Te encontré.
— ¡No me toques!
Sakura lloraba y cuando la quise tocar me apartó de un manotazo. No quise que esto pasara pero…
—Dime ¿alguna vez fuiste mi amiga? —me preguntó.
—Yuki yo…
— ¡Respóndeme!
—Si Yuki, he sido tu amiga todo este tiempo.
—Entonces ¡¿Por qué no me dijiste nada?! Todo este tiempo has sabido que he querido recordar, todo este tiempo te compartía todo lo que creía recordar pero todas mis respuestas, todos mis recuerdos. Tú podías haberme dado todas las respuestas a mis preguntas ¿por qué lo hiciste?
—No lo sé. Yo si te conocía antes de que perdieras la memoria. —Sé que si le digo esto se enojará conmigo, pero ¿saben qué? Ya no me importa, al menos quiero decirle lo que yo hice, antes de que lo escuche de alguien más y su odio empeore—. Si te conocía y sé quién eres; sé tu nombre real y te puedo decir la vida que llevabas antes de estar aquí.
—Dime—me interrumpe—, dime quién soy.
—No puedo Yuki. Escúchame, no puedo decirte nada porque antes de venir aquí, hace dos años, cometiste una… cosa que podía llamarse suicidio. De hecho si moriste, pero alguien se sacrificó para que tú siguieras viviendo, si recuerdas puede que lo mismo te vuelva a pasar.
— ¡Mentira! ¡Ya deja de mentirme! ¡¿Qué ganas con eso?!
— ¡No es mentira Yuki! ¡¿Qué ganará yo con mentirte esta vez?! Solo quiero protegerte. El día en que tu vida se acabó y reviviste te lleve hasta esta isla. Y lo hice por… porque antes de conocerte esa era mi misión, tenía que hacerlo. Si te dejaba ahí ellos se hubieran esmerado en hacerte recordar, y yo no lo hubiera podido ayudar. Múltiples veces intenté hacerte recordar por varios métodos, pero el sello que detiene tanto el poder que almacenas como tu memoria es demasiado fuerte. Los siento Yuki.
Sakura seguía llorando con la cabeza gacha, y al escuchar que terminé de contar se alejó corriendo hasta el interior de la isla.
(Desde el punto de vista de Shaoran)
—Entonces terminamos por hoy—dije levantándome de la silla—. Si me disculpan tengo cosas que hacer.
—Espere joven príncipe—me detiene Sota, el ministro de Riashasake—. Aún no terminamos, le falta revisar la información de las posibles candidatas a futura esposa.
—Ya les dije que no me interesa ninguna.
—Lo sabemos, pero es inútil esperar a alguien que ha desaparecido por dos años. Enfrente la realidad príncipe. Esa chica que nos comentó la otra junta lo más probable es que esté muerta.
Se refieren a Sakura, lo sé, y no quiero pensar que esté muerta. Ella es fuerte y valiente cuando la ocasión lo requiere y podrá sobrevivir hasta que yo la encuentre; si no es que ella primero me encuentra.
—Se equivocan—digo—, sé que ella está bien y que no ha vuelto porque hay algo que se lo impide. Solo falta que la encuentre o que ella regrese.
Todos guardan silencio en la sala, todos están en silencio porque sienten pena por mí.
Estoy a punto de continuar hablando cuando oigo una voz proveniente del otro lado de la puerta:
—"Por favor, déjenme pasar. Tengo que decirle algo muy importante al príncipe".
—"No podemos, está en una unta muy importante".
—"Ustedes no entienden, se trata de algo de prioridad para él".
Esa voz es la de Ian, mi "dama de compañía versión masculina". Y lo de prioridad para mí solo puede significar una cosa:
Sakura.
Me dirijo a la puerta y la abro de golpe. Todos se me quedan viendo con cara de "a este loco ¿qué le pasa?", claro, menos Ian quien rápidamente dice:
—Joven príncipe —hace una reverencia a pesar de que ya le dije que eso no se hace con los amigos—. Joven príncipe, Sakura, ya la encontré.
—Si me disculpan—digo refiriéndome a la corte y a los guardias—, Ian, vamos.
Él asiente y camina—casi corriendo—dirigiéndome por los pasillos del palacio, hacia la salida.
En el camino, saco mi celular y le marco a todas las personas que me pueden ayudar (Eriol, Kaho, Yue e incluso los odiosos de Hayato y Kerberos). Pausamos un momento en la sala del trono y casi al instante aparecen todos por medio de un espiral verde, de un portal verde para ser exactos.
