Notas iniciales: Bueno, aquí tenéis el segundo capi =) Espero que os guste ^^
Sólo comentar una cosilla: me han dicho que se nota mucho que soy española, así que he intentado neutralizar el lenguaje aunque creo que no lo he conseguido mucho ~_~ Por eso os pido que si hay palabras o expresiones que no entendáis, que me lo digáis para que las explique y evite volver a utilizarlas =) Ahora sí, os dejo con el fic...
MEDICINA PREVENTIVA
Capítulo 2
Puede ser que la vida me guíe hasta el sol,
puede ser que el mal domine tus horas
o que toda tu risa le gane ese pulso al dolor
Puede ser
Zuko fue a la cafetería lo más tarde que pudo, intentando evitar todo el bullicio que se formaba (aunque, por supuesto, aún quedaba mucha gente), pero al menos no tenía que verles las caras a sus "compañeros" internos –cómo odiaba llamarlos así...- . Fue pasando por las diferentes vitrinas con comida y cogió lo primero que pilló para pasar rápido por la caja. Un hombre mayor muy sonriente esperaba tranquilamente.
"Buenos días, sobrino" –saludó el hombre, cobrándole la bandeja de comida-. "¿Cómo estás pasando tu primer día?"
Zuko rodó los ojos.
"Psé..." –contestó desganado. Realmente había estado muchas veces en aquel hospital, ya no sólo cuando ocurrió el... "incidente" donde se hizo la quemadura, si no que debido a los asuntos de su padre era casi como su segunda casa; pero por supuesto no era lo mismo estar de visita o como paciente que como médico.
Su tío soltó una carcajada por la emotiva respuesta.
"Bueno, en cuanto tenga un rato iré a sentarme contigo y me lo cuentas más detenidamente" –le dijo al ver que ya venía más gente detrás de su sobrino-. "¿No querrás un té para acompañar eso...?" –preguntó como quien no quiere la cosa, ofreciéndole una tacita.
"Tío, por favor..." –murmuró Zuko. No es que odiara el té, pero lo de su tío era una obsesión.
Iroh se encogió de hombros y lo bebió él de un trago. Zuko sonrió de medio lado y se fue a una mesa alejada. Nadie se sorprendía de que se hubiesen parado a hablar, ya que su tío era una persona muy abierta y siempre aprovechaba para entablar conversación con cualquier cliente. Y la mayoría ni siquiera sabía con quién estaban hablando.
Eso molestaba bastante a Zuko. Iroh había su gran cirujano, uno famoso y reconocido, que se retiró unos años atrás; y estaba muy orgulloso de él. Por eso odiaba que nadie supiera quién era y que a su tío le diera igual. Lo había comentado con él muchas veces, pero él siempre le contestaba que no quería tener gente alrededor que sólo quisiera estar con él por quien era. También decía que así era mucho más divertido, por que veías cómo actuaba la gente realmente ante una persona cualquiera. A Zuko le seguía pareciendo que de esa manera lo único que hacía era menospreciarse.
Unos minutos después Iroh comprobó que apenas quedaba gente en la cafetería, y que podría abandonar la caja.
"Pao, ¿te importa quedarse solo un rato?" – le preguntó a su compañero, que llevaba la otra caja. Éste negó con la cabeza-. "Gracias"
Se fijó en que Zuko había elegido una mesa con dos sillas. Sonrió, sabía que nunca admitiría que lo había hecho adrede.
"Bueno, parece que ya casi has terminado" –comentó al sentarse.
"No tengo ninguna prisa en volver con Zhao" –murmuró Zuko con una mueca de asco. Iroh no pudo reprimir una carcajada al oírlo. Estaba seguro que su hermano había tenido algo que ver en esa elección... estaba claro que tenía un retorcido sentido del humor.
"Bueno, ha podido ser una casualidad" –dijo para relajar un poco el ambiente.
Zuko no dijo nada. Era evidente que él también pensaba que su padre había tenido que ver en ese asunto, y eso le ponía de mal humor.
"Bueno, y... ¿qué has visto hoy?" –preguntó Iroh, ya que veía que su sobrino no estaba muy hablador esa mañana.
"La zona de oncología"
"Ya veo... no creo que sea el mejor sitio para empezar" –comentó, a lo que Zuko se encogió de hombros. De repente, pareció que Iroh se acordaba de algo-. "Oye, ¿y el tema de...?" –comenzó, aunque su sobrino le cortó.
