Disclaimer: Los personajes de Soul Eater pertenecen exclusivamente a Atsushi Okubo.

–Diálogo de personajes– –Pensamientos

Advertencia: No he leído hasta el final el manga, por lo que seguramente pueden haber personajes y ocasiones que difieran con el manga. Disculpen, pero pido su comprensión. Gracias.

Aclaraciones: (*) la sangre de técnico es la sangre que no es de arma. Así de simple.

N/A: Muchas gracias a todos sus RR. Estoy escribiendo esto a las una de la madrugada, por lo que en el próximo capítulo nombraré uno por uno a los que me dejaron un lindo RR para agradecérselos más personalmente. Espero que disfruten el capítulo. (Creo que salió más largo)


"¿Técnico o Arma?"

No tardaron en encontrar a Patty con sus hijos. No sabían cómo era posible que Patty los mantuviese entretenidos tanto tiempo, pero como no querían ahondar más en el tema por cierto temor a descubrir cosas que preferirían mantener en secreto, atribuían aquella virtud de Patty a su ya muy conocida personalidad infantil.

Se detuvieron un momento bajo el umbral de la entrada de Shibusen a contemplar la escena frente a sus ojos. El sol resplandecía y sonreía tal y como siempre lo hacía, Patty enseñaba a Soul y a Maya a derrotar a una jirafa de papel y unas sombras se divisaban a lo lejos; una por cielo y otra por tierra. Instintivamente ambos se pusieron en guardia y se acercaron a sus hijos.

–¡Maka!– reconocieron fácilmente la voz de Kim desde lo alto y tras unos pocos segundos pudieron ver nítidamente la silueta de Ox caminando con Harvar despreocupadamente, pero con una postura firme. Bajaron la guardia, pero no por completo. Las misiones los mantenían alertas hasta del más mínimo movimiento.

–Soul, Maka, tanto tiempo– saludó Harvar alzando la mano al tiempo que se detenía junto a Ox a esperar a Kim y a Jacqueline que se encontraban descendiendo en picada a gran velocidad.

–Parece que esa última misión los mantuvo bastante ocupados por un tiempo, ¿no?– preguntó Soul con una nota de burla oculta tras esa indiferencia y genialidad que solía mostrar.

–Bastante, pero al parecer ustedes no estuvieron menos ocupados que nosotros. Ese par debe requerir mucha atención– contestó Ox lanzando una mirada analítica a Patty y a ambos infantes, los cuales no notaron ni su llegada ya que la jirafa los mantenía demasiado entretenidos.

No necesitaron palabras para responder aquella pregunta indirecta. Ambos dejaron escapar un suspiro cansino, pero sus rostros no reflejaban arrepentimiento alguno. Es más, la expresión de Maka era la de una típica madre, desbordando amor y paciencia, mientras que la de Soul era más de orgullo. Para él, sus hijos eran su mayor orgullo.

Antes de poder decir algo, Kim y Jacqueline aterrizaron junto a ellos y ésta última asumió su forma humana al notar que Kim ya tenía los pies bien puestos sobre la tierra. Ambas saludaron a Maka y a Soul y se unieron a la conversación que éstos mantenían con Ox y Harvar.

–Saben, ya hemos entregado nuestro informe a Shinigami-sama mediante el espejo, por lo que tenemos tiempo de sobra para ponernos al corriente con lo que ha ocurrido en Death City durante nuestra ausencia. ¿Nos acompañan a tomar un café al DeathBucks?– invitó Kim con una nota alegre en su voz, mientras era abrazada por la cintura por Ox.

–Nos encantaría, pero los niños...– no alcanzó a terminar la frase, ya que Patty se había acercado a ellos sin que la notaran –dejó a los niños ocupados peleando contra la jirafa de papel– y había posado una mano sobre su hombro atrayendo su atención.

–Tranquila Maka, yo puedo encargarme de ellos. Los llevaré a casa para que conozcan a los gemelos– ofreció Patty alegremente –Además, tú sabes que a Soul-chan le encantará ver a Chrona y Maya-chan no dejará en paz a Liz– agregó, intentando convencer por todos los medios a Maka para que dejara a los niños a su cuidado.

Maka intercambió una mirada preocupada con Soul. Siendo sincera, realmente no se sentía segura confiándole a Patty lo más preciado que tenía. La infantilidad de la pistola le hacía dudar sobre su capacidad de mantener lejos de riesgos a sus niños, pero tampoco quería herir sus sentimientos haciéndole ver tan cruelmente que ella –y seguramente también Soul– no la consideraba apta para tener niños a su cargo.

Antes de poder siquiera sopesar la opción con Soul por medio de una silenciosa charla de miradas, una voz ajena al grupo frente a la entrada de Shibusen atrajo su atención y, de por medio, calmó a la intranquila madre.

