastimado con mis palabras? ¡Dios, espero que no! Me moriría antes que hacerle algún mal, ¡OH, si el supiera lo mucho que lo amo! Como quisiera poder decírselo, pero nunca encuentro la ocasión adecuada para hacerlos, especialmente desde que tiene un cuerpo propio he querido decirle con mas ganas que nunca; porque aun cuando continuamos compartiendo nuestras mentes y también cuerpo-puesto que solo cuando le llamo adquiere presencia física-no me resulta suficiente y cada vez mas necesito tal presencia a mi lado; su calido cuerpo junto al mío, ansiando algo que no se que pueda ser, provocándome inmensos deseos de decirle que lo amo y asi ya no ocultar mi amor por el ¿Por que no hacerlo, por que no decirlo? no puedo tener para siempre miedo de un posible rechazo se que aunque no me corresponda, me sentiré mejor al hacerlo además Yami no me lastimaría y estoy convencido que respetaría mis sentimientos ¡Muy bien, lo haré, se lo diré, LE DIRE QUE LO AMO!-pensaba Yugi decidido, irguiéndose entre los brazos de Yami que le miraba curioso ante la inusitada seriedad del chico.

-¿Te sucede algo, Yugi?-pregunto suavemente Yami clavando sus ojos en los del chico, sin perder contacto en ningún momento.

-Sucede...sucede que...yo... ¡ES MAS DIFICIL DE LO QUE PENSABA!-exclamo Yugi alterado mientras sus mejillas se coloreaban de un delicioso rubor que fascino a Yami quien sonriéndole a su ángel le pregunto:

-¿Que es mas difícil de lo que pensabas, Yugi?-dijo el antiguo faraón con una dulce sonrisa y una tierna mirada en el rostro.

-¡Decirte que te amo desde hace ya mucho tiempo, Yami!-exclamo repentinamente Yugi cerrando con fuerza sus ojos, a la vez que mordía con nerviosismo su labio inferior y el rubor en sus mejillas se volvía mas intenso, ansioso por saber la respuesta del otro joven ante su confesión.

-¿Asi que era eso? Ha sido muy difícil para ti confesarlo por lo que puedo apreciar pero...-dijo Yami sorprendido por la confesión de Yugi que en ese momento, al oírlo, mordía aun más fuerte su labio inferior casi hasta hacerse sangre.

-¡Aquí viene el rechazo! Dirá que no siente lo mismo ¡OH Yami! ¿Por que?-pensó Yugi desesperado sin dejar de morderse el labio.

-... ¡Me alegro que lo hayas hecho! Aunque resultaste mas valiente que yo puesto que no me había atrevido a confesarte antes que ¡TAMBIEN TE AMO DESDE HACE TIEMPO, MI DULCE HIKARI!-murmuro con fuerza y suavidad Yami ampliando su sonrisa al ver a Yugi abrir los ojos impresionado, mientras dejaba de morder su labio ya que su mandíbula se había abierto desencajada por causa de la sorpresa de oír la confesión de su adorado Yami.

-¿Tu...tu también...me amas?-pregunto Yugi inseguro ya que aun no se convencía de haber oído correctamente, quizás se trataba de una mala jugada de sus oídos y de su corazón que estaban ansiosos por escuchar tales palabras que podían no ser verdaderas.

-¡Te amo, Yugi Moto! Te he amado por mucho tiempo y te amare por muchísimo mas ¡Te amo mi hikari no tenshi!-dijo con fervor Yami al reconocer la inseguridad de su protegido, sabiendo ciertamente que necesitaba una confirmación de su anterior confesión.

-¡Te amo Yami, tanto, tanto!-dijo con una sonrisa Yugi mientras su rubor reaparecía al ver como su Yami se acercaba lentamente hasta el, recostándolo contra la cabecera de la cama y aquellos labios rojos quedaban a unos milímetros de los suyos, percibiendo la respiración de su amado contra su piel, pasando saliva nerviosamente.

