Disclaimer: Los personajes originales le pertenecen a Arthur Conan Doyle, esta versión le pertenece a Steven Moffatt y Mark Gatiss.
NdT: Gracias, Runita por el beteo, espero que les guste!
Capítulo 2: Té con los Holmes
Las tres y media llegaron demasiado rápido según Greg. Y no importó lo mucho que se esforzó, ningún sólo profesor lo puso en detención, incluso ni siquiera cuando arrojó la mochila de Dimmock por la ventana del segundo piso. Todos sus amigos se rieron y le dieron una palmada en la espalda cuando subió a su motocicleta, frunciendo el ceño cuando puso la llave en el encendido.
De repente, sintiendo que estaba siendo observado Greg giró sobre su moto. Mycroft Holmes estaba abriendo la puerta de su Jaguar XJ verde oscuro de cuatro puertas. Colocó su mochila y folder en el asiento de atrás antes de voltear, sus ojos clavándose en los de Greg.
Greg frunció el ceño, pero Mycroft simplemente sonrió educadamente y subió a su coche. Sacudiendo su cabeza, Greg se colocó el casco, asegurándose de que su teléfono y mochila estuvieran asegurados y encendió la motocicleta.
El costoso coche de Mycroft aún estaba estacionado cuando Greg se marchó, saliendo hacia el tráfico y acelerando con un fuerte rugido.
{oOo}
Maggie estaba en modo completamente de anfitrión cuando Greg entró por la puerta y se dirigió a su habitación. Le prometió que sería rápido y a propósito arrastró sus pies cuando su madre desapareció nuevamente en la cocina. Greg no comprendía porqué Maggie se esforzaba tanto cuando Meghan Holmes venía de visita; no era como si fueran las mejores amigas o algo por el estilo. Demonios, Greg ni siquiera creía que a Maggie le agradara la Sra. Holmes.
Pero supuso que ella quería su compañía; después de todo, Greg también estaría de un humor de mierda si sólo se tuviera asimismo... aunque tenía algunos momentos bastante divertidos con él mismo.
Arrojó su uniforme y mochila a un lado y se puso un par de jeans negros con una correa de tachas negras y blancas. Tres cadenas colgaban de sus jeans y no estaban ni ligeramente cubiertas por su apretada remera negra de Green Day. Se agachó para sacar sus Converse de caña alta antes de pasar una mano por su cabello y ver la hora.
Tres y cincuenta, así que aún tenía diez minutos para un cigarrillo a escondidas.
Greg abrió de un empujón la ventana de su habitación y se sentó en el alféizar y agarró la jarra que usaba para las colillas de sus cigarrillos. Mientras que su madre no lo oliera no invadiría su habitación.
Cuando dieron las 3:59, Greg apagó su cigarrillo, se roció con desodorante y salió a saludar a los Holmes junto a su madre.
Meghan Holmes era una mujer alta con espeso cabello marrón rojizo que siempre mantenía sujeto en un apretado moño, tenía pálida piel blanca, mejillas altas y fríos ojos azules. Vestía "ropa de gente vieja", como Greg la llamaba; usualmente chaquetas y pantalones que combinaban, o alguna camisa ridículamente holgada con una falda de la misma forma.
Mycroft estaba de pie a su lado, sus manos entrelazadas detrás de su espalda, vistiendo pantalones apretados y una camisa abotonada libre de arrugas. Encima de todo llevaba un suéter de color celeste.
Realza sus ojos, pensó Greg antes de mentalmente abofetearse. ¡Demonios que no, no se sentía atraído hacia Mycroft Holmes!
Meghan hizo la cosa de "beso en cada mejilla" con Maggie antes de que Mycroft diera un paso hacia adelante para delicadamente estrechar la mano de Maggie.
—Sra. Lestrade, gracias por invitarme a tu encantadora casa —dijo Mycroft.
Greg rodó los ojos cuando su madre agradeció a Mycroft y cerró la puerta. El otro adolescente era tan jodidamente maricón, y no en el buen sentido.
