Disclaimer: Shingeki no kyojin/Attack on titan no me pertenecen. Son propiedad de Hajime Isayama.
Advertencias: Vocabulario explícito. Mención de sexo. Leves temas religiosos.
Nota de la autora:
¡Nuevamente este fic está dedicado a Cotota!
¡Desde aquí te manda un beso enorme y también un abrazo!
¡Finalmente, actualización! Seeeeeeeeeeee
Ojala les guste, aquí cuenta más o menos el pasado con respecto a Eren y a Levi. Este capítulo se mantiene únicamente en presentar a los personajes por completo.
Una aclaración.
Olvide comentarlo en el principio, pero me gustarían que buscaran la música de la película del Jorobado de Notre dame mientras leen el capítulo. No sé. Yo lo hago cuando lo escribo y eso le da cierto realismo.
En este caso la canción sería la de: Topsy Turvy
Aunque claro que esta no empieza hasta casi finales del capítulo, pero ojala la escuchen ^^
Como sea, disfruten el capítulo, esta medio tranquilo.
Nos leemos abajo.
"Los que padecéis porque amáis: amad más todavía;
morir de amor es vivir.
-Víctor Hugo
El aguacero que cayó en la ciudad fue magistralmente fuerte. No había persona a la vista que pudiera atreverse a entrar en la tormenta sin perderse o empaparse.
Les daba una excelente ventaja en la situación.
En esos momentos, los candelabros colgados a cada lado del establo eran su única luz en la oscuridad. Una bella oscuridad.
Nunca le gustó ser visto desnudo ni verse desnudo. Se le hacía tan enfermizo. E impuro.
Por eso no le gustaba hacer el amor con luz más de la necesaria.
— ¿Mi señor?
Y sin embargo, no entendía porque siempre terminaba cediendo a los caprichos de ese niño.
Un niño.
Otro pecado que añadir a la lista.
— ¿No para de culparse?
Tampoco entendía como un niño al que bien podía doblarle la edad podía leerlo tan fácilmente. Como rayos permitía algo así.
—Tápate—le ordenó duramente.
Lejos de amedrentarse, simplemente sonrió con ternura, antes de dejar que la ligera sabana que le cabría los hombros resbalara para sentarse cómodamente a su lado.
"No tiene pudor. Típico de un gitano" pensó.
Se levantó como pudo, poniéndose la camisa y el pantalón únicamente, escuchando los rayos cayendo del cielo, furiosos.
Tal vez había provocado Su furia.
Con total calma, tomó su crucifijo que ya hacia colgado alrededor de su cuello, observándolo. Luego lo besó, cerrando los ojos.
—…Ave María Purísima—
—Sin pecado concebida… (1)
Se giró a verlo, sorprendido. En esos momentos, no estaba sonriendo, lo miraba con la intensidad de su mirada verdosa, como un animal acechándolo en la oscuridad.
—…Algunos gitanos leemos también…
Las palabras habían sido soltadas casi con veneno. Estaba enojado. Lo vio arrebujarse contra las sabanas, dándole la espalda, dejando a la vista su espalda desnuda, seguido de un trasero bien creado.
Tragó saliva al ver como su esencia se deslizaba de en medio de sus glúteos. Sin poder evitarlo su hombría dio un tirón.
Como un imán atraído por el metal, comenzó a acercarse a él, hasta recostarse a su lado, pasando una mano por su cuerpo, apenas rozándolo, provocándole. Le dio la vuelta poco a poco, quedándose frente a frente, tomándolo del mentón, inclinándose para besarlo.
Una mano en su pecho lo detuvo.
—… ¿Dios le perdonará este pecado?
Lo decía figuradamente, porque aquel chiquillo varias veces había pasado por alto Su autoridad como para darse reversa ahora.
Pero entendía que era lo que quería decir. Qué tan lejos estaba dispuesto a llegar si seguían con esto.
También se preguntó a sí mismo que pasaba. Era como sí un demonio le diera la elección de regresar, de alejarse y huir de él antes de que lo devorara por completo.
La razón más lógica estaba frente a él. Porque tenía que permanecer en la fe antes que en cualquier deseo vano y pasajero del mundo.
Eso pensó, hasta que sus ojos chocaron con los de ese niño. Tan resplandecientes, llenos de vida, envolventes y envidiables. Tan bello. Tan perfecto para ser una maldición eterna.
Con calma, se deshizo de su crucifijo, pasándolo por su cabeza y dejándolo caer en algún lugar del establo. Estiro su mano y tomo su mejilla con cuidado.
— ¿Los tuyos te dejaran ir?
También entendió que quería decir. No era la primera vez que se lo preguntaba a sí mismo, siendo gitano, había sido educado con el valor de la "familia". Dejarlos sería lo mismo que darles un puñal por la espalda. Pero la decisión la había tomado desde hace tiempo. Con un ligero cabeceo, le dio su respuesta, esperando ansioso la suya.
Con calma se inclinó de nuevo y esta vez atrapó sus labios en un beso abrasador, jadeante de anhelo.
El chiquillo se dejó hacer, tumbándose de nuevo, dejando que la lujuria se apoderaran de él.
Porque para Levi era una maravillosa condena.
.
