Disclaimer: Los personajes de Marvel no me pertenecen, la historia y alguno que otro personaje si.
Capitulo 1 (Parte 1) "EL COMIENZO"
"2015"
—El presente—
~~Narrado por Alexan #1~~
Era lunes. La alarma de mi buro comenzó a sonar demasiado fuerte y repetitiva para mi gusto. Pero no había lugar a dudas de que tenía que levantarme para irme a la universidad. Me quite mi protector de ojos para dormir, solo para ver a mis chicas enfrente de mí.
— ¡Buenos días putas! — las salude "cortésmente".
— ¡Buenos días Alexan! — respondieron al unísono las tres, mientras me sonreían hipócritamente.
Como pueden saber, mi nombre es Alexan Coleman, tengo 20 años y soy el rey de la hermandad Kappa Kappa Tau. Se preguntaran como un chico llego a mandar sobre un grupo de chicas conformistas, debo confesar que no fue nada fácil, de todos modos se quedaran con la duda, perras.
Mis secuaces son Alexan #2 su nombre verdadero es Elizabeth Olsen, antes de mí no era nada, pero fui tan bondadoso con ella, que me apiade y acepte que entrara a Kappa hace apenas 4 años, es mi más fiel compañera y debo decir "amiga". La siguiente es Alexan #3, su nombre real es Mia Sanders, yo la llamo la "Encantadora", viene de New York, principalmente había entrado a la universidad antes que a Kappa. Ella se dice ser mi más fiel seguidora, bueno eso ya lo veremos. Es quien supuestamente me protege, aunque a veces pienso que no es así. Las siguiente es Alexan #5 su nombre es Scarlet Natasha Johansson, alias la "Viuda Negra", la llaman así por ser fría e indiferente con los demás, pero conmigo es totalmente lo opuesto y pobre de ella que su comportamiento fuese igual conmigo, porque entonces lo lamentaría. Ella es quien me sobreprotege, es como mi segundo "Angel de la guarda" pero en versión, pirata región 5.
Todas mis chicas tienen la misma edad que yo.
Y yo soy Alexan #1 obvio.
Había una Alexan #4, pero ella tenía meningitis, estaba como "estoy enferma, tengo que ir a casa". Y yo estaba como "no quédate". Pero se fue a casa de todos modos y murió.
Mucha gente habla cosas sobre como son las hermandades, son exclusivas y tienen un sistema de clases. Bueno adivinen ¿Qué? La vida es un sistema de clases. Y una hermandad es el único lugar que queda en el mundo, donde se llega a escoger y elegir a las personas que te rodean.
Trataba de escoger lo que llevaría puesto para las clases en la universidad, por supuesto mis Alexan, me ayudaban en ello, una de mis reglas es que ellas tenían que levantarse más temprano que yo, y que estuvieran vestidas adecuadamente para la ocasión, siempre usaban un conjunto de faldas similares, mientras yo optaba por los pantalones de caballeros, eso sí siempre de la marca "Armani". Tenían que estar vestidas a lo que yo me ponía, es decir del mismo color o la misma tela. A veces la envidiaba, ellas siempre lucían súper bien. ¡Vaya!… no puedo creer que siquiera lo haya pensado.
Esperaba, mientras me mostraba los tipos de pantalones Armani uno por uno, es decir uno en cada chica, el que se me viera mejor. Todos fueron un rotundo NO supernegativo, no había la mejor duda, que para los gustos de ropa para un chico como yo, carecían de ese estilo. Así que finalmente tuve que elegir yo uno de mi gran guardarropa.
Las tres esperaban fuera de mi habitación mientras me vestía, al terminar nos dirigimos al gran cuarto de belleza que era exclusivamente mío, solo el líder de Kappa poseía tales lujos. En ese cuarto se encontraba mi enorme guardarropa, además de una zapatería exclusiva para mí, tratamientos de belleza, perfumes, varios espejos y demasiados armarios como más de mi ropa de cada temporada de la estación del año, y cada semana se iban acumulando mucho más.
