Disclaimer: Ni Nurarihyon No Mago ni esta historia me pertenecen.
Capitulo 2
Cerca de un mes después de que Tsurara se marchara, Rikuo intentó vivir normalmente, pero incluso en su apariencia nocturna sus pensamientos siempre estaban relacionados con ella.
En esos momentos Rikuo se encontraba en la azotea de la escuela, durmiendo un rato. Pero de pronto, más gente comenzó a llegar.
— ¿Rikuo? —dijo una voz, que hizo que el joven abriera sus ojos. Dirigió su mirada a quienes se encontraban allí: Kana, Yura, Kiyojyuji, Torii, Maki y Shima.
— ¿Qué sucede? Te estábamos buscando. ¿Por qué estás aquí tu solo? —preguntó Kana, viéndolo preocupadamente.
— Estoy bien —le respondió Rikuo mientras se levantaba y comenzaba a alejarse.
— De todas formas —dijo Shima repentinamente. Rikuo se detuvo, pero no volteó—, ¿sabes dónde está Oikawa? No la he visto últimamente —preguntó el rubio.
Rikuo se quedó en silencio y un poco tieso.
— Es cierto, se ha ausentado mucho tiempo —comentó Torii, cayendo en cuenta de la ausencia de la de ojos azules.
— No creerán que ella… —comenzó Kana, pero no finalizo la frase.
— Ella…. —comenzó Rikuo, lo que hizo que sus compañeros lo mirasen—. Ella, se fue… —y dicho eso, salió corriendo del lugar.
Todos lo vieron preocupado, era extraño que Rikuo se comportara de esa manera. Ahora no sólo Oikawa era motivo de su consternación.
Continuó corriendo por los pasillos sin detenerse, quería salir de ahí.
— ¡No puedo! ¡Simplemente no puedo! —pensó para sí mismo mientras se alejaba de la escuela. Lo único que quería era estar solo. Corrió y corrió, hasta que finalmente estuvo lejos de la escuela y se permitió detenerse—. ¡No puedo pretender que no pasa nada! —gritó, apretando sus manos—. ¡Tsurara! ¿Por qué no me dijiste lo que estaba pasando? —se preguntó en voz alta, esta vez dejando que lágrimas finalmente cayeran de sus ojos.
Se quedó allí en la calle un rato, no importándole que las personas que pasaran a su lado pensaran, o dijeran cosas sobre él. Habiéndose tranquilizado un poco, comenzó a caminar hacia su casa, no quería regresar a la escuela.
Tardó alrededor de unos 10 minutos en llegar a su hogar. Cuando finalmente llegó y entró, Kubinashi haciéndolo caer.
— ¡Oh! Lo siento mucho… —dijo Kubinashi rápidamente, pero se detuvo al ver con quien había chocado—. ¡Oh, Amo! —gritó, tomando la mano del muchacho y levantándolo—. ¡Venga Amo Rikuo, hay una emergencia! —le dijo al chico mientras lo jalaba.
— ¿Qué sucede Kubinashi? –preguntó Rikuo, mientras seguía a Kubinashi.
— Como le dije, tenemos una emergencia —explicó.
— Pero, ¿qué tipo de? –le preguntó. Kubinashi se detuvo y después volteo a verlo con ojos sumamente serios. Pronto alzó tres de sus dedos—. ¿Qué significa eso? —preguntó Rikuo.
— Es el número de clanes que han sido asesinados en los últimos tres días —respondió Kubinashi. Rikuo abrió los ojos completamente y rápidamente corrió hacia el cuarto de su abuelo.
— ¿Hay alguno con quien tuviéramos alianza?
— No, todos eran clanes con quien el nuestro había tenido riñas —explicó Kubinashi. Rikuo suspiró aliviado—. Pero esto es malo.
— ¿A qué te refieres? —preguntó Rikuo.
