El Lobo Feroz
– Eso es… ¿cocaína?... ¿pasta base?...- pregunto él manteniendo su agarre firmemente alrededor de la cintura de la chica. Ella lo miro con los ojos abiertos de par en par, delatándose y entregándole la razón al hombre; él lo sabía, eso era una de las cosas que más repudiaba en el mundo, eso era el motivo por el cual trabajaba día a día en la institución de investigaciones… eso, lo que la chica tenia bien escondido entre su escote, era la segunda cosa que le quitaba el sueño noche tras noche. La primera cosa que le ocasionaba insomnio, y la más importante, era la chica que había conocido hace siete años atrás y que ahora tenia, otra vez, el maravilloso agrado de tenerla de compañía, aun mas, sosteniéndola suavemente entre sus brazos.
La estrecho nuevamente, pegando cadera con cadera, al sentir que poco a poco iba cediendo ante el pequeño, pero perceptible, temor de la mujer. – Vamos Kyoko. ¡Por la mierda! ¿¡Podrías decirme que es eso!? …. ¿¡Por qué llevas eso!?- volvió a preguntar sin quitar la vista del escote de la chica… lo que menos le importaba en ese momento era saber como ella, la inocente chica que él había culpado de estar metida en narcotráfico, había conseguido aquella bolsita con ese polvo blanco… Él estaba seguro, la mujer era inocente; aun así, algo dentro de su cuerpo le pateaba las costillas, mientras le exigía pedir una explicación concreta y clara de: "Como, Mogami Kyoko, había conseguido aquella pequeña fuente de riqueza", si, porque esa pequeña de cantidad era droga pura y él lo sabía.
Cerró los ojos y pensó en la posibilidad de que la chica, ahora, luego de siete años, se hubiera involucrado en aquella acción tan oscura de las personas…
Kyoko sintió la fuerza del brazo que él tenia sobre su cintura y se decidió; esta era la última oportunidad que tenía… la última oportunidad que le quedaba con aquel hombre.
...
La mujer de ojos ámbar dio un paso a delante, apegando completamente su cuerpo contra el de él, se coloco sobre la punta de sus pies y le planto suavemente sus labios. Su sabor, su respiración y el calor de sus nobles manos sobre su cintura la hicieron decidirse; lo deseaba y ella podía lograr que la desearan… Suavemente, sin que el hombre notara la acción, deslizo una de sus piernas entra las de él y termino aquella provocadora acción con un movimiento que detono el placer en el detective.
Se separo suavemente de él. –Lo siento…- dijo levemente apenada intentando ocultar el puro sonrojo que cubría sus mejillas.
El, como si de arte de magia se tratara, olvido todo lo que tenía en su mente y, lo único que volvió a ocupar sus pensamientos, fue ella… el encanto de esa mujer. Le tomo del mentón y la beso sin pedir permisos, dar advertencias o pensar en si iba a ser correspondido o no; simplemente la beso… olvidándose completamente del mundo que lo rodeaba, ahora, eran solo ella y el… dos personas con deseos a flor de piel y un calor interior que les rogaba por llegar a la libertad a través de una noble acción de amor.
Ren se separo suavemente de ella recibiendo una dulce sonrisa de parte de la chica. – me encantas…- comento y Kyoko bajo la mirada algo apenada ya que podía sentir las arritmias de su corazón ante cada palabra dicha por el hombre…
- Tsuruga Ren…- murmuro pronunciando el nombre del hombre que, si la volvía a besar como lo había hecho anteriormente, le causaría un ataque cardiaco.