Habían corrido sin detenerse entre las callejuelas de la ciudad de París por varios minutos, tratando de ser lo más escurridizos posibles. Se habían topado con otros tres guardias y ninguno se comportó indiferente con ellos.
Eren se había sentido furioso por no ser capaz de afrontarlos por sí mismo y furioso porque ahora comprendía la preocupación de Hanji.
Los estaban cazando.
Y bajo esa extraña sensación de frustración que lo embargaba le quedaba un resquicio de duda.
Duda porque un hombre completamente desconocido lo había ayudado. Uno, que además, se notaba noble.
Por su físico había mucha gente que se sentía atraída hacia a él, buscando un contacto más íntimo. Y para qué negarlo, Eren lo sabía y lo usaba en varias ocasiones para ganarse el pan aunque el contacto nunca iba más allá.
Sin embargo solo era eso. Algo bonito e inalcanzable que todos querían tocar, pero nadie se sentía con el valor para defender a un gitano. Nadie se rebajaría al menos a ser visto con alguien de "su clase". Sobre todo…
—No pueden vernos juntos…
Eren se frenó de golpe y cayó de bruces al suelo, raspándose una mejilla por la fricción con el suelo. El sombrero cayo de sus manos y algunas monedas salieron volando a su alrededor. Mikasa se frenó también y se acercó, rodeándolo como si preguntará si estaba bien.
Algunas personas que estaban cerca soltaban bufidos de burla ante esto, Mikasa les lanzó jadeos de amenaza. Eren simplemente trató de ignorarlas, más que nada porque no tenía cabeza para pensar en su propia humillación. El pequeño recuerdo en su mente fue suficiente para apagarle el coraje que había acumulado con la pelea.
Así que no sabe si quiere llorar por la punzada que esa memoria le trajo o porque simplemente su día parecía ir de mal en peor. Simplemente empezó a recoger las monedas con la vista gacha, tratando de ignorar a la gente que pasa a su lado con miradas burlonas.
— ¿Día difícil?
Levantó la mirada, sorprendido. Reiner, vestido con su natural pantalón negro holgado, su camisa abierta azul marino y su paño azul cubriéndole el cabello rubio, le extendía una de sus manos.
Eren le sonrió de vuelta, agradecido, antes de tomar su mano y ponerse de pie.
—Gracias…
— ¿No se supone que no debías meterte en problemas?
Eren dio un respingo de sorpresa y de inmediato dio una sonrisa nerviosa.
—Q-Que dices…No…No estoy…
—Vi el espectáculo que diste a lo lejos…—le cortó de inmediato, para luego dar un largo suspiro—Debiste dejar el dinero y huir.
Eren abrazó el sombrero con más fuerza, frunciendo el ceño.
—No podía dejar que se lo llevaran.
—Eren…
— ¡No solo es mi comida, Reiner!—exclamó, molesto—También es la de Hanji, la de Connie, la de Jean.
Reiner no contestó nada, solo suspiró y comenzó a caminar a su lado.
—Solo se más cuidadoso. El alimento de un par de días no vale tu vida.—hizo una pausa—Además, Hanji ya nos amenazó para cuidar el trasero de su sobrino adorado.
— ¿¡Enserio?!
Reiner no lo miró, solo sonrió de medio lado. Ambos se desviaron de las calles y empezaron a atravesar los campos casi vacíos para cortar camino.
—Tal vez…
—Ya no soy un niño—murmuró—No sé porque se preocupa.
—No necesitas ser un niño para que nos preocupemos. Eres de la familia, eso es todo. Eso y que tienes la excelente habilidad de atraer los problemas.
—Pero incluso sí me meto en problemas, siempre me las arreglo solo.
—No en todos-le dijo suavemente.
— ¿Ah, no?—Eren no pudo evitar una sonrisa burlona.
Reiner se paró en seco, mirándolo fijamente. Eren tuvo que detenerse para voltear a verlo al notar que se había quedado unos pasos atrás. Lo miro sin comprender.
— ¿Qué?
Reiner lo miro directamente a los ojos.
—Eren—le llamó, seriamente— ¿Cuándo piensas tirar ese crucifijo?
El viento soplo fuerte e hizo mecer los trigos dorados del campo. Eren lo observó, sin poder ocultar su sorpresa. Sin poder evitar lo que esa confesión le hizo a sus inestables emociones.
— ¿Cómo…?
—Todos saben que lo escondes en tu pierna y que te lo quitas antes de dormir.
— ¿"Todos"?-preguntó, preocupado.
— ¿Para ser específicos? Armin, Jean y yo.
En ese momento, Mikasa dio un berrido.
—Claro, y también Mikasa.
Eren bajó la mirada, abatido.
—…Hanji… ¿Lo sabe?
—No—sinceró—Es solo entre nosotros.
Eren hizo otra pausa, intentando controlar el remolino de emociones que se habían asentado en su pecho.
—…Lo saben desde hace tiempo… ¿verdad?—no dejó a Reiner responder—¿Por qué no dijeron nada…?
Reiner guardó silencio un momento antes de abrir la boca de nuevo.
—Sabíamos que estabas mal—explicó con calma—Y también sabíamos que necesitabas asimilar solo tu situación. Pero creo que ya es tiempo…
— ¿De qué? ¿De qué lo olvide? ¿De que deje el pasado atrás y trate de ignorar el hecho de que me dejó de la noche a la mañana sin razón aparente?—Eren no pudo evitar la risa amarga que brotó de sus labios al momento que apretaba el sombrero contra su pecho— ¿Crees que eres el primero que me lo dices? ¿Crees que no lo he intentado ya?
