Bajo el mismo techo
2: Ahora somos padres
Cuando Sakura llegó al lugar donde la citaron para reunirse y obtener información acerca del accidente, se encontró con uno de los oficiales encargados ahí, le ayudó de la mejor manera posible; le otorgó toda la información acerca de lo que ocurrió, haciendo que ella se sobresaltara y se angustiara.
Naruto y Hinata habían decidido viajar, cuando estaban a punto de regresar a la ciudad el accidente dio lugar a aquel acontecimiento terrible. El auto en el que viajaban fue bruscamente impactado por un gran tráiler haciendo que ellos se volcaran cientos de metros perdiendo así la vida.
Afortunadamente Himawari estaba siendo cuidada por una niñera en la casa donde ellos vivían, pero por razones de seguridad se la habían llevado a un lugar especial, es decir, un orfanato.
Sakura estaba en completo desacuerdo, no podía dejar a la pequeña en un lugar como ese, seguramente iba a percatarse de la ausencia de sus padres pronto, eso era peor.
¿Por qué ocurrían cosas así? Es decir, ellos eran unas personas excelentes, muy buenos amigos y como padres eran demasiado bondadosos, le era imposible pensar que ellos estaban muertos, la vida no era justa.
Se encontraba a solas en ese lugar, la estación de policía se sentía tan fría como la misma soledad.
Las promesas estaban vacías.
Pronto divisó a lo lejos a alguien llegar desde su moto, era Sasuke, estaba convencida de que era él, cuando se quitó el casco lo comprobó. A diferencia de ella él no se veía tan agitado pero se notaba lo afectado en sus expresiones, Naruto era… su mejor y único amigo.
– Sasuke… –dijo ella cuando él abrió la puerta y la vio estar ahí parada, con las lágrimas resbalando por sus finas mejillas.
Inconscientemente ella comenzó a acercarse a Sasuke, que se mantuvo frente a ella sin decir nada, esperando que cualquier cosa ocurriese o que le dijese algo que para su sorpresa ella se mantuvo callada.
Sakura acortó la distancia entre ellos y lo rodeó con sus brazos, abrazando afectivamente al Uchiha y sorprendiéndolo inmediatamente. Ella lloraba, lo sabía, estaba tan shockeado que tuvo que reaccionar rápidamente para corresponder siquiera el abrazo e imitar las mismas acciones, costaba hacerlo, para él.
Ambos tuvieron que dirigirse a la casa de sus amigos, Sakura hizo algunas llamadas esperando alguna respuesta que pudiera servirle de ayuda, no quería dejar a Himawari en un orfanato así como así.
Sasuke observaba a Sakura estresarse, reconocía que esa mujer tenía carácter y el suficiente como para controlar una situación por sí misma, no le gustaba que las cosas se salieran de control, ella lo odiaba.
Gritaba fuertemente y peleaba con la persona al otro lado de la línea.
– Tendremos que esperar –decía ella colgando–. Si quieres puedes quedarte a dormir en su habitación, yo dormiré en el cuarto de invitados…
Sasuke se mantuvo callado un largo rato, seguía crispado por todo lo ocurrido, le costaba asimilarlo.
Por donde quiera que mirase, se mantenía la esencia de sus amigos, sus pertenencias, ropas, fotos, todo estaba ahí. Algunas cosas estaban a medio hacer, así como algunas prendas de vestir que habían salido del cuarto de lavado, todo estaba como ellos lo habían dejado y eso era… muy nostálgico.
Les había costado dormir aquella noche.
Al día siguiente después de despertar, Sasuke se encontró con Sakura en la cocina, ella estaba limpiando algunas cosas, característico de ella amar el orden y la limpieza, Sasuke optó por preguntar algo.
– Y… ¿llamaron?
– Su abogado llamó, viene en camino –Sakura suspiró con pesadez y ambos tuvieron que esperar muy poco tiempo para que el hombre hiciera su aparición en la casa.
Un hombre de mediana estatura, con un portafolios negro al igual que su elegante traje formal, con una expresión relajada en su rostro y una ligera sonrisa los invitó a tomar asiento a escuchar todo lo que ellos tenían que saber.
Todo comenzó con tranquilidad, el hombre les comentaba todos los sucesos del accidente y lo mucho que iban a hacer falta sus amigos ahora. Cosas que ellos ya sabían y que ahora iban a tocar un tema importante, la hija de sus amigos.
– Sé que ustedes tienen muchas preguntas en mente ahora, con respecto a la pequeña –decía mirándolos a ambos, ajustando precavidamente su corbata.
Sakura fue la primera en tomar la palabra.