–Si te hace estar más tranquila, estaré al pendiente de lo que haga Patty– ofreció Kid mientras salía desde el interior de Shibusen, sin rastros de asimetría además de las tres líneas blancas en el lado izquierdo de su cabello. Al verlo tan arreglado, un pensamiento general cruzó por las mentes de todos –excepto de Patty–: Se debió haber pasado por lo menos diez minutos frente al espejo arreglándose para no ser asimétrico.

Ante la oferta, la expresión de preocupación disminuyó en el rostro de la técnico. Aquellas palabras realmente la calmaron, aunque la obsesión por la simetría de Kid la preocupó unos segundos, recordó que en la misma casa –o mejor dicho mansión– se encontraba Liz, quien pararía cualquier tontería de Patty o ataque obsesivo de Kid.

–Gracias, iremos por ellos antes del anochecer– prometió Maka sonriendo ampliamente al notar que podría pasar una agradable tarde con sus amigos sin tener que escuchar los habituales berrinches de Soul o los llantos de Maya. No es que no los soportase, pero un día de descanso le iba de maravilla.

Tras despedirse de ambos pequeños, los cuales aceptaron encantados un día en la gigantesca mansiónde Kid, y recordarles que no debían estresar a Liz o a Chrona –ambos rieron ante el comentario– ambos grupos se dirigieron hacia distintos destinos, tomando caminos opuestos.

El grupo conformado por técnicos y armas no tardó mucho en llegar a su destino: el DeathBucks. El lugar no estaba lleno, pero había un número considerable de gente, casi todos adultos jóvenes o derechamente adolescentes. Tardaron unos minutos en encontrar una mesa, pero lograron hallar una mesa al fondo la cual generalmente se encontraba ocupada por estudiantes de Shibusen que leían o hacían algún trabajo escrito. Harvar y Kim tomaron los pedidos de cada uno y fueron al mesón a ordenar y recibir sus cafés, mientras los demás comenzaron a charlar esperando sus órdenes.

–Saben, durante nuestra misión nos encontramos con Black Star y con Tsubaki-chan– comentó Ox jugueteando con una servilleta que había encontrado sobre la mesa.

–¿Sí? ¿Y saben cuándo volverán? ¿Dónde estaba Dark Star?– preguntó Maka con evidente felicidad al tener noticias de sus amigos, a los cuales había visto por última vez hacía unos dos meses atrás.

–En orden: Sí, nos dijeron que pasarían por aquí más o menos en un mes y Dark Star estaba en casa de los padres de Tsubaki– respondió Jacqueline al tiempo que bajaba por orden cada dedo que había alzado anteriormente para enumerar las preguntas de Maka.

Maka suspiró aliviada. Sabía que Soul no lo aceptaría en público, apenas y lo aceptaba –sin que él se diera cuenta– frente a ella, pero ambos habían estado muy preocupados debido a la constante incertidumbre sobre en dónde estarían sus amigos y en qué condiciones estarían. Saber eso la calmaba y estaba segura que a Soul también.

–Apuesto a que Black Star está igual que siempre. Aún no sé cómo Tsubaki lo soporta– dijo Soul con aparente burla hacia su amigo. No obstante, Maka notó como sus músculos estaban relajados y no tensados como estaban cuando Ox comentó su encuentro con Black Star y Tsubaki.

–Para ti estará igual, su actitud no ha cambiado mucho, pero ha madurado– dijo Harvar llegando con Kim, ambos cargando como podían todos los cafés que habían ordenado.

Con ayuda de Jacqueline, repartieron los cafés respectivos para cada uno y se sentaron en las sillas que sobraban. Al mismo tiempo todos tomaron el primer sorbo de café y sintieron sus lenguas arder. El clima era agradable, no muy fresco ni muy caluroso, por lo que la temperatura del café les pareció altísima y más de uno lo demostró abiertamente.

Tras lograr calmar el ardor de sus lenguas –tuvieron que conseguir unos vasos con agua helada– esperaron pacientemente a que la temperatura de sus cafés disminuyeran para no correr riesgo de volver a quemarse. Mientras tanto, continuaron conversando tranquilamente contemplando de vez en cuando el paisaje al interior del local.

–¿Cómo han estado las misiones últimamente en Shibusen?– preguntó Kim luego de contar con lujo de detalles el resultado de su misión en conjunto con Ox y Harvar.

–Pues, para los estudiantes han estado bien– comenzó Maka, pero casi al instante Soul la interrumpió.

–Pero para nosotros han estado totalmente aburridas. Últimamente no pasa nada tan importante como para que un Death Scythe como yo vaya a encargarse– dijo arrogantemente, recibiendo un Maka Chop que tenía el claro mensaje de No seas tan arrogante inscrito en él.

