Si no fuera por ti.
Capítulo dos: Odio y amor.
-¡Toshiro!- chilló Karin espantada una vez salió del shock. Ni siquiera notó en qué momento él se había alejado de la niña. -¡Toshiro, ya basta!- suplicó al ver cómo ignoraba sus gritos para tomar al rubio del cuello de su camisa estampándolo contra la pared para así comenzar a darle puñetazo tras puñetazo desmedidamente en el rostro y el abdomen. Yukio ni siquiera tenía oportunidad de defenderse, Toshiro siempre fue mucho más fuerte, y ahora estaba cegado por la furia. -¡Toshiro, detente, nuestra hija está aquí!- gritó fuertemente.
Ante la mención de la pequeña sollozando en la entrada de la habitación, el albino de repente se detuvo como si alguien hubiera presionado un botón de pausa. Estuvo estático por un momento, antes de clavar un fuerte rodillazo en la entrepierna del otro hombre más alto, haciéndolo gritar de dolor.
-Lárgate.- Karin no pudo evitar estremecerse ante su tono de voz. Jamás había escuchado a Toshiro hablar con tanto odio. -¡Lárgate antes de que te mate!- no tuvo que decirlo dos veces.
Ensangrentado y tambaleante, Yukio Hans Vorarlberna abandonó la habitación esquivando a la niña desapareciendo de la habitación en dirección a la salida sin mirar a nadie, solo sosteniendo su nariz rota. Pocos segundos después oyeron su auto arrancar y alejarse.
-Shimo…- llamó el nombre de su pequeña al verla temblar a un costado de la puerta. –Mi amor…- trató de acercarse a ella, pero retrocedió, mirándola como si estuviera tratando de reconocerla. –Hija…- los ojos se le llenaron de lágrimas. –Hijita…- dio un paso para tratar de acercarse, pero ella retrocedió dos.
Las lágrimas empezaron a derramarse de los orbes grises. ¿Qué había hecho? Ahora ni siquiera su propia hija quería acercársele.
-Aléjate de la niña.- volteó hacia su esposo, notando como terminaba de limpiarse los restos de sangre de los puños caminando hacia ellas. Solo que la ignoró totalmente y se acercó a su pequeña para tomarla en brazos. El corazón de Karin se rompió aún más al ver a su hija enterrar el rostro en el hombro de su padre y comenzar a sollozar.
Él acarició con ternura los blanquecinos cabellos de su hija, antes de, por primera vez desde que la vio después de llegar sorpresivamente esta tarde, mirarla a los ojos. Ella, por primera vez desde que lo conoció, sintió miedo de él. Parecía dispuesto a matarla en cualquier momento.
-T-Toshiro…- su voz salió quebrada, llorosa. –Toshiro, yo…- vacilante, dio un paso en su dirección.
-¡Aléjate!- le gritó con tanta rabia que la paralizó. –Aléjate de nosotros, Karin.- su voz se quebró mientras abrazaba más a su hija contra su pecho.
Sin ni una palabra más, abandonó la habitación y luego la casa, dejándola completamente sola.
Lentamente, una lágrima se deslizó desde los ojos de Karin, seguida de otra, y otra, y muchas más que barrieron su rostro como un flujo constante. Sus rodillas cedieron y cayó sentada en el suelo mientras su cuerpo se sacudía por los sollozos.
¿Cómo dejó que esto pasará? ¿Por qué fue tan estúpida? Ahora podría perderlo todo, su esposo, su hija, su familia… Toda su vida la perdería… Tal vez ya la perdió, y fue su culpa. No podía creer esta situación. Había engañado a su marido y tanto él como su hija la vieron en la cama con otro hombre. Los perdería y no podría poner un pero en el asunto.
Estuvo llorando por horas en la misma posición hasta que se hizo de noche, sin ser consciente de nada a su alrededor sino hasta que escucho pasos acercarse a ella. Levantó la cabeza, sin importarle que vieran el estado patético en el que se encontraba, con los ojos rojos e hinchados, el rostro demacrado y las mejillas húmedas por las lágrimas. Así fue como Toshiro la vio, parado en el umbral de su habitación con el rostro cuidadosamente en blanco.
-Toshiro…- la voz le tembló. ¿Qué podría decirle? ¿Qué decir para no perderlo? –P-por favor, Toshiro… Dé-déjame explicarte.- suplicó irguiéndose torpemente. Intentó acercarse a él, pero se alejó pasándola de largo e internándose más en la habitación.
Jadeó horrorizada al verlo tomar una maleta de las grandes que tenían para cuando iban a viajar y lanzarla sobre la cama. La abrió y también abrió el closet donde estaban guardadas sus ropas, las de él del lado izquierdo perfectamente ordenadas y las suyas del derecho un poco más descuidadas. ¿Acaso él… la estaba dejando? La idea la hizo sollozar.