Sin decir ni una palabra, todos seguimos a Ian. Llego un momento en que tuvimos que agarrar un dragón—propuse que lleváramos una nave, pero Ian dijo que a dónde íbamos no iba a funcionar la tecnología—, luego de un rato volando y sin decir ni una palabra, llegamos a una isla que no figuraba en ningún mapa, se supone que no debe existir En Arisureka.
—Aquí es—dice Ian cuando aterrizamos.
Caminamos, buscando indicios de que Sakura estuviera por alguna parte. Pasamos por entre los árboles, por una cascada, y no encontrábamos nada. Cuando estábamos atravesando unos árboles que apenas daban camino para atravesarlos, Kerberos en su forma natural dijo;
—Como que está oscureciendo ¿no?
No tomé en cuenta su comentario, ya que eso era imposible porque era medio día, pero conforme íbamos avanzando, todo a nuestro alrededor iba oscureciendo.
— ¿Qué está pasando? —pregunta Kaho.
Nadie contesta, nadie sabe qué rayos está pasando.
—"Lo siento Li—dice una voz en mi cabeza, la voz es de… ¿Kiyoko? —, y ten cuidado".
—Tengan cuidado chicos—digo haciéndole casi a Kiyoko. Pero al voltear a mí alrededor todo está oscuro, y no hay nadie—. ¿Chicos?
No contesta nadie; no se escucha ni el menor ruido. Sigo avanzando, esta vez corriendo, buscando a mis amigos, a Kiyoko incluso. A Sakura.
— ¿Quieres ver de nuevo a Sakura? —pregunta una voz masculina y grave.
—Si—digo sin pensar.
—Entonces atraviésalo. —Frente a mí aparece un portal, pero no puedo ver a dónde lleva.
Apenas rozo el portal con la mano, me absorbe y cierro los ojos con fuerza. Cuando siento un peso en mis brazos, los abro de nuevo.
No debí hacerlo.
Frente a mi está un hombre, alto, moreno, con cabello negro; vestido de una túnica negra. Tiene una espada… una espada que está atravesando a Sakura.
—Lo siento Shaoran—dice Sakura—, pero lo hice para protegerte.
De su boca sale algo de sangre, al ver sus ropas veo que también están cubiertas de manchas enormes de sangre. Ella de aspecto físico está igual que Espejo cuando se transforma en ella, y ahora está muerta. Otra vez murió por mi culpa.
El sujeto que mato a Sakura se empieza a reír y me dice con la misma voz que escuche hace rato:
—Otra vez murió por tu culpa.
Enloquezco y saco mi espada, empiezo a atacar a aquel tipo con todas mis fuerzas. Sin embargo no le causo ningún rasguño, pues cada vez que o quiero atacar los esquiva fácilmente.
—Jeje—se empieza a burlar el extraño—nunca vas a poder vencerme con movimientos tan patéticos. Además ¿para qué matarme? Ya no tienes a nadie a quién proteger.
Tiene razón. ¿Para qué peleo? Ya no me queda nada.
En un descuido mío, me entierra la espada en el costado derecho. Retrocedo como puedo, pero la sangre sale sin parar.
—"Piensa Li ¿Sakura te recordaba antes de que se fuera de tu lado?" —dice Kiyoko.
Es cierto, Sakura no me recordaba. Es triste recordarlo, pero tiene razón. Un sueño—más bien pesadilla—, un sueño. Debe ser nada más que un sueño
—Shaoran, Shaoran—oigo que alguien me llama—. ¡Shaoran despierta de una buena vez!
Esa voz es de Eriol, me concentro en seguirla y poco a poco me sumo en un profundo sueño. Al despertar me encuentro con Eriol, siento como si estuviera volando, y al mirar hacia el suelo veo que Eriol me está cargando y corriendo. Se ve cansado, y está todo sucio. ¿Qué le pasó?
—Te lo encargo Shaoran—dice cuando me baja, yo me paro y luego él se desmaya.
— ¿Qué diablos…?
Veo a mi alrededor y veo que todos mis amigos están tirados en el suelo, todos retorciéndose y a algunos le salen sangra por distintas partes del cuerpo. Ahora que me doy cuenta yo también estoy sangrando del lado derecho, justo donde aquel hombre me enterró su espada.
Pero la vista no termina solo en mis amigos, termina en una criatura con dientes afilados, camina en cuatro patas y tiene 3 garras en cada pata. Tiene una cola tan larga y algo delgada, parece un látigo; al mirar en su cara veo que tiene un hocico alargado y ojos rojos sangre. De repente, se para en dos patas y golpea una barrera, ¿quién rayos puso esa barrera? ¿Para qué demonios pregunto? Obviamente se trata de Eriol… ¡concéntrate de una buena vez Shaoran!
