CAPITULO 1: EL ENEMIGO DE MI ENEMIGO

"Diario de Boruto Uzumaki

Nueva anotación…

He dormido un par de horas luego de prolongado tiempo de insomnio, y ahora estoy dispuesto a continuar mi derrotero de malas noticias. Pueda la buena suerte, o la intervención de algún Kami-sama en particular, el haberme llevado a varias fuentes de información a lo largo de estos últimos 20 años. Eso me permitirá reconstruir lo más fielmente posible toda la gama de graves circunstancias que nos llevaron a todos por el camino más oscuro. Creo firmemente que no he tenido demasiada fortuna en general, pero si muchos errores.

Ame desde su nacimiento a mi hermana Himawari. Durante muchos años fue también mi mejor amiga, mi compañera de entrenamiento, mi confidente secreta. Era la roca que fortalecía mi ánimo. Era la fuente de mi poder y mis ganas de continuar esforzándome cada día. Era la luz, en medio de un mundo Shinobi tan oscuro como el pozo más bajo del averno. Himawari Uzumaki era mi pequeña y hermosa hermanita. La felicidad de mis ojos. La persona en la que podía confiar mi alma y vida sin temer una falla.

Y también años después cuando ambos éramos adultos, Himawari se convirtió en la mujer que más me ha lastimado y traicionado en la vida. Siempre he amado a mi familia. He amado a mi padre y también a mi madre. Pero por sobre todas las cosas, había amado con todo el corazón a mi pequeña hermana. Sin embargo, ella contaminó ese amor. Ella lo trasformó en oscuridad y perversión. Ella hizo algo imperdonable, y me condenó a ver el mundo destruirse por causa de ello.

¿Fue culpa mía? A menudo me he preguntado eso. ¿Acaso mi cariño de hermano, mis acciones, mis sonrisas, mi mirada le hizo creer en un tipo de amor que un hombre profesa a una mujer? ¿Por qué razón Himawari dejó que la locura y los celos la consumieran?

No importa los motivos que iniciaron ese amor enfermo que Himawari sentía por mí, solo resaltar que dicho sentimiento era impuro de toda impureza. No fue consentido, no fue aceptado. Y por sobre todas las cosas, sembraría a futuro el caos y la destrucción en todo el mundo conocido. Pasaron muchos años antes que lo supiera realmente. Pasaron muchos años antes que descubriera hasta qué punto, mi hermana me había traicionado.

Y aun esta triste noche, recuerdo dos momentos de mi pasado llenos de un sabor agridulce difícil de apartar. El nacimiento de mi pequeña hermana Himawari, cuando la tuve entre mis brazos y juré amarla y protegerla por siempre. Y también la noche, muchos años después, donde nació la hija mayor de mi hermana, la pequeña Hitomi. La hija de mi hermana, mí supuesta sobrina. Sangre de mi sangre, carne de mi carne.

El comienzo del fin"

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-Hokage-sama…..-dijo el capitán ANBU extendiendo su reporte ante el líder en su oficina- no tenemos rastros del criminal. El hospital y los cuarteles no sufrieron ataques, las bajas entre los ninjas solo se limitan a la guardia del perímetro del parto, y a los integrantes del equipo médico incluso a la venerable Sarutobi Biwako-sama.

La esposa del tercer Hokage estaba muerta. Ella y todos los que estaban a disposición para ayudar al parto hace 24 horas. Minato miraba por los ventanales de su oficina y repasaba en su mente todo lo ocurrido la noche anterior. Nunca había sentido miedo en toda su carrera Shinobi. Pero su pequeño y recién nacido hijo, estuvo en los brazos de un asesino que pudo destruir a su familia en tan solo algunos minutos. Su esposa fue capturada, y estando tan débil por el esfuerzo de parir, pudo morir si acaso el sujeto que la tuvo prisionera, lograba extraer al Kyuubi de su cuerpo.

Su hijo pudo morir…

Su esposa pudo morir…

Su aldea pudo ser destruida si el monstruo se liberaba…

El mismo pudo morir, si acaso no era lo suficientemente rápido o hábil para detener al atacante.

-Jirayja-sama fue informado de la situación…-dijo el ANBU antes de retirarse- con su permiso Hokage-sama.

Minato se quedó pensativo. Ahora mismo el consejo de clanes y los altos mandos militares de la aldea estaban todos en alerta amarilla. Muchas muertes importantes, y la aparición de un enemigo portador del Sharingan. Un sujeto misterioso que supo atacar y desaparecer. Alguien que acabó con varios equipos de cazadores especiales ANBU, y casi obtener una victoria importante. Pudo ganar, y solo un pequeño error de cálculo, le privó del éxito final.

