Disclaimer: Los personajes mencionados a lo largo de la historia son de S. Meyer, la historia y la personalidad de ellos es mía.
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El misterio de Forks
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Capítulo 2.
Continúe hecha bolita en mi sofá, mientras las chicas daban vueltas a mí alrededor sumidas en sus pensamientos. Yo estaba muy asustada, desesperada hasta cierto punto.
— ¿Cómo creen que se entero de que pensábamos irnos? —Pregunto Rose, su voz derrochaba tensión.
Yo suspire, pasando una mano por mi cabello, haciéndolo hacia atrás. —Lo más seguro, Rose y por muy escalofriante que suene, el psicópata ese nos estaba espiando.
— ¿Por qué a nosotras? —Pregunto Alice.
Rose, hablo. —Porque somos chicas, estamos solas, somos nuevas y él es un hijo de perra que necesita sangre fresca y estando solas es más conveniente para él.
Debía darle la razón a lo que dejo Rose, pero presentía que había algo más en esto, estaba claro como el agua que ese hombre nos había estado espiando —probablemente ahora también—, pero debía haber más.
—Tengo miedo. —Susurro Alice y nosotras la miramos—. No me quiero morir, chicas.
Rápidamente me acerque a ella y la abrace. —No te vas a morir. —Le di una rápida mirada a Rose—. Ninguna nos vamos a morir, ya veraz que saldremos de aquí.
Alice, se alejó de mí y negó con la cabeza. — ¿Quién te dice que es no es una trampa de ese enfermo? Yo no me iré de aquí, lo más seguro es que esto es una sucia trampa de él, para que entremos en pánico y nos vayamos, para así atacarnos en plena carretera.
—Alice... —Rose, se quedó boca abierta.
—Las tres sabemos que si nos vamos él nos va atacar en carretera. —Negó con su cabeza y dejo salir unas cuantas lágrimas—. Ahora nadie va por las carreteras, nadie sale ya. Vamos a estar solas y en la espera de que nos ataque por tratar de huir de aquí.
Alice, tenía un punto y era muy cierto, era una muy posibilidad que el psicópata nos atacara mientras huíamos. El había dicho que estábamos seleccionadas por él, no íbamos a salir de aquí... Solo muertas lo haríamos.
Parpadee varias veces y trague el nudo en mi garganta. —Te... Tenemos que tranquilizarnos.
— ¿Saben? Yo sospecho del cabrón de al lado. —Dijo Rose.
La mire intensamente. — ¿Tú crees? Es decir; quitamos el auto ayer, no tenía por qué hacerlo.
Ella se encogió de hombros. —Tal vez lo hizo solo por maldad... A lo mejor él es el asesino.
Hice una mueca.
Si, ese chico era raro y violento... ¿Pero un asesino? No lo descartaba, él era uno de los primeros en los que pensé cuando vi ese mensaje.
—Además, tengamos en cuenta que mientras hablábamos de irnos de aquí, el llego. —Continuo—. Deberíamos ir y enfrentarlo.
Talle mi rostro con mi mano. —Rose, no podemos hacer eso porque no estamos seguras, es una simple suposición.
Se encogió de hombros. —Pero lo más seguro es que si lo sea.
—Pero puede que no. —Alegue—. Como no nos iremos por miedo a que nos ataquen en carretera, podremos investigar un poco al vecino. Aunque no deberíamos involucrarnos mucho en esto, no es sano ni seguro.
— ¡Entonces lo investigaremos! —Exclamo la rubia medio sonriendo.
Suspire y me deje caer en el sillón, pensando profundamente en lo que había pasado en solo un día. Un día en Forks, y ya sentía que tenía mis días contados. Sería una mentirosa sin dijera que no estaba asustada, estaba que me hacía en los pantalones de solo pensar en llegar a estar cara a cara con el... El psicópata.
Temía por la vida de mis amigas, así como por la mía y por la de gente inocente de por aquí. Ellos no lo merecían y nosotras tampoco.
Recordé al chico rubio con ojos azules que nos miraba de manera horrible y daba miedo desde lejos, además de que negó con su cabeza. El debía de saber algo.
