Holaa a todos los que leen este fic! Muchas gracias por sus reviews y concejos jeje n.n Siempre que vean algo que no esté tan bien en la historia les pido que por favor me lo digan, ¿si? Para así poder mejorar.
Que bueno que les haya gustado este fic, en realidad tenía muchas ideas para escribirlo hace tiempo, pero necesitaba ordenarlas bien para al fin subirlo, ahora sí, aquí esta el segundo capítulo. Disfrútenlo!
Sentimientos encontrados
por
HiKaRi-09
"Tristes recuerdos y una nueva decisión"
Debía ser ya un poco tarde, ¡qué rápido se había pasado el tiempo mientras revisaba todo lo que había encontrado en su antiguo hogar! Especialmente aquellos álbumes de fotos, la mayoría de imágenes eran de ella y Touya cuando eran más pequeños, otras de su madre y también algunas donde salía toda la familia junta, con su padre y su hermano, siempre sonriendo. Qué buenos tiempos eran esos, recordaba con amargura.
Pensar que a sus escasos trece años había tenido que despedirse de todos aquellos a los que quería. ¿Y por qué? Tan sólo por algún ser malvado que lo único que quería era destruir su vida sin ninguna razón. No entendía la razón por la cual había tenido que sucederle todo eso.
No recordaba muy bien aquel día, sólo que se había despertado algo tarde, había desayunado tranquilamente con su padre y con Touya que le dio su dosis de "insultos matutinos", y que luego había partido al colegio como todos los días, pero… ¿después que había sucedido? Le costaba algo de trabajo recordarlo, ya que hacía mucho que había decidido enterrar ese hecho para siempre en su mente, para así ya no sufrir más…
Flash back
Una adolescente, que al parecer no pasaba de los 13 años se dirigía caminando apaciblemente hacia su casa, su cabello castaño ondeaba con el viento que hacia esa tarde y sus bellos ojos verdes irradiaban un brillo especial, que parecían demostrar la felicidad que la embargaba.
-Creo que hoy se me hizo algo tarde por el entrenamiento de porristas-dijo en voz alta la más joven de los Kinomoto, divertida-"Además también me quedé conversando con Tomoyo"-pensó mientras esbozaba una pequeña sonrisa en su juvenil rostro
A unas cuadras de su casa, empezó a sentir una presencia que la inquietó un poco, a pesar de que hacía un año que no utilizaba para nada la magia, había como un aura oscura que se extendía por aquel lugar. Aceleró el paso teniendo un terrible presentimiento, mientras sus ojos se empezaban a llenar de cristalinas lágrimas.
Llegó a la puerta de su casa en minutos, pensaba sacar las llaves para abrirla, pero se dio con la sorpresa de que ésta ya lo estaba. Con el corazón latiéndole como si se le fuera a salir del pecho, entró, y apenas lo hizo una silueta apareció impidiéndole el paso, no pudo evitar asustarse, pero se tranquilizó un poco al reconocer el rostro de su hermano.
-¡Hermano!-le llamó algo confundida-tú nunca llegas a esta hora, que haces aq…
En ese momento Touya la interrumpió-¡Sakura!-exclamó el moreno, tratando de que callara-¡necesito que te vayas de aquí!-volvió a exclamar con desesperación, lo cual lo hacía ver realmente extraño, ya que él no solía perder tanto el control
-Pe-pero hermano, ¿que sucede?-respondió intimidada, sintiendo cómo su mente se llenaba de dudas. Con curiosidad dirigió su vista a lo que ocultaba la silueta de su hermano, descubriendo con horror que era el cuerpo inconciente de su padre que yacía recostado en el piso-¡Ahhh!-no pudo evitar dar un fuerte grito por la impresión-he…hermano dime que ese no es papá-habló en un susurro ya que los sollozos no le dejaban articular palabra
-Sakura, siento no poder explicarte ahora, pero debes salir de aquí-repitió a su pequeña hermana- estoy casi seguro de que lo que le hizo esto a papá también te está buscando…a ti-le dijo tratando de fingir calma para tranquilizarla-quiero que…que vayas a la casa de ese mocoso chino, compra un pasaje para Hong Kong con este dinero-musitó entregándole una buena cantidad de billetes-allí estarás segura.
