Saludos a todos, tras un corto e hilarante inicio, avanzamos en esta nueva historia. Debo aclarar que a partir de esta parte, las cosas se pondrán algo más…candentes, así que si no les agradan este tipo de situaciones, les sugiero que no sigan (ADVERTENCIA: contenido solo para adultos, escenas de naturaleza explícitamente sexual)

Agradeciendo nuevamente a mis fieles lectores que me siguen en este viaje (Spiteful Entity, Wolfito, Eyiles Jack, Marowak-Dark, Hi my name is y demás, muchas gracias por su tiempo y dedicación)

Aprovechando para sugerirles los trabajos de algunos amigos y colegas escritores:

Wolfito, con su obra "El Guardian", Paw Patrol con un toque de acción y tecnología entre otras más: s/12923489/1/El-Guardi%C3%A1n

MarowarDark, con su obra "Cachorros en el tiempo", interesante recorrido de los cachorros por el tiempo: s/13005073/1/C4CH0RR05-D3L-T13MP0

Napo-1, con su obra "El nuevo miembro del equipo: Napo" un singular cachorro que entra a los PAW Patrol, y trae nuevas aventuras: s/12947910/1/El-nuevo-miembro-del-equipo-Napo

Marcogalmich, con su obra "Sismo, Corazón, Valor" una obra de Paw Patrol que sirve de homenaje al valor y la entrega de las personas que vivimos los acontecimientos que sacudieron a nuestra ciudad hace años: s/12704231/1/Sismo-Corazon-Valor

Sin más por el momento, continuamos

Paw Patrol es propiedad de Spin Master Entertainment, adaptación e idea del fanfic, su servidor.


Capítulo 2: Un juego secreto

Marshall corrió en dirección hacia el bosque, y aunque era veloz, vio que Rocky le estaba dando alcance. Avanzaron al menos unos cinco minutos más, adentrándose más y más en la profundidad del bosque, en zonas donde casi nadie entraba, pero los cachorros conocían bien. El dálmata atravesó algunos arbustos y rodeó varios árboles, esperando perder a su perseguidor. Cansado y sin más fuerzas, Marshall se recargó en un árbol para recuperar el aliento, pero al voltear, Rocky estaba prácticamente detrás de él, y lo miraba ferozmente, con una furia que nunca había visto en su amigo antes, gruñendo y mostrado sus colmillos.

-Oye Rocky, ya dije que lo sentía, de veras, lo siento, lo siento muchísimo –dijo el dálmata suplicante mientras se pegaba al tronco del árbol, sin despegar la mirada de su amigo, quien gruñía como si fuera a atacarlo. Cerró los ojos, esperando que su castigo no fuera tan severo, y al abrirlos nuevamente, vio al mestizo frente a su rostro, nariz con nariz. Marshall temblaba, podía sentir la respiración del cachorro reciclador en su rostro. Rocky se quedó unos segundos mirándolo, y de improviso, le dio un beso en la nariz al dálmata.

-Caíste! -dijo Rocky, esbozando una pícara sonrisa.

-Jajajajajajaja, eres un tontito! –dijo Marshall alegremente-, me asustaste mucho!

-Tenía que ser convincente –replicó el mestizo-, sabes que nunca lastimaría a mi bomboncito.

-Eres todo un coqueto, caramelito, ven acá –dijo el dálmata, devolviéndole al mestizo un lento y apasionado beso y abrazaba a su amigo con fuerza. Ambos se quitaron sus uniformes, sus mochilas y sus placas, y se revolcaron en el suelo, entregándose a sus instintos, tocándose y besándose mutuamente con intensidad y lujuria, como dos amantes que no se hubieran visto en años. Sus bocas y sus lenguas jugueteaban ferozmente y estaban tan excitados que ambos sintieron como sus miembros estaban totalmente erectos e hinchados, rozándose entre sí. Viendo eso, los dos cachorros se abrazaron con fuerza y comenzaron a restregarse uno junto al otro, frotando sus penes entre ellos sin romper el beso que seguían compartiendo. La excitación crecía y ambos gemían de placer, Marshall entrelazó sus patas traseras con las de Rocky, pegando aún más su cuerpo junto al del mestizo y siguieron frotándose más fuerte y más rápido, fundidos en ese efusivo abrazo, gimiendo de placer, hasta que pudieron sentir como eyacularon al mismo tiempo, y sintieron que algo húmedo comenzó a escurrir entre sus cuerpos y su pelaje, bañándolos en ese tibio y viscoso líquido, fruto de su arrebato de pasión. Tras ese breve pero intenso rato, los dos cachorros quedaron agotados y se acostaron en el musgoso suelo del bosque, abrazados el uno del otro, agitados y compartiendo una pícara sonrisa.