Eren se cubrió los ojos con una mano, para evitar que las lágrimas fluyeran de sus ojos. No quería verse débil, no le gustaba verse débil. Pero no pudo contener el jadeo de desesperación contenido en su boca.
En todo ese tiempo se había propuesto ocultar lo que había pasado con ese hombre. Todo en vano, porque incluso si fingía que todo estaba bien, sentía que por dentro se derrumbaba solo de pensar en él. La única persona que tenía conocimiento de lo que había pasado, además de él, era Armin, quién lo encontró en posición fetal, helado, aquella mañana.
Prometió no decir nada, pero sus mismas acciones habían delatado lo que había pasado. Lo único que agradecía era que Hanji no se hubiera enterado de lo que le habían hecho. Porque su tía podía ser la mujer más inteligente y sensata, pero –al igual que Eren-sus impulsos valían más en contadas ocasiones.
Eren sintió como Mikasa se le tallaba con cariño en sus piernas. Él no pudo devolverle la caricia.
—…Nunca dije que lo olvidaras…
La voz de Reiner trajo a Eren de vuelta a la realidad.
—Pero, Eren… ¿Enserio crees que te mereces esto?
Reiner no pudo evitar mirarlo duramente. No solo por el hecho de que Eren sufría, sino porque en ese mismo contexto estaba arrastrando a los demás. Estaban preocupados por él y la angustia de que nunca lo superara estaba creciendo. Sí Eren no cerraba ese ciclo pronto, los demás comenzarían a sospechar porque el chico gitano más guapo y sexy de París no había tenido ninguna relación certera aun.
—Ese hombre no es el primer ni el último pretendiente que tendrás…
—Claro…Porque soy "bonito", ¿verdad?
—…Porque eres la mejor persona que conozco.—sinceró—Es cierto que a veces eres un dolor en el culo. Pero el hecho de que te hayas entregado sin dudar me da a entender que quien sea el afortunado que te tenga, debe ser un maldito o con mucha suerte o un buen hombre.
—…No se trata de eso. No sé cómo voy a seguir después de…
—Te la pasas diciendo que no vas a rendirte, que aunque falles siempre seguirás intentando—Reiner suspiró—Enserio, hombre. Necesitas renovar tus ideas…En el amor es lo mismo…Pero pienso que simplemente no has querido dejarlo ir.
Eren sonrió tristemente. Luego se sentó, admirando el cielo de donde el sol ya estaba por llegar a su máximo punto.
—Soy un idiota, ¿verdad?
—Solo un poco.—Reiner le imitó, sentándose a su lado—Solo digo, que no vale la pena sufrir a estas alturas…
Eren lo miro, analizándolo. Reiner no pudo evitar sobrecogerse ante su mirada intensa.
— ¿Qué?
—…Es solo que hace mucho escuché rumores…De ti y…
—Ah—asintió—Son ciertos.
Eren se secó las ultimas lágrimas con el dorso de su mano.
—Debió ser difícil…Tú la amabas…
—Claro—confirmo, con una sonrisa nostálgica—Pero Annie fue la que decidió, así que eso me quita la culpa.
—Supe que fuiste a su boda, a escondidas.
—Lo hice—Reiner cerró los ojos un momento, como si recordara el pasado—Se veía tan malditamente feliz…Aunque sé que en el fondo se sentía jodida.
— ¿Has sabido algo de ella?
—No, pero es una mujer de alta sociedad. Sí algo hubiera pasado la voz ya hubiera corrido la voz.
—Te preocupas por ella, a pesar de que te hizo daño.
—Es natural, ¿no?—le preguntó sin esperar respuesta—Nunca pude olvidarla por completo. Pero en lugar de sentarme a sufrir decidí rescatar los momentos felices que me dio.
—Es una bella forma de verlo—Eren miro al horizonte— ¿Bertholdt lo sabe?
—Sí y lo respeta—se sentó a su lado—Sabes, soy feliz con él. Y no sería así de feliz sí hubiera huido con Annie.
Hubo una pausa.
—…Lo que trato de decir, Eren, es que la persona llegará. Y lo hace lo más rápido que puede (2)
Y Eren, por primera vez, sonrió. Lleno de un alivio y una felicidad sana. Como sí la charla con Reiner le hubiera quitado un peso de encima, aun si no hubiera tomado una decisión. Hablar de lo que había sufrido le había ayudado a desahogarse un poco.
—Gracias.
Reiner le regaló una palmada varonil en la espalda.
—Dale las gracias a Armin—recomendó—Fue él quien me pidió que hablara contigo. Creo que pensó que te ayudaría más…Con eso de la empatía…
—Tuvo razón. Lo haré cuando regresemos.
Mikasa dio otro berrido, en señal de aceptación. Eren le acarició ligeramente.
— ¿Harás tu show hoy?
—Lo haré. Me hará bien.
— ¿Incluso sí te encuentras con él?
—No empezaré un cambio si no lo hago ahora, ¿no?