-¿Quién eres? –Se preguntaba Minato pensando en el Shinobi rubio que apareció de la nada y evitó la extracción del Kyuubi- ¿Por qué tienes una bandana de Konoha? ¿Porque tienes el símbolo del clan Uzumaki en tus ropas? ¿Por qué no apareces en ningún registro de mi aldea?

La situación era extraña. El enmascarado según Kushina, había estado distraído tratando de matar al misterioso ninja aparecido de la nada. Perdió tiempo valioso, y Minato llegó al rescate. Primeramente el Hokage pensó que ese sujeto podía ser aliado del enmascarado, ya que había aparecido exactamente en el sitio donde pensaban liberar al Kyuubi. Pero como Kushina lo vio todo desde su encadenamiento a pocos metros, ahora sabían que hubo una pelea y el enemigo perdió un brazo en la refriega. Lo que todavía no podían saber, era la identidad del hombre que terminó por salvar a Kushina.

El ninja con vestimenta y bandana de Konoha, estaba hospitalizado. Era vigilado implacablemente por el ANBU, y estaba tanto encadenado como sellado. No podían fiarse de que fuese un espía. Si no existía registro que diera crédito a su existencia, podía ser incluso un enemigo del extranjero. Como fuera la situación, ahora mismo Minato necesitaba prepararse para proteger su aldea. No sabía quién había ordenado ese ataque sobre su familia. Pudo ser una villa extranjera, pudo ser un gremio de criminales. Como fuera, ese sujeto que ataco a Kushina y casi asesinó con explosivos a su primogénito, debía ser identificado y destruido.

Era la prioridad del momento.

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Kushina que aún estaba hospitalizada, pensaba que el hombre que la salvó podía ser parte de los Uzumaki del remolino. Ella sentía algo extraño al ver a ese hombre. Como si lo conociera del pasado. O tal vez de otra vida. Aun así, la mujer no se preocupaba demasiado por lo que sucedería a futuro. Estaba recostada y cuidada en una cómoda cama del hospital de Konoha. Se sentía querida y protegida. Había salvado su vida, y tenía entre sus brazos a su primer hijo. Su bebé, su Naruto.

-Eres tan hermoso mi pequeño…-le dijo la pelirroja al retoño entre sus brazos- pareces un ángel.

-De eso no hay dudas….-le respondió Mikoto Uchiha que la estaba visitando en el cuarto de hospital- gracias a Kami que salió a su padre.

Kushina hizo puchero, y Mikoto solo sonrió divertida. Eran amigas de varios años. Mikoto Uchiha era de las pocas personas que no tenía reticencia a tratar a Kushina por ser jinchuriki. No era que la aldea tuviese miedo a la Uzumaki precisamente, pero ser una especie de "vasija humana de demonio" preveía en la mente de los clanes más numerosos, un cierto temor. Incluso ciertos líderes entre los del consejo de clanes, pensaban que fue mala idea permitir el casamiento secreto del actual Hokage, con la jinchuriki. Ese vínculo según aquellos viejos ninjas clásicos, evitaría que Minato fuera equilibrado y usara el poder del jinchuriki como se debía. Sacrificándolo incluso, si Konoha así lo requería para sus subsistencia.

-¿Lo has visto Mikoto-chan? –Consultó Kushina a su amiga sentada al lado de la cama- ¿Has visto el aspecto del hombre que me salvo la vida?

-La habitación del hospital donde se encuentra esta sellada. –Aseguró la Uchiha seriamente- nadie puede ingresar sin autorización. No se permiten visitas de ningún tipo. Tampoco sirve la autoridad de ningún jefe de clan o miembro del consejo. El ANBU personal del Hokage impide cualquier tipo de acceso. Tu marido no permitirá que nadie tome contacto con ese hombre misterioso.

-Él ha salvado mi vida Mikoto-chan….-aseguró Kushina algo mosqueada que trataran como un criminal a su salvador- al menos deberían preguntarle por…

-Ese es el problema Kushina…-interrumpió Minato apareciendo por la puerta y dejando a sus guardaespaldas afuera- ese hombre no ha despertado todavía. Esta inconsciente y muy debilitado. No me explico cómo pudo hacerle frente al renegado en el estado calamitoso que se encontraba cuando lo trasladamos a este hospital.

-Yondaime-sama….-consultó Mikoto mientras Minato se acercaba a ver a su hijo en brazos de su esposa- existen rumores, que cuentan del increíble parecido que ese hombre desconocido tiene con usted. Y ahora que lo veo, también tiene las marcas de las mejillas como el bebé.

-Y además tiene el símbolo del clan Uzumaki –dijo Kushina- puede ser de mi familia.

-No quiero que haya rumores infundados sobre esa situación-apuntó Minato serio- hasta no ver despertar a ese hombre y saber cuál es su origen, debo guardarlo bajo estricta vigilancia. Es la prioridad principal.