-Tienes hasta que terminé.- lo miró confundida y esperanzada al oírlo hablar. –Tienes hasta que termine de empacar mis cosas para dar tus explicaciones.- fue al baño adjunto a la habitación y estuvo ahí un par de minutos, saliendo con una bolsa seguramente con todo lo suyo empacado allí dentro. -¿Bien? Estoy esperando.-
Ella dudó por un momento, mientras se secaba las lágrimas, pero decidió hablar al verlo comenzar a meter ropa en la maleta doblando a gran velocidad.
-Yo…- vaciló. –Tú… tú estabas trabajando mucho.- fue lo primero que salió de sus labios y quiso abofetearse por eso.
Él se detuvo de doblar por un momento, antes de reanudar su tarea pero esta vez con más lentitud.
-¿Esa es tu excusa?- la amargura era evidente en su voz. –Esperaba un "ya no te amo", "me enamoré de otro" o incluso un "nunca te amé" pero…- sonrió, una sonrisa llena de dolor, rabia y desprecio. –"Estabas trabajando demasiado" fue lo que obtuve. ¿Ahora qué me dirás? ¿Qué me amas y eso fue solo un error?- bufó, antes de volver a doblar ropa con rapidez.
-¡Pero es que si te amo, Toshiro! Y-yo estaba confundida…- estaba temblando, su voz, sus manos, todo en ella temblaba. –Desde hace tiempo que venía sintiendo que tu trabajo te importaba más que yo, y luego me dejaste plantada en nuestro aniversario.- tragó saliva al ver como seguía doblando la ropa, indiferente a sus palabras. –Y ahí fue cuando Yukio apareció.- ante eso, la prenda en sus manos cayó, él pareció congelarse.
Levantó la mirada de pronto, mirándola como si estuviera a punto de asesinarla.
-¡¿Empezaste a verte con ese bastardo desde nuestro aniversario?!- sus dientes crujieron. -¿Qué mierda? ¡¿Acaso él te cogió un par de horas antes de que yo te hiciera el amor?! ¡Nunca creí que pudieras ser tan puta, Karin!- ella se estremeció. -¡¿Cuántas veces te acostaste con él en nuestra habitación?! ¡En nuestra cama! ¡En la casa donde vivimos desde hace años con nuestra hija!- negó con la cabeza, sintiendo las lágrimas escapar mientras él seguía gritándole, abandonando la maleta para caminar hacia ella. -¡Por eso ni siquiera me estabas mirando últimamente! ¿Acaso te estaba remordiendo la consciencia? ¡Ciertamente no lo parecía hace un par de horas!- repentinamente estuvo justo delante de ella, que no se dio cuenta sino hasta que la tomó por los hombros, apretando con fuerza. –Tuve que recoger temprano a nuestra hija porque su maestra tuvo una emergencia y no podían contactar contigo, ya veo por qué, sí hubiéramos llegado un par de minutos más tarde… ¿qué habríamos visto en vez de a ese hijo de puta con su lengua en tu garganta a punto de desnudarte? ¡¿Qué demonios habría visto nuestra hija de siete años, Karin?!- la sacudió, apretando sus hombros con más fuerza.
-¡Toshiro, me estás lastimando!- chilló en medio de sollozos. Es verdad que su agarre le dolía, pero lloraba por sus palabras.
-Ese es el problema, Karin.- acercó su rostro al suyo, con sus narices a punto de tocarse. Habían estado en esa situación antes, solo que con un ambiente romántico, pero esto era amenazador. Él le estaba dando miedo. –Quiero lastimarte.- apretó más su agarre, realmente haciéndola gemir de dolor… antes de soltarla por completo y alejarse un par de pasos. -¿Te das cuenta de lo que me has hecho? Nunca, jamás en mi vida siquiera llegue a imaginarme que algún día tendría que contenerme de hacerle daño a mi esposa… ¡Quiero lastimarte, maldición! Quiero que sufras.- sus ojos turquesas que normalmente siempre le parecían hermosos, estaban nublados por el odio y las lágrimas de rabia. –Pero no voy a golpearte, porque no soy una basura, porque me educaron para ser un caballero ante todo. No voy a golpearte, aunque sé que sí esto fuera al revés, sí yo te hubiera engañado a ti, en frente de nuestra hija, ya me habrías abofeteado un par de veces, mínimo.- bueno… no podía negar eso. –Me estoy odiando ahora mismo por querer hacerte daño, pero sobre todo te odio a ti por arrastrarnos a esta situación.- se frotó las sienes con frustración. –Lo peor de todo es que aún te amo.- negó con la cabeza como molesto consigo mismo, antes de volver a su tarea de doblar ropa.