Reiner no pudo hacer más que darle la razón. Siempre le había sorprendido que Eren podía ser una persona determinada, así que debía usar eso a su favor para empezar a amar de nuevo. Por alguien que lo amara de igual forma.
Eren simplemente, pensó, que el mundo había dado un giro diferente ahora. Se sentía amado. Y no por nadie más. Sino por sí mismo.
—¡Ereeeeeeeen!
El gritó afónico de Sasha los tomó desprevenidos. Venía hecha un mar de lágrimas, sin los instrumentos, detrás de ella iba Connie.
—Sasha…—le saludó Eren.
Ella se abalanzó sobre él, abrazándolo con fuerza.
— ¡Lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento, lo siento!—gritó ella, sollozante.
—O-Oye…
—¡No quería dejarte solo! ¡Pensé que ibas detrás de mí pero cuando voltee no estabas!
—Solo a ti se te olvida tu compañero, Sasha—le reprendió Connie.
—Está bien, está bien. No pasó nada.
— ¡Lo sientooooo…!-continuó con su llanto.
.
Farlan guiaba al Comandante a través de las mazmorras solitarias y oscuras bajo tierra. Llevaba una antorcha y se mantenía mirando el suelo donde pisaba. No había más que sonidos de goteras y de vez en cuando uno que otro gemido. Era una escena tétrica.
El Comandante se mantenía completamente firme y estoico, como sí no le afectara nada, aunque de un modo diferente a Levi.
Farlan se paró al final de un pasillo, parándose frente a una puerta de madera gastada.
—El Juez Levi Ackerman le espera del otro lado-le indicó.
Irvin solo asintió y paso por la puerta cuando Farlan la abrió. Entro con calma por otro pasillo más corto peor aún más atemorizante sí era posible, sobre todo con los sonidos al fondo, los cuales eran latigazos rasgando el aire y gemidos de dolor.
Irvin entró en dicho lugar, notando a un hombre con una sotana oscura y un sombrero negro en la cabeza. Era bajo, mucho más bajo pero no menos dominante. Y tal como había escuchado, su apariencia ordenaba respeto aun con su complexión delgada. Irvin no tuvo que ser un genio para saber que él era el temible Juez Levi A.
No tardo mucho para ser notado por el mismo, el cual dejó de hablar con un verdugo.
—Ah—exclamó al verlo—Debe ser el Comandante Irvin que vuelve de las guerras.
Irvin adoptó una postura militar de inmediato.
—Listo y a sus órdenes, señor.
—El Mayor Reiss me envió una excelente referencia de usted. Un hombre confiable, leal y fuerte, según sus palabras-Levi hizo un ademan, con un suspiro-Yo no me tomo las palabras a la ligera, así que espero algo más que un "buen" soldado aquí.
—Y lo tendrá, señor. Lo garantizo.
En ese momento se escuchó un latigazo y un grito de dolor al fondo de una mazmorra.
—Sí…Mi último Comandante fue una jodida decepción. Ahora mismo no debe pasarlo muy bien…
Dicho esto comenzó a caminar por otro pasillo. Irvin no contestó, simplemente caminó detrás de él, en silencio.
El Juez empezó a indicarle cuál sería su tarea dentro de la Guardia Real y de cómo serviría a la comunidad. Caminando por los largos pasillos del Palacio de Justicia. Irvin grabó cada detalle y palabra en su memoria, sin titubear.
El juez y él caminaron incluso por las terrazas bien construidas y fortificadas del Palacio. Irvin no pudo evitar apreciar la vista de París, dedicándole una mirada de brillo al notar que no había cambiado mucho en el tiempo que se había ido. Se le hacía tan nostálgico.
De repente, el sonido de música y tambores le llamó la atención y no fue el único.
— ¿Ha presenciado un festival, Comandante?
—No recientemente, señor.
—Lo envidio—admitió con un trago amargo—El Festival de los Bufones está cerca. Supongo que ha escuchado hablar de él.
—Nunca he presenciado uno en mi vida-admitió.
—Pero sabrá de los gitanos, ¿no?
Irvin no pudo hacer más que guardar silencio, al saber que responder ante esa respuesta tan poco convencional. Levi pareció aprovechar ese momento para explicarse.
—Los gitanos son los encargados del Festival.—explicó con calma—Y como sabrá, ellos solo levantan los bajos instintos de la gente con sus costumbres paganas.
Irvin guardó silencio, recordando el incidente en la mañana. Recordando aquel joven que literalmente no había hecho nada y que había sido asediado sin justificación alguna.
— ¿Los gitanos son perseguidos?
—Sí—asintió Levi—Durante toda mi vida me he encargado de capturar a los gitanos. Uno por uno. Y pese a todo mi éxito, se han multiplicado…
—Entonces, ¿Me llamaron para capturar quiromantes y adivinas?
—La verdadera guerra, capitán, ante sus ojos yace—comentó—Un hombre que influencia a otro a seguir leyes no establecidas puede ser un próximo asesino, ladrón…
—Y el Festival de los Bufones es el único en el que no pueden ser arrestados, ¿Me equivoco?
Levi ladeó una sonrisa torcida.
—Usted me agrada, Comandante.
Levi se dirigió a otro soldado.
—Muéstrale al Comandante su tropa. Salimos en un par de horas. Tenemos que mantener el control sobre ellos. Aun siendo su día no tienen derecho a alterar el orden.