Los hombres y mujeres de ese momento no lo sabían, pero la línea de tiempo estaba cambiando. Pero muchos que debieron morir, estaban aún vivos. Naruto había nacido sin la perdida devastadora de su familia. El Naruto Uzumaki del futuro, era ahora Naruto Namikase. El jinchuriki de otro tiempo, era simplemente el hijo de un Hokage y la actual portadora del zorro. La historia había cambiado, y la estadía del misterioso Shinobi de otra época, lo modificaría aún más. Lo que lamentablemente para todos poco a poco, día con día, mes a mes; seria para peor.

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Los siguientes 6 meses fueron de mucha actividad y tensión…

Minato recibió a su antiguo sensei Jirayja, y le pidió que activara todas sus redes de espionaje en busca del sujeto que atacó a su familia. Al mismo tiempo hubo una férrea investigación en todos los ámbitos de la aldea para encontrar indicios sobre traidores. Minato aseguraba que nadie externo a la aldea podía adivinar la ubicación exacta de la zona sellada donde Kushina tenía que dar a luz. Además, al parecer el renegado enmascarado conocía donde y cuando atacar. ¿Cómo supo que esa noche Kushina estaba en trabajo de parto? ¿Cómo conocía la secuencia de sellos para romper las barreras externas y así ingresar al recinto privado interno? ¿Cómo asesinó a todos los ANBU en soledad? ¿Tuvo ayuda interna? ¿Su ataque fue parte un plan general?

Existían muchas preguntas peligrosas por responder, y Minato era suficientemente inteligente para notar que varios sectores "antiguos" del consejo de clanes, no habían estado de acuerdo con el tercer Hokage al nombrarlo su sucesor. Sujetos canallescos como Shimura Danzou, estaban al acecho para aumentar su poder político personal. Ante cualquier pequeño traspié que Minato tuviese en sus primeros movimientos como líder de Konoha.

Jirayja aceptó la misión. No solo porque apreciaba a su alumno estrella, sino porque no quería pensar en el mal que Danzou Shimura pudiera hacer, si tomara el mando de la aldea. Si bien él era Sannin y eso le garantizaba libertad para entrar y salir de Konoha a voluntad, su lealtad a su villa natal seguía intacta. Quería lo mejor para Konoha, y sabía que Minato como líder era precisamente eso.

Minato tuvo problemas en esos primeros meses para acomodar su trabajo con el tiempo que debía dedicar a su familia. Su hijo recién nacido, tenía a Kushina como ángel tutelar, y la pelirroja tenía el apoyo de ciertas personas como Mikoto Uchiha para acompañarla todo el tiempo. Pero la situación de pareja entre los Namikase se puso algo tensa. Kushina siempre había sido una mujer apasionada. Sexualmente hablando, era una bestia incontenible cuando estaba de ánimo para ello. Si bien la tarea de cuidar de Naruto le consumía bastante energía y fuerzas, eso no le restaba deseo. Kushina había pasado 4 meses de abstinencia por su embarazo, y su cuerpo deseaba recuperar el tiempo perdido. Sin embargo, Minato no se sentía con ánimos para esos menesteres. Volvía a casa muy tarde, completamente exhausto emocional y físicamente. El asunto del misterioso enmascarado no se solucionaba. Y eso le preocupaba mucho, así como los movimientos militares de algunas aldeas extranjeras. Se podía oler la desconfianza y el recelo contra Konoha. Tal vez los albores de una nueva guerra territorial.

-Minato….por favor Minato…-ronroneó su esposa en la cama mientras el Hokage sentía el sueño ganarle terrero fácilmente- lo necesito dattebane…

-Esta noche no amor….-intentó calmarla el hombre y se apartó de las caricias bajo la sabana- tengo que madrugar.

La situación era difícil. Y Kushina si bien se sentía muy feliz junto a su hijo Naruto, claramente los momentos con Minato le caldeaban los ánimos. Necesitaba que le hicieran el amor, necesitaba sexo con urgencia. Poco a poco, todo lo comprensiva que pudiese ser por la situación de tensión política que soportaba su marido en la oficina, se fue evaporando en las nubes de su mal humor diario. Algo iba a estallar muy pronto. Algo que podía destruir toda la felicidad que Minato y Kushina tenían desde que se casaron. Sin embargo, un extraño evento llamaría a una respuesta inesperada. Y eso sucedió casi en el quinto de mes de vida en Naruto Namikase.

Kushina había llevado a Naruto para el hospital. Los médicos que hacían el seguimiento sobre la salud del niño y su madre, le recomendaron que se acercara en el quinto mes para realizar un chequeo completo. Kushina había observado con alegría, que los médicos encontraron a su hijo perfectamente sano.

