Sirayuki-chan: aquí esta el segundo capítulo. Lo subí más rápido de lo que pensaba…
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En la noche
El jardín de la casa era enorme. El césped estaba cuidado, había algunos arbustos dispersados que tenían pinta de haber sido podados hace poco. En el lado izquierdo había un sauce llorón y junto a él una gran piscina. Era un jardín realmente bonito y la casa de cerca era más impresionante, tenía las paredes blancas estaba hecha con formas geométricas, generalmente cuadrados. Tenía forma de ele caída hacia la derecha, en el hueco libre había porche con suelo de madera, unas sillas de exterior de madera con el cojín blanco y una mesa de madera. Cuando acabé de contemplar la pequeña mansión del hermano de Inuyasha camine hacia la puerta y repetí lo que había hecho con la puerta exterior, metí la llave y abrí la puerta.
El interior tenía las paredes también blancas, lo que daba sensación de frío. Todos los muebles tenían pinta de ser muy caros, eran de aire moderno pero también había algunos que debían ser bastante antiguos. Cuando vi el interior de la casa lo primero que se me paso por la cabeza fue: "¿De dónde saca el dinero este chico?", pero enseguida dejé de pensar en ello enseguida porque en ese momento se me vino a la mente un gran problema, ¿cuál era mi habitación? Iba a buscar el teléfono para llamar a Inuyasha cuando me percaté de que en el pequeño armario de la entrada había un sobre en el que ponía: "para Rin-san", lo abrí y había una nota en la que ponía que mi habitación era subiendo las escalera la primera a la derecha firmada por Sesshomaru, había que reconocer que tenía una letra muy bonita. Subí las escaleras de madera a juego con la tarima y abrí la primera puerta que vi a la derecha. La habitación estaba oscura como la boca del lobo pero, en el momento en el que me disponía a entrar, un rayo iluminó la habitación produciendo tétricas sombras. Pegué un pequeño grito y me caí al suelo, por primera vez me alegré de estar sola, cualquiera que me hubiese visto habría pensado: "¿De dónde se ha escapado esa loca?" y no le culpo, la verdad, yo habría pensado lo mismo, a pesar del miedo que arremetía con fuerza en mi interior entré en la habitación y busqué el interruptor para encender la luz lo más rapito posible. La habitación tenía una gran ventana enfrente de la puerta y paralela a ella había una cama de matrimonio con dosel. El dosel y el edredón era blancos y los cojines eran dorados, blancos o con dibujos en dorado sobre blanco. Había un armario de madera oscura y las paredes eran, como no, blancas. El suelo estaba cubierto por una alfombra del mismo color que la madera del armario y tenía algunos dibujos dorados, la habitación era bonita y no daba nada de miedo entonces me avergoncé aún más por mi reacción anterior. Puse mi ropa en el armario, me puse el pijama y me disponía a entrar a la cama cuando me di cuenta de que no había cenado. Sesshomaru parecía una persona considerada así que igual me había dejado algo de cena, pero no sabía donde estaba la cocina y no quería perderme en una casa tan grande y acabar teniendo que pedir ayuda, eso no, así que abrí la cama, me metí y esperé a quedarme dormida.
No podía conciliar el sueño. La tormenta arreciaba con fuerza, además había dormido bastante en el coche de Inuyasha. Tenía mucho miedo y la habitación no me era familiar lo cual no ayudaba. Estaba hecha un ovillo cuando oí que la puerta se abría. Supuse que sería Sesshomaru, pero mi imaginación se dejo llevar por el miedo y me entró la duda de si no sería un asesino. Salí de la cama y me dirigí con mucho sigilo a la habitación de la que procedían los ruidos. Si veía que Sesshomaru había llegado me sentiría más tranquila pues así sabría que no estaba sola. La puerta de la habitación estaba abierta así que me asomé por la puerta. El chico que se encontré en la habitación se trataba sin duda del hermano de Inuyasha, tenía el pelo plateado y los ojos amarillos, al igual que Inuyasha, pero si Inuyasha era guapo este lo era mucho más (lo siento por las/os que no opinen lo mismo, es mi fic). Estaba desabrochándose la camisa así que decide irme para dejarle cambiarse aunque algo en mi interior me impedía irme de ahí. Estaba dándome la vuelta para marcharme cuando…
-¿Se puede saber que haces ahí?
Mierda, la había cagado, ¿cómo me había descubierto? Estaba segura de haber sido muy sigilosa y cauta, pero ese no era e mejor momento para preguntas así que…
-Es que…. Venía…. a comprobar que no era ningún ladrón ni nada por el estilo-en realidad no mentía en parte era lo que había ido a hacer.
-Ya… ¿Y si no me has visto nuca como ibas a distinguirlo?
-Bueno…es…que como eres hermano de Inuyasha supuse que se parecerían y la verdad es que se parecen bastante….-eso pareció ofenderle así que cambié de tema-te dejo solo para que te cambies…
En ese momento se dio la vuelta y se quedó mirándome fijamente con su camisa blanca casi completamente desabrochada y tuve que bajar la cabeza para que no se diese cuenta de que me ponía colorada.
-¿Qué son esas confianzas? ni que nos conociésemos de toda la vida, trátame con más respeto.
-S...si.
-Buenas noches.
-Buenas noches.
Y pegó un portazo que apoco me quedo sin nariz. Me dirigí hacía mi cuarto con la cara como un tomate, por la vergüenza y por… ¿por qué narices me había puesto colorada al verle? Había visto a un millón de hombres sin camiseta en la playa y nunca me había pasado eso… Iba tan concentrada que cuando subía las escaleras…Pum, me di de narices contra la escalera.
-¡Cuidado no me vallas manchar el suelo de sangre!
Que pena que no me saliese sangre solo para ponerle el suelo perdido. Seguí subiendo hacía mi cuarto y cuando llegué entré corriendo y me escondí entre las sábanas para no salir de ahí hasta el día siguiente.