Me senté de un salto llamando la atención de las chicas. — ¿Ustedes vieron al chico rubio que estaba allí en la esquina mirándonos negado con su cabeza?
—Yo no vi a nadie, estaba ocupada gritando. —Contesto Rose.
Alice, permaneció quita hasta que me miro. —Yo lo vi.
— ¿Crees que él sepa... Algo? —Pregunte y suspire—. Yo digo por la manera en que nos miraba.
—No lo sé. —Paso una mano por su corto cabello negro.
Rose, bufo. —Y aunque lo supiera, ¿Cómo vamos a encontrarlo?
—Ese chico rubio que dice Bella, fue el mismo al que yo vi arreglando un coche. —Comento y rio un poco más animada—. Tal vez si vamos, él nos dirá algo.
— ¿Que mierdas esperamos entonces? —Rose, se puso de pie y la imite—. Si no dice nada, tendré que encargarme de él.
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Di media vuelta justo como Alice, lo había indicado.
No estaba muy segura de que fuera por aquí, es decir; la calle por la que estaba transitando era horrible. No había ningún alma allí, además de que las casas estaban demasiado descuidadas.
—Alice, ¿Que hacías por estas calles? —Le pregunte mirándola de soslayo.
Ella medio sonrió. —Me perdí por un momento y fue justo cuando lo vi, estaba... —Miro por la calles y señalo una casa de color blanco— justo allí, arreglando su auto.
Estacione el auto un poco atrás de la casa, ya que estaba un auto —supongo de el—, estacionado.
Mire a las chicas, que no se movían. — ¿Están seguras de esto?
—Yo sigo insistiendo en que fue el cabrón de al lado. —Se cruzó de brazos la rubia.
Alice, rodo los ojos. —Solo vayamos y preguntémosle al chico rubio, no perdemos nada.
Suspire y fui la primera en bajar del auto, después ella lo hicieron y tras darnos una breve mirada caminamos hacia la puerta de la casa. Rose, fue quien toco y tras unos minutos la puerta se abrió dejando ver al chico rubio.
Él no se sorprendió de vernos allí, pues su rostro no cambio en ningún momento de expresión, mientras nos miraba a las tres con su calculadora y fría mirada azul. Este chico era extraño, pero se veía que sabía muchas cosas.
— ¿Que las trae por aquí? —Pregunto en modo casual.
—Veníamos a hacerte algunas preguntas. —Respondí con una calma que no tenía.
El chico sacudió el mechón de cabello que tenía en su frente y suspiro. —No tengo nada que decir y les pido de manera amable que se vayan de aquí ahora.
—Mira, queremos saber porque tenías esa expresión cuando estabas fuera de nuestra casa por la mañana. —Rose le dijo con voz autoritaria.
El susodicho entrecerró sus ojos levemente ante el tono de mi amiga y con voz extremadamente suave le dijo: —Yo no sé absolutamente nada del cazador, solo puse esa expresión porque lo más seguro es que ustedes sean las siguientes. —Se encogió de hombros—. Cuídense y espero vivan más de una semana.
Sin decir más, dejándonos fritas, cerró la puerta de su casa suavemente.
Solté un gruñido. —Este viaje simplemente fue en vano y solo nos sirvió para asustarnos más.
—Es mejor irnos. —Dijo Alice, con voz baja—. Tengo mucha hambre y además, ya no me gustar estar fuera de casa.
—Tienes razón, es mejor irnos ya.
Las tres caminamos de regreso al coche, volviendo yo a conducir ya que ninguna quería hacerlo y comencé a andar de regreso a nuestra casa. Tomo el camino por calles que creo son concurridas, hasta que doy una vuelta a la izquierda y el bosque esta justo a nuestro lado derecho.
Continuo conduciendo como si nada, mientras las chicas miran el bosque con intensidad. Tomo aire y continuo conduciendo, hasta que un borrón se ve en saliendo del bosque y corriendo hacia la carretera, justo frente al coche.
Lo detengo bruscamente, asustando a las chicas y observo fijamente frente a mí, viendo a un venado con sangre en su cabeza. El pobre animal está detenido justo frente a mi herido de su cabeza.