Dos secadoras se encontraba sobre mi cabello, sostenidas por Alexan #3 y #5. Quería que mi cabello negro tuviera estilo como siempre y superlacio.
Al terminar, camine hacia uno de mis tantos enormes espejos que se encontraban por toda la habitación, para saber cómo lucia, y no cabía la menos duda de que me veía realmente bellísimo.
— Te ves increíble, eres único — exclamaron las tres chicas tras de mí.
Yo solamente gire mi cabeza hacia ellas y les respondí con un "gracias". Para después salir de allí. Debo suponer que venían siguiéndome así que camine por el pasillo como si nada, para bajar las escaleras que conectaban con el gran salón y la puerta principal de la casa Kappa.
Ese espécimen obeso de la inmundicia humana que se encontraba limpiando el vómito de bulimia en el salón, se llamaba Bobby Lucie, pero yo la llamaba "La morsa preñada", es mi ama de llaves y mi sirvienta, esencialmente es esclava de la casa.
Miren esto.
Camine hacia ella y la salude cortésmente.
— Hola morsita preñada —
— No se te permite llamarme así — me respondió, mientras tallaba el vómito bulímico del piso.
— Lo siento... tengo una pregunta en forma de hipótesis que hacerte — le dije yo mientras miraba a mis chicas en forma de complicidad y diversión. — ¿De donde crees que vengan los bebés o no sabes de donde nacen los bebés?
— Yo diría que no lo sé — me respondió, mientras dejaba de hacer lo que estaba haciendo en el piso.
— ¿No sabes…? — le dije dudando.
— No sé nada sobre el nacimiento de ningún bebé…
Al escuchar eso, mis secuaces se rieron en silencio mientras se miraban entre sí.
— Impresionante, gracias — le respondí, como si fuera un ser de otro mundo. —Todavía te queda vomito que quitar, vamos a hacer eso una prioridad.
Bobby solamente me miro cansada y volvió a lo que debería estar haciendo. Yo la deje y camine hacia la salida. Cuando de pronto escuche la voz de una de mis secuaces, especialmente de Alexan #2.
— Las cosas que dices son hilarantes y conmovedoras — me dijo Elizabeth.
— Gracias — le respondí.
— Si… tienes una habilidad increíble de decirle a la gente lo que se merece — hablo Amora.
Yo me detuve al instante y gire hacia ella al igual que las demás.
— Disculpa... te he pedido que me bajaras los calzones y soplaras un cumplido en mi culo — le exprese un poco sulfurado, acercandome a ella. — A nadie le gustan las arrastradas Alexan #3.
El rostro de Amora hizo gestos muy extraños, después de haberla reprendido, por su estúpido comentario.
Al momento de terminar la frase, fui interrumpido por la "morsa preñada".
— Oh joven Alexan, siento interrumpirlo, pero la decana de estudiantes hablo, y ella necesita verla de inmediato. —hablo desde unos 4 metros de distancia. Pero que se alcanzó a escuchar por todo el gran salón.
Al escuchar eso, mi mirada cambio a una insegura, ya tenía idea de que era lo que se trataba, pero tenía que mantenerme fuerte sin demostrar debilidad ante nadie.
Las chicas solamente me miraron estupefactas.
~~Fin de la narración de Alexan~~
Alexan llego hasta la oficina de la decana, quien se sorprendió por la manera sorpresiva en la que irrumpió en su oficina, sin siquiera avisarle a su secretaria. El chico bien vestido, azotó la puerta llamando la atención de inmediato de la decana Frigga, que lo miraba calmadamente.
— Al grano, ¿qué demonios es lo que quiere conmigo ahora? — hablo repentinamente el chico, mientras se sentaba de manera educada en la cómoda silla frente al escritorio de la decana.
