Buenos días!
Sherlock Holmes no me pertenece, es propiedad de Sir Arthur Conan Doley y este fic esta basado en la verción moderna de Sherlock propiedad de la BBC y Steve Moffat y Mark Gatiss, no gano nada con esto.
Sin beta.
Sherlock fue a rehabilitación y 3 meses después lo tenias dando vueltas en las escenas del crimen, haciendo girar su dramática gabardina y lanzando datos a diestra y siniestra, no habían vuelto a mencionar lo ocurrido esa noche, no sabias si quiera si Sherlock podía recordarlo. Pero cuando volvió a hablarte de las infidelidades de tu esposa, no te importo demasiado.
—Veo que tu mujer sigue con su amante—inclinaste la cabeza y asentiste.
— ¿Podrías decirme por favor las notas para sonata 13 de Mozart?—él solo alzo la ceja.
—No podrías tocarlo aunque quisieras Lestrade—y sonreíste sin pensarlo antes de negar.
—Podrías tocarlo para mí—él solo bufo y salió de tu oficina y tú te reíste alto, no entendías porque estabas tan feliz, quizás porque él realmente no te había hecho caso y eso era perfecto.
Las siguientes semanas fueron con relativa tranquilidad, Sherlock hacia lo que Sherlock solía hacer, molestar a Donovan gritarle a Anderson y resolver crímenes como si fuera cosa de todos los días (y de cierta manera lo era) y además habías podido dormir la última semana más allá de las 2am sin que nadie pudiera interrumpirte con un rescate de media noche y eso era asombroso.
Había ciertas cosas que solían jurarse en silencio, no estaban puestas sobre un papel, nadie firmaba con sangre ni nada así, pero eran pactos que estaban prohibidos romper, casi como si la realidad misma pendiera de ellos. O al menos así parecía con los Holmes.
Y como con el resto de cosas, estabas sorprendentemente de acuerdo con ello.
La siguiente vez que Mycroft Holmes te llamo, juraste que lo tirarías por la ventana, aun si eso implicaba poner a todo el servicio secreto en contra tuya. Tirarías al hombre desde tu balcón y luego te hincarías a espera tu juicio.
Bien valdría la pena.
—Inspector—murmuraste un montón de cosas antes de girarte para ver el cabello revuelto de tu esposa sobre su cara, y suspiraste frustrado.
—Son las 4:30am Holmes—él te dio la razón y tú suspiraste— ¿Sherlock de nuevo?—hubo un silencio un poco largo.
—¿Su esposa está con usted?—eso había llegado de ningún lado, pero asentiste, aun si no podía verte.
Te mantuviste en silencio antes de darte cuenta que no habías respondido—si, ella está junto a mi—hubo un corto silencio, antes de que tu mujer se moviera entre las sabanas y te diera la espalda— ¿Por qué?—no hubo respuesta, antes de que pudieras entender nada, el mayor de los Holmes se disculpo, te deseo buenos días y se fue.
Miraste al techo y frunciste el seño, ¿Cuántos años en prisión te darían por asesinarlo?
Cerraste los ojos, pero por algún motivo no pudiste dormir, escuchaste la alarma de tu despertador, seguidos de los quejidos de tu mujer, ella se levanto y salió de la cama, y tú seguías allí, fingiendo que dormías, paso media hora más, antes de que decidieras que habías pasado demasiado tiempo fingiendo no existir.
Abriste los ojos mirando de lleno el techo, por un momento recordaste todo lo que Sherlock había dicho, las innumerables pruebas de que tu esposa era una adultera consumada y solo suspiraste de nuevo para levantarte, realmente no era que no quisieras verlo, como Sherlock te había gritado la mitad de las ocasiones, era que lo sabías e igual que tus pactos secretos con los hermanos, lo aceptabas sin entender del todo porque.
Sencillamente eras patético.
"¿su esposa esta con usted?" te levantaste con aquellas palabras dándote vuelta sin cesar, obviamente tu esposa estaba contigo esa noche, estaba junto a ti.
Saliste de tu habitación para encontrarla sentada bebiendo su café matutino sin prestarte la menor de las atenciones "¿está con usted?" Claro que estaba, allí contigo, en la misma habitación, rodeaste la mesa para servirte un café y la miraste directamente durante algunos minutos, ella ni se inmuto.
"¿con usted?"
… no, ella estaba, por supuesto…. Pero no contigo.
—Aneth—ella levanto la vista y te miro, puso su cabeza sobre su mano y suspiro cansada— ¿dormiste bien anoche?—ella negó y frunció el seño.