-¡Demuéstramelo, Yugi! Que yo te demostrare mi amor, hikari-dijo con pasión Yami sobre los labios del chico justo antes de unir sus bocas en un gentil pero apasionado beso con los labios entreabiertos atrapando asi el labio inferior de Yugi, degustándolo durante la caricia, encantado ante la falta de destreza que mostraba su tenshi siendo obvio que nunca antes había besado a nadie; siendo el primero en hacerlo y saber eso le volvía loco de excitación y deseo por lo que sin contenerse mordió suavemente el labio de su ángel, arrancándole un quejido pero no de dolor sino mas bien de placer, lo que hizo hervir aun mas su sangre, estando a punto de combustión instantánea y sin dejar de besar al chico, sus manos se dirigieron con rapidez hacia el saco que llevaba puesto desabotonándolo ágilmente para de inmediato sacárselo, aventando la prenda al piso y sus manos seguían trabajando sobre el frágil y delicioso cuerpo sacando el polo que llevaba de sus pantalones, deslizándolo hacia arriba, no quedándole otro remedio que cortar con el beso puesto que aquella prenda debía sacarse por la cabeza, lo que resultaba frustrante pero no le quedaba de otra.

-¿Que estas haciendo, Yami?-cuestiono confundido Yugi al verse despojado de su ropa y con el torso desnudo ya que ni el rompecabezas del milenio estaba, este igual que su ropa yacía en el piso en un completo desorden, viendo extrañado la hambrienta mirada que Yami le dirigía, como si quisiese devorarlo pero no entienda lo que sucedía; como tampoco comprendía las reacciones de su propio cuerpo ante aquella mirada llena de deseo y pasión.

-¡Estoy amándote, Yugi, amándote!-exclamo Yami deslizando la punta de un dedo sobre las cejas, la nariz, las mejillas y las comisuras de los labios de Yugi, sintiendo y viendo gustoso el temblor que sacudió al chico antes su caricia.

-¡OH, creo que lo entiendo! Pero... ¿Por que estas desnudándome, Yami?-insistió ingenuamente Yugi sin entender aun lo que pasaba puesto que no comprendía el por que Yami le desnudaba para amarlo.

-¿Confías en mi, Yugi?-el chico asintió levemente-¡Bien! Entonces creedme cuando te digo que esta es la manera mas bella de amar y ser amado; pero tal vez te sientas mas seguro si soy yo el primero en desnudarse antes de continuar desprendiéndote de tu ropa, mi tenshi-dijo Yami con una calida sonrisa mientras se levantaba de la cama y con movimientos insinuantes y sensuales comenzó a despojarse de las ropas que le cubrían, su saco, su polo, el cinturón de sus pantalones, sus zapatos y calcetines, sus pantalones dejando ver unos calzoncillos verdaderamente pequeños y ajustados que evidenciaban la gran excitación que sentía y que se hacia mas intensa al ver como su hikari, a pesar de la vergüenza que sentía y que era obvia por el rubor en sus mejillas, no apartaba su inocente vista de su cuerpo reconociendo la chispa de deseo que se despertaba en esos ojos dulces, por lo que con picardía se despojo de su ultima prenda, mostrando asi su impresionante anatomía, viendo como el chico pasaba saliva inconscientemente y su respiración se volvía irregular.

-¡Ahora es tu turno, Yugi! Voy a desnudarte muy lentamente, amor mío-murmuro Yami alzando el pie izquierdo del chico quitando de un tirón su zapato y calcetín, siguiendo con el derecho, repitiendo el proceso, para luego subir, deslizando sus manos por la tela del pantalón por las piernas y muslos del muchacho rozando levemente la excitación que comenzaba a despertar en Yugi hasta llegar a su cinturón quitándolo con habilidad, tirándolo al suelo, para luego retirar de una sola vez el pantalón y la ropa interior puesto que no soportaba mas tiempo aquella agonía, deseaba poder ver el sexo palpitante de su amor de una buena vez por todas y no esperar ni un momento mas.