— Piénselo, en el último mes, seis clanes youkai han sido exterminados. No pasará mucho hasta que lleguen aquí y entonces… —explicó Kubinashi, pero no terminó la frase.
— Alguno de nuestros clanes sea exterminado —concluyó Rikuo. Kubinashi asintió. Después, ninguno de los dos dijo algo hasta que llegaron con el Supremo Comandante.
— ¡Oh! Has regresado —le dijo Isana emocionadamente, al momento en que una figura aparecía frente a ella de las sombras. Esa persona no dijo nada, sólo miró hacia el suelo.
— ¿Por qué tú…? ¡Muestra algo de respeto hacia la gobernante del norte Isana! –le gritó Sere, pero Isana misma la detuvo—. Pero su alteza… —comenzó, pero se detuvo cuando la mujer la vió con una mirada seria. La gobernante miró a la persona que tenía cubierto su rostro con su capucha.
— Mírame —le ordenó. La figura no hizo nada—. ¡Dije, mírame! –volvió a gritar con mirada demandante. El sujeto por poco y cae sobre sus rodillas, pero decidió fijar su mirada sobre ella—. Eso está mucho mejor —comentó Isana, sentándose sobre su asiento—. Ahora, ¿cómo estuvo? Espero que haya sido tan grandioso como el otro día —comentó, mientras sonreía ante el recuerdo. El cuestionado no dijo nada, sólo miró al suelo—. ¿Quieres que te lo ordene de nuevo? –le preguntó con voz inocente.
— Cada uno de los youkai fue exterminado, sin excepción. Sólo tres de ellos eran lo suficientemente fuertes, o valientes, como para combatir contra mí; incluyendo el líder del clan —le respondió el sujeto para después callar nuevamente.
— ¿Qué hay del líder del clan? Era fuerte, ¿no es así? —preguntó de nueva cuenta Isana, viendo a quien estaba frente a ella. Esa persona levantó su mano y en el suelo se pudo observar que todo estaba cubierto de sangre. Isana lo vió complacida—. Bueno, espero que no estés tan herida porque tengo otra misión para ti —le dijo de nuevo con una sonrisa—. He acabado con los insectos pequeños, ahora iré por el más grande —comentó emocionada—. Esta vez, tu misión es exterminar al líder del clan Yakishi —quien estaba frente a ella se quedó paralizado—. Sí, te estoy ordenando que mates a Zen —anunció Isana. El sujeto la vió de mala gana, esto fue notado por la mujer—. Espero que entiendas que… ¡Esto es una orden! —le gritó nuevamente. Por el poder de la orden, la subordinada cayó al suelo. Las Ice Triplets sólo se rieron de ella—. Eso es todo —entonces ella y las otras tres se fueron, dejando a esa persona en el suelo.
— Amo… —dijo queda y desesperadamente.
— ¡Silencio! —gritó el Supremo Comandante en la reunión youkai. Todos en la habitación guardaron silencio y lo miraron atentamente—. ¡Hemos venido aquí para decidir qué hacer sobre este nuevo tema, no a discutir como niños! —gritó, haciendo que todos lo miraran respetuosamente—. Entonces, ¿qué proponen que hagamos? —preguntó Nurarihyon mirando hacia Gyuuki.
— Pienso que deberíamos encargarnos de esta situación lo más pronto posible, porque si este enemigo se hace más fuerte al ir matando los otros clanes, pronto será muy tarde para eliminarlo; ellos ya han eliminado casi diez clanes, no pasará mucho tiempo antes de que se interesen en el nuestro y vengan tras nosotros —comentó Gyuuki a sus compañeros en la habitación.
— Pero, ¿cómo se supone que descubramos quién es?
Todo el mundo vió hacia la puerta donde se encontraba Rikuo con Kubinashi detrás de él. Todos inclinaron la cabeza en lo que Rikuo entraba en la habitación.
— Finalmente llegaste, Rikuo —dijo el Supremo Comandante Nurarihyon mientras su nieto se sentaba junto a él.