"Aún no he ido" –dijo secamente.
Iroh le puso una mano en el hombro en señal de apoyo.
"No es una obligación, y lo sabes"
"Ya..." –dijo Zuko, aunque sonó como si lo estuviera diciendo para sí mismo. Parecía que iba a añadir algo más cuando le sobresaltó el pitido del busca-. "Estúpido aparato... tengo que irme, tío. Vendré a la noche" –su tío asintió.
"Sí, no hagas esperar a Zhao..." –le dijo para picarle, a lo que Zuko respondió con una mirada que claramente decía 'Ja, ja, muy gracioso'.
Salió de la cafetería y se fue rápidamente a la zona de oncología. Efectivamente, Zhao ya estaba allí, y para su desgracia los demás de su grupo también.
"Vamos un poco retrasados, ¿eh?" –dijo Zhao sin mirarle siquiera-. "Bueno, esto es lo que vamos a hacer: os asignaré un paciente a cada uno, al que seguiréis durante toda su estancia en el hospital. Lo que quiero que hagáis hoy es que comprobéis los historiales de cada uno, tipo de cáncer, medicación, dieta, pruebas... todo, para que os familiaricéis con ellos. En los próximos días debéis estar presentes en todas las pruebas que se les haga" –echó un vistazo a sus internos para ver que habían entendido-. "Muy bien. Éstos son. Hala, ya estáis tardando" –les dijo después de darles los papeles.
Katara miró el suyo. El nombre de la paciente era Yue. La recordaba de la ronda que habían hecho esa mañana, era una chica algo mayor que ella, con una cara muy dulce. Miró a Aang, que le sonrió levantando los pulgares. Katara cogió aire y se dirigió a la habitación de Yue.
Entró despacio. Ella estaba tumbada con la cama reclinada, con expresión aburrida. En cuanto vio que alguien entraba, levantó la cabeza. Katara carraspeó antes de hablar.
"Hola. Me llamo Katara, y ayudaré en tu caso a partir de hoy" –se presentó con una sonrisa, no sabiendo muy bien si había elegido las palabras adecuadas.
"Hola doctora" –contestó ella amablemente con voz clara.
Katara ensanchó su sonrisa, su aspecto era bastante bueno. Parecía algo cansada, pero nada más. Y tenía un precioso pelo rubio platino, de ese que de tan rubio parece blanco; lo que quería decir que no había habido quimioterapia.
"Es nueva, ¿verdad?" –preguntó Yue.
Katara la miró de soslayo.
"¿Tanto se me nota?" –preguntó desanimada. Yue soltó una risita.
"Parece nerviosa. Y no lleva bata" –explicó señalando su uniforme. Katara suspsiró y se pasó una mano por el pelo-. "No se preocupe, puedo hablar abiertamente de mi enfermedad. No tema ser directa"
Katara esbozó una sonrisa. Tenía que hacerse ver más segura de sí misma.
"En realidad no vengo a traerte noticias, sólo debo revisar tu historial; ya que voy a estar siguiendo tu caso" –explicó suavemente, no podía evitar que esa chica le transmitiera serenidad-. "Y puedes tutearme" –añadió al final.
"Está bien, doctora. Es decir, Katara" –dijo Yue-. "Si necesitas preguntarme algo..." –murmuró, aunque realmente parecía que lo único que quería era hablar un poco.
"No creo que sea necesario" –contestó Katara, si iba a empezar una conversación intentaría evitar el tema del cáncer-. "Así que te llamas Yue... es un nombre bonito, me gusta"
Ésta sonrió. Sabía que estaba comenzando con un tema tan trivial para hacerla sentir cómoda, aunque realmente no hacía falta. Aún así apreciaba el esfuerzo de Katara por ser amable con ella.
"Significa 'luna'. Mi madre me contó que me lo pusieron porque nací un día de luna llena" –dijo ella.
"Vaya. Mi nombre no tiene ningún significad especial, creo... " –dijo Katara-. "¿Tienes hermanos?"
Yue negó con la cabeza.
"Yo tengo uno. Se llama Sokka, y también es médico. A veces no le aguanto, pero es muy buena persona..."
"Me hubiera gustado tener un hermano. O una hermana"
"De pequeña a veces pensaba qué sentiría siendo hija única, pero bueno... en realidad no cambiaría a Sokka por nada" –dijo Katara con una sonrisa, seguramente recordando alguna travesura.