–En todo caso, ¿qué hacían en Shibusen hoy? No creo que fueran a dar una vuelta para saludar con el par de hijos que tienen– cuestionó Harvar.

Soul ya tenía la impresión que por allí iba el tema al momento en que Kim preguntó sobre las misiones en Shibusen, pero no le tomó mucha importancia al hecho por lo que en pocas palabras les explicó su encuentro con Shinigami y la "misión" que se les había sido encomendada.

–Vaya, con lo poco que conozco a ese par puedo decirles que va a ser bastante más difícil de lo que Shinigami-sama pueda pensar– dijo Ox tras haber escuchado el breve relato.

–Y más de lo que ustedes puedan llegar a pensar– murmuró molesto Soul al tiempo que tomaba otro sorbo de café, el cual se había logrado enfriar un poco, pero de todos modos estaba demasiado caliente –Soul es terco como él solo. En eso se parece a Maka– agregó con maldad. A pesar de que habían pasado los años, molestar a Maka era aún su pasatiempo favorito.

Ésta, muy molesta, no le dio un merecido Maka Chop. No porque le diera pena –puede que sea su esposo, pero pena casi nunca le daba– pero por más que quisiera negarlo, sabía que tenía razón. Ella era terca como mula y eso a veces era una virtud o un gran defecto.

–Y Maya-chan ve a Soul-chan como una especie de superhéroe, por lo que si él se niega a decirnos, ella tampoco lo hará. Hace todo lo que él hace– agregó Maka tragándose su orgullo y resistiéndose a pegarle a Soul.

La mesa se sumió en un silencio fácil de romper debido al ruido de las otras mesas, pero todos parecían más concentrados en sus propios pensamientos que en hablar. Soul y Maka ya tenían un par de ideas en mente para realizar su "misión", pero unas cuantas más no les harían mal, en especial pensando en que, a pesar de su corta edad, el pequeño Soul era mucho más astuto de lo que demostraba.

Ox, Harvar, Kim y Jacqueline se sumieron en sus mentes intentando idear algún plan que pudiese ayudar a ambos padres a completar su misión. No era que les influyera mucho, pero nunca antes habían escuchado de una misión así –generalmente los niños revelaban su condición– y al ver que tenían la posibilidad de idear alguna estrategia que logre burlar el ingenio de un par de infantes –cosa que sabían que no sería tan fácil como se esperaría– para lograr revelar su sangre de arma o técnico(*) les atraía intensamente, especialmente a Ox. Rápidamente ingeniaron distintos planes que esperaban que tuviesen éxito con los pequeños Evans.

–Podrían intentar asustarlos– propuso Jacqueline, pensando en que si alguno fuese un arma se convertiría para defenderse.

–Mejor llévenlos con Stein. Con sus amenazas poco sutiles bastará– dijo Ox al tiempo que Harvar asentía, apoyando la idea del técnico.

–Quizás pueda convencer a Ángela que nos ayude. He visto su progreso y créanme que ahora es una bruja hecha y derecha, quitándole la maldad claro– propuso Kim sonriendo, recordando cuanto había crecido la niña hasta convertirse en la bella joven que era ahora.

Tanto Maka como Soul escucharon atentos cada propuesta, las cuales llegaron hasta casi unas quince y escogieron las mejores para ponerlas a prueba con sus hijos. El resto de la tarde se la dedicaron a idear planes y aceptar la ayuda de sus amigos, los cuales insistían en aportar aunque sea con el más mínimo gesto ya que tenían mucho tiempo libre. Debido a la cantidad de horas que pasaron dentro el local, cada uno terminó tomando casi cuatro tazas de café y cuando se detuvieron a tomar un descanso y ordenar otra ronda de cafés, Maka notó que ya había anochecido.

Soul y Maka se levantaron rápidamente y se disculparon por abandonarlos tan repentinamente. Kim los tranquilizó diciéndoles que entendían, pero que mañana iban a pasar por su casa después de almuerzo para comenzar con sus planes. Éstos asintieron, pagaron su parte y se fueron a buscar la moto de Soul para llegar más rápido a la mansión de Kid.

No me quiero ni imaginar lo que hicieron mientras estábamos con los demás– pensó Soul, dándose rápidamente una idea del suplicio que debió soportar Liz, agregándole a su ya diaria ración de tonterías de Patty y obsesión de Kid, un par de niños de no más de cuatro años dando vueltas por allí, haciéndole todo tipo de maldades.

Mientras, Maka comenzaba a extrañar el calor de sus niños. No obstante, dejó momentáneamente de lado esos pensamientos para concentrarse en la dura tarea que comenzaría desde el día de mañana.

Todo se reducirá a nuestro ingenio– pensó resignada al saber que estaban limitados a emplear planes ingeniosos que los ayudasen a completar exitosamente su misión. No sabía lo largo que sería el día siguiente.