-Es increíblemente vital…-le dijo una enfermera mientras el pequeño Naruto recostado en una camilla se dejaba revisar por los médicos sonriendo- un bebé muy sano y hermoso Kushina-sama, le felicito.

"Kushina-sama" la pelirroja había empezado a tener esas atenciones de todos desde su última estadía en el hospital. Ahora era de dominio público que ella era la esposa del Hokage. Así como también se sabía que Naruto era su hijo. En cierta forma le molestaba un poco que todos los que antes la miraban de reojo, ahora le llamaban con respeto. "Kushina-sama" la honorable esposa del Hokage. En realidad muchos la odiaban, sobre todo los consejeros ancianos. Pero ahora debían guardarle respeto lo quisieran o no. aunque Kushina estaba segura, que muchos viejos ninjas solo la veían como el vientre que perpetuaba el poder de Minato Namikase (su mejor ninja de combate) además de contener al monstruo Kyuubi. En resumen, Kushina Uzumaki para ellos solo significa un arma o un vientre. Era horrendo, pero nada extraño en esa época de tensión política y guerra.

Kushina intentaba no pensar demasiado en ello. Solo concentrarse en disfrutar de su hijo, y ser una madre amorosa para el pequeño. Su situación con Minato no era la ideal desde lo sexual, pero se amaban y pronto cuando el trabajo del Hokage se aligerara un poco, volverían a regularizar su amor. Sin embargo, un misterio sucedido hace meses, mantenía a Kushina bastante interesada como para no presionar a su esposo en exceso por la falta de sexo reinante en la actualidad. Y ese misterio, era el hombre que había aparecido la noche que nació Naruto. El hombre que intervino ante el enmascarado y salvó la vida de la pelirroja.

La semana anterior, Kushina había escuchado de Minato y Jirayja mientras cenaban en su casa, que el misterioso ninja sin identidad confirmada, estaba recuperado físicamente y seguramente estaría a punto de despertar. Kushina escuchó con atención, sin cuestionar ni preguntar detalles. Sin embargo, ese hombre le interesaba. Quería saber de él. Quería conocer más detalles sobre el hombre que tanto atractivo le generaba. No tenía nada que ver con cuestiones sexuales. Lo que si le parecía, era que conocía a ese hombre del pasado. ¿Sería un Uzumaki del remolino? Era muy extraño que sea un Uzumaki rubio, y no pelirrojo como la mayoría de su clan. ¿Cuál era su origen verdadero? ¿Acaso era un espía? ¿Por qué tenía un parecido físico tan grande a Minato?

Estas y muchas otras preguntas, hicieron a Kushina tomar a su Naruto en brazos, y mientras dormía llevarlo de paseo por el hospital de la hoja. Paso a paso, recorriendo los pasillos, llegó a la zona donde los ANBU vigilaban la habitación indicada. Pasó de largo, sin mostrarse interesada. Su objetivo era ver a ese hombre. Y si era posible, también tener una charla con él. Oficialmente, solo Minato podía autorizarla a ingresar al lugar, pero Kushina deseaba intensamente hacerlo. Y tenía un recurso invaluable para conseguirlo. Después de todo, una esposa tenia ciertos privilegios. Minato no había "cumplido" como esposo en los últimos tiempos. Así que con algo tendría que pagar para apaciguarla.

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Minato nunca iba a ceder….

Muchos de consejo querían ver y hablar con el hombre custodiado. Algunos empezaban a creer que era solo un rumor. Nadie en seis meses lo había visto o hablado con él. Incluso Jirayja tuvo problemas para conseguir información sobre el sujeto. El hermetismo de Minato estaba injustificado según los altos mandos de aldea. Pero el Hokage tenía una razón práctica. Cuando Jirayja ingresó al cuarto donde dormía el prisionero, observó su contexto físico y pudo averiguar por qué Minato lo guardaba tanto.

-¿Es algún tío lejano? –Señaló Jirayja sorprendido a Minato mientras ambos miraban al hombre dormido- su rostro es muy parecido a….

-Es muy parecido a Naruto….-añadió Minato serio- eso me hace sospechar. Sino conociera a Kushina lo suficiente, podría pensar que el verdadero padre de Naruto se encuentra en esta habitación prisionero. Mire las marcas en sus mejillas-dijo indicando con su índice hacia la cama- ¿Qué significa esto?

-He investigado con todos mis contactos del extranjero….-señaló Jirayja obviando la estúpida sospecha que se podía desatar por Konoha, si el rostro de ese hombre era de dominio público- nadie lo conoce. Nadie tiene la mínima idea de un Shinobi con tus características físicas. Si las marcas son un tipo de herencia física de padre a hijo, solo Naruto y ese hombre las tienen.

-Kushina dijo en su informe, que desde su prisión de sellos y cadenas, pudo ver como aquel hombre dominaba un Doujutsu. Concentraba el chakra en sus pupilas, y además realizó un golpe demoledor, con la palma abierta.