-¡Eres precioso Yugi, un verdadero regalo de los dioses y me da gusto ser quien te descubre por primera vez; ahora confía en mi y déjate llevar por tus sensaciones, deja que tu cuerpo sea quien te diga lo que debes hacer, NO TE REPRIMAS!-dijo amoroso Yami recostando por completo al chico en el colchón, acercando nuevamente sus labios a los de Yugi, tomándolos en un suave beso pero no se entretuvo mucho allí sino que se deslizo por su barbilla y cuello dejando un rastro de besos por toda la pálida piel y con sus manos acariciaba el torso jugando con unos pezones ya duros por la excitación, mientras sus labios descendían hasta ellos, chupándolos tiernamente asi mismo sus manos seguían bajando tocando, acariciando sus flancos, sus abdominales y mas abajo todavía, la entrepierna del chico, estimulando de arriba-abajo, de abajo-arriba toda la longitud de Yugi quien no podía evitar emitir unos suaves y deliciosos gemidos de placer, retorciéndose de deseo y anhelo ante lo que su amante le hacia y le provocaba.

-¡Mas, Yami, quiero mas!-decía Yugi entrando en el juego, de tal manera que pronto Yami comenzó a sentir las mismas caricias como los que daba al chico, salvo por la diferencia de que eran algo mas tímidas y lentas, como si Yugi quisiera memorizarse su cuerpo, todo su ser.

-¡Te amo, mi dulce hikari!-susurro Yami junto al oído del chico sin dejar de acariciarlo en ningún momento.

-¡Yo también te amo, Yami! Pero necesito mas, mucho más de ti-respondió Yugi frotando por instinto sus caderas contra las de su amante y amado.

-¡Muy bien! ¿Con que eso quieres? Entonces alza las caderas por un segundo, mi Yugi-dijo Yami complació al ver como le obedecía, colocando bajo la espalda lumbar del chico una almohada que haría mas fácil el momento en que lo tomara.

-Ahora escúchame bien que puede resultarte doloroso lo que sigue; cuando sientas que no resistirás mas ¡agarrate a mi con todas tus fuerzas! Te prometo que solo será por poco tiempo, mi amor. Ahora abre tus piernas para mi, Yugi-demando Yami ansioso, observando como le obedecía de nuevo, mientras con un par de dedos tanteaba en la abertura trasera del chico, introduciéndolos lentamente intentando no lastimar a su tenshi.

-¡YAMI!-grito Yugi tensándose al sentir la invasión de aquellos dedos en su interior.

-¡Tranquilízate Yugi, solo hazlo! Relájate o te resultara mucho mas molesto de lo que ya es, pero debo hacer esto antes de tomarte por completo o de lo contrario podría desgarrarte al hacerlo, por lo que debo dilatarte antes, por lo que relájate-susurro Yami moviendo suavemente sus dedos en el interior del chico, para dilatarlo lo suficiente antes de penetrarlo, preocupado por la expresión de dolor que su hikari mostraba ante su intrusión pero sabiendo que era inevitable por ser su primera vez, pudiendo sentir como los músculos se dilataban permitiéndole paso por lo que de inmediato retiro sus dedos, escuchando el súbito suspiro de perdida que se desprendió de los labios de Yugi y oírlo le lleno de gozo pues comprendía que aun con el dolor la experiencia le estaba resultando placentera también.

-Ahora sigue los mas difícil, asi que sujétate a mi con todas tus fuerzas, Yugi-dijo Yami introduciéndose poco a poco dentro de la calidez de su amado, quien se agarraba con fuerza a la espalda de Yami, clavando sus uñas en la misma en un intento por que el dolor se fuera, mordiendo fuertemente el hombro del faraón ante la final penetración del mismo, acallando el grito que pugnaba por salir de su boca, mientras algunas lagrimas mojaban sus acaloradas mejillas.

-¡YUGI!-grito Yami al sentir aquella mordida, quedándose quieto por un instante para permitir que su amor se acostumbrase a la nueva sensación antes de empezar a moverse en suaves movimientos de vaivén, entrando y saliendo de la estrechez que era su ángel, siempre con el mayor de los cuidados, mientras que con una mano estimulaba el sexo del chico para que pudiera disfrutar tanto como el lo hacia.