Fue lo último que dijo antes de que saliera de su vista. Irvin suspiró. Había entendido que el Juez tenía ideas extremistas y métodos poco ortodoxos para cumplir la ley a su manera. Sus métodos eran eficaces para la población en general, había traído cierto orden y paz en las personas honestas.
Sin embargo, ahora entendía porque era repudiado y temido por los gitanos. Porque no los veía como personas. No como personas con derechos, al menos.
Irvin se preguntó una vez más que hacía allí, satisfaciendo el ego de hombre y sus ideas anarquistas.
—Comandante—le llamó el soldado, desde la puerta.
Irvin camino hacia él, siguiéndolo, pensando, que tal vez no había sido buena idea acatar la orden de volver.
Volver para castigar inocentes.
.
Farlan había trabajado toda la mañana de aquel día. Los papeles y preparativos legales con respecto al movimiento del Festival eran notorios y pesados.
La Catedral había sido su refugio para descanso. Era solitaria y callada y era como sí pudiera ver todo desde lo alto. Sentía que estaba en el mundo de forma invisible pero certera. Le agradaba eso.
El padre Zackly le había cedido el paso al saberle un hombre bueno y de valores, que usaría la iglesia como inspiración y no con otro propósito mundano, incluso permitiéndole quedarse a dormir en el campanario cuando quisiera. Sin embargo, hacía tiempo que su musa parecía haberlo abandonado.
No había podido escribir absolutamente nada y eso lo tenía frustrado. Pensó que era la presión de tener al Juez sobre de él todo el día o por las Fechas de festividad. Pero aun en sus momentos libres de estrés no conseguía inspirarse.
Suspiró, una vez más.
Desde que había llegado a casa de Levi, su vida emocional se había ido en picada. Sobre todo porque Levi no era diferente al Juez Levi A. No lo odiaba, pero tampoco le tenía gran aprecio.
—Vaya, vaya, así que el gran filósofo llegó…
Farlan no se sorprendió al escuchar la voz de Ymir, su "compañero" de cuarto, por así decirlo. Un gitano fugitivo, como las otras dos que estaban con ellos.
—No lo molestes, Ymir—le regañó Christa, suavemente.
—¿Ah? Sí, claro, como sí me hiciera mucho caso…
Farlan no pudo hacer otra cosa más que sonreír, ante la batalla campal que estaban llevando a cabo esos dos. (3)
— ¿Qué escribes?
La más revoltosa de todas, Isabel, le arrebato la libreta de sus manos y de inmediato corrió para evitar que se la quitara. Sabía cuánto odiaba eso, que leyera las cosas cuando no había terminado. Sin embargo, esta vez se mantuvo calmo.
— ¿EH? ¡No escribiste nada!
Farlan suspiró.
—Sí…desde hace tiempo que no lo hago, gracias por notarlo—acto seguido entro al enorme edificio sin mirarlos.
— ¡Farlan…!-intentó llamarle Christa.
— ¿Uhm? ¿Estará enfermo?—preguntó Isabel de forma insegura.
—¡JA! ¡Claro! Sí después de seis meses de escucharlas a las dos no lo ha enfermado, nada lo hará…
—Pero… Farlan nunca ha dejado de escribir…—aclaró Christa, intranquila.
— ¿Sí? No entiendo de qué vale escribir experiencias que no puedes experimentar…—un paloma se paró en el hombro de Ymir— ¡Malditos, pajarracos!—gritó rudamente, alejándola.
Ymir entró por donde lo había hecho Farlan antes, siguiéndolo hasta su pequeño escritorio, donde se había desplomado de forma ausente. Con calma, Ymir le dio un varonil golpe en la espalda.
—Oye, ya suelta, dinos que te pasa.
Farlan suspiró.
—Solo… no puedo escribir. Ya está.
— ¿Es eso? ¿No te has preguntado por qué?
—Claro que sí…Pero no consigo una respuesta lógica.
—Tal vez ya te aburriste de París.
Farlan no quería darle la razón. Amaba París. Pero increíblemente le parecía más tedioso y oscuro últimamente.
—Tal vez…
—Necesitas cambiar de aires, trigo seco—le animó sin mirarlo—Quizás es momento de que te largues a otro lado.
— ¿Enserio?
—Sí…Vete a otro lado. Visita otros lugares, ciudades, continentes…Lárgate a china…Que sé yo, pero solo vete.
—Lo que Ymir quiere decir—aclaró Christa, acercándose—Es que no tiene caso quedarse aquí si no te sientes cómodo. Tal vez es lo que tú "musa" trata de decirte… ¿Verdad, Isabel?
Isabel tardó un poco en contestar. Cosa rara en ella, porque siempre solía ser la más animada en la conversación, casi nunca paraba de hablar. Pero estaba vez su rostro demostraba una ligera ansiedad e Ymir no tardó en notarlo.
—Bueno…sí es lo que quieres. Sí, claro que sí…—le animó ella, dándole una sonrisa fingida.
Farlan medio sonrió.
—Les agradezco sus bellas palabras. Sobre todo a ti, Ymir…
—Púdrete.
—Pero creo que olvidan un importante detalle.
-¿Cuál?