-¿Una técnica Hyuuga? –Consultó Jirayja extrañado- entonces hasta el momento tenemos, un hombre de aproximadamente 30 a 35 años, con aspecto físico similar a ti. Ojos especiales y técnicas del clan Hyuuga y además…

-El tipo de chakra proveniente del clan Uzumaki.

-¿Los Yamanaka revisaron su mente?

-Le encargué especialmente al mejor de ellos. El futuro líder, Inoichi Yamanaka. Sus informes son inconclusos. Le ha costado mucho penetrar la mente de este hombre, como si estuviera sellado. Pero cuando finalmente lo ha conseguido, no encontró nada.

-¿Qué significa "nada"? ¿Nada importante? ¿O hablamos de pérdida en la memoria?

-Inoichi ha informado que el hombre sufre daño cerebral –dijo Minato mientras salían de la habitación y enfilaban por el pasillo del hospital-Posiblemente por el esfuerzo que realizó en la pelea. Aunque me parece poco probable que sus técnicas físicas tengan una relación con el daño a su mente. Sin embargo, lo que hasta ahora sabemos es que no se resiste a dar información, simplemente no la tiene. Su propia mente está bloqueada para el mismo. Supongo que al despertar, puede ir recuperando sus recuerdos paulatinamente.

-y va a poder decirnos, lo que necesitamos saber.

Minato y Jirayja se retiraron del hospital. Existía un problema político enorme a futuro. Si la identidad de ese hombre era revelada al público, los enemigos de Minato podían usar el aspecto físico similar del misterioso ninja con el hijo de Hokage, para difundir el perverso mensaje de que Kushina lo había traicionado. Después de todo, siempre habían odiado a la pelirroja y peor se resintieron con ella, cuando supieron que Minato no se casaría con ninguna heredera de clan antiguo. Ni una mujer Uchiha, ni una Hyuuga, ni ninguna hija del poder. Solo la jinchuriki sin clan o beneficio.

Como dos horas después, mientras Minato revisaba el papeleo en su oficina y Jirayja le daba informes sobre la situación del espionaje fuera de Konoha, un ANBU de los equipos encargados de custodiar al prisionero, se presentó en la oficina para dar su informe:

-El prisionero ha despertado Yondaime-sama….

El ninja desapareció, y tanto Minato como Jirayja se miraron profundamente. Si bien ninguno tenía la mínima duda sobre la honestidad de Kushina, había evaluado que lo mejor que podían hacer era estudiar las reacciones de ella frente al sujeto. Por ello, pensaron que acceder a los pedidos de la pelirroja sobre visitar al misterioso Shinobi, era matar dos pájaros de un solo kunai.

-Es eso…..-señaló Minato con gotita de sudor el rostro- o aguantar a mi esposa de mal humor el resto del año. Dijo que si siempre estoy cansado para amarla, al menos le cumpla de alguna otra forma.

Jirayja se sonrió, divertido de ver a su estudiante estrellas totalmente sometido a la esposa. Le parecía bastante gracioso que el ninja más fuerte del mundo fuera tan "dominado". Sin embargo, también conocía la personalidad de Kushina, y sinceramente también le tenía miedo. Esa mujer era terrorífica cuando así lo quería.

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Kushina estaba sentada en una silla junto a la cama. Minato y Jirayja parados a los pies de la misma mirando de brazos cruzados al sujeto. Y el recientemente despierto Shinobi, algo reticente a la situación con claro gesto de no entender donde se encontraba. Y por supuesto tampoco quienes lo venían a "visitar". Había mas para analizar, por ejemplo que se despertó mirando el techo blanco de un hospital, y que sintió haber visto ese maldito blanco de las paredes, sabanas y techos demasiadas veces con anterioridad. Una sensación extraña de repetición, y sobre todo mucho más extraña, cuando apenas si recordaba su propio nombre. ¿Qué le había pasado? ¿Dónde estaba?

-Los sellos que evitan desarrollar tu chakra, y las cadenas que te mantienen inmóvil a la cama son por prevención –inicio duramente Minato, y a Kushina por alguna razón no le gustaba como su marido trataba a ese hombre- tienes mucho por responder, y si las respuestas no me gustan, tendrás que chalar con ninjas mucho más desagradables, buscando refrescarte la memoria. ¿He sido claro?