– Si, estábamos pensando lo que sucederá de ahora en adelante con ella…
– La han llevado a unos servicios especiales para niños huérfanos –comenzó a explicar con tranquilidad–. Así que van a tener que recogerla y… ¿ustedes no lo saben? ¿acaso Naruto y Hinata no se los explicaron?
Sasuke y Sakura se miraron muy confundidos.
– ¿No les han hablado de la custodia? –inquirió sin poderlo creer, ellos lo negaron–. Cuando ellos hicieron su testamento, hablamos sobre que personas se harían cargo de su hija en el remoto caso de que ellos sufrieran un accidente o ambos murieran y ellos los nombraron a ustedes dos.
Bien, ahora se podía entender todo, ellos reaccionaron inmediatamente, obviamente no estando de acuerdo con la idea, por que, eso era demasiado.
– Disculpe, creo que esto es un error, tal vez ellos no especificaron exactamente bien lo que querían pero… esto no puede ser cierto ¿verdad? –decía Sakura un poco angustiada.
– Sé que no es así como querían iniciar una familia –respondió el hombre cruzándose de brazos.
– Debe estar confundido, nosotros dos no somos esposos –interrumpía Sakura sudando frío–. Ni siquiera nos toleramos.
– Ella ni siquiera es mi tipo –decía él mientras ella hablaba.
– Él es todo un idiota –comentaba Sakura con una fingida sonrisa, ambos estaban en completo desacuerdo.
El hombre suspiró irritado y los interrumpió a los dos.
– Yo sabía que ambos no estarían de acuerdo y traté de interponerme, de hecho, hay opciones para evitar que eso suceda –decía perdiendo un poco la paciencia–. Esto se trata de Himawari, es un gran compromiso.
Ellos dos estaban sin habla, cada quien salió disparado de su asiento y salieron de la casa, Sakura salió al patio trasero y Sasuke se reservó en la entrada de la casa, esto se trataba de una charada, debía ser eso.
Para Sasuke no podía ser peor, prácticamente estaban arreglando su vida de ahora en adelante y todos sus planes –no hechos– se venían abajo a pedazos, ¿con quien? Con la persona que menos imaginaba en el mundo, una mujer opuesta a él, que le gustaban cosas muy diferentes a él, que tenía una personalidad diferente y que no le agradaba en absoluto por que a su parecer ella era aburrida y poco tolerante.
Ella no se parecía en nada a sus aventuras, de hecho ella ni siquiera era una aventura, todo hubiese sido más fácil si ella fuese como las demás, pero no, ella era complicada y amaba el orden.
Sus actitudes no congeniaban.
Sakura no se quedaba atrás, trató de respirar profundamente, sus amigos se habían vuelto locos al haber hecho un testamento donde la obligaban a volverse la madre de Himawari, con un padre completamente irresponsable y estúpido como lo era Sasuke, ¿por qué de todas las personas era él?
Quería que se la tragara la tierra, todavía no podía ocuparse de ella misma.
Ellos dos, como padres, cuidando una niña. Imposible.
Cuando ambos regresaron y se reencontraron en el mismo lugar al abogado, lo miraron con exactitud.
Esta vez el Uchiha fue el primero en hablar.
– Usted nos mencionó unas opciones –dijo obviando su sarcasmo y una sonrisa anti-encantadora–. Así que, ¿cuáles son?
– La niña puede quedarse a vivir con el padre de Naruto o sus familiares cercanos, como lo son sus primos –respondía el abogado sorprendiéndose por como se llevaban ambos solteros–. Económicamente el estado cubre su hipoteca. En cuanto a su custodia es de modo temporal, yo sugeriría que ustedes dos se muden aquí… por Himawari.
– ¿Quiere que vivamos juntos? –preguntó Sakura, más asustada por el rumbo al que iba dirigido todo ese embrollo.
– Es lo mejor que se les podría ofrecer –sentenció el abogado.
Tanto como Sasuke y Sakura se dirigieron ese mismo día en donde estaban cuidando a la pequeña, los hicieron firmar algunos papeleos y una señora les mostró a Himawari.
Sakura la cargó en brazos, extrañándola en cada minuto. La bebe estaba agotada y comenzaba a llorar, ella acariciaba lentamente su cabeza con compasión, el Uchiha se acercó hasta ellas, observándolas, con varios sentimientos revueltos en él.
¿De verdad se había vuelto padre? que destino tan inesperado.
– De verdad que no lo consideraron –comenzaba a decir Sasuke una vez estuvieron en la casa.
Aquello captó la atención de la distraída Haruno, que se ocupaba de hacer algunos ajustes en los horarios para tener un mejor control del cuidado de Himawari.
– ¿Eh?
– Ellos no fueron considerados con esto –decía malhumorado– ¿entiendes? Debieron de haberlo dicho, no puedo creerlo.
Ella estaba callada mientras lo veía explotar.