— Antes que nada, muy buenos días — menciono Frigga, mientras lo observaba divertida, jamás pensó que un chico llevara la corona de Kappa.
— Eso dígaselo a usted misma — respondió Alexan. Mientras se cruzaba de pies.
— Voy a hacer honesta contigo, odio a las hermandades y te odio a ti — soltó de la nada Frigga. — Durante años he visto el daño que las llamadas hermandades han tenido en las jóvenes.
— Cree que es fijada en eso demasiado debido a que su apellido es Russo, o es solo una coincidencia —
— En primera… no soy lesbiana, en segundo lugar esto es exactamente de lo que te estoy hablando, ¿lo ves? en el mundo real la gente simplemente no habla de esa manera en la que te expresas hacia a otras personas. — respondió Frigga. — No es normal, ahora no estoy segura de que estés consiente, pero yo ya no soy la decana asociada, después del lamentable fallecimiento del decano Reynolds el pasado verano, fui posicionada a su puesto.
—Bueno eso suena sospechoso— hablo Alexan, con una sonrisa sínica.
— Si, tanto que me metí en la casa de mi compañero de 80 años por 20 años y deje caer un radio de transmisión en su bañera, solo para conseguir el 5 por ciento más en aumento de mi salario. — vacilo Frigga. — Quiero que te quite esos lentes, por favor.
Alexan obedeció a regañadientes, mientras se los quitaba lentamente y los posicionaba sobre el escritorio.
— Al parecer mi colega Decano Reynolds, estaba ciego que no se dio cuenta del ambiente que se vivía en decadencia que rayaba en lo criminal en esta universidad — exclamo Frigga, mientras se levantaba de su asiento y caminaba hacia unos estantes de archivos y folders. — Y Kappa es el foco de informes rapantes que van desde alcoholismos, abusos de medicamentos recetados, racismo y bestialidad…
— Yo no tengo la culpa de que embriagaran a esa cabra, eso es cosa suya…
— Pero todo esto es como un juego de niños, con horrores similares, a lo que ocurrió hace 5 años, creo…
— ¿A qué se está refiriendo con eso? — pregunto de manera nerviosa. Su corazón empezaba a palpitar rápidamente.
— Eso te lo pregunto a ti, ¿qué es lo que realmente sucedió con tu hermana?, los informes finales de la policía señalaron hasta ahora que de la manera en cómo fue encontrada tu hermana puede ser que haya sido asesinada, además de encontrar en su cadáver rastros de tranquilizantes y unos cuantos moretones por sus brazos y señales de forcejeo.
Alexan al escuchar eso, una serie de sensaciones empezaron a recorrer por todo su cuerpo, tenía sentimientos encontrados, no quería recordar lo que había ocurrido esa trágica noche. La debilidad que tanto trataba de ocultar, apareció nuevamente.
Al parecer Frigga lo noto ya que se le quedo mirando de manera sospechosa al chico.
— Como se atreve a culparme de algo que yo jamás haría, es mi propia hermana… —respondió ofendido el chico. —
Para después ver como entraba la jefa de Kappa Virginia Potts y protectora de los reglamentos de la hermandad, a defender a capa y espada a Alexan.
El chico inmediatamente salió de allí, como alma que lleva el diablo, los sentimientos lo habían invadido. Frigga lo iba a detener para interrogarlo pero…
— Déjelo señora Russo, debe volver a clases, aquí estoy yo, para que me diga exactamente qué es lo que quiere hacer con el chico… — hablo Pepper tranquilamente.
— Creo que por ahora no podre desenmascararlo, pero habrá algún momento en el que sí, ya lo vera… — hablo para las dos. Quedando en silencio unos cuantos segundos.
— Déjeme explicarle que existen otras alternativas para eso… — dijo Pepper, mientras miraba a la decana.
Frigga solamente le sonrió complacida, ante lo que había dicho.