El animal chilla, causando que las tres gritemos y es justo porque un hombre lo estaba sosteniendo rudamente por los cuernos importándole muy poco que estemos justo frente a él.
— ¡Ahora si te tengo hijo de puta! —Escucho claramente como dice el hombre jalando al animal.
Las manos de Alice, toman el volante y comienza a pitar, llamando la atención del maldito sádico ese.
El tipo nos mira y contuve la respiración. Es el... El chico que había salido de la tienda ayer, es el de los ojos verdes. Al vernos soltó al venado y corrió de vuelta al bosque con mucha rapidez, dejándonos heladas.
—Lo repito: ese chico es raro. —Dice Rose, que al parecer también lo reconoció.
Yo no digo nada.
Ninguna decimos nada y observamos como el pobre y herido, venado se adentra en el bosque, pero alejado del lado por el cual se metió el chico raro.
—Tal parece que el chico conoce muy bien el bosque, ¿no? —Pregunto Alice, segundos después.
Asentí mientras la miraba. —Sospechoso, ¿no?
—Demasiado y la verdad, estoy asustada. —Susurro.
Arranque el auto, no dispuesta a continuar parada en medio y a un lado del bosque, mientras el chico ese raro estaba allí dentro. Ese chico por como lo vi de agresivo con el inocente venado y por la manera en que se adentró en el bosque como si nada, estaba en mi corta lista de sospechosos.
Con un escalofrió recorriéndome la espalda, continúe conduciendo, pensando en lo que habíamos visto hasta ahora.
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Llegamos a casa, bajando rápidamente del coche no queriendo permanecer más tiempo fuera.
Yo estaba que moría de miedo. No quería morir, menos en un pueblo que no conocía de nada, no formaba parte de mi vida y donde nadie me conocía. Era irónico y macabro que en un día aquí, ya un psicópata estaba tras nosotras.
Bostece, mientras caminaba por el patio y escuchaba una puerta ser abierta bruscamente, lo ignore y continúe con mi recorrido hacia la anhelada puerta con mis amigas atrás.
— ¡No quiero volverte a ver en mi vida, maldito monstruo! —Escuche una voz femenina gritar.
No me detuve pues eran problemas que no me incumbían y abrí la puerta, girándome hacia las chicas. Me gire hacia ellas y las vi observando la escena —que también llamo mi atención—, pues se trataba de nuestra grosero vecino y una rubia.
— ¡No puedes hacer esa mierda, Kate! —El fortachón la tomo y jalo del brazo—. ¡No me puedes dejar! Yo... Yo te necesito.
Ella se soltó del agarre de él. — ¡Vete mucho a la mierda, Emmett! —La rubia limpio sus lágrimas—. Después de esto que hiciste, no quiero volver a verte en mi vida.
—No te dejare ir —acaricio su rostro y sus ojos demostraban mucho amor— no dejare que me dejes. No te vayas, por favor.
Kate —como el la llamo—, frunció el ceño. —Nada hará que me quede contigo, ya no puedo estar contigo sabiendo la clase de persona que eres. —Golpeo el pecho de el—. ¡Te odio!
Las tres estábamos boca abiertas observando esta dramática escena digna de novela mexicana. Si el tipo nos llegaba a ver, seguramente se pondría todo grosero y agresivo.
Mire a las chicas, tratando de llamar su atención, pero ambas estaban perdidas en la discusión del vecino —Que ahora sabía que se llamaba Emmett—, con su bonita novia, Kate.
—Kate, no te vayas, por favor. —La volvió a tomar del brazo.
—Déjame ir, por favor, Emmett. —La voz de la chica salió débil—. Simplemente... No puedo quedarme con una persona tan... Destructiva y cruel como tú. —Se soltó del agarre—. No le diré a nadie, pero ya déjame.
El frunció el ceño y la miro fijamente. —Ya nos veremos, Kate. —Y justo en ese momento se volteó y nos miró—. Y ustedes, trio de malditas chismosas, lárguense a la mierda de allí que nada tienen que andar haciendo. —Se fue acercando y por instinto yo retrocedí lo más que pude—. Malditas hijas de perr...