Marcharon hacia el comedor y Greg se dejó caer pesadamente en la silla, su madre lanzándole una mirada de advertencia. Mycroft sostuvo la silla de su madre y ella le agradeció en un tono elegante pero afilado antes de que Mycroft tomara asiento.
—Gregory, te ves... —la voz de la Sra. Holmes fue desapareciendo cuando observó su apretada remera.
Greg cruzó sus brazos y dijo:
—Sí, tu también.
Ella arrugó su nariz y Mycroft intervino.
—Uno debe estar cómodo cuando está en casa, ¿no piensas lo mismo, mami?
Mami, pensó Greg con una mueca de desprecio hacia al otro muchacho.
—Desde luego, claro que sí —asintió Meghan—. Pero cuando uno tiene visitas siempre debe vestir su mejor atuendo —miró a Greg para ser evidente, el adolescente tuvo que esforzarse en luchar para no sacarle la lengua.
Mycroft sonrió ligeramente cuando Maggie entró con una bandeja con té y bizcochos de chocolate. Greg inmediatamente cogió un puñado de bizcochos y se los metió a la boca, masticando más sonoramente cuando Meghan lo miraba.
Maggie les sirvió a todos té y Greg tomó del suyo educadamente, aunque en realidad deseaba que tuviera whisky o alguna otra clase de alcohol en él. ¿De qué otra manera se suponía que soportaría un par de horas junto a Meghan y Mycroft Holmes?
Dejó que las conversaciones pasaran sobre él, sólo respondiendo con un "sí" o "está bien", cuando las preguntas eran dirigidas hacia él (recibía un pellizco de parte de su madre en cada ocasión). Mycroft, por supuesto, era un joven simpático y encantador, yendo justamente a suficientes detalles para satisfacer a Meghan y Maggie. Greg lo fulminaba con la mirada y solamente recibía sonrisas educadas en respuesta.
—No eres muy hablador, Gregory —comentó Meghan de repente, haciendo que Greg alzara la mirada de donde había estado contando las flores del mantel.
—Ehm... —no tenía una excusa preparada.
Afortunadamente, su madre sí.
—Oh, sí, Gregory estuvo despierto hasta tarde anoche estudiando —mintió Maggie, sonriéndole a Greg. Aunque Greg nunca fallaba en sus clases, podría estar yendole mejor si en realidad estudiara y no saliera toda la noche a beber y follar.
Greg pegó una sonrisa en su rostro cuando Meghan alzó una ceja, luciendo mucho como su hijo.
—¿De verdad?
—Sí —asintió Greg—, sólo estudiando mucho, ya sabes.
—¿Estabas estudiando biología? —preguntó Mycroft de repente con un brillo de malicia en sus ojos.
—No —bufó Greg.
Mycroft volvió sus labios en una sonrisa de lado.
—Oh, me pareció verte con un par de libros sobre la anatomía masculina ayer en la escuela, así que pensé que quizás estabas estudiando las partes del cuerpo humano o algo por el estilo.
Se encogió de un hombro y alzó su taza de té mientras que Greg fruncía el ceño. Está bien, había estado viendo una revista porno con Dimmock en la escuela y casi los habían descubierto, ¿y qué?
—¿Te parece interesante la biología, Gregory? —preguntó Meghan.
—Ehm... s-sí, bastante —tartamudeó Greg.
La sonrisa de lado de Mycroft se hizo más amplia y tuvo que ocultarla con su taza. Greg seriamente consideró patearlo por debajo de la mesa.
—Háblanos sobre eso —dijo Mycroft, que junto a su madre miró con fijeza a Greg, quien se quedó con la boca abierta.
Lo que siguió fue media hora de Greg tratando de recordar todo lo que había aprendido sobre biología. No ayudaba que Mycroft reconociera sus debilidades e hiciera incluso más preguntas.
