Hola amigos! Siento no haber hecho una nota de autor en el capitulo anterior, problemas técnicos .u. como seguramente sabrán soy nuevo en el foro, así que esta es la primer historia que publico aquí, por lo cual les quiero pedir que no sean crueles conmigo, quiero que esta historia sea del agrado de todos, así que cualquier comentario, duda, sugerencia, o lo que sea que tengan que decirme, pasen a la cajita de comentarios, y yo con gusto les haré caso. Sin mas…. A leer!, espero lo disfruten.

casi olvido aclarar que SAO y sus personajes no me pertenecen, solo esta pequeña historia, créditos a su autor.

Ya era de mañana, 8:A.M, para ser exactos, y el sol primaveral de marzo se colaba por una ventana de una habitacion en el interior de la casa de la familia Kirigaya, en donde aún acostada se hallaba una linda joven de cabellos cortos oscuros con destellos de azul, y cara infantil, pese a tener el cuerpo de una mujer por demás desarrollado. Al sentir al sol dandole en la cara, abrió sus ojos revelando que eran de un precioso color verde oscuro brillante, dió un bostezo y se incorporó lentamente en su cama, hasta que por fin se despertó por completo -*Mamá ya se debió haber ido* -dijo en voz bajita reprimiendo otro bostezo, para al cabo de un par de segundos esbozar una sonrisita de esas que hace un niño que recibe su regalo de navidad o cumple, y voltió al buró que habia junto a su cama, tomando una fotografía en donde se podía ver a ella con una medalla de oro, siendo abrazada por un chico de cabellos negros, anvos sonriendo haciendo la "v" de victoria -aprovecharé este dia, oni_chan -decía pára sí misma, viendo la foto que había tomado entre sus manos -no sé en que termine todo, o si aún me querras, o me odiarás, o me amarás, pero hoy lo haré, ya no puedo postergarlo -dijo lo último con voz clara y decidida -hoy... hoy yo...

-Sugu! ya me voy a hacer mi presentación de mecatrónica, volveré en la tarde para cenar, te deje el desayuno en la cocina -decía una voz desde la sala, haciendo que la chica parara en seco con su monólogo -te quiero! -tras gritar lo último, escuchó la puerta cerrarse y 5 segundos después, se oyó una moto arrancar y alejarse de la casa.

-...Yo... yo también te quiero mucho, Kazuto_kun -murmuraba mientras se bajaba de su cama y se dirigía a la cocina, aún descalsa y en su cómodo y algo diminuto pijama rojo de seda, entrando en la cocina y encontrando 5tostadas, una taza de café, un vaso de jugo y 2 viscochos, un desayuno muy al estilo occidental, tal como a ella le gusta, por lo cual sonrió con añoransa al saber quien hizo el desayuno para ella.

Kirigaya Suguha ya llevaba unos tres años sintiendo algo en su pecho, un sentimiento dirigido a la persona de su hermano, o mejor dicho, primo hermano, Kirigaya Kazuto. Ella no sabía de donde venían, o de donde o cuando salieron, la cosa era que con cada acción, con cada palabra, con cada gesto o pensamiento que el le dirigía a ella, ella sentía que su corazón saltaba en alegría, se sentía dichosa, pero a la vez que se sentía feliz, ella sufria, sufria mucho, por que era conciente de que eso estaba mal, era plenamente conciente de que esos sentimientos que albergaba no deberían de existir ya que, aparte del tabú que significaba el sentirse atraida por alguuien que comparte tu sangre, que era en la práctica su hermano mayor, estaba "eso" otro, o mejor dicho... ELLA.