Sintió una corriente eléctrica a través de todo su cuerpo, abrió los ojos y apretó los puños. – Maldita sea…- susurro y se paso la mano por el cabello. Otra vez ese sueño, esas palabras y esa irrealidad que su mente había creado a falta de los recuerdos de la salida a beber que había tenido con sus amigos en la noche. No lo recordaba… simplemente, por más que se esforzara, no lograba recordar que había pasado en la noche luego de haber salido del local, empapado en licor, para tomar un poco de aire y pensar si era una buena idea o no visitar a la chica que ponía interesante sus sueños de cada noche. Siempre, en cada una de las realidades oníricas que crea su mente, estaba ella; Mogami Kyoko…. Incluso ahora, que cerraba los ojos para descansar por un par de segundo y recuperar un poco del sueño perdido en la fiesta, seguía sin poder quitársela de la mente.
¿Será posible que la extrañara y deseara a niveles exuberantes como para llegar a soñar que había ido a buscarla?
Seguramente… No.
Se sentó en su asiento de ejecutivo y abrió su mail para ver los últimos avances de la investigación. – Uno de estos días, iré por ella.- murmuro para sí mismo antes de abrir el primer correo electrónico y concentrarse en los detalles de la investigación que tenía a su cargo.
Kyoko se golpeo las mejillas y respiro hondo antes de sentarse donde la mujer le señalaba. Estaba algo nerviosa, pero, su rostro reflejaba la ansiedad por saber cuál sería su nueva tarea.
- ¿entregaste lo que te delego Hana?- pregunto la mujer vestida con una fina y delicada yukata, dejando a un lado la pipa de opio que sostenía entre sus finos y delicados dedos, para esperar con un semblante serio la respuesta de su… ¿Qué nombre se le podría colocar a la relación que tenían estas dos mujeres? ¿Madre e hija? ¿Empleadora y trabajadora? ¿Maestra y pupila?
- …discúlpeme Oka-san.- dijo Kyoko haciendo una leve inclinación. –Hana no me explico nada referente al polvillo, fue mi error no percatarme de que me lo había entregado. Y, aun más, asumo mi castigo por no haber cumplido con el cometido de la entrega….
La mujer suspiro y volvió a tomar su pipa para darle una pequeña aspiración. - Kyoko-chan, tu y yo, conocemos a la perfección este mundo, el cómo funciona y cuán importante es cumplir con cada una de las entregas…- comento tomando una postura seria. – ahora, luego de la falta que has cometido, lo mínimo que espero de tu parte es que colabores y te entregues totalmente a esto…- agrego y Kyoko asintió robándole una sonrisa de oreja a oreja a su superiora. –bien, entonces escucha atentamente porque, esta noche, tendrás que ir por un cliente y atenderlo en todo lo que necesite.- agrego y Kyoko abrió los ojos de par en par. ¿Eso significaba lo que ella estaba pensando? ¿"Atender a un cliente en todo lo que se necesite"?
- Oka-san, sabe que no estoy preparada para eso…
- no seas tonta Kyoko, claro que puedes… simplemente debes recordar en todo momento que el hombre, a quien irá a buscar y de quien te encargaras tu solita, es uno de nuestros mayores inversionistas… así que, pequeña, se generosa y encantadora.- agrego la mujer colocándose de pie. – Nos vemos por la tarde, tengo que entregarte lo que necesitaras para complacer a nuestro cliente.- agrego
Kyoko sonrió de malas ganas y se ahogo en su sonrisa amarga… no estaba lista para aquello, no se sentía segura y… al único que quería sentir junto a ella era a Tsuruga Ren. Cerro sus ojos y una corriente eléctrica la recorrió de pies a cabeza; jamás podría olvidarse de la noche que tuvo con él… de cómo se habían besado, de cómo él la tomaba de la cintura, de su sonrisa, de los chistes fomes que le conto cuando ella comento que tenía hambre y deseaba comer un bocadillo…
El único hombre que quería a su lado, al único que quería entregarle su compañía, era al detective que había logrado engatusar la noche pasada…
- ¿Kyoko?- la llamo la mujer que se había detenido a observar la encantadora expresión de su trabajadora.