Karin parpadeó para tratar de alejar las lágrimas, sin mucho éxito. Pensó en acercarse a su esposo pero el leve dolor en sus hombros le recordó que él estaba haciendo esfuerzos para contenerse de lastimarla y se lo pensó mejor. No quería provocarlo más. Nunca había creído a Toshiro capaz de hacerle daño, pero tampoco nunca se había creído capaz de serle infiel. Sabía que sí estuviera en su lugar, ella habría reaccionado mucho más violentamente.
-Toshiro.- comenzó suavemente. –Por favor, necesito que me escuches.- se secó las lágrimas. –Ni siquiera me dejaste explicarte todo antes de que empezaras a acusarme de cosas horribles.- tenía sus razones para hacerlo, pero aun así dolía. –No soy una puta, Toshiro. No me acosté con Yukio, jamás.- él bufó y rodó los ojos. -¡Estoy hablando en serio!- no pudo evitar gritar. -¡Antes de hoy, solo le había dado un beso! ¡Solo un beso estúpido la mañana siguiente a la noche donde no llegaste a dormir a casa! No lo vi en toda la semana sino hasta hoy, y yo… Yo admito que estuvo mal, horriblemente mal, dejar que me besará en nuestra casa y en nuestra habitación, pero Toshiro…- lo miró suplicante. –Juró que no iba a acostarme con él. Estaba a punto de apartarlo, pero entonces llegaron y… pasó todo esto…- no pudo evitar sollozar al recordar el rostro espantado de su hija. Solo quería abrazarla y pedirle perdón. –Toshiro, tú eres el único hombre con el que he hecho el amor en toda mi vida. No hubo nadie más.-
Quiso acercarse a su marido al ver su rostro pensativo, pero se detuvo cuando él dejó de lado la pulcritud y volcó sin doblar todo lo que quedaba en la maleta, cerrándola de golpe y cargándosela al hombro. Entonces volvió a mirarla, y el odio en sus ojos volvió a helarle la sangre.
-Sí esperas que crea algo como eso después de lo que vi, veo que no solo no me tienes nada de respeto al engañarme en mi propia casa, sino que ahora me tratas de estúpido con esas mentiras tan descaradas. ¿Dónde quedó el amor, respeto y fidelidad que juraste el día de nuestra boda, Karin? Y si no mal recuerdo, también habíamos acordado estar juntos en las buenas y en las malas… Fue muy fácil para ti estos años que estuvimos en "las buenas" ¿verdad? Ah, pero cuando llegan "las malas", cuando llegan las dificultades, tú tiras todas las promesas a la basura.- abandonó la habitación, tomando su maletín del trabajo y la mochilita de su hija que habían quedado allí en el camino. Ella dudo un poco, antes de seguirlo, viéndolo adentrarse en la habitación de su hija. –De acuerdo, tal vez estuve mal en no decirte que mi principal editorial estaba a punto de quebrar debido a una estafa a uno de nuestros editores, tal vez estuve mal cuando pensé que era mejor no preocuparte con mis problemas de trabajo, tal vez estuve mal en no decirte que no pude asistir a nuestra cena porque me arrestaron por equivocación.- ella lo miró sorprendida. –Y tal vez estuve mal en quedarme toda la noche, trabajando con sueño, hambre, y extrañando a mi familia para finalmente resolver el asunto que podría haberme costado toda mi carrera. Y cuando finalmente estoy libre de todo ese estrés y llegó a casa temprano y dispuesto a estar con mi familia ¿qué encuentro? A mi esposa sin siquiera notar mi presencia, sin siquiera mirarme a los ojos. Creí que podrías tener problemas en el hospital, sé que últimamente habían estado recortando personal porque a diferencia de lo que crees sí escucho cuando me hablas. Pero ahora sé la verdad…- sacó la maleta de su hija y la tiró abierta sobre la cama. –Estabas así por tu amante.-
-¡No es mi amante!- gritó desesperadamente. –Por favor, créeme, te amo, yo…- él la interrumpió.
-¿Creer que me amas? ¿Qué clase de amor es el tuyo, Karin?- comenzó a sacar ropa de Shimo, guardándola en la maleta apenas doblándola. -¿Creías que me estaba divirtiendo rompiéndome los huesos trabajando? ¿Creías que me gustó estar lejos de ti, dejarte plantada, no haber llegado a dormir a casa? ¡Estaba trabajando, maldita sea! Y estoy orgulloso de eso, aunque sé que hice mal algunas cosas. ¿Qué hiciste tú? Quejarte, pelear conmigo, engañarme. Y ni siquiera es lo que más me molesta.- se tomó un segundo para volver a mirarla con odio. –Lo que no te puedo perdonar, es que hayas traumatizado así a nuestra hija.- eso le dolió más que nada.