-¿Y tú? No te dejaré aquí-negó con la cabeza-vamos los dos juntos. Por favor-rogó, las lágrimas caían con mayor intensidad de sus bellos ojos al darse cuenta de que era verdad, su padre estaba…muerto, no podía ser posible, tenía que ser sólo un sueño
-Mounstro…te…te prometo que iré a buscarte lo más pronto posible-le dijo mientras le acariciaba suavemente la cabeza-nos encontraremos allá en poco tiempo.
-Está bien-respondió resignada, al menos había logrado que le prometiera que se volverían a ver-pero déjame despedirme de papá, tan sólo será un minuto-con rapidez se acercó un poco a la figura inerte de su padre, lo abrazó con cariño murmurando un "Te quiero", para luego levantarse y repetir el mismo gesto con su hermano-te voy a extrañar mucho…por favor no te demores en ir por mí-pidió, sollozando sin poderlo evitar, para luego salir raudamente por la puerta de aquel lugar que había sido su hogar por tantos años.
Estuvo corriendo por varias horas sin saber que hacer, se dirigió a la estación de buses, si de algo estaba segura era que no quería ir a Hong Kong, no quería dar explicaciones, no quería encontrarse con nadie allá, menos con él…así que sin pensarlo más, tomó el primer bus que salía a la ciudad de Tokio.
Cuando llegó a su destino debían ser las 11 de la noche, las calles estaban oscuras y desiertas y no tenía la más mínima idea de a donde podía ir, estuvo caminando sin rumbo durante algunas horas, le sobraba algo de dinero ya que el pasaje por bus que había comprado era mucho más barato que uno por avión que era lo que hubiera necesitado para viajar a Hong Kong; pero no le alcanzaba para una noche en un hotel.
Sin saber como, sintió que se quedaba sin fuerzas tal vez por las fuertes emociones que había vivido ese día; mientras sus ojos se llenaban nuevamente de lágrimas y murmurando una sola palabra: "hermano"; perdió el sentido cayendo sobre el duro pavimento.
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Nunca supo cuántas horas estuvo desmayada, de lo único que se dio cuenta fue que al despertar era temprano en la mañana, el sol brillaba con intensidad traspasando las cortinas cerradas, y para su sorpresa no estaba en la calle como creía, sino que se encontraba en una suave cama, arropada por una gran cantidad de cobijas y vestida con un camisón largo hasta los tobillos color rosa pálido en vez del uniforme de la escuela que llevaba antes.
-Pero…¿donde estoy?-se preguntó a sí misma visiblemente confundida, mirando a todos lados, tratando de buscar una explicación razonable
-Estás en mi casa pequeña-le respondió una mujer de cabellos grises, seguramente por la edad ya que se notaba que era una anciana, ingresando a la habitación-te encontré anoche en la calle, estabas desmayada
-Oh…entiendo, disculpe la molestia señora…
-Minamoto, Izumi Minamoto-le dijo esbozando una sonrisa amable-y descuida, no es ningún problema que te quedes aquí, yo vivo sola así que tener compañía no es nunca una molestia
Sakura atinó a sonreír agradecida, no sabía porqué, pero aquella mujer de rostro dulce le inspiraba mucha confianza, así que le contó con detalles su historia, de cómo había llegado hasta allí la otra noche, a lo que la mujer le ofreció quedarse con ella. La sra. Minamoto era viuda y no tenía hijos, por eso le agradaba tanto la compañía de la joven flor de cerezo.
Al cabo de un mes, la anciana mujer viajó a Tomoeda para ocuparse de los asuntos legales de Sakura, donde después de algunos trámites logró que el seguro de Fujitaka Kinomoto le pagara a la joven su educación y le facilitara una pensión mensual para otros gastos; hasta que fuera mayor de edad y pudiera acceder completamente a su herencia.
Grande fue la desilusión y la tristeza de Sakura cuando la sra. Izumi le contó que no había encontrado a su hermano en la casa de Tomoeda, y que luego de preguntar, los vecinos le habían dicho que los policías habían hallado el cuerpo sin vida de su padre, abandonado en la sala y, que a pesar de las investigaciones no se había descubierto aún al culpable; es decir que la casa había quedado vacía desde que ella se había ido.
