Tabla: Every you, Every me
Prompt:
# 20 Andén
Número de palabras: 593
Claim: Carlisle/Edward
Rating y Advertencia: K+ ninguna advertencia, solo humor pésimo al que hay que estar atento para entender.
Nota de la autora: okey, en este no me lucí. Decidí hacer algo diferente, algo como medio cómico, me salió cualquier cosa. En fin. Tengan cuidado al leer.


La gente caminaba y abarrotaba las plataformas de piedra, pisándose, empujándose sin importarle los daños que podría ocasionarle a propiedades ajenas o a los dueños de éstas. Llevaban equipajes demasiado grandes como para siquiera entrar en el compartimiento de un tren. ¿Para qué necesitaban los hombres aquellos bastones si no rengueaban y solían pisarle los pies y golpearle los talones, para qué las mujeres llevaban esos inmensos sombreros de cóctel si tan solo iban a viajar en tren y usurparle la mayor parte de su campo de visión? Y los silbidos del vapor que salían por la chimenea de la inmensa locomotora, quienes parecían ametrallar sus llamados para que se disolvieran en la nada…

Seguía caminando desesperado por el andén, preguntándose dónde exactamente buscar, hacia dónde exactamente podría ir el joven. En un momento se le ocurrió que el gentío lo habría atropellado y pisoteado; entonces lo único que vieron las personas que se distraían lo suficiente de sus propios asuntos para posar su atención en él fue un pálido muchacho de aspecto veinteañero y cabellos dorados, con la vista fija en el suelo expectante por si algo en especial aparecía y que daba empujones a cualquiera que se interpusiera en su camino (aunque eso era algo normal). Entre otras ideas más hasta se le había ocurrido que alguien lo había secuestrado; en ese instante aquellas personas distraídas y que clavaban su mirada de manera fugaz en aquel hombre rubio pudieron observar cómo éste veía perspicazmente todos los maleteros suficientemente grandes como para poder albergar una persona dentro. Lo único cierto en ese lugar es que lo había perdido de vista, sólo por un segundo, y desde entonces nada. Ni un solo rastro del menor.

El británico había recorrido la estación ferroviaria de una punta a la otra, partiendo desde la zona donde lo había visto por última vez, y terminando en las grandes puertas de salida. La desesperación y el pánico lo inundaban, aparte de las hipótesis de último minuto; desde la de "¿La sed lo habrá traicionado al final? No, él es demasiado fuerte como para dejarse vencer… creo.", pasando por "¿Y si los Volturi se lo llevaron? Dios, ya sabía, ya sabía que eso pasaría, aparte podrían ser cualquiera de estas personas y…", y finalizando por algunas de las más descabelladas ("Seguramente, habrá ido a perseguir palomas otra vez.") seguida de una conversación interna. ("Este niño, cuando lo encuentre, no me importará cuánta tristeza le sume a sus caras de perrito mojado… si es que lo encuentro. ¡Oh, Dios! ¿Y si no lo encuentro? ¡¿Qué haré sin él?! Me siento tan estúpido…)

El humo flotaba en el aire siguiendo una especie de danza, misteriosa y minúscula. Lo único que podía escuchar era el revoloteo lejano de las aves que huían espantadas ante las vibraciones de las vigas, y, aunque más cerca pero no tan suave, los cotorreos de las personas que aguardaban impacientemente subir a una locomotora que los llevara a destino. Sin embargo, aunque tenía abundante retazos de sonidos para entretenerse, prefirió quedarse con uno, familiar y afilado, que no dejaba de aturdirle incesantemente cada neurona de su sistema nervioso.

Sentado en absoluta tranquilidad, Edward observaba desde arriba de unas cuantas vigas la desesperación de su mentor, que ahora le resultaba más complaciente que la fuga de las palomas ante su presencia. Claro que Carlisle estaba completamente ajeno a eso, sino lo hubiera asesinado a sangre fría por haberse alejado y desobedecido.

Pero era una bonita forma de divertirse un rato mientras el adulto terminaba de sacar los boletos.


N/A: para los que no entendieron, Carlisle fue a sacar los boletos y Edward en ese rato decidió irse a molestar palomas. Fin. La próxima una vaquita para que Carlisle compre una correa y ate a Edward a un mástil.