Yuuki Asuna, mejor conocida como el destello veloz, o la curandera frenética, la ex vice-comandante del gremio más poderoso de SAO, ella era muy popular, tanto en el mundo real como en el virtual, dueña de una belleza, gracia, talento y carisma que ya muchísimas chicas desearian poseer, pero sobre todo, y muy a su pesar, era, y es, la dueña absoluta e indiscutible de el afamado Espadachín Negro, o sea, su pareja. No se confundan, Suguha no odia a Asuna por ser la novia del chico que le gusta, ya que la considera una sus mejores amigas, han luchado en muchas batallas juntas hombro a hombro, además de tener muchas cosas en común y llevarse muy bien. Pero, a pesar de todo ese sentimuento de camadarería y amistad que tiene para la pelicastaña, Suguha no puede evitar que un pensamiento mal sano se apodere de ella, lo cual la atormenta, no puede dejar de pensar que si Asuna no estuviera, si no estuviera en la vida del Espadachín, tal vez y solo tal vez ella y él podrían...si tan solo... si tan solo... si tan solo ella no estuviera, tal vez... tal vez...

Sacudió su cabeza para desacerse de ese mal sano y absurdo pensamiento que se albergaba en su mente y se dispuso a desgustar su desayuno, mordiendo el pan tostado que habia cogido -"Oni_chan, por fin hoy sabré si podré tener alguna posibilidad de que tú me aceptes en tu corazón, hoy lo sabré -fue su pensamiento.

-Damas y caballeros... -decía Kazuto, parado al frente de sus compañeros de mecatrónica, que se gallaban congregados en el salón de exposiciones de la secundaria a la cuál Kazuto asistía.

- A qué caballeros te refieres kiritín -interrumpió con un evidente mal humor un chico de cortos cabellos castaños y ojos grises -el único chico aquí además de tí, soy yo, al tonto de Ranta se le ocurrió enfermarse hoy y dejarme a mí solo aguantando a tu odioso club de fans -apuntó atrás de él a una docena de jóvenes, claramente ofendidas por su comentario, a lo cuál una de ellas pateó la silla en la que él se sentaba -¿qué? -replicó, al sentir la patada -si lo que digo es sierto, hasta Megumi sensei es fan de Kazuto_kun -la nombrada sólo lo quedó mirando deseándole la muerte.

-A callar Sahami_kun, o ya veras! -amenazó la sensei.

-Muchas gracias a todos por venir aquí el día de hoy -continuó Kazuto, como si nada -ahora, la razón del por qué nos reunimos es que les quiero presentar mi proyecto de proyección virtual total de una IA, usando la micro proyectador ACE-Y60, primera generación -acto seguido, Kazuto se sentó en la silla que tenía al lado, se puso la portátil que tenía sobre sus piernas y tecleó algo en ella, tras lo cual una pequeña máquina parecida a una cámara que se hallaba instalada previamente en el techo empezó a moverse, rotando y emitiendo una potente luz azul transparente, misma luz que se propagó por todo el salón. -Es para mí un gran placer presentarles a... -decía Kazuto en voz alta, ya que había un sonido como de un avión despegando bastante estridente -Yui... mi hija -soltó con gran orgullo y una sonrisita en la cara. A continuación en el centro del salón que se encontraba despejado, por que todas las sillas del lugar y las personas del público estaban al final del aula empezó a materializarse en una suceción de pixeles azul la figura de una preciosa niñita de cabello negro largo, descalza y enfundada en una vestido blanco largo. La adorable niña al ver en donde estaba dibujó una sonrisa, hizo una pequeña reverencia y dijo con voz cantarina:

-Konishiwa, encantada de conocerlos, me llamo Yui -y volteando hacia el pelinegro ensanchó aún más su sonrisa -hola, papa, que gusto verte -y le mandó un besito con ambas manos, mismo que Kazuto fingió atrapar.

Silencio... un gran silencio se hizo presente en el salón, donde todo mundo miraba atentamente a la recién aparecida niña, que seguía sonriendo. Tras unos 2 minutos de silencio, estalló:

KAWAAAIII! KYAAAA! -Quiero una así -me encanta! .que linda! -quisiera una hija así! me la quiero llevar! -Fué el grito generalizado que hicieron todas las féminas del salón, tras lo cuál todas, maestra incluida, saltaron sobre la niña en un intento de abrazar a la pequeña, pero siendo ella tan solo una proyección, fallando miserablemente.