Luego de aquel hecho, decidió no investigar más sobre la muerte de su papá y siguió viviendo con Izumi dos años más, hasta que luego de acumular suficiente dinero suministrado por el seguro de Fujitaka, pudo comprar con la ayuda de su buena protectora, a la tierna edad de 15 años, un pequeño departamento al lado de la casa de la mujer que la había ayudado durante ese tiempo en que estaba sola, para que así la viuda pudiera seguir visitándola con frecuencia y ayudándola con la comida, limpieza y otros quehaceres que eran demasiado para alguien tan joven, pero sobre todo, para que así la ojiverde ya no se sintiera tan sola.
Fin Flash Back
Y allí es donde estaba ahora, en ese departamento que había logrado adquirir después de ahorrar mucho. Esbozó una dulce sonrisa al recordar que si no fuera por la amable señora Izumi, quien sabía que hubiera sido de ella.
Había continuado su secundaria en un colegio cerca de allí y poco después había empezado la preparatoria el año anterior. Pasado un mes desde que había salido de Tomoeda y ya completamente instalada, había intentado comunicarse con Tomoyo para avisarle que estaba bien, pero cuando había llamado a su mansión, le habían informado que ella se había mudado hacía poco más de una semana.
También había intentado llamar a Yukito pero igual que con Tomoyo, sólo le habían dicho que ya no vivía allí. Así poco a poco se había alejado de todas las personas con las que había compartido un vínculo en su infancia.
Había esperado a su hermano por mucho tiempo, conservando la pequeña esperanza de que tal vez la encontraría algún día o que probablemente al llegar a Hong Kong y darse cuenta de que ella no se encontraba allí, hubiera vuelto a la casa de Tomoeda, pero eso jamás sucedió, porque por lo que le había dicho la señora Minamoto, jamás nadie había regresado a la casa en todo ese tiempo; y poco a poco empezó a perder la fe y a pensar que seguramente su hermano había sufrido en algún lugar el mismo destino que su padre.
Era ahora que se daba cuenta de que debió haber seguido las instrucciones de Touya, tal vez la señora Ieran Li la hubiera ayudado a descubrir a la persona que había terminado con la vida de su papá y quizás hasta con la de su hermano, que quizás también la estaba buscando a ella. ¿Por qué no lo había hecho? ¿Por qué no había ido a Hong Kong? Su respuesta era simple, porque tuvo miedo, miedo a encontrarse con él.
-Miedo a encontrarme contigo Syaoran Li…-dijo para ella misma entre sus reflexiones, mientras se recostaba de espaldas en su cama-¡Fui una cobarde! En ese tiempo tenía temor a que me dijeras que ya no sentías nada por mí…ese tiempo en que yo estaba enamorada sólo de ti-suspiró profundamente
Sakura se había despedido de Syaoran nuevamente luego de capturar la carta sellada y de convertirla en "The Hope", con la promesa de que se escribirían siempre que pudieran y que apenas él hubiera terminado todos sus asuntos pendientes en Hong Kong, volvería para quedarse en Japón con ella, o en caso contrario, vendría a recogerla para llevarla a vivir con él a China.
Las primeras semanas todo iba bien, recibía cada dos días una carta del joven y ella también procuraba responderle seguido, pero después, de repente dejaron de llegar las ansiadas misivas y aunque ella mandó muchas, jamás fueron contestadas.
Todo esto le dolió mucho a la joven Card Mistress, a pesar de todo decidió no guardar ningún rencor ni resentimiento y tratar de vivir su vida normalmente como si nada hubiera pasado. Por un tiempo lo logró y también olvidó todo lo relacionado con la magia, tanto así que un día Kero se encerró en el libro para nunca más volver a salir, este suceso la entristeció mucho, pero no volvió a preocuparse más por el pequeño guardián ni por las cartas.
Sin embargo, a pesar de jurar y perjurar que Syaoran ya no tenía lugar en su vida, lo que le había dicho Touya de que tendría que ir a la mansión de los Li no le había gustado para nada, no quería recibir explicaciones de su antiguo amor de la niñez, porque estaba segura de que la respuesta sería que el menor de los Li se había olvidado de ella y por eso ya no le había escrito nunca más.