- Oka-san.- respondió Kyoko disimulando su sorpresa de saber que, la mujer, aun no se retiraba de la habitación…
- lo harás bien, confía en mi palabra y en tus dotes preciosa. – agrego antes de salir de la habitación; trayendo de regreso hasta la realidad a su pupila
Suerte; era lo único que necesitaba para poder sobrevivir a la noche que se le venía por delante.
La noche ya se imponía sobre la ciudad y todo estaba listo para marchar. – Todo está armado. – comento la chica de cabellos negros terminando de ajustarse la chaqueta antibalas. –Ya verifique que todos tuvieran claro los pasos a seguir y, ahora, solo falta que des la orden para comenzar con el operativo.- agrego mirando al hombre que estaba apoyado contra su vehículo, con la chaqueta anti balas en la mano y una mirada desconcertante para la mujer. – Despierta Tsuruga Ren.- pidió la pelinegra parándose con los brazos cruzados frente a él. – dime, ¿te ocurre algo? … ¿podría ser que no estás convencido del maravilloso trabajo que hice para recolectar la información necesaria y armar este operativo?- agrego frunciendo levemente el ceño frente a la posibilidad de que su jefe no creyera en todo el material que recolecto y envió al hombre por correo hace unas horas atrás.
- ¿Qué te hace pensar eso, Kotonami-san?- pregunto el hombre y la chica sonrió decidida; si lo que mantenía a su superior en las nubes no era la operación policial, claramente, lo que si lo mantenía ocupado y en los territorios extraterrestres, era una mujer… aunque no cualquier mujer, sino que, una mujer de la peor raza del espécimen; una de esas mujeres que te robaban el corazón y no lo devolvían ni a cambio del pago de una fianza.
- Tú mirada… - murmuro kanae y luego entrecerró los ojos convencida de su nueva deducción. – Estas enamorado, lo veo escrito en tu rostro.- afirmo y el hombre, como por arte de magia, pareció haberse recargado con la energía de setenta mil caballos de carrera; se coloco rápidamente su chaleco antibalas y ajusto su arma para luego palmearle el hombro a su colega femenina. – En veinte minutos los quiero a todos formados, aquí mismo, para marcharnos… ¡Saldremos en media hora!- agrego y se perdió rápidamente de la vista de la mujer.
Veinte minutos, media hora…. No podía ser, el no quería creerlo, pero, su intuición analística le decía que si; por algún motivo extraño y desconocido, sabía que lo que recordaba como un sueño no era un sueño… algo dentro de él le decía que los besos, dedicados a Mogami Kyoko, que solo aparecían en su mundo onírico eran parte de la realidad… tal vez era alguna especie de predicción para el futuro. Muchas veces había oído hablar sobre las premoniciones en los sueños… ¿podría ser que a él le sucediera lo mismo? ¿Era posible y creíble que sus sueños serian predicciones del futuro?
¿Era eso o se estaba volviendo loco?
Sonrió y se metió las manos en los bolsillos de sus pantalones. Seguramente era la predicción del futuro, estaba seguro y quería convencerse de que era aquello. Se sentía feliz y confiado al saber que, en algún futuro, volvería a probar los deliciosos labios de la chica… - ahora, a buscar el informe y… olvide el resto. Bueno, da igual, solo tengo que ir por el informe y dar la marcha de salida para comenzar con el operativo… de seguro que lo que se me olvida, no tiene mucha importancia.- se dijo repasando lo que debía hacer antes de irse a la operación más grande que le había tocado dirigir en siete años.
Esta noche, atraparían a uno de los peces gordos del narcotráfico. Aunque, más que atrapar al pez gordo, lo que realmente lograrían seria atrapar a la piedra angular de toda una red de tráfico a nivel continental; al hombre que una vez al mes venia a la cuidad, solicitaba compañía femenina y se dedicaba a disfrutar de sus nuevos productos mientras malgastaba su dinero en juegos de azar.