Kazuto observó con un goterón en la cabeza la cómica escena frente a él: todas las mujeres presentes apiñadas en una bola humana al centro del aula, las sillas desparramadas, un Sahami medio muerto víctima de la estampida de féminas hormonales y mujer menospausica, y una sonriente Yui observando encantado la escena, por lo cuál Kazuto solo suspiró y dijo derrotado -Ya me lo imaginaba, haaa!.

Tras recibir las felicitaciones y disculpas pertinentes de parte de sus compañeras y maestra, y de que el accidentado fuera a la enfermería, Kazuto comió su almuerzo solo en la cafetería de la escuela y se dispuso al terminar de guardar todo en su casillero, ponerse en su hombro la cámara por la cuál habla con su hija, y en el pasado usara la difunta Konno Yuuki, irse en su moto. en el camino habló un poco con Yui, espantandose de que ella le dijera a Asuna sobre el incidente de la escuela. Conociendo como conocía a su temperamental novia, Kazuto le pidió a su hija que solo le dijera que se divirtió, ya vería luego como tratar con Asuna.

Kazuto paró en el conocido bar que solían visitar el y sus amigos, y tras estacionar su moto junto a un poste, se dispuso a entrar esperando hallarse a las personas que había citado ahí para tratar el tema que tenía en mente. Antes de entrar se aseguró de apagart el intercomunicador con Yui -Adiós cielo, papi te ama -se despidió y apagó el comunicador, sin esperar la contestación de la niña. -"no quiero que sepas de esto Yui" -pensó poniendo una cara como si se fuera a enfrentar al mayor de los peligros, cosa que era bien probable. Guardó el aparato en su bolso y entró, pero al hacerlo se sorprendió de hallar que el lugar se encontrara medio lleno, pero que el único rostro familiar que vió fue el del dueño del lugar.

-Oeyyyy, Kirito, que sorpresa que llegues temprano -Saludó con una media sonrisa el gigante moreno, invitándolo a tomar asiento en la barra del bar.

-Si, sorpresa, sorpresa!, tanto como el hecho de que tú tengas clientes de día, Agil -respondió acido, pero con desgana al sentarse, poniendo esa cara aburrida que siempre usaba al hablar con el hombre. -¿Y Asuna y Klein?, se supone que estarían aquí al medio día, como siempre -preguntó el chico, ahora con más interés en su voz.

-No sé -fué la escueta respuesta del hombre, haciendo que Kazuto volviera a poner la cara aburrida de hace rato.

-Siento llegar tarde! -se oyó una aguda voz, para luego ver como entraba casi a la carrera una joven mujer, delgada, cabello café atado con una coleta y algunas trenzas, vestida con unas botas negras hasta la rodilla, una falda mediana de corte sencillo de color moradouna chamarra de color azul Rey, sobre una camisa amarilla, una diadema y un bolso de hombro color negro. La chica se sentó y se limpió un poco del sudor en su frente, mientras pedía un trago - Lamento mucho llegar tarde, Kirito_kun -saludó a su novio con un sonoro beso en la mejilla a su izquierda -Las tareas que me dejan en la universidad me quitan mucho tiempo. -se quejó.

-No importa Asuna, gracias por venir hoy -devolvió el saludo, internamente feliz de tener consigo a la mujer que amaba, pero sin poder quitar esa cara de premura que tenía, misma que tenía desde la noche anterior despues de hablar con su mamá.