El rubio recostado, miró a Minato neutralmente. No parecía haber registrado la amenaza, o tal vez no le importaba. Jirayja tenía experiencia con espías, y aunque decidió guardarse para sí mismo el pensamiento, le pareció que ese sujeto estaba muy bien entrenado. No hablaría a la fuerza. No importando si recordaba o no quien era, o su aparente misión. Ese sujeto era duro, tanto como para no perder la compostura despertando prisionero e inmovilizado, después de seis meses de inconciencia. Y además, Jirayja observaba a Kushina de reojo. Nunca se atrevería a desconfiar de esa mujer con respecto a la fidelidad por Minato. Pero en el mundo ninja, nunca se podía estar completamente seguro. Después de todo, Jirayja se había sabido acostar con cientos de mujeres de todos los países recorridos. Casadas o no. infelices o dichosas de sus matrimonios. Jirayja era un seductor, y sabia como acceder bajo los kimonos o las yukata de la mujer que quisiera. ¿Acaso ese hombre prisionero no había logrado lo mismo con Kushina? Era imposible ignorar que el recientemente nacido Naruto Namikase, tenía tantas coincidencias con Minato, como con ese hombre. Y si el sujeto aparecido de la nada no era pariente de Minato, entonces cualquier hipótesis podía ser cierta.

-¿Cómo te llamas? –Consultó Kushina, que ante la fija mirada celeste del hombre sonrió apenas, para aligerar la tensión- ¿puedes recordar tu nombre?

-Era de noche…-dijo con cierto ahogo el sujeto- tú estabas ahí. Te recuerdo…

-La noche donde salvaste mi vida…-reafirmó Kushina- sin tu intervención, seguramente mucha gente hubiese muerto. Incluyendo a mi familia. Gracias dattebane.

Suave y encantadora. Kushina le sonrió y toda la dureza del hombre se desarmó completamente. En realidad Minato y Jirayja no esperaban una reacción de ese tipo. Si acaso Kushina conocía a ese hombre, se revelaría como traición. Ella era muy trasparente y hubiese puesto demasiado nerviosa para disimular. Si acaso el hombre la reconocía de antes, también tendrían cierta información. ¿Quién podía descartar que tal vez fuera un espía de otra aldea tratando de capturar a la jinchuriki? ¿Por qué salvó su vida hace seis meses? ¿Fue para luego capturarla y llevársela lejos? Había muchas conjeturas sobre el sujeto, pero ninguna idea coincidía al 100%.

-¿Cuál es tu nombre? –Dijo Minato serio, pero su voz notaba menos tensión, como si aceptara que ese no parecía su enemigo- ¿recuerdas algo además de la noche donde luchaste con el enmascarado?

Entonces, sucedió algo extraño. Todos atestiguaron como el hombre quebró su gesto serio, y casi se lanzó a llorar. Fue sin lágrimas, porque contuvo con todo su autocontrol la situación. Enseguida se recuperó brevemente, y con una voz un poco más controlada declaró:

-Mi nombre es….-balbuceó unos segundos enfocándose y dijo- no recuerdo mi nombre. No recuerdo nada, excepto el haber luchado por mi vida cierta noche. No tengo idea que hago aquí, o quienes son ustedes.

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El desconocido fue fichado por el archivo del hospital como Yamada Taro…

Dicho nombre y apellido, era dado a hombres sin nombre conocido. Huérfanos sin familia, o personas que por una u otra razón no tenían forma de ser identificado. Jirayja sugirió a Minato que el nombre del desconocido fuera efectivamente Yamada, pero que con respecto al apellido sería bastante atinado colocarle el "Namikase". Los padres de Minato murieron hace muchos en la guerra, y no quedaba nada ni nadie que pudiese discutirlo.

A Minato no le causaba mucha gracia esa sugerencia, porque lo admitiese o no, estaba un poco celoso de la recepción excesivamente confiada y amistosa que su esposa Kushina le hizo a ese hombre. El sujeto era un total desconocido. No se sabía nada de su origen, excepto que poseía técnicas del clan Hyuuga y un tipo de Doujutsu muy extraño. Además, era muy posible que tuviera sangre Uzumaki, dado que a pesar de no recordar absolutamente nada de su pasado, si podía crear una suerte de variados sellos de complicada constitución. Algunos de los cuales, residían tatuados en su cuerpo. Este detalle, convenció a Kushina de que ese hombre ahora llamado "Yamada" tenía sin lugar a dudas sangre Uzumaki.

Resolvieron darlo a conocer como Yamada, y en cuanto al apellido designaron "Taro". Ya que Minato no quería exponerlo a los mandos políticos de la aldea otorgándole el mismo apellido del Hokage. Eso generaría muchas preguntas, y mucha investigación. Lo último que realmente le hacía falta a la extraña situación planteada.

En el asunto de los sellos, Yamada solo podía dibujarlos en pergaminos. Su chakra estaba aún bloqueado con sellos del ANBU y no podía ni dar un paso a las afueras del hospital (aun no había sido dado de alta, pero se le permitía caminar y distenderse un poco en el jardín) sin que un equipo especial de ninjas lo custodiara de cerca. El hombre tenía unos 35 años y se lo veía perdido. Era muy extraño verlo rondar el hospital y mirar al bosque o las montañas, como si todo fuera una ilusión de la que esperaba tarde o temprano despertar. No hablaba con nadie, ni tampoco parecía interesado por escaparse o recuperar el uso de su chakra. A todas pruebas, era un civil sin identidad conocida. Y a él no parecía motivarle recordar nada.