—…Mi tío Levi…
Todos guardaron silencio ante la mención del hombre, tanto como porque su nombre no era bien recibido entre los gitanos, como porque sabían que Farlan no podía irse sin su consentimiento.
—B-Bueno…Tal vez sí hablas con él seriamente.
—No creo que acepte. Él sabe hacer todo, menos escuchar…y ensuciarse…
En ese momento Isabel lo observó con una sonrisa pícara.
— ¿Y tienes que preguntar, enserio?
— ¿Hablas de irme sin avisar?
—No hace falta mucha ciencia, genio—le comentó Ymir—Sí planeas las cosas bien, para cuando se entere de que te fuiste ya estarás lejos de su alcance…
— ¿Y si me atrapa?
—Mejor pedir perdón que permiso—le susurró Christa—Creo que…debes vivir tu vida por ti mismo no por—
En ese momento se escucharon sonidos de pisadas cerca. Farlan los miro a los tres y ellos no tuvieron que recibir ninguna orden. Se ocultaron en sus escondites, Ymir en una campana grande, Christa dentro de un barril e Isabel detrás de algunos cortinajes.
El campanero, después de todo, las había dejado esconderse, luego de que se volvieran de los gitanos más buscados en la región. Por órdenes de Hanji, debían desaparecer del mapa hasta que las cosas se calmaran. Ya habían pasado meses, pero no querían arriesgarse. Farlan no las juzgo por ser gitanas y ellas no lo juzgaron por ser el sobrino de su dictador. Ambos habían aprendido a desarrollar un compañerismo sólido y una amistad agradable.
Un niño de unos doce años, apareció, jadeante.
—Joven, Farlan—le llamó, tratando de recuperar el aliento. Farlan esperó pacientemente—El Juez Levi A. quiere que se encuentre con él en el Centro de la ciudad, junto a su grada para el Festival de esta tarde.
— ¿Tan pronto?—murmuró para sí mismo, luego sacó un par de monedas y las entregó al niño—Gracias.
En cuanto comprobó que el chico se había ido, todos salieron de su escondite.
—Parece que el plan de escape queda pendiente por ahora—comunicó Farlan, antes de tomar su saco y caminar hacia la salida.
— ¡Ni creas que esta conversación ya terminó, Farlan!—escuchó el grito de Ymir a lo lejos.
Él, solo sonrió para sus adentros, antes de salir. Los gitanos se quedaron solos, mirándose unos a otros.
—Creo que necesita tiempo para asimilarlo—comentó Christa con una sonrisa inocente.
—Pues que lo haga rápido, o de otro modo la idea terminará cebándose…—Ymir le dirigió a Isabel una mirada seria, al notarla callada— ¿Qué tanto planeas, tú?
— ¿E-Eh?—Isabel de inmediato soltó una sonrisa nerviosa—¡Nada, nada!
—No finjas, niña. No estas nada contenta con que Farlan se vaya…
— ¡Ymir!—le reprendió Christa.
—Asimílalo, se irá y punto. No tiene nada que lo ate aquí más que mero protocolo familiar.
Isabel se sobrecogió ante sus palabras y sus expresiones lo demostraron.
—…Excepto que le digas cómo te sientes…—habló de nuevo.
Isabel, esta vez, no se dejó intimidar.
— ¡No sé de qué hablas! ¡Déjame en paz, pecoso!—dicho esto se alejó del lugar.
— ¡Isabel!—intentó llamarle Christa.
Ymir no dijo nada, pero tampoco le quitó la mirada de encima.
.
El Festival de los Bufones comenzó lleno de algarabía. Los colores llenaron las calles de Paris, sin mencionar la música animada que llamaba a la gente a montones a presenciar el espectáculo.
Farlan apenas se hacía paso entre la multitud de personas, intentando abrirse camino a la grada del Juez. Debía llegar a tiempo, sino quería que se molestara como era su costumbre con la impuntualidad. Atravesó el área de instalaciones donde los gitanos habían puesto a su disposición lugares para cambiarse o donde llevaban las instalaciones más estorbosas.
Los gitanos comenzaron a hacer acto de aparición, cantando y bailando, dando la música tradicional tan alegre e histórica que los caracterizaba.
En medio del revuelo, varias gitanas que danzaban sin pudor alguno, lo empujaron contra una de las carpas privadas, cayendo de bruces dentro de ella, atinando a jalar un cortinaje dentro de la misma carpa.
— ¿Estas bien?—escuchó una voz suave, pero masculina.
Un chico, de más o menos su edad, había cerrado una tela alrededor de su cintura para cubrir sus partes más íntimas.
Farlan se tocó la cabeza con una de sus manos, tratando de evitar que una jaqueca saliera por aquella embarazosa situación.
—S-Sí estoy bien…Solo…
— ¿No estas lastimado?—dijo de nuevo—Déjame verte.
Farlan dejó que unas manos le tomaran de los hombros y le voltearan cara a cara. Y se topó con unos enormes y bellos ojos verde-azulados. Hermosos. Rodeados de unas pestañas gruesas y bien definidas, en un rostro demasiado bello para ser de un hombre.
Se quedó anonadado, sin poder hablar por un momento, admirando aquella belleza, sin molestarse en ocultar el rubor que cubria sus mejillas.
—Ya está—su voz le llamó la atención de nuevo—No pasó nada.
