Disclaimer: Shokugeki no Soma no me pertenece

Género: El-mero-pensamiento-no-es-constitutivo-de-delito

Pecado Inspirador: Lujuria

Advertencia: Me tomo la libertad de aclarar que, en esta colección, los OS no tiene correlación el uno con el otro, ya que el criterio para escribirlos es otro (una emoción asociada a un alimento). Otro tema distinto es que yo los haya querido publicar en este orden porque así se ven más bonitos o armónicos. No obstante, el lector es libre de asociar los cortos como él quiera.


Su olor a café y chocolate

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Mírala, Soma, ¿qué te parece? Vamos, no te hagas el tonto, que ya por ti solo, lo eres bastante. ¡Solamente mírala! ¿No te parece bella?

¿No te has fijado en sus ojos? Sí que lo has hecho, compañero, porque te has visto reflejado en ellos. Te miran a menudo; con ansias, y te mueres de ganas de saciarlas, pero no lo hacer; ella es demasiado inalcanzable.

O eso es lo que ella quiere creer, porque es orgullosa. Lo sabes, ¿no? Te quedó claro desde el día del examen de ingreso, en que casi de deshizo frente a ti después de haber probado tu comida, y aun así se reusó a aceptar que le gustó. ¡Oh, verla derritiéndose de placer por tu causa es un triunfo personal! ¿No es así? No te atrevas a negarlo, no sirve de nada.

Y poco te importa que ella se dedique a despreciarte. Muy por el contrario, eso te encanta. Jamás te han satisfecho las victorias fáciles, las carreras de largo aliento son lo tuyo. ¡Pero vaya que te lo tomaste al pie de la letra! Porque Nakiri Erina definitivamente es un hueso duro de roer; más bien, será una competencia casi tan ardua como las que tienes contra tu viejo. Pero eso solo lo hará más delicioso al final.

¿Qué es eso, Soma? Sí, eso que viene ahí. ¡Pero mira nada más! Qué bien. Es ella, muchacho. ¿No querías verla? Pues ahí está. Ahora anda, ve y salúdala. ¡Vamos! ¿No eres un hombre, acaso? ¡Eso es!

El color sube a sus mejillas cuando la saludas y no puedes evitar pensar que el rosa jamás se ha visto mejor que en ese precioso instante, y secretamente te regocijas al saber que eres capaz de provocar ese tipo de reacciones en la pulcra e imperturbable décimo asiento de la élite de la escuela.

Ella se pone a la defensiva, ¡y vaya que lo hizo a tiempo! No sabe lo cerca que estuviste de abalanzarte sobre ella después de percibir el aroma a café y chocolate que desprende de su ropa: acaba de salir de la clase de repostería que comparte con Arato Hisako. ¡No digas que no! Se te hace agua la boca.

Oyes que ella te habla sin parar, pero no estás escuchando realmente lo que dice; le has perdido el hilo hace un rato. Solo sabes que es una larga perorata sobre lo patético que eres. Pero a ti nadie te saca de la cabeza que en realidad se siente amenazada por ti. Y con motivo. Porque desde el día uno te has dedicado a superar cada reto en que ella ha estado ahí para verte morder el polvo. Solo para darte tu merecido.

Pero en lo único que puedes pensar es en lo suaves y apetitosos que se ven sus labios cada vez que los humedece con su lengua antes de seguir hablando.

Una idea pasa por tu cabeza en ese preciso instante y sonríes ante tu propia ocurrencia. ¡Y vaya idea que has tenido, muchacho! Anda, vamos.

Trazas los pasos a seguir para llevar a cabo tu travesura en tu cabeza llena de calamares y sabes que estás listo para ponerla en marcha.

Con una sola palabra llamas la atención de la Diosa que tienes en frente, quien detiene su discurso para voltearse hacia ti con una obediencia que te complace en lo más profundo. Todo va a pedir de boca.

Entonces, cuando la tienes justo en frente, la tomas del brazo, para asegurarte de no dejarla huir y estampas tu boca contra la de ella, devorando sus labios con la ansiedad propia de un muerto de hambre, pero degustándolo como a la pieza más fina de pastelería que has visto en tu vida.

Solo cuando sientes que valdría absolutamente la pena morir por la falta de oxígeno –o asesinado por ella, da igual; no es que te importa después de esto- si tienes su delicioso sabor revoloteando por la lengua, se separan.

Y mientras ella se ha quedado sin habla por la indignación o la vergüenza –quién sabe, tampoco le das mucha importancia a estas alturas-, tú sientes que has vuelto a ganarle.

Y sonríes.

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Quiero decir que, realmente, amé escribir este OS, es decir, estamos hablando de la consciencia de Soma, que es protagonista (por eso las itálicas), que vendría a ser una fotografía de lo que Soma realmente está sintiendo en ese momento. Yo, en lo personal, me reí mucho al escribirlo, es decir, es un loquillo. La segunda persona me pareció, por lo demás, un acierto y la situación, cómica.

Agradezco mucho los reviews hasta el momento, han sido un encanto conmigo.

Por favor, díganme qué les pareció este OS; es uno de mis favoritos.

Revisado: 7 de febrero del 2017