New Haven 2015

Una joven rubia, de ojos avellana se encontraba sentada en el gran pastal de Yale, mientras leía un libro con sus audífonos encendidos. Siempre que tenía un libro en sus manos, se desconectaba del mundo y para su preferencia escuchando música clásica, sobre todo cuando el libro se lo había obsequiado Rachel por su cumpleaños semanas atrás. Aún recordaba como se había burlado de la chica, por regalarle un libro, cuya protagonista se llama igual que ella.

No había tenido oportunidad de abrir el libro de "La Chica Del Tren" pero una vez lo hizo, no había podido parar de leer. Cualquier momento del día era perfecto para ello, además la curiosidad de saber que había pasado con Megan no la dejaba en paz.

-¡Demonios! – brincó cuando sintió una mano sobre su hombro

-No sabía que las niñas buenas decían groserías Fabray – se burló una chica de ojos azules y una vestimenta, que le recordaba a Quinn su época de skanks

-¿Qué quieres Isabella? – preguntó desconectado los audífonos de su ipod

-Nada te vi, aquí solitaria y me dije "Isabella ¿por qué no vas y saludas a Fabray y le Brindas tu hermosa compañía?"

-Vaya que ego tienes – mascullo la rubia, mientras se colocaba de pie y guardaba su libro dentro de la mochila – Anda vamos al Starbucks – la jaló empezando a caminar

-¿Qué hicieron en clase de literatura? – comenzaron a charlar mientras caminaban

-Dejaron un ensayo sobre un libro de interés – se encogió de hombros - ¿Por qué no fuiste?

-La banda y yo teníamos un concierto en un bar en Boston y pues…

-¿La banda?

-Si, tú sabes mi banda The Lynx Pentreath Band perra

-Interesante nombre – susurró buscando con la mirada alguien que la alejara de Isabella. Lo último que quería era beber café con aquella chica, sabía que si lo hacia, pronto empezarían las habladurías y ella sólo quería pasar desapercibida.

-¿Tocas algún instrumento Fabray?

-El piano

-¡Bah! El instrumento de los niños ricos – abrió la puerta del Starbucks permitiéndole la entrada a Quinn - ¿La guitarra no la tocas?

-Me das un capuchino y ¿tu…? – le preguntó cuando estuvieron frente al chico

-Un café negro – el chico asintió tomando la orden - ¿Entonces Fabray?

-La guitarra también la se tocar – pago el pedido y recogió su capuchino buscando una mesa con la mirada para sentarse y rogar que Isabella se marchará pronto.

-Ah, la niña bonita sabe tocar la guitarra – se burló sentándose frente a ella - ¿Qué sabes tocar?

-Música clásica, tanto en guitarra como en el piano – mascullo bebiendo de su capuchino lentamente.

-Que desperdició de talento – bufó dándole un trago a su café negro.

-Si te digo que cuando necesites una guitarrista de repuesto, estoy a tu disposición ¿Me dejarías en paz? – la oji azul asintió feliz terminando el café.

-Te llamaré si algo extraordinario ocurre – se levantó marchándose de allí con un cigarro entre los dedos.

-Perra – murmuró sacando nuevamente su libro para continuar con su lectura.

No es que le callera mal Isabella, pero representaba todo lo que no quería para su vida. Necesitaba ser una estudiante aplicada, así fuera tildada de niña nerd o como la habían llamado en sus primeras semanas "la pueblerina".

Cerca de una hora paso en total calma, antes de que una tormenta con fuerte viento se presentará en New Haven, congregando a cientos de estudiantes en el Starbucks. Quinn de mala gana guardó nuevamente el libro y se levantó de la mesa, tomando sus cosas para salir. No podía concentrarse con un montón de universitarios mojados, irritados y hablando fuertemente.

-Fabray – una chica la llamó segundos antes de que saliera a mojarse. Había olvidado su paraguas en el dormitorio esa mañana, cuando salió deprisa para Historia antigua.

-Jenna – se giro esperando que la chica volviera a hablar

-Hace un rato me cruce con Isabella – chasqueo la lengua, pensando algo. Momento que aprovechó Quinn para observar su vestimenta – En fin… me dijo que tocas la guitarra

-Ajam…

-Verás Fabray – se le acercó con otra chica de cabello rojo encendido – Chloe se fracturó la mano y no puede tocar

-¿Y quieren que yo la remplace?

-Momentáneamente rubia – habló la pelirroja – no te emociones, no tienes las características para hacer parte de The Lynx Pentreath Band

-Obviamente - mascullo mirando hacia la ventana - ¿Cuándo es el dichoso concierto?

-Esta noche – le entregó unas partituras – tocaremos cuatro canciones

-¿Pretendes que me aprenda esto para esta noche? – sacudió la hojas

-Tú le dijiste a Isabella que serias la guitarrista de repuesto - se burló – te veré esta noche en el bar Stinck – le entregó la dirección

-Adiós Fabray – ambas chicas se alejaron dejando a la rubia al lado de la puerta.