—S-Sí, yo…eh…
Farlan notó una cabra a su lado que lo miraba de forma sospechosa. Donde se había ido a meter que hasta las cabras daban miedo, cielos.
El joven lo ayudó a levantarse, mientras Farlan se quitaba el polvo extra en la ropa.
—…Lo siento por la interrupción…eh…
—No te preocupes—aligeró él, guiándolo a la salida—Solo trata de tener más cuidado.
—S-Sí lo haré—respondió saliendo.
Antes de que saliera, el joven le dio la libreta donde Farlan guardaba sus poemas. Farlan, la tomó apenas rozando sus dedos, uno que le causa una sensación agradable, aunque el chico no parecía afectado por eso.
—Gracias…
—De nada, galán—el chico le hizo una seña con el dedo índice y el pulgar, guiñándole el ojo y luego entró en su carpa.
Farlan se quedó pasmado, viendo la carpa varios segundos, escuchando su corazón latir con desenfreno. Sin embargo, un par de tambores y una trompeta le indicaron que el Festival estaba por comenzar.
Recordándole que debía correr donde Levi de inmediato. Lo hizo, pero sin poder sacarse esa bella imagen de la cabeza.
.
El Juez Levi tenía su propio pedestal a disposición para observar el festival desde casi todos los puntos. Porque pese a que detestaba ese Festival como nada en el mundo, no podía dejar de lado sus deberes como servidor público.
El Comandante lo observaba a su lado, luego de conocer a su tropa y desplegar a sus soldados para mantener el orden y la vigilancia.
De inmediato, un gitano ya reconocido casi como patrocinador del Festival, hizo su acto de presencia con su humorístico traje de bufón. (4)
—¡Que empiece el día de los tontos!
Ese gitano siempre se encargaba de inaugurar el Festival y de dar la presentación de los actos que mantenían entretenidas a la gente con sus creativas rimas. Era como sí todo cambiara. Como sí los repudiados gitanos se volvieran los seres más adorados en el mundo, todas unas celebridades que el mundo quería ver.
Tal vez, eso era lo que Levi más odiaba, que no podía hacer nada para meterlos presos, ni con pretexto de la gente.
La misma Iglesia se había opuesto ante un revocamiento del Día de los Bufones, tanto por el impacto social que tenía como por el hecho de que no veían un potencial peligro para la salvación humana. Levi odio esa junta más que nada en el mundo.
En ese instante, Farlan llegó, apresurado.
—¡D-Disculpe, mi señor…!
—Llegas tarde
— ¡Lo sé, solo…!
Antes de que pudiera terminar, un el gitano bien reconocido se interpuso entre él y el Juez.
— ¡Mi señor!—exclamó con voz ronca pero divertida— ¡Que alegría verlo este año en nuestro Festival!
Levi simplemente entrecerró los ojos en señal de amenaza. Era lo mismo todos los años, ese gitano se tomaba la osadía de hablar con él con tanta confianza, burlándose incluso. Sin que pudiera hacer nada en su contra.
—Tch.
— ¡Tranquilo, tranquilo!—le calmó de inmediato, poniendo sus manos al frente en señal de paz—Sí le hace sentir mejor, nuestros actos serán aún más cortos que el año pasado, ¿sabe porque?
— ¿Por qué?—preguntó desinteresado.
—…Bueno…Los ingresos son aún más cortos, ya sabe. La economía que hace que los más débiles sean desechados del mapa-
Levi fijó su vista calculadora en el gitano, sin ser capaz de verle la cara, ya que sus ojos siempre tenían una máscara que no le permitía identificar su rostro. Pero en el fulgor de su mirada pudo ver un rastro de veneno bien marcado.
— ¿Tienes alguna queja en contra de las órdenes directas del rey, gitano?—Levi marco cada palabra lentamente, en señal de advertencia.
El gitano, pareció dejar de sonreír un momento, también entrecerrando los ojos en una adusta mirada. Después volvió a agrandar su sonrisa y a alegrar su espíritu de nuevo.
— ¡Bueno, bueno! ¡Siempre cae! ¡No importa sí es el Día de los Bufones, el Juez se lo toma todo enserio!—el gitano le dio un varonil golpe en la espalda— ¡Ponga una cara más alegre, mi señor! ¡La fiesta esta por empezar apenas!—dicho esto le coloco un sombrero de bufón, en la cabeza y se alejó gritando y cantando.
Levi se quitó el gorro con repulsión y lo tiró en el suelo sin ninguna clase de contemplación, limpiándose los restos de confeti que habían quedado en sus oscuras ropas.
Irvin no perdió ni un segundo de esa conversación, ni de ese duelo silencioso que pareció alterar el ambiente por un momento. Hizo añicos sus pensamientos y decidió desecharlos para evitar que brotaran de su boca. Incluso sí sus ideales eran distintos, no podía darse el lujo de hacer enfadar a su superior.
Enseguida, Hanji presento a cada participante del Festival con sus audaces rimas y canciones, dejando un rastro animado en la ciudad.
A Reiner como el hombre que podía manejar cinco espadas a la vez. Jean el traga-fuego (*). Sasha organizó un concurso de comida, siendo ella la invicta vencedora con más seis kilos de carne consumida en horas. Connie el malabarista. Bertholdt quién podía dominar a una serpiente con una flauta. Entre muchos otros que dejaban asombrada a la gente, sin contar la alegre música. El único que no pudo participar aun estando presente fue Armin, sabiendo que también era buscado por su familia, no podía arriesgarse a aparecer en el Festival.