Mnnnn, no importa Kirito_kun, no es ningún problema o molestia para mí venir a verte, después de todo eres mi novio, ¿no? -le sonrió como solo ella sabe hacerlo, con esa sonrisa curva, tranquilizando un poco al chico, haciendo que le saliera una aunque pequeña, sinsera sonrisa, alegrando a Asuna, que se sonrojó un poco. -Entonces, Kirito_kun, que era... -su sonrojo desapareció, y se puso serria a hablar bajito -¿que era ese tema tan tan delicado que querías tratar conmigo? -preguntó

Kazuto, fiel a su costumbre adoptó esa mirada de seriedad marca espadachín negro, y entrecerró su mirada, en dirección a Asuna, que se intimidó un poco -Aquí no -dijo -Agil! -le habló a su amigo, volteando a verlo, haciendo que este le prestara atención -¿el cuarto que pedí, esta listo? -preguntó

-Así es, pueden usarlo -declaró para, acto seguido, abrir una puerta que se hallaba a un lado de la pared, atrás de la barra. Kazuto y Asuna se levantaron de la barra, y se dirigieron hacia la puerta abierta. Asuna entró primero, claramente nerviosa por tanto misterio, seguida por detrás por el siempre serio Kazuto.

Agil, por favor -dijo antes de cerrar la puerta, viendo a su amigo -cuando llegue Klein, pídele que me espere, que con él también tiene que hablar, y que las chicas no sepan que Asuna y yo estamos aquí, ¿entendido? -Agil asintió, y Kazuto, satisfecho por la respuesta, cerró la puerta.

Caminar... caminar y caminar por la calle con la mente ida era todo lo que Asuna podía, o mejor dicho, quería hacer; el impacto de lo que su novio, Kazuto, o Kirito como ella siempre le llama, le había dicho aún no la dejaba. Lo que Asuna sentía era una mescla de sensaciones, sentimiento y reacciones que no podía tolerar, por lo que no se sentía muy bien, en especial por lo que su novio le había contado que deberían hacer para solucionar el problema la tenía preocupada, esperaba no tener que llegar tan lejos. En eso se encontraba cuando al sentir su teléfono moverse en un bolsillo de su chaqueta la hizo volver a tierra, y al ver el nombre del remitente, contestó de in mediato -Shino... -no pudo evitar que su voz le temblara un poco -...nesecito tu ayuda! -le suplicó con ahínco.

-...Dime.. -fué la firme respuesta de la chica de anteojos. Si algo sabía Asada Shino era que si Asuna pedía ayuda con algo, era por que algo muy serio estaba pasando.

Alguien desde los arbustos del otro lado de la calle observaba atentamente la casa Kirigaya.

Kazuto, alias Kirito, redujo la velocidad de su motocicleta al llegar frente a su casa, paró su moto al lado de la cochera, la guardó y se quedó parado al frente de el portón de la casa, como si valorara si entrar o no, para al final decidirse con un hondo suspiro -las 5 P.M -Dijo, revisando su reloj de muñeca, suspiró de nuevo y entró -Ya vine! -saludó al entrar a la casa, mientras se quitaba sus zapatos.

-Bienvenido, onii_chan -oyó la suave y alegre voz de Sugu. Kazuto ahogó un sonido de sorpresa al ver a Suguha salir de la cocina con un elegante vestido rojo de una pieza con un pronunciado escote, ceñido al cuerpo, zapatos de tacón de 5 cm, medias de red verde claro el cabello recogido por un listón y lapiz labial rojo carmín. Suspiró al saber ciertos sus temores: Algo pasaría esa noche -La cena esta lista -dijo al fin con una sonrisa.

flashback:

en un cuarto oscuro, dos figuras estaban sentadas sobre lo que parecía una cama, ambas en silencio, meditando sobre que decir, un chico pelinegro y una chica de cabello largo.

-Creo que... -dijo al fin el chico -creo que Suguha está enamorada de mí y me lo diá esta noche...

SAO SAO SAO

CON ESTA ME DESPIDO, SI DIOS ASÍ LO PERMITE, EL PRÓXIMO SABADO, LA CENA DE LOS HERMANOS KIRIGAYA Y UN PAR DE SORPRESAS, ESOPERENLO.