— ¡Emmett, déjalas! —Grito la chica, por fortuna, deteniéndolo.
Este suspiro y tras darnos una mirada que no pude identificar se volteó bruscamente, caminando hacia la puerta de su casa, mascullando entre dientes cuan pendejas y malditamente chismosas éramos. Y no lo culpaba, me sentía mal por haber escuchado, ahorrándonos el ataque verbal de aquel hombre.
—Discúlpenlo, no se sabe controlar. —Murmuro la chica—. El... No tiene control.
Tras nosotras darle un asentimiento, ella comenzó a caminar alejándose de aquí a paso lento.
—Eso fue... Intenso y extraño. —Comento Rose, como si nada mientras entraba a la casa.
Alice, me dio una mirada, antes de hablar. —Él es un monstruo, dijo la chica.
Entro y no supe descifrar lo que dijo, pero claramente era algo que ella tenía bien metido en su cabeza. Hablaría más tarde con ella.
Entre a la casa, yendo directamente hacia la cocina para ayudar a Rose, a preparar algo ligero para comer. Una ensalada estaría bien, mañana ya sería el filete.
Comencé a fregar la verdura, mientras Rose, sacaba mayonesa y lo demás necesario para hacerla.
—Han pasado sucesos extraños hoy, ¿no? —Pregunto de la nada.
La mire. —Si. —Puse la verdura en la mesa para picar y tome el cuchillo—. Esos tres chicos que vimos hoy, son tan... Extraños, ¿sabes?
Asintió. —Uno sabe cosas y no las dice por algún motivo desconocido. El segundo, se mete al bosque como si fuera su hogar, además de atacar animales de forma feroz y el tercero; es agresivo como el infierno, además de ser llamado por varios nombres por la que era su novia.
— ¿Tú crees que... —Deje inconclusa mi pregunta.
Ella asintió lentamente. —Lo creo totalmente.
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—Hola, mami. —Salude mientras sonreía al por fin escuchar la voz conciliadora de mi madre—. ¿Cómo te encuentras?
—Muy bien, amor, solamente que te he extrañado mucho. —Su voz era chiqueona como siempre la ponía para mí o mi hermano.
Suspire. —También te he extrañado muchísimo.
— ¿Es mi imaginación o te escuchas triste?
Mire por la ventana, observando el bosque. —No me pasa nada mama, simplemente que Forks, no es como lo imaginamos.
No le diría de los asesinatos, ni de la amenaza que recibimos, ella pondría el grito en el cielo y comenzaría a presionarme para que regresara junto a las chicas. O en dado caso, ella se vendría hacia acá y no la quería poner en peligro.
—Tal vez deberían regresar. Si no lo están disfrutando no vale la pena continuar allí.
Sonreí y trate de poner una voz entusiasta. —También, solamente llevamos pocos días aquí... Tal vez mejore.
—Eso espero, bebe. —Escuche su risa y rápidamente me relaje.
Mi mama era psicóloga, ella podría responder alguna de mis preguntas sobre psicópatas, no perdí absolutamente nada. Lo difícil seria que no sospechara de algo.
—Mama, ¿Por qué una persona es psicópata? —Contuve la respiración al hacer esa pregunta.
—Hay muchos motivos, ¿Porque la pregunta, cariño?
Pase una mano por mi cabello y busque una idea. —Por... Porque... He... Encontré un libro que es sobre eso y aun me falta mucho para llegar al "por qué" de la situación y quería... Hacerme una idea, para entender mejor.
— ¡Ah, bueno! Te diré los dos más comunes; por lo general, las personas así, tuvieron una infancia traumática... O no recibieron nada de afecto en ella; y ellos se sienten como animales. —Suspiro mi mama—. La segunda es: que algunas personas, simplemente se aceptan tal y como son; ellos saben rápidamente si les gusta hacer o no daño a las persona y optan esa temible personalidad.
—Mama, ¿Por que optan por esa personalidad?
—Porque es más fácil para ellos vivir así. —Respondió con naturalidad—. También en muchos casos, ellos desarrollan eso con algún mal golpe en la cabeza. No muchos se convierten en sociópatas, pero su comportamiento cambia, no son los mismos.