- ¡bien!, todos tienen claro sus papeles y lo único que les pido, es que tengan discreción en el actuar… saben que no podemos llamar la atención de los huéspedes en el hotel o armar alborotos… aparte de eso, solo me queda desearles lo mejor y exigirles que se entreguen completamente a la misión.. Todos sabemos cómo funciona esto, ¿no? – dijo Tsuruga Ren parándose frente al escuadrón compuesto por los seis investigadores más sobresalientes de la institución. – ¡vamos, en marcha!.- agrego y todos respondieron positivamente ante aquel inicio operacional.
Kanae camino junto a Ren y le sonrió. – Disculpa, pero, tienes algo…- dijo y Ren se detuvo para dejarse en las manos de Kanae. – es tu corbata. –agrego la mujer arreglándosela rápidamente. – bien, ahora sí esta perfecta.
- Gracias.- dijo él y se subieron a la camioneta negra que usarían los dos para la operación, mientras que el resto del escuadrón haría uso de distintos vehículos, según lo ameritara el papel a cumplir en la operación, para llegar al hotel. – ¿Has conectado los micrófonos?- pregunto Ren y Kanae asintió acercando su dedo índice hasta la oreja de su superior, introduciendo un pequeño e imperceptible aparato.
- listo, ahora todos estamos conectados. – comento Kotonami y el hombre asintió escuchando las respuestas positivas, a través del audífono, de todo el escuadrón. Sonrió y dio marcha al vehículo. Kanae tomo el archivo de la misión que Tsuruga Ren había llevado con él y sonrió al recordar que el hombre al cual iban a buscar estaría acompañado de una mujer; de seguro que esa chica iría vestida como toda una diosa, con joyas y vestidos de seda… mejor dicho, vestida como toda una zorra refinada, con un exceso de brillos y pieles caras de animales.
La mujer de pelo negro carraspeo y apretó suavemente la perlita que colgaba de su humilde collar. – atención, antes de que olvide decirlo… tengo que informarles que, al igual que al pez gordo, debemos atrapar a la chicas que lo acompañen y usarlas para la obtención de la información que nos llevara a encontrar las otras redes del trafico… todos sabemos que no acabaremos con esta mierda hasta atrapar a todos los cabecillas….- comento y Ren asintió de acuerdo con su colega.
- bien pensado, Kanae-san…
- gracias.- dijo la mujer y se sonrojo levemente al ver lo bien que se veía su superior usando aquel traje estilo playboy de color café.
- te ves muy bien Kanae.- agrego el hombre sin quitar la vista de la avenida en la que conducía.
Kotonami asintió. - gracias.- dijo entonándolo algo avergonzada, nunca antes había recibido un cumplido de su superior. Si no hubiera sido obligación vestirse de manera formal y a la moda para ir a aquel hotel de cinco estrellas, ella ni siquiera hubiera pensado usar un vestido como el que lucía; con tirantes gruesos, con un largo de medio muslo y un delicioso ajuste a sus curvas que volverían loco a cualquier guardia que le impidiera cumplir su papel en aquella misión. Lo tenía todo preparado, su misión era seducir hombres para conseguir el acceso a las áreas de los equipos de seguridad que había en el hotel.
Kyoko miro por la ventana del vehículo y sintió su pulso acelerar. Habían llegado al hotel, quedando solo a pasos de su cometido.
- escúchame Kyoko-chan. Te vez hermosa y solo tienes que ser su acompañante… todo estará bien preciosa. Confía en ti y en la capacidad que tienes para cumplir con mi orden.- dijo la jefa de la chica y esta asintió recordando su imagen frente al espejo; lucia un sensual vestido que tenía un escote de espalda mata-hombres y unos tacones que, si tuviera que ir a la primera guerra mundial vestida de aquella manera, le servirían para matar a los soldados enemigos con un solo golpe a nivel del cuello o del corazón.
Kyoko se bajo y realizo una dulce dogesa antes de cerrar la puerta. La mujer bajo el vidrio y le echo un último vistazo a la chica que mandaba como embajadora de su "bar de putas", como se refería ella al local, para que acompañara al hombre que le proporcionaba toda la mercancía que vendía entre sus clientes. –Vamos chica, ve a robar corazones…- comento y Kyoko asintió antes de que el vehículo se marchara dejándola a las puertas del infierno.