—Estabas hablando con alguien por teléfono, no me dejaste dormir hasta que terminaste—asentiste un poco sonriéndole con culpabilidad.
—Lo siento, era importante—ella asintió distraída volviendo a su café y al periódico, sostuviste la respiración antes de volver a sonreír— ¿A dónde iras hoy?—ella alzo de nuevo la vista, viéndose un poco confundida.
—Liz quiere reunirse a tomar el té—soltó con naturalidad y te dignaste a parecer sorprendido.
—espero se diviertan—soltaste en respuesta, su sonrisa fue imposible de contener.
—Lo haremos—inhalaste obligándote a sonreír, las personas parecían pensar que eras imbécil, parecían olvidar que eras policía.
Que sabias cuando te mentían, pero solo asentiste levantándote de la mesa, sintiéndote repentinamente asqueado. El café quizás.
— ¿Aun me amas?—te sentiste como una esposa desolada, pero de alguna manera lo eras.
—Decidí pasar el resto de mi vida contigo—fue lo único que dijo y no forzaste más las cosas, solo besaste su frente antes de salir por la puerta y no mirar atrás.
A veces, era mejor fingir que todo iba bien a enfrentar las cosas y ver como tu realidad se derrumbaba centímetro a centímetro.
Llegaste a Yard antes de las 11, como era costumbre Donovan comenzó a gritarte por haber dejado pasar a Sherlock en la escena del crimen, cosa que los había llevado ante tu superior, quien te regaño antes de que siquiera pudieras explicarle que era por Sherlock Holmes que la mayoría de los policías en Yard podían volver a tiempo a sus casas.
Nadie escuchaba y estabas harto.
Lanzaste tu maleta dentro de tu oficina, para después sentarte detrás de tu escritorio, subir las piernas en el mismo y recargarte hacia atrás. Amabas tu oficina de una manera que pocos podían entender, nadie podía entrar allí a menos que te lo pidiera, y podías negarte sin una pisca de culpabilidad.
— ¡Lestrade!—escuchaste los fuertes pasos, seguidos del golpe de tu puerta cerrándote, abriste los ojos para encontrarte con Sherlock, él te miraba de pies a cabeza.
—hoy no Sherlock, hoy no—él solo de cruzo de brazos—lo que sea que quieras, no—
—Es viernes—inclinaste la cabeza esperando a que te dijera algo obvio que él pensaba habías olvidado—prometiste que los viernes me dejarías revisar tus archivos—
— ¿Cuándo prometí eso?—alzo la vista e inclino la cabeza.
—Promételo ahora—te dejaste caer y fingiste meditarlo antes de negar.
—No, te dije que no—él solo asintió antes de sentarse en la silla delante de ti y tú alzaste la ceja.
—Bien—dijo, se curso de brazos y sonrío de medio lado—veo que tu esposa durmió contigo esta noche—frunciste el seño levantándote para caminar por la habitación directo a la puerta—puedo casi asegurar que su amante en turno no podría, quizás por los exámenes de la universidad—inhalaste un par de veces, abriendo la puerta, él se giro al ver tu acto.
—Largo—él se rio por lo bajo antes de levantarse.
—Yo tendría cuidado si mi esposa se acuesta con media ciu…—no pudo terminar, lo lanzaste al piso con el golpe que le diste directo en la quijada, te miro desde allí y te obligaste a respirar.
—Largo—él se levanto más lento de lo que pensabas, te miro directo a los ojos y camino sin mirar atrás.
Bien, el día había sido por total productivo, no solo te habías roto las ilusiones con tu esposa, discutido con Donovan y sido regañado por tu jefe, ahora también habías golpeado a Sherlock.
Quizás Mycroft si te enviaría a prisión después de todo.
Y justo en ese instante, no parecía tan mala idea.
Terminaste el papeleo del último arresto, de manera tan lenta que parecía estudiada, y antes de que pudieras darte cuenta, pasaba de la media noche, no podías evitar más lo inevitable.
Te levantaste perezosamente y tomaste tu maleta olvidada en el piso de tu oficina, antes de tomar un respiro profundo y salir de tu pequeña burbuja de perfección. Caminaste a paso lento por el edificio, casi como si pudieras evitar llegar a casa. En realidad, lo intentabas con muchas ganas.
Apenas entraste en el elevador, tuviste esa loca idea de apagarlo y esperar allí hasta al amanecer.
