-Capitulo 2-

Cuando teníamos todas las respuestas, de pronto cambiaron todas las preguntas- Mario Benedetti.

- ¿estás? –

Pero Sam no escuchaba.

Y rogaba porque el café que había tomado no tuviera algún alucinógeno.

Porque o estaba alucinando o Freddie estaba parado sosteniendo la puerta de un coche sin moverse.

-¿Sam?- la chica contuvo otra vez el aliento. Las alucinaciones no hablaban. volvió a dirigir su voz al celular

-Déjame adivinar, ¿Freddie? – dijo con la respiración agitada y la voz algo temblorosa que trató de disimular, del otro lado Carly enmudeció – Dime que es él, porque lo estoy viendo…- Freddie seguía sin moverse y Carly se había llevado una mano a la boca y seguía sin poder pronunciar palabra.

-Sam… eres tú- el chico por fin se decidió a cerrar la puerta del coche y dio unos pasos que lo acercaron a Sam. Era él, definitivamente era él.

¿Qué sentía? Pues, ni ella misma lo sabía, quizás que no sentía fuera mejor de responder. Las piernas se le ablandaron, temblaban. Parecía que en cualquier momento la iban a dejar caer. El corazón le latía desenfrenadamente, más que la última vez que se subió a una montaña rusa. Quería gritar, quería agarrarlo a grandes abrazos y quería saltar de alegría ahí mismo. Quizás lo hubiera hecho si él no la estuviera mirando tan fijamente a los ojos., y si sus piernas no estuvieran empeñadas en adormilar sus fuerzas. Definitivamente lo habría hecho, pero simplemente no podía moverse. No con él mirándola así.

Entonces quiso que fuera un sueño.

Charlas con Carly diciéndole que no era correcto no comunicarse más con él se agolparon en su mente. Correos no respondidos, y más regaños de Carly por estar abandonando de cierta forma a su amigo, miradas de confusión y tristeza de su castaña amiga, que no entendía del todo porque ella hacía eso, pero queriendo comprenderla. Todo vino de golpe a su cabeza.

-Eso creo… - Dijo Sam casi en un susurro, pero que Freddie alcanzó a escuchar.

Era ella, y estaba seguro que no estaba soñando, pues ni en sus sueños pensó que Sam podía estar aún más hermosa de lo que la recordaba. Y sin embargo, lo estaba, ahí, frente a sus ojos.

¿Qué si estaba contento de verla? Contento no era la palabra. Pensándolo un segundo, no sabía cuál era la palabra. Sintió como las manos empezaron a sudarle, y el corazón se le aceleraba. Sólo quería hacer una cosa.

Abrazarla.

Y lo hizo. Mientras pronunciaba su nombre como hace mucho no lo hacía, con alivio.

Sintió como Sam se tensó un poco, pero al cabo de un par de segundos lo abrazó de igual forma, y entonces Freddie Benson sintió lo que ya pensaba que nunca más sentiría: su estómago parecía, después de años, volver a estar atacado por miles de cosas que seguro tenían alas. Era… ése cosquilleo. Una sonrisa se dibujó en sus labios.

Sam al sentir a Freddie abrazarla, se quedó helada, ¿merecía un abrazo? Definitivamente no. Pero, ¿qué persona rehúsa a algo tan bueno, aún no mereciéndolo? Alguien íntegro. Sam era íntegra, claro que sí. Pero era difícil recordarlo entre el perfume de Freddie y sus brazos alrededor de ella. Más bien, era completamente imposible.

Habían pasado cinco años… cinco años de no verse, de no hablarse, de no escucharse y de no sentirse. Cinco años de nostalgias, de suspiros y más nostalgias, cinco años de tanto que sintieron y les dolió, y cinco años de nada de Sam y Freddie. Cinco años que pretendían caber en un abrazo.

Cuando se separaron, Sam lo recordó y tratando de oprimir todas las sensaciones que ese abrazo le habían traído, desvió la mirada algo ofuscada. ¿Por qué él estaba como si nada?

Freddie la soltó con una sonrisa, para luego dar paso a la confusión.

Charlas con Carly donde ésta justificaba que Sam no se hubiera comunicado con él, correos sin respuesta, y más justificaciones de Carly le vinieron a la memoria como si la expresión que vio en Sam estuviera cargada de ellas.

Bajó la mirada, con una opresión en el pecho sumándose a la lista de sensaciones que experimentaba en ese momento. No sabía que decir ahora, nada era claro, pero no estaba seguro de querer explicaciones. De pronto escucharon una vocecita salir del teléfono de Sam.

-Sam… responde ¿estás ahí? – Freddie miró a Sam curioso olvidando por un momento los pensamientos y sentimientos revueltos, Sam hizo lo mismo.

-¿Es Carly?- la rubia asintió y puso el celular en alta voz.

-Carls, aquí estoy. Bueno, estamos.

-¿puedes repetirme lo que dijiste? Y… ¿estamos?

-Hola Carly…- Carly abrió mucho los ojos, mientras una señora de grandes gafas la miraba como si estuviera loca, no era su culpa tener tantas expresiones faciales, y que ésa mañana le hicieran hacerlas más de lo normal.