La barrera fue desvaneciéndose, y la criatura
La barrera se rompe, y la criatura cae en cuatro patas de nuevo. Su larga cola se alza y la quiere dirigir hacia mis amigos, estaba a punto de alcanzar a Mitzuki, pero fui más rápido y la aparte de ahí. Cuando la alzo en mis brazos, de un de repente ella se despierta y empieza a patalear; aún no se ha levantado por completo, aún está en la pesadilla.
— ¡Yue! — grita ella. — ¡Yue tenemos que regresar!
— Señorita Mitzuki, señorita Mitzuki, despierte.
— ¿Li?
De la mano de ella empieza a salir sangre, y ella se desmaya. ¡Puros desmayados! ¡Que uno se levante y me ayude!...
¡Qué te concentres Shaoran! ¡Ahora no es tiempo de que tu temperamento se interponga!
Los otros se despiertan, pero la mayoría se queda en posición fetal, balanceándose para atrás y para adelante como si fueran niños pequeños. Admito que yo hubiera estado así pero dada la situación... no hay tiempo para eso.
— ¡Li Tú por el lado derecho!— me grita Hayato. Parece que el también comprende la situación.
Asiento y le quito el sello a mi espada. Al mismo tiempo le incrustamos las espadas, pero al sacarlas no le hacemos ningún daño. No hay ni un rasguños, ni siquiera una gota de sangre ¿qué rayos es esta criatura?
(Desde el punto de vista de la autora)
La ambarina tosió y se le nublo la vista. En su espalda aparecieron dos ligeros rasguños, pero que dolían hasta el alma. Sin embargo, continuó controlando al reamkuo, una bestia del otro mundo, del infierno mismo.
Estaba en una cueva oscura y húmeda, viendo desde una pequeña ventana mágica lo que ocurría con el reamkuo y los demás. Cuando aparecían personas en aquella isla, Defino le dijo que debía escoger entre dos cosas: ilusiones o criaturas del infierno. Las ilusiones nunca se terminaban, y venían desde lo más profundo de tu corazón. No se acababan sino hasta que aquellas personas se hubieran marchado de la isla. En cambio, las criaturas del infierno, se detenían cuando las derrotabas... claro si primero derrotas a las ilusiones que esta genera.
En esta ocasión, Kazu había escogido la criatura ¿por qué? Porque digamos que no estaba muy confiada de que pudieran salir de sus ilusiones. Ellos serían fuertes y todo, pero la mayoría era débil de corazón. Si no hubiera sido por ella, ninguno hubiera podido salir de las pesadillas del reamkuo— a cada uno le dijo una oración en donde le decía una pista para que se diera cuenta de que todo era una ilusión— , ahora imagínate con sus ilusiones.
— Aguanta Kazu — se dijo así misma.
Esta vez, Kazu vio que los dos castaños atacaron al reamkuo por el estómago. Gracias a esto, en el estómago de la chica apareció un rasguño.
— Solo ingresen a su boca — les trato de comunicar en la mente de ellos — la única manera de vencerlo es cortarlo por adentro.
Pero debido al cansancio que le provoco invocar a la criatura, sumado con el de controlarla, la dejo tan agotada que le fue imposible hacer esto. De milagro se quedaba despierta.
Ahora solo le quedaban dos opciones: poder comunicarse con ellos, o que Sakura escuchara los rugidos de esa bestia. Si no ocurría una de esas dos opciones, ellos tendrían una muerte asegurada.
Mientras tanto, otra chica castaña de ojos esmeralda estaba sentada en la cima de un gran árbol, mirando el mar azul, escuchando el cantar de los pájaros.
Su cara estaba seria, estaba pensando en lo ocurrido con su amiga. ¿Cómo fue capaz de ocultarle información tan valiosa? Estaba consciente de que lo hacía para salvarla de una muerte segura pero... aun así no lo podía perdonar.
Su paz y pensamientos fueron interrumpidos por el rugido de una bestia... el rugido de un reamkuo.
¿Qué demonios hacía esa criatura aquí?
Kazu le había enseñado los diferentes tipos de criaturas, y sabía que si no detenía a esa bestia, lo iba a pagar muy caro. Casi nadie del universo conocía acerca de la existencia de ese tipo de criaturas, pues se trataba de un tema prohibido. Y si no sabían con quién trataban, menos podían saber cómo derrotarla.