Camino hasta las puertas del esplendoroso edificio y un elegante hombre, quien acababa de entrar al lugar, le abrió amablemente las puertas para permitirle el paso.
Un paso dentro de aquel lugar y sus movimientos empezarían a estar contados… Uno: Kyoko realizo una leve dogesa frente al hombre que le abrió la puerta y su bella acompañante, antes de continuar con la marcha hacia la habitación de hotel en donde debía esperarla ansiosamente el hombre que dispondría de ella por toda la noche.
- Kijima, ¿podrías dejar de mirarla como si te la fueras a tragar con la mirada?- pregunto Kanae tomándose del brazo de su acompañante que no dejaba de mirar a una chica, con un escote de espalda provoca-infartos, que acababa de entrar después de ellos al hotel. – es enserio, concéntrate y vamos a nuestra posición…- agrego la mujer y Kijima le regalo una sonrisa para luego mirar de reojo a la mujer de la bella espalda a quien había ayudado con la puerta de la entrada principal en el hotel.
- Ren-san, Kijima y yo vamos a nuestra posición.- dijo Kanae apretando sutilmente con una caricia su collar que funcionaba como micrófono para la red privada de comunicación entre los ejecutores de aquella operación policial.
- estoy llegando a los ascensores… - comento Ren por el intercomunicador. – en cinco minutos los quiero a todos desplazados hasta sus áreas para dar inicio a la primera fase.- agrego y se escucho el timbre de las puertas del ascensor. - … guau...- susurro el hombre dejando que todo el equipo escuchara aquel leve comentario de sorpresa, acción demasiado extraña de parte del hombre para sus compañeros agentes.
- no te distraigas Ren, queremos tus cinco sentidos en la operación.- se escucho la voz de Yashiro y Kanae sonrió dispuesta a hacer su comentario, pero, se quedo con las palabras en la boca.
- ya la viste, ¿no es así?- pregunto Kijima entusiasmado mientras apretaba discretamente el nudo de su corbata que activaba el micrófono. – es un bombonazo, tiene un escote de espalda, unas piernas largas que te envuelven con su caminar y unas exquisitas curvas que están para morirse.- agrego entre cerrando sus ojos para observar a Ren en el fondo de la gran recepción, ver las puertas abrirse y concentrarse en las acciones de su superior. - pero, Ren, yo la vi primero… ES MI bombón. – dijo advirtiendo al detective que no podía fijarse en la chica que en aquel momento acababa de entrar, luego de que Ren se hiciera a un lado para darle la pasada, al ascensor.
Ren subió a la vieja estructura de metal que lo llevaría hasta el piso del casino dándole la espalda a la chica; su colega ya se lo había advertido y no deseaba tener problemas con Kijima a causa de una mujer, tampoco quería embobarse con una huésped del lugar ya que no deseaba desconcentrarse del trabajo que tenía que hacer: capturar al pez gordo, mejor dicho: al oso gordo, porque el estaba seguro que sería fácil atrapar a aquel hombre. – hora de la cacería.- comento como si fuera un comentario para sí mismo y espero a que el ascensor abriera las puertas, en el piso del casino que tenia juegos de azar y mujerzuelas, para descender rápidamente con intensiones de recorrer el lugar y hacer un análisis del sitio.
- buenas noches cazador. – escucho Ren que le decían, antes de que alcanzara a dar más de dos pasos fuera del elevador, y se giro para mirar a la chica, dueña de aquellas palabras, que lo había acompañado en el ascenso hasta aquel lugar, pero, las puertas ya se había cerrado negándole todo tipo de reconocimiento a la chica.
¿Acaso había escuchado bien o solo había obra de su cansada imaginación? Miro el lugar y prefirió dejar aquello para más tarde y por ahora concentrarse en su papel dentro de la misión.