Hanji le prometió que el próximo año se uniría.
Todo parecía fluir con un ritmo, tanto, que incluso Levi pensó que el tiempo había pasado más rápido de lo habitual y por fin podría irse a descansar a casa.
Nuevamente el gitano, hizo acto de presencia en el centro del escenario.
—¡Ven hoy, ven ya!
Pronto, pronto es la ocasión del misterio y la pasión
¡Ven hoy, ven ya!
¡Vean con mucha atención la más bella aparición!
¡Viene la Esmeralda…a bailar!
La gente se quedó asombrada cuando Hanji desapareció tras una humareda rosada, dejando a otra persona presente en el escenario.
El Juez observó el acto, algo curioso.
El humo se fue y dejó a la vista un gitano que varios llevaban de conocerlo desde hace tiempo, tanto por su personalidad y por su buen tino para meterse en problemas.
Pero esta vez, todos lo veían con ojos diferentes.
Los silbidos y los piropos comenzaron a lloverle al joven, mientras la música comenzaba sonar, en un tono más lento y más sensual.
Levi abrió los ojos, y estiró su cabeza lo más que pudo en un acto de reflejo, no creyendo lo que sus ojos veían.
Ante él, estaba la figura bien definida del niño con el que se había involucrado hace años.
Y sus labios no pudieron evitar pronunciar su nombre.
—Eren…
No importaba. El murmullo se perdió en medio del griterío y la multitud.
(1).- Esta oración no tengo ni idea sí ya existía en esa fecha. Intente buscar información, pero no encontré nada exacto. Sin embargo, la gente era muy religiosa en esa época, así que asumamos que sí.
(2).- Ni crean que saqué esta frase de "How I met your mother" para nada. A callar.
(3).- Quiero aclarar que en esta historia, Ymir es hombre. La razón del porqué es sencillamente por la época. Es cierto que la homosexualidad ha existido desde hace muuuuuuchos siglos atrás. Pero, la cultura en ese entonces eran aun peor que ahora y los homosexuales, eran considerados pecadores…Como ahora, pero antes sí tenían derecho a quemarlos y encarcelarlos por eso :/ Así que, voy a incluir varias parejas homosexuales aquí, pero también quiero darle realismo al contexto. (Aun sí todos van por el trasero de Eren e.e)
(4).- Aquí Hanji es mencionado como hombre, pero es porque –al igual que al principio del anime-su sexo no es conocido, al menos no por los militares.
(*).- Un tragafuego, lanzafuego o escupefuego es un artista de circo que simula expulsar fuego por la boca. No hay una fecha concreta de su nacimiento o sus orígenes.
Nota final:
¡Ya!
Esto es todo por el momento.
Lo sé, me tardé mucho en subirlo. Pero realmente me costó mucho…mucho terminar el capítulo. Tenía que dejar en claro varias cosas por ahí-incluyendo lo de Eren-. Y debía proceder con mucho cuidado.
Por eso no estaba segura de sí había quedado bien. Ojala no la haya cagado. No se preocupen, avanza lento pero seguro, ya pronto habrá mucha acción –en todos los sentidos-.
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Acabo de subir una nueva historia llamada "Recuperando la Pasión". Tambien de SNK y Riren 100%.
Tiene amor, drama y sepso :v
Pueden pasar a mi perfil y verla si están interesados.
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Aclaraciones.
De nuevo, por sí no quedaron claros los personajes.
-Ymir/ Laverne
-Christa/Victor
-Isabel/Hugo
En resumen: Las tres gárgolas que aparecen junto a Quasimodo.
Sobre el capítulo
Como dije, este capítulo solo se centró en presentar a los personajes, darles vida y presentar sus ideales.
Ame escribir a Reiner en esta historia. No sé, yo siento que al final de va a arrepentir y se va a unir a Eren y los demás *cof* spoiler *cof*
Otra cosa que seguramente habrán notado, fue que puse una escena de Farlan como "jorobado", pero realmente no tiene mucha importancia, también fue para presentar a Ymir y compañía porque aunque no lo crean ellos serán parte importante en la historia.
También quería empezar a aclarar los sentimientos de Eren. Como han notado está muy decepcionado por lo que Levi le hizo –lo cual aún es un misterio del porqué, pero eso también se aclara pronto-.
Y seguro también habrán notado que Levi no está…sano mentalmente. Al menos no mucho, se le bota un poco.
En el próximo capítulo viene el salseo 7u7 Seguramente ya sabrán porque. Eren bailando sensualmente, Eren rebelándose, Levi muriéndose de celos, Irvin y Farlan queriendo cog—
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¡Cotota-sama!
Ojala te guste el capítulo.
Sé que aun te debo un One-Shot, lo tendré listo pronto, tal vez mañana.
Besitos ^^
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¡Un enorme agradecimiento a las personas que dejaron review! ¡Gracias también a los que le dieron fav/follow! ¡Y también a las que nos siguen desde las sombras!
¡Un beso a todos!
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Nos leemos en el siguiente capítulo. Saludos.
Atte. Ari.