Se levantó de golpe y se dirigió hacia de donde provenía aquel rugido, saltando de árbol en árbol. Tenía que llegar pronto.
Cuando por fin pudo ver en su totalidad a la criatura, pudo deslumbrar a unas cuantas personas más, casi en su totalidad hombres jóvenes — solo había una mujer y un león alado—.
Si no los ayudaba pronto iban a tener una muerte un tanto desagradable.
— Dasep — dijo y corrió hacia el reamkuo casi sin pensar —. ¡Quítense de mi camino!— le grito a dos castaños que se enfrentaban a él.
Al ver al castaño de ojos café ámbar, sintió que el tiempo se detuvo. Creía conocerlo, en su mente, se quisieron filtrar sus recuerdos más fuerte que nunca.
"Shaoran".
Esa palabra sonó en la cabeza de aquella ojiverde, quiso quedarse un rato más observándolo, pero la cola de la criatura se interpuso entre ellos dos, queriéndolos dejar solo en tiras.
— ¡Quédense detrás! — repitió Yuki/Sakura.
Sin pensárselo dos veces, Yuki empezó a correr hacia la boca de la criatura. Desde el otro lado de una ventana, Kazu paro a la bestia en dos patas para evitar esto, confiando en que al final lo lograría.
La castaña saltó muy alto, y alcanzo a impulsarse nuevamente en una de las patas. Ahora la bestia utilizo la cola de látigo y empezó a atacar a la castaña a toda velocidad.
La ojiverde evitaba los golpes con gran agilidad, y los bloqueaba de vez en cuando con la espada.
Antes de que alguien pudiera detenerla, ella se adentró en las profundidades del reamkuo, entrando por su boca.
— ¡SAKURA!— grito Shaoran.
La castaña paralizo un segundo. ¿Sakura? Ese nombre se le hacía familiar, pero...
"¡Concéntrate Yuki!", se dijo así misma.
La criatura empezó a cerrar su mandíbula a toda velocidad, pero la ojiverde fue más rápida y le quito todos los dientes de una sola estocada. El reamkuo rugió, haciendo que los tímpanos de los presentes se reventaban y obligándolos a salir de su shock. El reamkuo tiro todos los dientes del tamaño de un carro con este rugido, e intento quitarse a la peligrosa chica de la boca con su cola. Pero antes de poder realizar un movimiento, Yuki se adentró aún más en la criatura.
Puede que por fuera tuviera las defensas muy altas, pero por dentro no tenía ninguna. Y no le hacia ningún daño a la persona que la había invocado.
Yuki fue destrozando poco a poco por dentro al reamkuo. Por fin, después de un rayo, la criatura ceso de pararse en dos patas y retorcerse de dolor y se tumbó en el suelo. Eso causo un temblor por el gran tamaño que tenía, y Kazu fue forzada a abandonar la seguridad de su cueva. Un lar de árboles se cayeran, pero no fue nada grave.
Para salir del interior del monstruo, Yuki clavo la espada en la parte de arriba y corrió haciendo un círculo. De un gran salto, quito ese pedazo de carne y salió toda empapada de sangre y saliva.
— Eso fue desagradable — dijo, sobándose el hombro —, ¿qué pasa?— preguntó al ver la mirada de las presentes sobre ella.
Shaoran miraba a Sakura al borde del llanto (*¿qué? los hombres tan bien lloran*), la abrazo, olvidando que no lo recordaba.
Ella acepto su abrazo sin oponer resistencia, pero se apartó de un de un repente bruscamente y dijo:
— Discúlpeme pero no lo conozco. Le agradecería que no se tomara tanta libertad conmigo.
— Pero Sakura tu...
— ¡YA BASTA LI! — grito Kazu.
Ella salió por detrás de unos arbustos, jadeando y con la vista nublada por manchas negras.
— Pero Kiyoko tu... — empezó a balbucear Shaoran— ¡¿Cómo te atreves a mostrarte ante nosotros después de lo que hiciste?!
La chica ambarina miro a todos los presentes, en especial a Hayato, su amigo de la infancia y único amor. Finalmente dijo:
— Siento lo que hice, pero no me arrepiento. Solo llévense a Yuki de aquí.
— ¡¿Cómo se te ocurrió invocar a un reamkuo Kazu?! ¡No vuelvas a hacer eso! ¡Hubieras muerto! — le regaño gritando Yuki a su amiga.