¡Vaya! Eso no me lo esperaba.
Tras despedirme de mi madre y prometerle llamar pronto, me fui con las chicas a la cocina, donde ambas charlaban sobre ropa que comprarían en cuanto pudiéramos regresar a Seattle, les comente mi platica con mi madre.
—Pues el chico de al lado es agresivo, quizá y tuvo un accidente que lo dejo loco, causando que sea un psicópata. —Dijo Rose, mientras comía una manzana.
Vi como Alice, rodo sus ojos. — ¡Dios, Rosalie! ¿De nuevo contra él?
—Para mí él es el más sospechoso y para ustedes también, aunque lo nieguen.
Solté el aire. —Si bueno, yo sospecho del chico rubio, del chico que salió del bosque tras el venado y de Emmett, nuestro agresivo vecino.
Ambas asintieron a lo que dije y tras ver que el reloj ya marcaba las ocho y cinco, decidimos cenar e irnos a dormir; ahora ya ni queríamos permanecer más de las ocho de la noche despiertas.
Cenamos entre charlar y risas, tratando de aligerar la situación que estaba viviendo, además de querer tener unas "vacaciones" un poco más ligeras. Nos despedimos y cada una nos fuimos a nuestra habitación a dormir. Yo solo esperaba que la pesadilla pasara ya.
Que en cuanto cerrara los ojos yodo pasara y me encontrara de vuelta en Seattle, en mi fría y a la vez cálido Seattle.
No supe cuando fue que me quedo completamente dormida, más en toda la noche soñé cosas sangrientas y horribles, justo como las que vi en ese libro de la tienda de antigüedades.
—Buenos días, chicas. —Las salude en cuanto llegue a la cocina a la mañana siguiente—. Sírvanme un café, por favor.
— ¿Mala noche? —Pregunto Rose.
Asentí, mientras tomaba asiento. —La peor. Tuve pesadillas horribles.
—Te entiendo. —Respondió y Alice, dejo la taza de café frente a mí—. Yo escuche gritos de la casa de al lado, mas no me quise asomar.
Alice, rió. — ¿Miedo, Rose?
—Para nada. —Respondí con rapidez e indignación—. Simplemente que no me interesa lo que haga el vecino. Seguramente era algún desquite porque la novia lo dejo.
Me encogí de hombros y bebí de mi taza. —Posiblemente eso era.
Alice, sirvió el desayuno y fruta, y comenzamos a comer mientras veía la televisión en los programas de chismes de Hollywood, para distraernos un poco.
—Esto es tan aburrido. —Resoplo Rose—. Deberíamos de hacer algo.
Alice, nos miró. —Deberíamos limpiar el patio, hay muchas platas feas y secas allí.
—Hmm, no es mala idea, por lo menos en lo que estamos aquí hay que tener limpio. —Comente, adecuado con ella y me puse de pie—. Iré a buscar una pala al patio y veré que más se encuentra allí.
Fui la primera en terminar de desayunar, comenzar a limpiar no me mataría en lo que ellas continuaban su desayuno.
Camine hacia la puerta del patio trasero, tomando las llaves del pasillo y la abrí con un poco de dificultad, debido a que le faltaba aceite a la puerta. La aventé hasta que por fin la pude abrir.
Solté un resoplido y levante la mirada.
Un desgarrador grito salió involuntariamente de mi garganta, al ver el cuerpo de Kate, colgado por un cable al poco techo, con sangre brotando aun de su cuerpo.
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¡Chan, chan, chan, chan!
Muy sospechosos esos tres tipos, ¿No?
De los tres que y han sido señalados con movimientos sospechosos ¿Quien creen que sea? Y bueno, Kate, hizo una breve aparición, pero ya desapareció de la historia :c la mataron. En le siguiente capítulo habrá nuevas apariciones :D
Espero mucho sus reviews para que me digan sus opiniones respecto a esta historia. Ya saben, tienen el grupo de facebook (link en mi perfil), ademas de que ya saben que nos leemos hasta el jueves. Cualquier falta de ortografía lo siento mucho.
Gracias y hasta el jueves :D