-¡OH, Dios mío, YAMI!-grito con placer y deseo Yugi cuando la sensación de dolor comenzó a desvanecerse, dando paso a una mucho mas placentera y gratificante que resultaba tan nueva y agradable para el, quien no pudo evitar vaciar su semen entre su cuerpo y el de su amante, llegando asi a un húmedo primer orgasmo.

-¡mmm, Yugi sabes delicioso, mmm!-dijo Yami con sensualidad, lamiendo sus dedos bañados de la semilla de su Yugi.

-¡Te quiero Yami, te quiero!-susurro Yugi con la voz algo temblorosa y restos de lagrimas en sus mejillas, gimiendo con fuerza al sentir dentro de si algo caliente y viscoso que inundaba su ser, corriendo entre sus piernas, al mismo tiempo que Yami con sus labios limpiaba las lagrimas derramadas con anterioridad.

-¡Mi Yugi, mi hikari no tenshi!-murmuro Yami con amor sintiendo la mas deliciosa sensación dejada tras el mas intenso orgasmo que jamás había experimentado en su vida, abandonando con lentitud el interior del chico colocándose a su lado, deslizando un brazo posesivamente sobre de el, atrayéndolo hacia si en un estrecho abrazo.

-Sabes Yami, tenias razón-dijo inocentemente Yugi recostando su cabeza sobre le pecho de su amado.

-¿En que tenia razón, Yugi?-cuestiono curioso Yami deslizando sus dedos por el cabello del chico perezosamente pues estaba cayendo en un suave duerme vela.

-¡En todo esto! La verdad es que SI es la más bella forma de ser amado y de amar, Yami-respondió Yugi con una sonrisa mientras que con suaves movimientos circulares acariciaba el torso del otro chico, quien sonrió al oír la respuesta del más pequeño.

-¿Entonces puedo imaginar que te gusto, no es asi?-Yugi asintió sin dejar de acariciarlo-Te lo dije mi Yugi: es la mas hermosa manera de amar y ser amado aunque también un poco dolorosa-dijo Yami sobando su hombro que lucia las marcas de los dientes de Yugi sobre el.

-¡Lo lamento, Yami! No fue mi intención lastimarte pero el dolor era tan fuerte que por un momento pensé que me volvería loco ante el mismo, lo siento de verdad-dijo apenado Yugi levantando su rostro y acercando sus labios hasta el hombro herido deposito un gentil beso que estremeció a Yami.

-¡No te angusties, Yugi! Aunque no lo creas estoy orgulloso de esas marcas que son la prueba de tu pasión y de tu amor-dijo sinceramente feliz Yami sonriéndole a su chico.

-¡Gracias, Yami! Pero ahora que pasara con nosotros, es decir luego de esto-dijo dudoso Yugi abrazando el cuerpo de su Yami.

-¡Eres mi amor, mi hikari y ahora mi pareja, Yugi! Nunca dejare que nada te pase siempre te cuidare y protegeré, asi como las cartas especialmente el mago oscuro; estaremos juntos por toda la eternidad y juntos enfrentaremos lo que el destino nos depare sobre los artículos del milenio; jamás nos separaremos y con respecto a tus amigos, estoy convencido que lo comprenderán cuando se los digamos, igual que lo entenderá tu abuelito pero por el momento no te preocupes, tendremos todo un milenio para amarnos mi amor-dijo Yami estrechando el cuerpo de Yugi posesivamente.

-¿Un milenio para amarnos? Me gusta como suena, ¡Si, de verdad que me gusta como se oye, mi Yami querido, te amo tanto y nunca dejare de hacerlo, estaremos juntos pase lo que pase!-respondió Yugi con una sonrisa mientras se iba quedando dormido con su cabeza recostada en el torso de su amante, pareja y amor milenario.

-¡Te amo y te amare por siempre Yugi Moto! Solo espero que un milenio alcance para nuestro amor, mi hikari no tenshi-musito Yami mientras se iba durmiendo al lado del chico que le volvió a enseñar a amar.

FIN.

NOTAS DE AUTORA: POSIBLE CONTINUACION SEGUN LOS REVIEWS QUE RECIBA. GRACIAS POR LOS LINDOS REVIEWS.