— Por supuesto, este es un tema muy importante —dijo Rikuo.
— Bien, ¿quién quiere responder la pregunta de Rikuo? —preguntó Nurarihyon viendo a su alrededor. Nadie respondió—. Creo que esto tomará mucho tiempo —suspiró.
La reunión duró alrededor de seis horas y al final no se decidió nada, sólo el informar si es que alguno de ellos encontraba algo. Rikuo estaba muy cansado, por lo que se dirigió a su habitación con una expresión deprimida.
— ¡Oh, buenas tardes Amo! –expresó Kejoro, pasando a su lado.
— Buenas tardes, Kejoro —respondió.
— ¿Al fin ha terminado la reunión?
— Sí, estoy muy cansado, me voy a la cama —dijo, comenzando a alejarse.
Kejoro lo vió preocupadamente. Más de pronto, su atención la obtuvieron Kubinashi y Kurotabo, quienes se acercaron a ella.
— Me pregunto qué es lo que le sucede al Amo —preguntó Kejoro mientras los tres caminaban.
— Tal vez sólo esté cansado —expresó Kurotabo.
— Bueno, ha sido un largo día —asintió Kejoro.
—No, no es sólo eso —contestó Kubinashi. Kejoro y Kurotabo lo miraron expectantes—. Ha estado así desde hace un mes —dijo. Habiendo dicho eso, Kejoro y Kurotabo entendieron inmediatamente lo que quiso decir.
— Yuki Onna —comentó Kurotabo, deteniéndose lentamente, los otros dos lo imitaron.
— ¿Por qué esa niña tiene que hacer que todos los que estamos a su alrededor nos preocupemos y nos pongamos tristes? —preguntó Kejoro un tanto molesta, pero después su expresión se suavizó—. ¿Creen que algún día regrese? –volvió a preguntar de manera silenciosa. Ni Kurotabo, ni Kubinashi contestaron, sólo volvieron a caminar.
Rikuo se fue directamente a su habitación y se sentó en el suelo.
— ¿Por qué todo tiene que ser tan complicado? —pensó. Después sintió la presencia de alguien, eso hizo que se pusiera de pie—. ¿Quién está ahí? –preguntó mirando a su alrededor. Y sin que él lo notara, el Rikuo nocturno ya había aparecido—. Si tienes algo que decirme apreciaría que te dejaras ver —dijo el youkai, preparándose para desenvainar su espada. Antes de que pudiera hacer algo, la figura femenina salió de entre las sombras. Ella era unos centímetros más baja que él. El joven amo no pudo ver su rostro debido a que se encontraba cubierta—. ¿Quién eres? —preguntó.
— Eso no es importante, lo que importa es que tú eres el próximo —dijo con una clara y muy familiar voz. Rikuo se quedó callado, la observó unos cuantos segundos y bajó la mano de su espada.
— Habla —le dijo. La mujer sonrió por debajo de su capa, pero él no pudo verlo.
— Seguramente has escuchado acerca de los clanes youkai que han sido exterminados —le dijo, más sin embargo no esperó ninguna respuesta—. Todo lo que necesitas saber es que el próximo objetivo es… Zen —dijo, eso molestó a Rikuo.
— ¿Qué quieres decir con eso? —preguntó.
— Lo que dije, si no te das prisa no serás capaz de salvarlo —dicho eso se da la vuelta—. Claro, es decisión tuya el creerme o no —le dijo por ultimo. Y sin dejar que él le preguntase algo, desapareció.
El joven de mirada rubí pensó por un segundo lo que se le dijo, para que después saliera corriendo de su habitación para despertar a los demás y alertarles.
NTSuki: Bueno, aquí está el segundo capítulo ya mejorado, algo. Recuerden que la historia no es mía, sólo la traduje con el permiso de su autora: Qwaser. Espero que les guste. No se pierdan la próxima entrega.