Después de lo ocurrido con su padre y su hermano, no había vuelto a pensar nunca en Syaoran y había ido olvidando aquel sentimiento que no pensaba que era amor sino tal vez un simple cariño de niños; tampoco se le había vuelto a cruzar por la cabeza la idea de viajar a Hong Kong porque, después de todo, ya tenía su vida hecha allí en Tokio.
Mientras seguía meditando lo ocurrido y recordando, poco a poco sintió que el cansancio la embargaba y que sus ojos empezaban a cerrarse, quedando profundamente dormida y teniendo un sueño que sería el que cambiaría su vida… nuevamente.
Estaba sentada en un enorme bosque donde había gran variedad de árboles, especialmente de cerezo, de los que caían gran cantidad de pétalos rosa claro. Llevaba puesto un sencillo vestido color blanco sin mangas, que le llegaba a las rodillas y su cabello lo llevaba completamente suelto. De un momento a otro notó que alguien se le acercaba. Era una hermosa mujer que debía tener más o menos 10 años más que ella, llevaba la misma vestimenta que Sakura, su cabello era largo hasta la cintura, algo ondulado de una tonalidad gris parecida a la de su prima Tomoyo, y sus ojos…sus ojos eran verdes, tan parecidos a los de ella misma. En ese instante la reconoció, ¡era su madre!
-Tanto tiempo sin vernos mi pequeña Sakura-le dijo con voz dulce y melodiosa como ella la recordaba
-Ma…mamá, ¿que está pasando? Es la primera vez que sueño contigo, ¿acaso sucede algo malo?-preguntó dubitativa, no sabía porqué, pero algo en la mirada de su progenitora le decía que estaba angustiada por una razón que desconocía
-Sí, querida, por desgracia sí-le respondió llenándose su rostro de una gran tristeza-vengo a avisarte que estás en peligro, tienes que viajar a la mansión Li, allí estarás segura mi niña-dijo maternalmente. Una pequeña sonrisa se formó en su rostro
-Pero…mamá, ¿que está sucediendo? Aún no me respondes. Dime por favor que es lo que pasa, ¿tiene acaso que ver con la muerte de mi padre?
-Así es, yo no puedo decirte nada más, el tiempo se acaba, por favor viaja a Hong Kong, hay una amenaza que te está acechando a ti y a los que te rodean. Toma. Esto le ayudará a Ieran Li a explicarte mejor todo lo que sucede-le entregó un pequeño brazalete color rosa oscuro que tenía al centro como adorno una delicada rosa tallada.
-E-esta bien mamá, haré lo que me pides-asintió tomando el brazalete que le ofrecía su madre
-De acuerdo cariño, confío en ti. Adiós-terminando de decir esto, besó suavemente su frente
Luego de este extraño sueño, Sakura despertó sobresaltada, ya había amanecido. Recordaba perfectamente las palabras que había dicho Nadeshiko, y aquel último beso que le había dado parecía tan real, como si de verdad hubiera sucedido.
-¡Que sueño tan extraño!-exclamó contrariada-pero tuvo que ser solo un sueño…un sueño y nada más-se repitió a si misma llevándose una de sus manos a la cabeza y descubriendo que tenía fuertemente asido un bello brazalete color rosa.
Era el brazalete que su madre le había dado en el sueño. No podía ser posible, era prácticamente irreal. Eso sólo significaba que no había sido un sueño, sino que de verdad su madre se había comunicado con ella mientras dormía. Visiblemente confundida, se levantó rápidamente de la cama, con una sola idea en mente, tenía que viajar a Hong Kong ahora mismo…
---Fin del 2do cap---
Bueno aquí está el segundo capítulo n.n Jeje este cap. lo escribí mientras escuchaba música de CCS. Me tomo un poco más de tiempo que el primero, lo admito. Aquí la mayor parte es un Flash Back para explicar que fue exactamente lo que le sucedió a Sakura, espero que resuelva todas las dudas del 1er cap. y si hay algo que no entienden me avisan; también si quieren puedan dar algunas ideas sobre que quieren que suceda.
Díganme que opinan y dejen reviews n.n
HiKaRi
