Disclaimer: Todos los personajes de Harry Potter pertenecen a JK Rowling, hasta que no se demuestre lo contrario.

Capitulo 2: El fin de una etapa

El calor arreciaba el día 27 de julio en la calle Privet Drive, a diferencia del resto del verano, que había sido relativamente templado. Se podía vislumbrar a la gente a través de las ventanas, y como intentaban cualquier medio para apaciguar el sofocante calor. Pero una de las ventanas se encontraba cerrada. Se trataba de una del número 4 de esa calle, en concreto del piso de arriba. En su interior se encontraba un chico de cabello negro azabache, delgado y con una curiosa cicatriz en la frente.

Harry Potter se encontraba tumbado en su cama, al igual que la mayoría del verano que llevaba en Privet Drive. Y eso tiempo lo había aprovechado para pensar. Pensar en todo lo que había pasado el curso anterior. Y habían pasado tantas cosas: la muerte de Dumbledore, el descubrimiento de los horcrux, su relación con Ginny… Y ahora se enfrentaba al reto más difícil de su vida: encontrar los horcux restantes, destruirlos y una vez destruidos enfrentarse a Voldemort. Nada mas de pensarlo se le hacia imposible.

Pero durante el verano también tuvo tiempo de pensar en otra de sus decisiones: no volver a Hogwarts. Y cada vez que lo pensaba, más claro se le hacía que era un error. Y era un error por el simple hecho de que jamás sería capaz de encontrar y destruir los horcrux sino completaba su formación mágica. Además ¿Qué mejor sitio para investigar sobre los posibles lugares en donde se encontrarían los horcrux que en la biblioteca de Hogwarts? A todas estas conclusiones le había ayudado una de las cartas que Hermione le había mandado.

Gracias a Dios, durante el verano Harry se había podido cartear mucho con sus amigos. En ese momento se levantó de la cama al ver en la ventana dos lechuzas. Abrió la ventana y las dejo entrar. Una de ellas era la que le traía el profeta. Le pago y se fue. La otra lechuza era la de Hermione. Cogió la carta que traía y le ofreció un poco de comida a la lechuza. Después de comer esta se fue. Harry abrió el periódico y observo los titulares, nada interesante. Durante los últimos días el periódico no había tenido información importante, aunque Harry esperaba que en cualquier momento saltara la noticia de un ataque de Voldemort. Lo dejo encima de su mesa y cogió la carta de Hermione:

Harry:

Ya he llegado al cuartel de la orden. Aquí ya están todos los Weasleys y algunos miembros de la orden. Estamos planeando tu recogida, Harry. El día 30 te iremos a recoger por la mañana. Iremos con una escolta de miembros de la orden. Un día antes te mandaremos una carta con todos los detalles. Después de recogerte estaremos dos días en el cuartel y después nos iremos a la madriguera a preparar la boda de Bill y Fleur, a la que, por supuesto, estamos invitados.

Aquí mientras intentare buscar algo más sobre lo que andamos buscando. De momento no he encontrado nada pero tengo la esperanza de encontrar algo en unos libros que he descubierto. Espero que puedas aguantar unos días más con tus tíos Ya pronto estarás aquí con nosotros.

Recuerdos de los Weasley (en especial de Ginny y Ron) y de Lupin que esta aquí.

Besos, Hermione

Pd:¿has pensado lo que te dije sobre volver a Hogwarts?

Harry se levantó de la cama y cogió un bolígrafo. Se dirigió hacia un calendario que tenía colgado en la pared y tacho el día 27. Solo dos días. Solo dos días para salir por fin de la casa de los Dursleys. Aprovecho que ya estaba levantado y se sentó en su escritorio a escribirle una carta a Hermione.

Hermione

Por aquí todo sigue igual, esperando los días para salir. No hay ninguna novedad interesante. Espero que vosotros estéis muy bien y que tengáis suerte en vuestras investigaciones. Recuerdos para todos lo Weasleys y para Lupin.

Besos, Harry

Pd: Si he pensado en eso Hermione, y estoy de acuerdo contigo pero mejor lo hablamos cuando llegue.

Terminó de escribir la carta y se la dio a Hedwig. Una vez que salió por la ventana, Harry se volvió a echar en la cama, esperando que su tía lo llamara para comer.

Pensó en Dumbledore. ¿Qué harían sin el ahora? El era el que lo sabía todo sobre los horcrux y sin su ayuda les costaría mucho más. Además Hogwarts sin el no será lo mismo. En los últimos tiempos, Dumbledore se había convertido en un mentor para el, una persona en la que confiar. Lo iba a echar mucho de menos. Recordó las aventuras vividas el año pasado, las clases que habian tenido, en las que habia visto algunos recuerdos en el pensadero de Dumbledore, la ultima aventura que habían tenido en busca del guardapelo de Slytherin (que Harry apretaba en la mano con fuerza), y el asesinato de Dumbledore por parte de Snape. Se juro a si mismo que vengaría la muerte de Dumbledore.