"Me gustaría conocerlo"
"Bueno, seguro que él también estaría encantado de conocerte. Empezaría con su rollo de 'hey nena, ¿cómo va eso?' y esas cosas" –comentó Katara poniendo voz grave, a lo que las dos soltaron una carcajada.
Yue iba a decir algo cuando la puerta se abrió, dejando entrar a un enfermero de largo pelo castaño recogido en una coleta baja. Parecía algo contrariado de que hubiese otro médico en la habitación.
"¿Puedo pasar? Tengo que tomarle la tensión..."
Katara se apartó para dejarle sitio.
"Claro, claro. Pasa"
El chico pasó sin hacer mucho ruido y se acercó a Yue.
"¿Cómo te encuentras hoy?" –le preguntó amablemente.
"Bien. Ya se me ha pasado el dolor de cabeza que me ha dado esta mañana" –comentó Yue.
"Me alegro" –contestó con una sonrisa, terminando de tomarle la tensión-. "Bueno, pues ya está. Todo normal" –entonces se giró hacia Katara-. "No sabía que la habían cambiado de médico"
"No, no, yo soy interna. Me han asignado su caso" –contestó, realmente ella prácticamente sólo iba a mirar y aprender-. "Me llamo Katara" –dijo, tendiéndole la mano.
El enfermero reprimió un sonrojo y le dio la mano.
"Haru"
"Encantada, Haru"
"Igualmente. Bueno, entonces supongo que te veré por aquí..." –comentó algo nervioso.
"Claro, ya nos veremos" –contestó Katara con una sonrisa, mientras Haru salía bastante contento por su descubrimiento.
Yue rió por lo bajo.
"Le gustas"
Katara parpadeó.
"¿Cómo le voy a gustar si me conoce de hace dos minutos?" –preguntó incrédula.
Yue soltó una carcajada, y Katara sonrió. No parecía enferma, a pesar de tener un tumor cerebral. Reía, hablaba... y eso estaba bien.
Zuko entró a la habitación de su paciente. En la habitación estaban una mujer sentada a los pies de la cama y un niño tumbado. Ambos le miraron cuando entró, aunque se presentó antes de que pudieran preguntar nada.
"Me llamo Zuko, y ayudaré en el caso de su hijo"
La mujer pareció sopesarlo unos momentos.
"Oh, está... está bien. ¿Tienen que hacerle alguna prueba ahora, doctor?" –preguntó, parecía algo... ¿intimidada? Zuko decidió relajarse un poco.
"No, de momento sólo he venido para ver cómo está" –dijo, revisando los papeles que le habían dado. Tumor renal, respondiendo muy positivamente al tratamiento. Parecía que se había detectado bastante pronto.
Una vez pasada la sorpresa inicial, el niño se atrevió a preguntar lo que llevaba pensando desde que Zuko entró.
"¿Qué tienes en la cara?" –preguntó con total naturalidad.
Zuko se quedó plantado en el sitio, reprimiendo con mucha fuerza de voluntad contestarle una grosería al niño. De lo que no se libró fue de una buena mirada de reproche por parte de su madre.
"¡Lee, por favor, no seas maleducado!" –le reprendió mirando de soslayo a Zuko-. "Perdone, es que... no sabe controlarse muy bien..."
"Una quemadura" –dijo de repente, como quien habla del tiempo.
Lee parecía muy intrigado.
"¿Cómo te la hiciste?"
"Lee, te estoy diciendo que no molestes al doctor..." –le repitió severamente, parecía que no veía a Zuko de mucha confianza.
"Un castigo por no portarme bien. Yo que tú le haría caso a tu madre" –contestó con toda serenidad, y cuando Lee iba a volver a preguntar parecía que lo pensó mejor. A Sela, su madre, no le parecía el mejor método para mantener los modales de su hijo, pero no dijo nada.
Justo en ese momento entró una enfermera en la habitación. Tenía el pelo castaño recogido en una trenza baja, y saludó a Lee con una gran sonrisa.
"¡Song! Esta mañana ha venido otra enfermera" –dijo Lee cruzándose de brazos y poniendo morros.
Song rió y sacó la lengua.
"Perdona, pero se me ha adelantado. Sabes que siempre intento ser yo quien viene a verte. A ver, estira el brazo que tengo que tomarte la tensión..." –le dijo, y Lee obedeció alegremente-. "De todos modos, la enfermera que ha venido me ha dicho que hoy has comido mejor. Eso está bien" –le dijo mientras le colocaba el aparato.