Aun contra los deseos de Minato, y por recomendación de Jirayja que buscaba obtener algún tipo de información sobre el llamado "Yamada", Kushina se hizo asidua del hospital para visitar al presunto Uzumaki. Ella parecía la única, con quien Yamada se abría al dialogo amistosamente. Hablaban y caminaban paseando a Naruto en su carriola, mientras intercambiaban charlas sin tema particular.

-¿Alguna vez has visitado la aldea de la hoja anteriormente? –le preguntó Kushina una tarde cualquiera mientras paseaban por el jardín trasero del hospital.

-Tengo la impresión de conocer esta zona…-le admitió con total sinceridad el rubio- no he tenido la oportunidad de visitar el resto de la villa. Pero me da la impresión de que todo es diferente, un poco más rustico.

-Tuve ese presentimiento en las primeras semanas de mi estadía aquí en Konoha…-le confió sonriendo Kushina- hace años, cuando era una niña solamente, me enviaron desde nuestra villa del remolino para cumplir una misión. Mito-Obasama me esperaba aquí.

Kushina hablaba y hablaba, se sentía extrañamente bien junto a ese hombre. No sabía porque razón, pero desde el primer momento que lo vio, supo que algo especial tenia. Confiaba en él, no importando las reservas de Minato o Ero-Sennin. Confiaba en un extraño que apenas hace poco tiempo trataba. No lo podía explicar, y por dentro sentía que no lo necesitaba. Luego de un par de horas de charla, hubo un momento de silencio cuando ambos se sentaron en una banca. Kushina parecía haberse quedado sin tema de conversación, pero en realidad estaba tratando de animarse a decir lo que sentía. Finalmente, el silencio del hombre le permitió tomar el tiempo para hablar:

-Si quieres….-le dijo mirando a su bebé dentro de la carriola- puedo quitarte los sellos inhibidores del cuerpo. Seguramente te recuperaras más rápido físicamente, si cuentas con tu chakra.

Kushina sabía que Minato se pondría furioso por ello. Pero en realidad, ella siempre había confiado en su instinto. Siempre tenía la sensación sobre las buenas o las malas personas. Pero la respuesta del hombre la sorprendió, y en cierta forma le hizo creer más profundamente sobre su impresión inicial. Ese era un buen hombre:

-Creo que lo mejor sería dejar mi chakra bloqueado…-le dijo Yamada- no estoy seguro que sea lo mejor dejarme libre de ataduras.

-¿Por qué?

-Porque desde el primer momento que he despertado en el hospital, -le confió serio y preocupado el rubio- tengo la sensación de haber cometido un grave error al venir aquí. No se me ocurre que deba tener media razón para hacerle daño a cualquiera de ustedes, pero…

-¿Pero…?

-Pero tengo el recuerdo de alguien persiguiéndome- añadió el rubio mirando al jardín con aire de tristeza- he tenido pesadillas en las noches pasadas, y puede que sean recuerdos que están volviendo.

-¿Qué recuerdos?

-Estoy siendo perseguido, y siento que si soy capturado el mundo va a ser destruido. –Señaló como si lo real se mesclara con las pesadillas- estoy cansado, herido y casi sin chakra. Siento que estoy siendo rodeado y pronto me van a capturar. Luego de eso, una luz brillante de color azul, y he caído en este lugar. Muy parecido a mi hogar, pero estoy seguro que esta no las aldea donde nací y he crecido.

Hubo silencio, el pequeño Naruto dormía profundamente en su carriola y Kushina se quedó observando al hombre. Sentía la imperiosa necesidad de conocerlo, de confortarlo. ¿Quién era realmente ese hombre? ¿Por qué ella sentía la sensación de querer arroparlo entre sus brazos como una madre, o tal vez una tía y dejarlo dormirse tranquilamente? Era indudable que el "Habanero sangriento" se había ablandado bastante desde el nacimiento de su primer hijo. De lo contrario, no lo podía entender.

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Los rumores a los que tanto temía Minato, finalmente comenzaron a rodar entre los civiles alrededor del mes octavo del nacimiento de Naruto. El aspecto del honorable hijo del Hokage ya era de dominio público, Kushina había sido invitada a muchas reuniones de madres y como esposa reconocida del Hokage ahora se la trataba como una celebridad. Pero el odio contra la jinchuriki extranjera no cesaba en la mente de muchos consejeros ancianos, y la fantástica apariencia similar entre Naruto Namikase, y aquel extraño sin origen conocido, permitía deslizar un venenoso rumor de traición.