-Genial, simplemente genial – guardó las hojas en su mochila y pronto el agua tocó su cabello, a la vez que corría hacia su dormitorio en busca de la guitarra que Puck le había regalado cuando cumplieron 6 meses juntos. Debía hacerle pronto una visita al chico, ya lo extrañaba.

Ya en su dormitorio, Quinn se ducho, colocándose ropa cómoda, para ponerse a ensayar las cuatro canciones que le había entregado Jenna

-¿Qué demonios es esto? – se exaltó cuando no sabía que ritmo tenía cada partitura – Será buscarla por el señor google – se refregó el rostro antes de iniciar la búsqueda – interesante ritmo – murmuró para si misma mientras observaba los cambios – a mi papá le daría algo donde me escuchara tocar esto – se rio arrastrando sus dedos por los trastes.

Duró cerca de tres horas ensayando, hasta que al fin se aprendió las canciones, se le hizo raro tocar música como esa, pero a la vez, le hizo recordar su época como Skank.

Preparaba algo rápido de cenar cuando su teléfono se encendió mostrándole un mensaje entrante.

"En 20 minutos en el bar Stinck. Isabella"

Se término su comida antes de levantarse del cómodo sofá y cambiarse de ropa, se colocó un jean desgastado y su chaqueta de cuero, despeino su cabello corto para dejarlo más rebelde y intentar no desentonar con el resto de las chicas.

-Es hora – conectó su celular a la toma de corriente. Tomó su guitarra y salió – si mi mamá me viera ahora, le daría un paro – soltó una risita bajando las escaleras.

Tardó cerca de 15 minutos del dormitorio al bar, en su bicicleta. No iba a pagar un servicio de taxi, cuando tenía una bicicleta en la cual movilizarse.

-Hola – saludó al guardia después de asegurar su bicicleta.

-¿Vienes con alguna banda rubia? – indagó el guardia sin dejarla pasar.

-The Lynx Pentreath Band – respondió después de hacer memoria. Qué nombre tan ridículo, pensó.

-Sigue por aquel pasillo – señaló después de que le permitió la entrada y aprovechó para mirarla de arriba abajo, con una sonrisa coqueta.

En el sitio habían personas de dudosa reputación. En el ambiente se percibía un ligero olor a marihuana con licor, que Quinn no logró identificar.

-Fabray – Isabella se le acercó con una sonrisa – cuando dejas tus vestidos de lado, pareces una chica mala

-Si, si lo – agitó la mano mirando el lugar.

-¿Qué guitarra tienes? – preguntó al ver el forro en la espalda de Quinn

-Es una sencilla – se quitó el forro y sacó una guitarra eléctrica de color blanco con cuerdas doradas

-¿Sencilla? – Bramó la chica – está es una de las mejores guitarras que hay en el mercado… bueno, ven te presentó al resto de la banda – la jaló acercándola tras los bastidores donde estaban las demás chicas – ya conoces a Jenna, que toca el bajo – señaló a la chica que andaba alistando unos cables – ella es Olivia, que toca la batería – señaló a la pelirroja que había visto en el Starbucks – ella es Lizzie, la segunda guitarrista – señaló a una rubia con varios tatuajes en los brazos – y nosotras con Chloe somos The Lynx Pentreath Band

-Genial – su ironía paso desapercibida por Isabella, que estaba que brincaba en una pata.

-Chicas – un chico de audiovisuales se les acercó – son las siguientes

-Prepárate Fabray – Isabella le apretó el hombro – conocerás el mundo del rock an' roll – se alejó de ella, aplaudiendo.

Las chicas saltaron al escenario. Tocaron cerca de 10 a 20 minutos. Cuatro canciones, más dos improvisadas, que pronto Quinn logró domar. Personas ebrias y/o drogadas y porque no, borrachos y drogados les aplaudieron fuertemente, aunque Quinn no estaba muy segura de porque.

La adrenalina que pasaba por el cuerpo de la rubia, la llevó a beber un poco de licor, pero el suficiente para poder volver a su dormitorio en su bicicleta, sin arriesgarse a sufrir un accidente.

-Bien hecho Fabray – Isabella le golpeó el hombro - ¿Quieres un poco? – le ofreció una sustancia de dudosa reputación

-No gracias – declinó gentilmente – me iré ya para el dormitorio – divisó al resto de las chicas de la banda – nos veremos mañana – Isabella asistió y Quinn se marchó de allí con una sensación de satisfacción en su interior

"Amor, te marque pero no me contestaste. Estoy en una misión y no podremos hablar hasta dentro de un par de días. Te quiero"

Ese había sido el mensaje que había encontrado en su buzón de voz cuando había vuelto a su dormitorio. Nunca llevaba su celular, sentía que era un aparato que te terminaba esclavizando, por lo que evitaba llevarlo encima. Se sentía mal por no haber podido hablar con su novio, pero comprendía que Puck estaría ocupado y era mejor no distraerlo con tanto sentimentalismo.