Kyoko sonrió levemente y se apoyo contra el espejo del ascensor. – Así que… Veo que será interesante esta noche.- Comento recordando la silueta del hombre que había venido de cacería a aquel lugar. –…complejo de lobo feroz.- murmuro divertida, pensando que el hombre debía de venir con muchas ganas de ganar una fortuna y enrollarse con suripantas; pobre hombre, si el supiera que en aquel casino nadie ganaba dinero, de seguro que no apostaría ni un peso de lo que traia en los bolsillos. …Ese era el complejo de lobo feroz; querer algo, jugárselas por conseguirlo, conseguirlo y luego perderlo. En aquel casino, todos tenían aquel complejo; todos jugaban, todos lo conseguían y luego lo perdían rápidamente…
A Kyoko le hubiera gustado llamarlo por el nombre de aquel animal, "el lobo feroz"; le hubiera gustado decir "buenas noches lobo…", pero, no tenia forma de conectar la realidad de "los juegos de azar y mujerzuelas" con la realidad de "el cazador en el cuento de la caperucita roja". Así que simplemente lo llamo cazador porque él se refirió a sí mismo, de manera indirecta, como un cazador.
¡Eso era!, tal vez… ¿sería una mala idea que Kyoko se fuera de cacería?
Se abrieron las puertas y la mujer bajo en el piso que daba a la suite. – un paso, solo un paso más y todo estará finalizado.- comento animándose internamente a hacer lo que le ponía los pelos de punta. Ella se acerco a las puertas blancas de aquel lugar y estas se abrieron dejando ver a un adonis de cabellos claros y rostro excepcional.
¿Ella podría jugar a ir de cacería? ¿Estaba hecha para eso?
- te demoraste bastante, caperucita.- comento el hombre y Kyoko sonrió sintiendo como sus pies le pedía a gritos darse la vuelta y correr de aquel lugar. Medio giro y podría esfumarse rápidamente del lugar, solo tenía que lograr que su mente hiciera sinapsis y mandara aquel impulso nervioso para cometer aquella acción suicida de salir del alcance de aquel hombre; un hombre que era verdaderamente un lobo feroz…
fin del capitulo
tres mil y infinitas palabras :)
gracias por leer este capitulo y gracias Tsuruga Lia1412, Hizuri Ken por comentar este capitulo. un beso-te para ustedes y también para mutemuia quien es un follower de esta historia tan bárbara y descarriada que escribo... ¿descarriada y bárbara?... si! ya saben, y típico que tiene que estarlo imaginando
un besholate para los maravillosos lectores que tienen paciencia y leen las locas cosas que escribo al igual como lo haría un simimio en sus tiempos de ocio en la selva... lose, tengo mucha faltas de conectores, jejej... pero, mejorare :D todo siempre se puede lograr en la vida. (en una de esas, un dia de estos, pondré a un mono a escribir un fic... tal vez lo haga mejor que yo T-T)
bueno, me despido melosa-mente y nos leemos. un besholate mas un mielosobraso para todos los dulces lectores que han llegado hasta el final de este capitulo.
¿les gusto? onda... estaba pensando sacar un encuentro entre la sensual belleza del impresionante escote de espalda y yashiro, quienes casualmente (77) se encontraran en el pub del hotel, donde, el hombre presentirá que la mujer tiene algo que ver con la sombra negra que se pasea por el mundo entregando droga ilicita gente inocente... WOW acabo de hacer un gran spoiler. ¿que tal? ¿les gusta? ¿si? ...
bueno, déjenme decirles que el próximo capitulo no sera así, sera parecido... tal vez yashiro tome una iniciativa con kyoko o la intente convencer de que conozca a un amigo suyo... tal vez simplemente se vean y nos se interesen el uno por el otro. jeje, nadie sabe que va a pasar, hay un sin fin de posibilidades que llegaran al mismo cometido: molestar tremenda-mente a tsuruga ren.
gracias.