Por fortuna para la estabilidad de Konoha, Kushina nunca se enteró de tales habladurías. Pero esos maliciosos comentarios si llegaron a oídos de Minato, y la situación no fue nada cómoda para él. Era el Hokage, y ciertos círculos de poder en el consejo de clanes dejaban entrever que la esposa del líder lo había traicionado y tenía un amante. Que lo había visitado a menudo en la hospital, y cuando fue dado de alta médica, también lo visitaba en el apartamento que le fue asignado parcialmente. Exteriormente ante sus personas de confianza, Minato nunca se mostró desconfiado de Kushina. Pero en su fuero interno, comenzaba a calar cierta duda que no lo dejaba en paz. En su hogar, Minato cada vez estaba más ausente. Desde hacía dos años, cuando fue ungido como Hokage, que el nivel de amoríos con su esposa había descendido brutalmente.

En ese asunto, tuvo que confesarle su intimidad a Jirayja que era su maestro y persona de más confianza. Le dijo, que Kushina era una mujer muy ardiente y desde que él se convirtió en Hokage, cada vez tenían menos oportunidades de cumplir como pareja. Incluso con el embarazo de Kushina, hacía tiempo que no tenía actividades intensas en lo sexual. Kushina desde que se convirtieron en pareja estable, siempre había sido muy demandante en lo sexual. Y Minato comenzaba a pensar que tal vez la mujer no estuvo satisfecha solo con las atenciones de su esposo. Jirayja sin embargo, entendió enseguida la pregunta detrás de la confesión:

-Lo que realmente te preocupa…-le dijo mientras bebían una copa en la oficina los dos solos- es que tu trabajo como Hokage y tu falta de energía para cumplir a diario, ¿haya llevado a Kushina-chan a buscar un amante? ¿Insinúas que ese hombre sin memoria, es amante de tu esposa?

Minato bebió avergonzado. Sinceramente ni se animaba a decirlo. De hecho, solo lo comentaba con Jirayja porque de saberlo Kushina, seguramente ambos iban a morir dolorosamente. Jirayja sabía perfectamente la personalidad de esa mujer, y también que sería asesinado si siquiera trasmitía el mensaje secreto. Jirayja no iba a hablar, y Minato no se animaba hacerlo tampoco. Pero la duda estaba en algún rincón de su mente.

-Bien….-dijo Jirayja luego de un incómodo silencio- creo que tengo un buen plan para solucionar tus problemas.-como Minato solo se le quedo mirando, eso le hizo pensar que debía completar la idea- Tomaré muestras de sangre del sujeto sin memoria, de Kushina y también de tu hijo. Y voy a llevarlas conmigo.

-¿Para qué?

-Se las llevaré a Tsunade, –definió el peliblanco bebiendo- ella debe tener algún método o técnica, que pueda decirnos si esa sangre está vinculada.

-¿Tsunade-sama puede saber si un bebe es hijo de alguien por su sangre?

-en realidad no estoy seguro, -sonrió Jirayja apenas- pero es una buena excusa para buscarla y si es posible hacerla regresar a Konoha. Nos hacen falta ninjas médicos. ¿Quién sabe si logró convencerla para que se quede? Después de todo han pasado varios años desde que murió Dan.

Minato aceptó el plan. Sabia cuán importante era para Jirayja esa mujer. Y tal vez hacerla volver vendría a reforzar su mandato como Hokage. Sabía que Tsunade era bastante opuesta al pensamiento de tipejos como Danzou. Y aunque no tuviese amistad con Minato personalmente, en cuestiones políticas, el enemigo de mi enemigo podía transformarse en aliado. Y sobre todo, posiblemente descubrir si su estúpido pensamiento que los del consejo estaban usando para desprestigiarlo, era una triste verdad o una tonta mentira.

Dos días después, Jirayja partió de Konoha en busca de Tsunade, y casi cuando Naruto estaba cumpliendo su primer año de vida, retorno a la aldea junto a la Kunoichi del clan Senju con su joven estudiante Shizune al lado. Las razones del retorno de Tsunade no se supieron hasta mucho tiempo después, pero el motivo oculto fue indistinto al destino de su vuelta. Su llegada fue la pieza final de un desastre a futuro. Y todo comenzó, con los benditos análisis de la sangre y/o chakra de todos los implicados.

Allí fue el origen del mal…

Allí comenzó la incontable avalancha de malas decisiones y traiciones…

Y Boruto Uzumaki tuvo la razón finalmente. Su llegada era un escape, su sangre y chakra llena de veneno lujurioso, trasmitió la maldad que el había tratado de derrotar. El comienzo de todo nuevamente, en la tierra de traidores.

Fin del capítulo.