"Hace 5 años atrás, aquella noche"
— Carla… segura que estarás bien, ¿no quieres que me quede contigo? — expreso Alexan, el joven se encontraba vestido de manera normal como los demás, mientras miraba como su hermana se arreglaba para una cita. Él se encontraba parado frente a la habitación de su hermana.
— No claro que no, ahora ya lárgate y déjame en paz, si te ven las chicas aquí no sé qué pensaran de mí — exclamo un poco molesta Carla, quien terminaba de maquillarse sola, para después girar hacia su hermano quien se encontraba en la puerta parado.
— Estas segura, es que ya todos se marcharon a la fiesta del baile de primavera, creo que ninguna chica se encuentra en la casa — volvió hablar, mirando los desolados pasillos de la casa Kappa. — Te preguntaba que si te podía acompañar al baile, es que me siento solo yo en el cuarto universitario y encerrado, ni siquiera tengo con quien compartirlo, nadie se atreve a dormir conmigo en la habitación.
— Hermano cada vez que me dices eso, enserio que me provocas lastima, ahora entiendo por qué mis padres, no te quieren en la mansión. — expreso de manera dura Carla, poniéndose en un semblante pensativo.
— No me digas eso tu no — le grito, empezando a sollozar, viendo como su hermana no le tomaba la menor importancia a su aspecto, no soporto más ver la manera tan déspota en la que se comportaba su hasta ahora querida hermana. Salió corriendo por el pasillo para salir de la casa Kappa.
Carla se encontraba completamente sola, las chicas Kappas se habían adelantado a la fiesta. Se empezó a poner labial rojo, mientras se observaba en el espejo. Quería lucir despampanante en la fiesta y llamar la atención como siempre de todos.
No se dio cuenta de que alguien entro de nueva cuenta a la casa Kappa de manera silenciosa. Mientras ella se echaba toques de perfume alrededor de su cuello. Alguien subía las escaleras lentamente hasta caminar por el pasillo directo a su habitación, unos relámpagos iluminaron la habitación de Carla. Al momento de que la chica se dio cuenta de quien había entrado en su habitación.
— Ohh… eres tú, ¿Qué quieres? — exclamo de manera aburrida, mientras tomaba lo que le había obsequiado con una de sus manos. — ¿Es para mí esto?... gracias, no te hubieras molestado.
Carla tomo de la copa que le habían dado hasta terminársela por completo.
— Enserio me estas invitando a bailar de manera romántica, esto es ridículo, ni siquiera te gusta bailar de esta manera… bueno está bien— le respondió Carla, de manera ya alegre, los efectos de la copa empezaban a surtir.
Bailaron durante unos minutos, hasta que Carla cayo inconsciente en el piso alfombrado, esa persona que se encontraba con ella espero por unos segundos y después la tomo fuertemente de los brazos y la arrastro hasta salir de la habitación, y luego seguir con el pasillo hasta llegar al área de las escaleras, al momento de levantarla y recargarla sobre el barandal del segundo piso, le ato un cable grueso alrededor de su delicado cuello, ese cable ya se encontraba sujetado al gran candelabro dorado (capricho de Carla) que iluminaba las escaleras por completo y parte de un pasillo.
Los relámpagos aún seguían iluminando el cielo.
Segundos después la levanto en el aire hacia arriba del barandal, para después soltarla y que la chica inmediatamente cayera colgando del candelabro, sus pies flotaban sobre el frio piso de la casa Kappa, mientras que un gran relámpago ilumino su figura ahora ya muerta. Los pies se movían conforme al cable, de un lado para otro lentamente, hasta quedarse quieta por completo.
La persona aun yacía allí, viendo el cadáver de la chica colgando, mientras una sonrisa siniestra se dibujaba en sus labios ocultos detrás de una máscara de la mascota de la universidad "El Diablo Rojo" que se había puesto después de que la chica había caído inconscientemente.
"Fin del flashback"