Aún no podía creer que había terminado en una relación, con aquel chico que la había embarazado a los 16 años y del que tanto criticó años más tarde. Había aprendido a amarlo, realmente le había costado aprender a amarlo, siempre había tenido un pequeño "crush"con una de sus amigas, decía que era un crush, pues nunca fue lo suficientemente valiente como para ponerle otro nombre; pero ahora se veía en un futuro con el chico, formando una familia aunque Puck se hubiese hecho la vasectomía. El muy idiota pensó que era un método anticonceptivos que podría reversar cuando se le diera la gana.

Guardó su guitarra en el puesto y se sirvió un vaso de agua para bajar el licor que tenia en su sangre, lo último que quería era convertirse en una alcohólica como su madre y ante ese pensamiento, el vaso de agua se convirtió en una jarra completa. Se cambio de ropa, colocándose algo más cómodo para dormir.

Ya era bastante tarde y tenía que madrugar al siguiente día. Miró por la ventana, las pocas luces que habían encendidas en la calle. Realmente, New Haven era una ciudad calmada, que incluso podría ser tachada de aburrida y monótona. Pero, eso era lo que ella necesitaba, calma en su vida después de todo lo ocurrido en su adolescencia. Un embarazo, un accidente, una etapa Punk; sí, definitivamente necesitaba la tranquilidad que New Haven le ofrecía.

Miró aquel cuadro, pegado en la pared con la foto de su hija, su pequeña cosa perfecta. No había vuelto a saber de ella y aunque sabía que Rachel mantenía contacto con Shelby, era mejor no mezclar las situaciones.

Se recostó en su cama, por encima de todas las cobijas y miró por la ventana, pensando en su vida, y en la extraña pero gratificante noche.

Su teléfono se encendió mostrando una llamada entrante.

-Quinn – su corazón dio un vuelco al escuchar la voz de Rachel. Se regaño mentalmente, ella no debería sentir eso por ella.

-Hola Rach…

-¿Te desperté? – se mordió el labio al escuchar la voz ronca de la morena.

-No tranquila, hasta ahora me estaba preparando para ir a la cama ¿Qué pasa? ¿No puedes dormir?

-No – la escuchó suspirar – doy vueltas y vueltas y nada que me quedó dormida… es frustrante – un silencio cómodo se formó entre lados por varios segundos, quizás más - ¿Ya leíste el libro?

-Estoy en eso

-¿En serio?

-En serio – sonrió al escuchar el tono incrédulo de la chica – te prometí que lo leería y eso estoy haciendo.

-Me alegra mucho ¿Qué te ha parecido?

-Qué esa es una Rachel muy diferente a ti… - escuchó un fuerte risotada al otro lado de la línea y cuando se percató, estaba sonriendo como idiota.

-Obviamente, además Rachel Berry sólo hay una…

-En eso estamos de acuerdo – susurró para ella misma.

-¿Qué dijiste? No alcance a escucharte.

-Que es hora de dormir pequeña morena.

-No quiero – Quinn se la imagino haciendo un tierno puchero – cuéntame que hiciste hoy.

-Pues leí una parte del libro y toque en un bar.

-Espera ¿Qué dijiste? ¿Cómo que tocaste en un bar?

-Estaba remplazando a una chica – contestó cruzando sus piernas sobre la cama – fue interesante y más esa música.

-¿Qué música?

-Rock

-¿Y como te fuiste vestida?

-¿Qué? ¿Cómo me fui vestida? – balbuceó torpemente

-Sí, ya sabes, con tus vestidos o…

-Con ropa negra – se río contagiando a la chica – imagíname como Skank solo que con el cabello rubio y sin arete en la nariz.

-Oh… esa es una buena imagen.

-Tonta – se burló con el corazón a mil - ¿Cómo te fue a ti?

-Bien, trabajando en la cafetería y estudiando en Nyada, lo mismo de siempre, al menos una de las dos salió de la rutina el día de hoy.

-Sí – susurró escuchando bostezar a la chica - ¿Ya tienes sueño?

-Un poco… ¿Me cantas para dormir?

-¿Quieres que te cante? – menos mal estaba sola, sino, alguien se reiría de su cara de idiota.

-Sí, tienes linda voz.

-¿Qué canción quieres?

-La que tú escojas – su voz sonó lejos, señas de que se estaba durmiendo.

Canto una mini canción, tarareando la melodía hasta que escuchó un profundo suspiró que le indicó que la morena se había quedado dormida.

-Buenas noches Rach… - susurró colgando la llamada.

Con un largo suspiro. Se acomodo correctamente dentro de su cama y se dejó llevar por los brazos de Morfeo. Ya habría tiempo para pensar en lo ocurrido esa noche… ya habría tiempo, o eso creyó.