Oyó un toque en la puerta. Ya era la hora de comer. Últimamente, su tía Petunia no se dignaba a dirigirle la palabra ni siquiera para avisarle de algo.

Los dos días pasaron rápido, y, para alegría de Harry, ya era la noche del 29. Se encontraba despierto, esperando a que dieran las 12 para que fuera su cumpleaños.

-3, 2, 1… Feliz cumpleaños Harry- se dijo a si mismo en voz baja.

Por fin era mayor de edad. Por fin podría hacer magia sin tener que ser reprendido por el ministerio. Y, sobre todo, por fin se podría ir de la casa de los Dursley.

Unos minutos después de que dieran las doce unas cuantas lechuzas se aproximaron a la ventana. Abrió la ventana lo mas silenciosamente que pudo para no despertar a los Dursley y les dejó pasar. Dejaron los regalos que le traían y se fueron.

El primero que escogió era un paquete con forma de libro, que venia con una tarjeta que ponía: "para que practiques ahora que puedes, Hermione" Era un libro, en concreto los hechizos mas útiles y como realizarlos. Hermione siempre tan practica.

El regalo de los Weasley era bastante grande. Al abrirlos vio que eran varias cosas. Lo primero que abrió era un surtido de productos de los hermanos de Ron, después Ron le regalo un lote de productos para el cuidado de lechuzas y Ginny un jersey echo a mano. La verdad es que durante todo este tiempo tampoco había podido conseguir no pensar en Ginny, pero cada vez que lo hacia sabia que había tomado la decisión correcta. No querría ponerla en peligro por nada en el mundo. La apreciaba demasiado como para permitir que le hicieran daño. Pero también sabia que una vez que llegara a la Madriguera tendría que tener una charla con ella sobre su situación.

El resto de los regalos fueron muy variados: Hagrid le había regalado unos caramelos, de aspecto bastante sospechoso, Luna le había regalado un libro Criaturas extrañas y donde encontrarlas, del que leyó las primeras paginas y no fue capaz de reconocer ninguna criatura que hubiera oído en su vida, ni ninguna que probablemente existiera, y por último Lupin y Tonks le habían regalado un juego nuevo de plumas.

Por ultimo vio un sobre encima de la cama. Lo abrió y pudo ver la letra de Moody

Como ya te ha contado Granger, por la mañana te iremos a recoger. Nosotros iremos por la red flu, así que tendrás que avisar a tus tíos de que quiten lo que haya en la chimenea. El plan será el siguiente: como no queremos que los mortífagos nos pueden descubrir iremos por medios de transporte muggles, primero en coche hasta la estación de metro en donde cogeremos el metro y ya después hasta el cuartel. El coche que utilizaremos será el de tu tío, y si por casualidad no aceptara el llevarnos, recuérdale que ya puedes hacer magia Potter. A las 11 estaremos allí así que tenlo todo preparado.

Moody

Pd: Las personas que te traerán serán Lupin, Tonks y Kingsley.

Después de leer la carta de Moody, Harry se puso a ordenar todo lo que tenía porque sabía que tendría una mañana larga convenciendo a los Dursley. Mientras que estaba ordenando, otra lechuza entró en su habitación y le dejó un sobre. Harry lo cogió y observó que tenía el sello del ministerio.

Estimado señor Potter:

El día 15 de agosto se procederá en el ministerio a la lectura del testamento de Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore, al que usted asistirá como uno de los herederos. La lectura se llevara a cabo en la sala del Wizengamot, ante la presencia de todos los herederos. Además le recordamos que una vez llegado a la mayoría de edad, usted podrá realizar magia, pero sin que le vean los muggles, lo que incumpliría el estatuto del secreto de magos.

Atte. Minerva Jones, Jefa del departamento de interior del Ministerio de Magia.

El recuerdo de Dumbledore volvió a la mente de Harry, y este no pudo evitar que una lágrima rebelde escapara de sus ojos. Me va a costar mucho ir a la lectura del testamento, pensaba Harry, mientras cerraba sus ojos y el sueño le vencía.

Por la mañana al despertarse se fue directo a la cocina, en donde ya estaban sus tíos y su primo desayunando, y fue a hablar con tía Petunia, que se encontraba fregando los platos.

-¿Qué quieres, chico?- le espeto su tía, que no estaba acostumbrada a que se acercara su sobrino de esa manera a ella.

-Verás tía Petunia, hoy es mi cumpleaños- dijo Harry tranquilamente

-¿Qué pretendes, que te felicite?