-¡No fue mi intención!- sollozó, sintiendo un fuerte dolor en el pecho. -¡No iba a hacer nada, te dije que estaba a punto de apartarlo! ¡No podría haber sabido que llegarías y menos con la niña!- se tapó la boca intentando en vano detener los sollozos.
-¡Ya no te creo nada, Karin! Mi confianza en ti está muerta.- declaró sin dejar lugar a dudas. –A mis ojos, mi esposa está muerta. Tú solo eres…- la miró con rabia. –Eres una desconocida. Y no te llamó de peores formas solo porque ya no quiero rebajarme a tu nivel. No quiero volver a verte nunca. Me iré de la ciudad después de firmar el divorcio.- eso la alarmó. –Y no quiero que vuelvas a acercarte nunca ni a mí, ni a Shimo.- pero eso la horrorizó.
-¡No puedes quitarme a mi hija!- exclamó escandalizada. -¡No puedes hacerme eso, Toshiro! ¡Es mi hija, es mi bebé!- el dolor en su pecho aumentó.
-¡Es mi hija!- rugió terminando de empacar las cosas de la pequeña. -¡Es mi pequeña de siete años que quedó traumatizada después de ver a su madre en una situación que no entiende! ¡Y ahora ella no quiere verte!- Karin lo miró anonadada, negando con la cabeza. –Así es, Karin.- confirmó al ver la duda en sus ojos. –Ella no quiere verte. Se lo pregunté, y me dijo que no quería volver a casa, me dijo que ya no quería volver contigo, dijo…-
-¡Eso no puede ser cierto!- esta vez sin temor, se acercó a él y lo tomó del cuello de la camisa. -¡No es cierto! ¡Shimo no puede odiarme! ¡No puede no querer verme! ¡No puede!- era su pequeña bebé, la amó desde el primer instante, desde que supo de su existencia, la crió con todo el amor de una madre a su hija. -¡Dime que mientes, dime que no es verdad!- se derrumbó llorando contra su pecho, pero él la empujó para alejarla.
-Es verdad.- dijo fríamente. –Ni ella, ni yo, queremos volver a verte jamás, Karin. Puedes disfrutar felizmente el resto de tu vida con tu amante. Enviaré a mi abogado en un par de días y quiero que renuncies a la custodia de mi hija, y tampoco pienso pasarte un centavo, no quiero tener nada más que ver contigo.- tomó todas las maletas más la mochilita de la niña. –Puedes quedarte con la casa, sin embargo, así tú y tu amante no perderán su nidito de amor.- dijo con veneno goteando de sus palabras, antes de salir de la habitación.
-Toshiro…- habló, pero él la ignoró y siguió su camino. -¡Toshiro!- gritó siguiéndolo por las escaleras. Él se detuvo justo antes de salir por la puerta principal. –Por favor…- lo miró con lágrimas saliendo de sus ojos. –Por favor no me dejen.- suplicó.
-Te equivocas.- la miró de reojo, con completa indiferencia. –Tú nos dejaste.- sin decir nada más, abandonó la casa, cerrando la puerta suavemente detrás de él.
De nuevo, ella se quedó llorando sola, sintiéndose vacía y destruida por dentro.
Continuara...
Holaaaaaaaaaaaaa! :D
Muchas gracias a las q comentaron el primer capitulo :'3 Sé q este tema no es lo q estan acostumbradas a ver de mí, pero estos son solo capitulos introductorios, la verdadera trama todavia está a unos cuantos caps de distancia xP
Ya tengo el tercer cap casi listo, así q actualizare la proxima semana o antes dependiendo la demanda, o sea, qué tanto quieran el cap... Para hacer las cosas un poco más interesantes... permitanme dejarles un pequeño adelanto del proximo cap ;D
ADELANTO:
"El abogado se retiró luego de agradecerle por su tiempo y recomendarle que comiera algo pues se veía demasiado pálida y delgada, y también que llamara a alguien para hacerle compañía pues la depresión podría obligarla a hacer algo estúpido.
Poco sabía el abogado que ella no tenía a nadie, y que ya había decidido hacer algo estúpido. Y lo haría."
Hmm... qué pasara? owo Averiguenlo en el proximo capitulo de "Si no fuera por ti"! -inserte voz de presentador- Okno XD
Ojala esto les haya gustado y los personajes de Tite!
COMENTEN! *o*
CELESTE kaomy fueraaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!