— Tú hubieras sufrido si no lo hacía. No te preocupes, no pienso hacer nada más. Todo terminó por el momento.
Dicho esto se desplomó en el suelo, pero aún seguía consiente.
Hayato corrió rápidamente hacia a ella, la tomó en sus brazos y dijo:
—Kazu tu… ¿cómo sobreviviste?
—Hayato…—fue lo único que pudo contestar la chica antes de desmayarse.
—Tenemos que irnos—propuso Kaho.
—Tienes razón—dijo Ian—, volvamos en los dragones. Sakura tú vas con Shaoran y Hayato, tú te llevas a ¿Kiyoko?
Los dos chicos asintieron, pero Yuki no dijo nada. Como ella no conocía el nombre de Sakura, cuando todos empezaron a montar en los dragones, ella se quedó parada.
—Este… Sakura—dijo Kerberos—, tú vas con Shaoran.
—Ella no nos recuerda—susurro Shaoran, lo suficientemente alto para que lo oyeran, con la cabeza gacha. "¡Este no es momento para llorar Shaoran!", se regañó, alzo la cabeza y dijo—: Yuki ¿no? —La ojiverde asintió—, tú vienes conmigo ¿sí?
Sin decir una palabra, ella se montó en el dragón con Shaoran y le abrazó la cintura para no caerse. Sin saber por qué, se sintió segura y se quedó profundamente dormida.
Cuando Shaoran vio que Yuki se había dormido, paro un momento a su dragón y les dijo a los demás que esperaran, luego con un movimiento veloz la acomodo de tal manera en que la abrazaba. Así no se iba a caer.
— ¿Por qué no nos recuerda? —preguntó Yue.
—No lo sé—admitió el ambarino—, tal vez debamos preguntarle.
Shaoran volteó a ver a Hayato, quien tenía a Kazu en la misma posición que él con Sakura. Al instante, Hayato contestó a la defensiva:
—Ella no lo hizo porque quiso, sé que tuvo una razón.
—Ah ¿y tú cómo lo sabes?
—Porque la conozco de pequeños…
El viaje siguió sin decir ni una palabra, y al llegar despertaron a Sakura y Kazu. A las dos les designaron una habitación en el castillo de Arisureka—que estuvo comandado por Kerberos, Yue y a veces por Shaoran el tiempo en que Sakura estuvo ausente— y les dieron ropa limpia.
Yuki se metió en el baño tan pronto como entro en la habitación y se dio un largo baño. Al terminar se puso un vestido celeste sencillo y se puso a vagar por los pasillos.
Avances:
—Shaoran—dijo Sakura/Yuki—, tú eres Shaoran.
…
— Bueno—dijo Hayato—, dejemos eso de lado ¿Cómo has estado?
— ¿Te refieres que cómo sobreviví el día que tus guardias me dejaron?
Próximo capítulo: La historia de Kazu.
Notas de la autora:
Ya ni sé si pedirles perdón, ya he faltado mucho… El capítulo pasado ni me dio tiempo de corregir las notas de la autora porque iba de prisa (¿no se les hizo raro que no hubiera contestado reviews? O al menos de las "guests" porque a los que tienen cuenta les contesté review por PM). Bueno, ¡aquí está el cap! Ya volvió Sakura… ¿o Yuki? No sé… Pues ya veré cuando le devuelvo los recuerdos muajaja. ¿Cuál será la historia de Kazu? Como no subi cap 2 días subiré hoy otros 2 a parte de este… lo que es no cumplir…
Meri: Pues aquí está la secuela… gracias por tu review y que sigas disfrutando la historia!
Sweet: Claro que seguiré escribiendo, de mí no se libran tan fácilmente ;). Si publicas una historia dime por favor que con gusto la leeré! Y para finalizar, después de varios retrasos aquí está el cap.
Vabt1719: Gracias por seguirme, espero que sigas disfrutando mis historias!
Naty: Pues ya ves que nos la pasamos platicando XD, luego vemos la historia por PM y espero que tu profe no te matara!
Diank Chiba: Ya ves que no le pueden decir nada a Sakura porque si no se muere T.T, pero que perversa soy jiji
Krio Zoe: Pues mi perversa mente ideó que pasaran dos años… pobre de Shaoran, tanto tiempo solo. Obvio que no fue tan fácil su reencuentro como viste, a mi no me gustan las cosas fáciles, si quieren algo tendrán que luchar por ello. No sabes cuanto me alegro que dijeras que mi historia es una de tus favoritas, de verdad ¡me puse a sonreir como tonta y toda mi familia me miro raro XD!