-No, desde luego que no, si no lo has hecho nunca no hay ningún motivo para que lo hagas ahora. Pero sin embargo hoy es especial, porque en mi mundo al cumplir los diecisiete años ya soy mayor de edad. Lo que significa que ya no me volveréis a ver nunca mas, una vez que me vaya- Harry le explicaba a su "familia" como si fueran algo retrasados (cosa de la que, probablemente, Vernon y Dudley no estaban muy alejados)

La cara de Vernon se ilumino de alegría y trago lo más rápido que pudo para poder hablar:

-¿Y a qué estas esperando para irte ya de aquí, dejarnos tranquilos e irte con tu gente de la que nunca debiste de separarte?- respondió Vernon.

-Las cosas no son tan fáciles, tío- respondió Harry con voz dura a su tío- Hoy me van a venir a recoger y espero que por una vez colaboréis.

-Ah no, chico, esta vez no vamos a picar. La última vez que vinieron tus "amiguitos", la casa acabó destruida.

-Veo que no me has entendido, Vernon. Ser mayor de edad no solo hace que me vaya de esta casa, sino que también pueda hacer magia fuera del colegio. Y no me gustaría que por que no colaborarais tuviera que usarla- Harry sabía que se había pasado con su tío pero no quería perder mas tiempo.

La cara de Vernon Dursley, usualmente de tono rojizo, se torno pálida al oír las palabras de su sobrino. No tenía otra opción que aceptar.

-¿Qué quieres que hagamos?- dijo Vernon con la voz temblorosa y aceptando a regañadientes.

-Solo son dos cosas. Tendréis que quitar las cosas de la chimenea y llevarnos cuando vengan a recogernos a la estación de metro y te prometo que os dejare en paz, si es lo que queréis.

-Si hago eso ¿te iras y nos dejaras?

-Te lo juro

En pocos minutos, Vernon había quitado todas las cosas de la chimenea. Harry había subido a su habitación a terminar de guardar todas sus cosas. Echó un último vistazo a su habitación antes de bajar. No la echaría de menos, desde luego que no. Porque ahora se iba a su verdadero hogar, el mundo mágico, y, además, tenia demasiados malos recuerdos en esa casa como para poder recordarla con cariño.

Cuando Harry bajo con el baúl (a Hedwig la había mandado volando a Grimmauld Place y le había dicho que se quedara allí) su tío ya estaba esperando en el sofá. Su tía Petunia se encontraba en la cocina y no había rastro de su primo, probablemente encerrado en su habitación con miedo de que alguna de las personas que iba a venir le hiciera algo. Y si no, estaría pegando a niños indefensos en el parque. Casi que Harry prefería que fuera la primera opción. Harry se sentó en el sofá, a la espera de que llegaran a recogerlo. Solo faltaban cinco minutos. Su tío tenía un aspecto nervioso y no paraba de mover la mano. Los cinco minutos se le hicieron eternos.

Justo en el momento en que el reloj indicaba las 11, empezaron a llegar por la chimenea. El primero en llegar fue Lupin, que tenia el mismo aspecto de siempre, pero parecía un poco mas sano, como si hubiera podido comer algo decente durante una temporada.

-Harry, que alegría verte. Felicidades- se acercó a Harry y le dio un abrazo- Buenos días señor Dursley.

La única respuesta que salió de la boca de Vernon fue un gruñido.

La siguiente en llegar fue Tonks. Llevaba el pelo de color castaño (lo mas discreto que se lo había podido poner para no llamar la atención de los muggles) y una camiseta de las brujas de Macbeth. Se limpió un poco y fue a saludar a Harry y al igual que Lupin le felicitó por su cumpleaños. Intentó saludar al señor Dursley pero respondió lo mismo que a Lupin.

Por ultimo llegó Kingsley, que hizo su entrada majestuosamente por la chimenea y ni saludo al tío de Harry al llegar

-Bien ya estamos todos. Harry ¿lo tienes todo preparado?- Harry asintió- Bien señor Dursley, supongo que su sobrino ya le habrá comentado todo. Bien vámonos.

Antes de recoger sus cosas, Harry se acerco a la cocina, en donde se encontraba Petunia.

-Bueno tía Petunia me voy. Dale recuerdos de mi parte a Dudley cuando salgo de su cuarto- la voz de Harry expresaba que, aunque no le debería de dar pena despedirse de su tía, en el fondo si se apenaba un poco- Adiós, tía Petunia.

Petunia tardo en reaccionar pero dijo en voz baja- Adiós Harry. Cuídate.Y feliz cumpleaños

Harry no pudo evitar una sonrisa al volverse al pensar que su tía le había pedido que se cuidara e incluso le había deseado un feliz cumpleaños. Al final resulta que tampoco era tan mala.

Cogió sus cosas y se dirigió a la salida, acompañado de su tío, Lupin, Tonks y Kingsley. Antes de salir por la puerta, Harry echó una última mirada a la que había sido su casa durante diecisiete años. Se giró y salió de la casa. Se había acabado una etapa para Harry. Y ahora le esperaba su verdadera realidad.