Esa era otra cosa que Greg odiaba de Mycroft; él y su hermano lo sabían todo. Si habías tenido sexo la noche anterior, lo sabían. Si te habías olvidado la tarea, lo sabían. Sabían que habías tenido de desayuno, que es lo que hiciste en la mañana, cual era tu trabajo, el trabajo de tus padres, cómo te sentías sobre la gente, absolutamente todo.
Sherlock decía que simplemente "deducía" las cosas, y Mycroft nunca hacía comentarios al respecto. No, el mayor de los Holmes sólo sonreía, asentía, y te dejaba con cualquier mierda que sus "deducciones" le habían causado a la gente a tu alrededor.
Cuando el interrogatorio finalmente terminó, Greg cruzó lo brazos, se encorvó hacia abajo en su silla y fulminó con la mirada a Mycroft, deseando poder lanzar rayos láser de sus ojos. Mycroft simplemente le sonrió educadamente mientras conversaba con Maggie y Meghan.
Dos horas después de haber llegado, Mycroft puso su taza de porcelana delicadamente hacia abajo y se volvió hacia su madre.
—Mami, tengo que darle clases a Benjamin esta noche.
—Oh, sí, cierto —asintió la Sra. Holmes, revisando el reloj de oro sujeto a su delicada muñeca—. ¿Estarás bien manejando tú solo?
—Por supuesto, mami —dijo Mycroft. Se puso de pie y dijo—: Gracias por recibirme, Sra. Lestrade, ha sido un placer.
—Siempre eres bienvenido, querido —dijo Maggie, Greg ahogándose con su té cuando Mycroft sostuvo la mano de su madre y presionó sus labios contra sus nudillos. ¡Lo peor era que su madre estaba sonrojándose, sonrojándose, joder!
—¿Te encuentras bien, Gregory? —preguntó Mycroft, volviendo su mirada hacia el otro adolescente.
Greg tosió y se golpeó el pecho con su puño.
—Sí, b-bien —respondió ahogadamente.
Mycroft sonrió antes de besar la mejilla de su madre y decir:
—Ten una velada agradable.
Desapareció y Greg se hundió en su asiento, ignorando el gesto de reprobación que la Sra. Holmes le mandaba. Bueno al menos ahora no estaría atorado con Mycroft Holmes toda la noche. Si la suerte estaba de su lado en una hora podría escaparse y esconderse en su habitación.
Eso sería a menos que su mamá y la Sra. Holmes decidieran que realmente tendrían que ver las fotos de bebé de Greg y discutieran los primeros preciosos años de sus hijos.
Resultó ser que el mundo era una perra cruel y Greg pasó su noche sentado en el sofá entre las dos mujeres, su rostro volviéndose de color rojo cuando su madre y Meghan soltaron sonidos de ternura al ver sus fotos desnudas de bebé.
Greg maldijo a Mycroft Holmes. Podría estar de fiesta y besuqueándose a algún tío, pero nooo.
Jodido Mycroft, jodidos Holmes, pensó mientras señalaban otra foto de él desnudo.
{oOo}
—Te perdiste una fiesta asesina anoche —dijo Joe tan pronto como Dimmock y Dylan se encontraron con Greg en la escuela.
Greg frunció el ceño.
—Bueno, mi madre me quería en casa para tomar el té con su querida, muy querida amiga, Meghan Holmes —sus amigos se burlaron—. No es gracioso —bufó Greg, lo cual simplemente hizo que se rieran mucho más—. Esa mujer tiene un palo clavado en su culo, aparte de que habla como la jodida reina; honestamente nunca conocí una mujer más estirada, lujosa y jodidamente aburrida en mi vida.
Las risas cesaron, y los otros tres muchachos se quedaron viendo fijamente por encima del hombro de Greg. Greg frunció el ceño antes de voltear, y dio un salto cuando vio a Mycroft y Sherlock Holmes.
El menor de los Holmes estaba frunciendo el ceño abiertamente, dándole a Greg su mejor mirada de "te-voy-a-matar-lentamente" (y con todas las ranas, hamsters y otras pequeñas criaturas que Sherlock se las había arreglado para mandar a la otra vida durante varios "experimentos", Greg no dudaba que el joven muchacho realmente lo asesinara).