Cuando saliste, viste el cielo nocturno en su esplendor, estaban a mitad del invierno y la nieve caía todo el tiempo, pero nunca lo suficiente como para evitar las actividades y dios sabía que estabas agradecido de eso.
¿Cuándo bajaría ese jodido ángel a entregarte sus alas?
Escuchaste tu teléfono sonar antes de que pudieras hundirte en tu desgracia por completo.
—Lestrade—dijiste cuando comenzaste a caminar, tu casa estaba a media hora en carro, quizás a dos caminando despacio.
—Buenas noches Inspector—frunciste el seño antes de detenerte de pronto.
— ¿Señor Holmes?—y de pronto recordaste la posible quijada rota de Sherlock—si es sobre su hermano—él otro hombre solo te interrumpió.
—Entiendo que mi hermano es difícil de tratar Inspector, llamaba para disculparme en su nombre—
—No sabe lo que hizo—
—Puedo imaginarlo—
Seguiste caminando, un largo tiempo, el suficiente como para fingir que caminar con tu celular pegado al oído sin hablar no era extraño y sinceramente no lo pensabas así, solo escuchar su respiración indirectamente en tu oído parecía de alguna
manera perfecto y asquerosamente intimo.
— ¿Me dirás quién es?—casi juraste que el otro hombre se sobresalto, pero no lo habías visto para confirmarlo—Victor—
Al otro lado de la línea escuchaste un suave quejido de entendimiento, casi pareció una pequeña risa.
—Parece muy interesado—
—Lo estoy, no lo dudes, ¿Quién es?—pudiste escucharlo inhalar fuertemente y fingiste que fue el frio el que te hiso estremecer.
—Victor Trevor—comenzó—fue el mejor amigo de Sherlock en la universidad, cuando el resto lo trataban de extraño, Victor lo trataba como un igual—
—Asumo que era un genio—escuchaste su risa y sonreíste sin pensarlo.
—Asume bien Inspector, Victor tenía un CI sobre el promedio y unos modales ejemplares—sonreíste tratando de imaginarlo—era un buen chico, por supuesto—
Te reíste un poco, pero fue la peor de las ideas, el aire frio inundo de manera desagradable tu pecho y tosiste hasta casi tirar tu celular, debías usar bufanda, o dejar de reírte como imbécil a la mitad de la noche.
—¿Se encuentra bien Inspector?—hiciste lo posible por no morir de nuevo y te levantaste para seguir caminando.
—Solo hace mucho frio—
—Asumo que está caminando a su casa—sonreíste tratando de evitar reír.
—Asumes bien Mycroft—
—Si me permite decirlo, eso es arriesgado y un poco estúpido—te tragaste una carcajada, parecías un niño de 4 años que acababa de escuchar su primera mala palabra—disculpe la palabra por supuesto—
—soy un hombre que le gusta lo arriesgado—
—¿y las cosas estúpidas?—
—también—
Comenzaron a hablar de cosas banales, la economía, la política y el futbol (el ultimo, solo eras tú hablando mientras él lanzaba ligeros comentarios de entendimiento) cuando terminaron los temas banales, simplemente se mantuvieron en silencio.
Y por primera vez en mucho tiempo, no te sentiste totalmente solo.
—Gracias—dijiste rompiendo el pequeño silencio que se había formado, Mycroft no respondió al instante por lo que pensaste que se había quedado dormido, de alguna manera aquello no te molestaba en lo absoluto.
—¿Por qué me agradece?—te detuviste en seco, solo faltaban unas cuantas cuadras para llegar a tu casa, te recargaste contra el poste de luz y soltaste aire lentamente.
—por acompañarme en mi camino a casa, gracias—hubo un corto silencio, un suave "de nada" y sonreíste—buenas noches Mycroft—
—Buenas noches Inspector—
Quizás no era tan malo caminar de vuelta a casa.
Hola de nuevo.
Después de dos semanas sin computadora, por fin pude volver, sentí que perdía todo lo que amaba (Estuve a nada de perder todos mis archivos)
El capitulo pasado fue publicado por mi cuarto aniversario escribiendo, gracias Lizzy bonita hermosa querida de mi alma, te he dicho que pienso que eres increíblemente sensual? porque lo pienso ewe
Este fic es un Mystrade, y esta escrito hasta el capitulo 6, lo ire publicando de poco en poco, porque necesito revisar los capitulos que siguen de este.
Gracias a Hatsherlocked, Vniklord y a BeneBells por sus lindos comentarios y a mi siempre sensual y hermosa amiga Lizzy por publicar el capitulo pasado.
Tengan un lindo día c:
Tenshi.