– Sasuke ¿qué te parece si vamos a cenar un poco de ramen y discutimos como siempre? Ah, por cierto si muero quiero que te encargues de cuidar a mi hija –decía enfurecido ejemplificando algo exageradamente–. ¿Lo vez? Estas cosas se deben de decir en algún maldito momento, el que sea.
– Ambos hacían este tipo de planes, todo el tiempo lo hacían –respondió Sakura de modo más calmado, sin dejar de ocuparse en sus deberes.
– ¿Así que debemos dormir juntos, comer juntos, y lo que sea? –preguntó dando a notar todo su desacuerdo en vivir con ella–. Pareciera que somos parte de un experimento.
Sakura suspiraba.
– ¿Sabes cuánto nos costara mantener esta casa? –inquirió molesto, mientras bebía una cerveza muy helada–. Naruto tenía un buen empleo, ¿ y tú que haces? ¿acaso horneas panes todo el tiempo?
Sonaba demasiado ofensivo, pero no quería darle el gusto de saber lo enfadada que la ponía.
– Tengo una exitosa empresa Sasuke –dijo ella con toda la paciencia que le sobraba.
– Los bebes son un caos –explicaba convencido–. Destruyen cosas, hacen de las suyas, lloran todo el tiempo, en fin.
Tal era su discusión que Himawari comenzó a llorar, los problemas apenas estaban comenzando, ellos se acercaron a la pequeña cuna donde ella estaba durmiendo, no sabían qué hacer exactamente.
Sasuke estuvo a punto de cargarla pero Sakura se lo impidió, tratando de convencerlo de que no era bueno mimarla de esa manera y que ella debía volverse un poco más independiente.
Aquellas ideas eran absurdas, pensó Sasuke.
A lo lejos, querían intentar animarla, para que dejase de llorar, pero nada funcionaba, incluso cantando. Sasuke estaba avergonzado, nunca había hecho algo como eso.
Quizá para Sakura era natural, ya que a su parecer ella era ridícula y estaba acostumbrada a ser ridícula todo el tiempo, pero a él le importaba su apariencia. Él era serio y le gustaba serlo en todo momento.
– Tal vez tiene hambre –decía Sakura insegura de lo que Himawari podría querer, así que decidió cargarla pasmando a Sasuke.
La llevó hasta la cocina y la sentó. Tuvo que intentar hacer que probara alguna papilla para satisfacer el hambre de la niña, pero al parecer no funcionaba. A Sakura no se le daba cuidar niños.
– ¿Cómo afecta en tu vida tener un niña de un año con respecto a tus relaciones amorosas? –preguntó Sasuke con la intención de fastidiarla, sabía que ella no se prestaba a estar con cualquier hombre.
– No me conoces –indicaba ella.
– Yo te definiría como complicada –Sasuke sonrió con malicia–. Ya que a tu edad ni siquiera se consideraría como soltera.
– Tú sólo estas queriendo hacer lo mejor para ti Sasuke –decía ella tratando de evadir un tema tan complejo para ella–. Siempre ha sido así.
Él se quedó callado, tal vez ella iba a perder la cabeza.
– Ellos nos eligieron a nosotros Sasuke, la amaban más que nada en el mundo –finalizó tratando de hacer que Himawari comiera la papilla que había preparado.
Como resultado, Himawari escupió toda la comida en el rostro de Sakura. Sasuke intentó reprimir las inmensas ganas de reír, aquello era gracioso. Al parecer a la bebe no le gustaba esa comida, así que buscó rápidamente en los estantes de la cocina, hasta encontrar algo que le sirviera, sin mucho cuidado. Al encontrar una lata de botana, la sirvió como si nada en la mesita de comer de Himawari, la reacción de ésta fue diferente y a la vez impresionante.
El rostro enrojecido y desesperado de Himawari cambió a uno feliz y sonriente. Sakura se quedó perpleja. La pequeña comía felizmente las chatarras que tenía frente a ella.
– ¿En serio crees que somos lo mejor para ella? –la mirada de Sasuke fue diferente, su compostura serena ofrecía calma aunque poco duraría en ese tiempo.
Sin duda iban a atravesar momentos increíblemente difíciles siendo ahora los nuevos padres de una niña que los estaba llegando a considerar algo muy preciado para ella, lo único.
¿Era lo mejor? Ellos eran lo más cercano a familia que Himawari podía tener, la mejor opción era esa.
Intentar no costaba nada, al menos hasta hallar un método que funcionase para sobrellevarlo todo, incluyendo la mala relación que Sasuke y Sakura llevaban. Así hasta poder llamársele como una familia normal.
Pero estaba claro que por ahora estaban lejos de serlo.
Muchas gracias a todos por los reviews.