"Lee sabe que tiene que hacer un esfuerzo, ¿verdad, cielo?" –le dijo su madre dándole un beso en la frente.
En ese momento Zuko carraspeó molesto por ser ignorado . Song se giró sorprendida.
"Oh, lo siento... no sabía que estabais con el doctor" –dijo con una mueca de disculpa, y retiró los aparatos de la tensión una vez que hubo terminado-. "Bueno, todo perfecto. Espero que sigas comiendo así de bien, ya te veré por la noche, ¿vale?"
Lee asintió con una sonrisa de oreja a oreja. Song se dirigió a Zuko con la intención de tenderle la mano para presentarse, pero en cuanto Lee volvió a quedar "libre" Zuko se acercó a la cama dejándola bastante cortada. Song suspiró y salió de la habitación, despidiéndose con la mano de Lee.
Sokka volvió a pasar por la zona de cirugía una vez terminado su turno dispuesto a encontrar a Suki y darle una mejor impresión, aunque se dio cuenta demasiado tarde de que en realidad no sabía por dónde buscar. Sabía su nombre y especialidad, pero no sabía en qué zona estaba trabajando ni qué horarios tenía. Se plantó en medio de la entrada del pabellón, con una mano en la barbilla, dudando de si preguntar por ella o no, porque igual no le hacía mucha gracia.
Estuvo un rato observando a la gente que pasaba, sin verla. Cuando ya iba a desistir, notó una mano en el hombro. Se giró pensando que sería Katara, o Aang, pero sonrió al ver que era la misma Suki.
"¡Suki! Te estaba buscando"
"Ya me extrañaba que estuvieras observando el paisaje" –comentó con una media sonrisa.
"Oye, yo... no empezamos con muy buen pie, así que... ¿podríamos presentarnos otra vez? Como si ayer no nos hubiéramos visto" –dijo, con una mano en la nuca y algo nervioso.
Suki ensanchó la sonrisa. Realmente, a pesar de lo tonto de su primer encuentro, Sokka le había llamado la atención.
"Muy bien. Me llamo Suki, y soy residente de segundo año" –dijo tendiéndole la mano.
"Sokka, residente de primero" –dijo él a su vez, cerrando el apretón de manos.
"Bueno, pues ya está" –completó Suki, poniendo los brazos en jarras.
Sokka soltó una risilla nerviosa.
"Sí, bueno... sólo quería que supieras que no soy un estúpido"
Suki rió. No pensaba que lo fuera.
"Bueno, pues ya lo sé" –le dijo con una sonrisa, y ambos se quedaron en silencio durante unos momentos un tanto incómodos-. "En fin... ya... ya sabes dónde encontrarme, si alguna vez... quieres algo"
"Claro, claro... si alguna vez pasas por psiquiatría por... lo que sea, pues allí estoy yo"
"Bien..."
"Sí, bien... bueno, pues ya nos vemos" –dijo Sokka, como despedida.
"Nos vemos" –secundó Suki, y justo antes de que Sokka se alejara le dio un beso en la mejilla.
Notas finales: Ya se van viendo más personajes... y las cosas ni siquiera han empezado a liarse *muajaja*
Muchísimas gracias a Rashel_Shiru (He tenido en cuenta lo del lenguaje, aunque no se note TT^TT... en cuanto a las parejas, el fic acabará en Zutara y Soki seguro, aunque el Taang aún tengo que pensarlo U.U Por lo demás, muchas gracias =) Intento informarme bien sobre cómo van las cosas dentro del hospital...) y Lolipop91 (Yo la verdad me vicié a Anatomía de Gray a partir de la segunda temporada =P...Y muchas gracias por lo demas =)), espero que os haya gustado el capi ^^.
Música que inspiró este capítulo:
- Amish paradise – Weird Al Yancovic
- What's this? – versionada por Fall Out Boy (Soundtrack Pesadilla antes de Navidad)
- Kung Fu Fighting – Carl Douglas
- River Lullaby – Amy Grant (Soudntrack El príncipe de Egipto)
- (I wanna be) like other girls – versionada por Atomic Kitten (Soundtrack Mulan 2)
Los lyrics del principio son de Puede ser (El Canto del Loco con La Oreja de van Gogh)