Mycroft estaba simplemente observando a Greg con aquellos fríos ojos azules, su uniforme impecable como siempre, un folder completamente blanco debajo de un brazo. Cuando Sherlock abrió su boca, Mycroft dijo:
—Cálmate, hermano, y ve a fumarte un cigarrillo.
El chico de trece años le frunció el ceño a Mycroft, cuyos fríos ojos azules inmediatamente se entrecerraron. Sherlock se tragó cualquier cosa que estuvo a punto de decir, le tiró una última mirada asesina a Greg y se marchó.
—Ehm... Lo siento —dijo Greg. Puede que no le agradara Mycroft, pero no había tenido la intención de que el otro adolescente lo escuchara.
—Está bien —dijo Mycroft—, no es ningún secreto cómo te sientes sobre mi familia.
Greg pudo sentir un sonrojo empezar a salir en su cuello y trató mucho luchar contra él; ¿sonrojarse en frente de Mycroft Holmes? No, eso simplemente no iba a suceder.
—Sí, bueno, aún así lo siento —dijo Greg.
—¿Hay algún problema aquí?
Los amigos de Greg inmediatamente se hicieron a un lado cuando BJ Masters apareció. El tío era fornido como el resto de sus compañeros y Greg dio un nervioso paso hacia atrás.
—No, no hay ningún problema —dijo Mycroft con frialdad.
No era ningún secreto que el padre de Mycroft, Siger Holmes, empleaba a la mitad de hombres en la ciudad. Si alguien se cruzaba con Mycroft o Sherlock, encontrarían a su padre despedido más rápido que Greg encontrando un polvo.
—¿Estás seguro? —preguntó BJ, fulminando a Greg con la mirada mientras se ponía a su lado.
—Algo —respondió el otro muchacho—. Sólo estábamos conversando —hizo una pausa, sus ojos recorriendo a Greg—. ¿Verdad, Gregory?
—S-sí —Greg asintió rápidamente. Era lo suficiente popular para no ser objetivo de BJ y sus compinches, pero eso siempre podía cambiar.
BJ bufó y junto con sus compañeros se marchó, sin duda alguna a intimidar a alguien más. Greg miró a Mycroft nerviosamente, quien simplemente sonrió educadamente.
—Ten un día agradable —dijo, alejándose.
Greg dejó escapar un suspiro de alivio mientras que Dylan decía:
—Me pone nervioso ese tío.
—Su hermano también —añadió Joe antes de volverse hacia Greg—. De todos modos, la fiesta de anoche fue épica. Los policías aparecieron a eso de las dos, y este chico, Martin, que es un amigo de Eric, fue atrapado follándose a un tío en la piscina, pero el tío se las arregló para sacarlos de problema.
Dimmock sonreía enormemente.
—Martin tuvo que caminar a casa en boxers, porque alguien le robó las ropas, fue jodidamente gracioso.
Greg gruñó y maldijo a su madre en silencio mientras caminaban a sus casilleros.
—Creo que fue el mismo tío, ya sabes, ése cuya reputación está empezando a hacerle competencia a la tuya —dijo Dimmock.
—Cállate —dijo Greg.
—Sí, nadie es mayor ramera de hombres que nuestro Greggie —dijo Dylan. Envolvió un brazo alrededor del cuello de Greg y alborotó su ya despeinada cabellera para demostrar su punto. Greg lo apartó de un empujón.
—No estoy seguro, Martin estaba delirando en el bus esta mañana sobre este tío —dijo Dimmock—. Realmente, suena como si fuera un Dios del sexo o algo por el estilo.
—Sí, sí —dijo Greg—, cállate antes de que ponga mi pie en tu culo.
—Esa es la única acción que vas a recibir por ahora —se burló Dimmock—, eso por tus citas con Mycroft Holmes y su mami.
Greg persiguió a Dimmock por el pasadizo y lo embistió contra una pared, Dylan y Joe riéndose a carcajadas cuando el otro muchacho cojeó hacia su casillero.