-Ya extrañaba tu lengua, bebé –dijo Marshall, dedicándole a Rocky una tierna mirada.

-Y yo tus labios, amorcito- dijo Rocky, mientras seguía abrazando al dálmata-, pero estas últimas semanas no hemos tenido ni una sola oportunidad para convivir, si no es un rescate, es algún encargo de la Alcaldesa, o ayudar al capitán Turbot, o al señor Porter, o cualquier otro habitante de la ciudad, o los otros cachorros o Ryder no nos dejan un solo rato a solas.

-Tienes razón, es difícil poder encontrar un poco de tiempo para nosotros, pero al menos podemos hacerlo así, sin que los demás cachorros sospechen –dijo Marshall.

-Solo me gustaría que eso no implique mojarme tantas veces.

-Oh, vamos caramelito! Por qué no admites que si te gusta el agua? –dijo Marshall sonriendo.

-Sabes que no me gusta el agua, bomboncito, a menos que seas tú quien me moje, por ti dejaría que el océano entero me cayera encima.

-Eres todo un romántico, mi Rocky lindo –dijo el dálmata, mientras abrazaba con fuerza al mestizo. Por unos breves instantes, ambos cachorros se quedaron callados, mirando fijamente al cielo, contemplando las nubes que se movían por el viento, unidos y disfrutando su compañía. Así permanecieron un rato, hasta que Rocky decidió retomar la plática.

-Sabes? Hemos sabido ser discretos después de todo este tiempo, pero la verdad, ya no quiero tener que estar haciendo esto a escondidas, pero…..no sé cómo reaccionen, crees que debamos decirles algún día de…..lo nuestro? –preguntó Rocky preocupado.

-No lo sé, no me imagino como podrán reaccionar, me da miedo, no creo que lo entiendan, en especial Chase, no podría soportar que me vea distinto, él ha sido como un hermano para mí, y solo pensar que nos odien por lo que somos, yo no….yo no podría vivir con eso…. –Marshall quiso continuar, pero comenzó a sollozar, mientras sus ojos se humedecían. Rocky puso su pata derecha en su hombro y comenzó a consolar a su amigo y amante.

-Tranquilízate bomboncito –dijo el mestizo mientras le limpiaba las lágrimas con su lengua-, no importa lo que ocurra, aunque las cosas vayan mal, yo estaré a tu lado…siempre.

-Gracias caramelito, sé que puedo contar contigo –dijo el dálmata mientras sonreía y miraba al mestizo directo a los ojos, y después se dieron otro beso. Los dos cachorros mantuvieron sus bocas unidas unos minutos más, como si ese beso fuera el último, y después se separaron. Un fino hilo de saliva corría por sus bocas, sonrieron y se dedicaban una última mirada tierna.

-Me encanta estar contigo, pero debemos irnos, antes que vengan a buscarnos –dijo Rocky.

-Solo espera para quitarnos…ya sabes qué –dijo Marshall, mientras Rocky asentía con la cabeza. Con el cañón de agua, los dos cachorros se lavaron para borrar cualquier evidencia comprometedora de su pasión. Un rato después, los dos amantes regresaron al cuartel, tranquilos y felices, lo que causó extrañeza entre los otros cachorros.

-Vaya, tardaron bastante tiempo para arreglar sus problemas -dijo Chase.

-Espero no hayas golpeado tanto a Marshall -dijo Skye.

-Descuida, yo creo que Marshall ya se acostumbró, así como Rocky ya está acostumbrado a bañarse cada vez que está cerca de él -dijo Rubble en tono burlón.

-Wocky, amigo, deberías compraw una sombrilla cada vez que estés cerca de Mawshall, sabes que estaw a su lado es un baño gratis asegurado -dijo Zuma riendo a carcajadas.

-Gracias por el consejo Zuma. Oye Marshall! Creo que ya deberías guardar tus cañones de agua –dijo Rocky guiñándole levemente el ojo.

-Es cierto, ARF ARF, CAÑONES DE AGUA! –dijo el dálmata activando sus cañones, impactando directamente en el labrador chocolate, derribándolo y dejándolo totalmente mojado.

-Coff coff,! Tienes suewte que a mi si me guste el agua– dijo Zuma mientras se sacudía para secarse–, además, con este calow estuvo delicioso ese baño gratis.

Todos los cachorros rieron al mismo tiempo, mientras Marshall disimuladamente le dedicaba una mirada traviesa a Rocky, quien discretamente la devolvió una similar.