-¿Freddie?- dijo yendo al baño del aeropuerto para hablar, ya no se podía expresar uno con tranquilidad esperando su vuelo. – oh, Fredward… ¡eres un desconsiderado!

-Me da gusto oírte también… - dijo sarcásticamente, Sam soltó una risita y por un segundo ambos se miraron compartiendo un pensamiento: ese momento estaba siendo tan¨ los antiguos Carly, Sam y Freddie¨

-Hablo en serio…¿no pudiste avisarme antes? Quería irte a dar un recibimiento de forma decente y ahora me lo tendrás que dar tú a mí.

-Este sin duda es un recibimiento… - Dijo Sam tratando de bromear, mientras veía algo intrigada como un joven rubio se encaminaba hacia ellos por detrás de Freddie.

-Te mandé muchos correos, Carly- Dijo Freddie pacientemente, mientras veía como Dylan, que había llegado a su lado, saludaba a Sam con la mano, y ésta, algo confundida le devolvía el silencioso saludo.

-Sabes que no reviso mi correo con frecuencia… mínimo esperar que me conectara o

-Con una amiga así… - dijo Dylan al escuchar la voz saliendo del teléfono., había oído hablar de Carly y al igual que a Sam, la conocía por fotos que Freddie le había mostrado, pero esa Carly era algo… histérica a veces, por lo que sabía. No que Freddie se había expresado así, era sólo lo que a él le parecía.

-¿Quien dijo eso?- dijo una Carly algo enojada del otro lado, Sam y Freddie miraron a Dylan con caras de: oh, oh.

-¿Qué cosa? – dijo Sam para evitar cualquier posible altercado o colapso nervioso para Carly. – estamos bien, nos acabamos de encontrar en la calle mientras yo iba a la academia y estamos bien, gracias Carls- dijo Sam sonriendo, Carly se sintió algo culpable, había olvidado totalmente que Sam no sabía la venida de Freddie con anterioridad, y que éste no sabía que ella estaba en nueva york, había olvidado lo que el reencuentro de esos dos significaría. Porque eso ni ella misma lo sabía con seguridad.

-Perdón… bueno, ya hablaremos, en unas horas llego, Sam, ¿puedo.-

-Te quedas conmigo, ni hablar.

-¿Irán a recibirme en el aeropuerto? – dijo Carly despacio… las cosas no habían empezado como ella quería con Sam y Freddie, pero desde ahora haría lo posible para que así fuera.

-Claro… - dijeron Sam y Freddie al mismo tiempo, Dylan alzó las cejas divertido.

-Nos vemos en unas horas…y¿ me dejan decirles algo para no perder la costumbre? Hace tanto no hablaba con ambos juntos que…

-¿Decirnos qué? – dijeron otra vez al unísono, Dylan volvió mirarlos con las cejas arqueadas, esta vez mas sorprendido que divertido. Ellos se miraron se igual forma para luego volver su atención a Carly.

-¡No se maten!- volvieron a mirarse, sorprendidos primero, para luego soltar ambos una risa corta.

-No prometo nada… - Dijo Sam divertida, si no fuera por esa llamada posiblemente estaría teniendo una crisis existencial, así que mejor aprovechar mientras durara, sabía que lo difícil vendría al cortar.

-¡los quiero!

-¡También te queremos!

-¿Siempre hacen eso? – dijo Dylan no pudiendo evitar preguntar, era chistoso pero extraño escucharlos hablar al mismo tiempo. del otro lado algo en los oídos de Carly hizo Clic

-¿Quién dijo eso? Fue el que dijo que-

-Carls! Perdona pero ya se me hizo muy tarde… - Dijo Sam, salvando a Dylan sin querer, pues de verdad se le había hecho tarde.

-Ok, yo ya me tengo que ir también, en unas horas estoy ahí- dijo emocionada

-Llámame cuando llegues- dijeron los mejores amigos de la castaña,

-Creo que sí hacen siempre eso…- dijo susurrando Dylan, resignado de que nadie le explicara sobre el tema

-Freddie, no puedo llamarte…

-Anda, es cierto…

-¿por?

-No tengo un número con una línea de aquí y

-Ah, entiendo

-Entonces, llego como en 4 horas o algo así…porque no se ponen de acuerdo con Sam, y cuando le aviso ambos vienen por mí- dijo Carly de manera calma y como si estuviera hablando del clima, sabía que ponerlos en una situación así era malo, no estaba en sus planes forzar las cosas, pero por algo tenía que empezar.

-Seguro… - Dijo Sam no muy segura

-No hay problema.- concordó Freddie vacilando un poco

-Bye chicos, los amo- Carly con una sonrisa, cortó la llamada.

Sam y Freddie se quedaron helados, hasta que Freddie agradeció que Dylan los sacara de sus cavilaciones.

-No seas mal educado y preséntame- dijo Dylan susurrándole a Freddie, Sam, quien había estado sumida en un blanco total en su mente, sonrió al escucharlo, por alguna extraña razón, ese chico ya le caía bien.

-Sam… él es Dylan, mi compañero de trabajo y mejor amigo- Sam se sorprendió un poco al escuchar ¨mejor amigo¨ pero no lo demostró, Dylan sonrió ampliamente mientras le pasaba la mano y la besaba en la mejilla.- y ella es Sam.

-Un placer

-El placer es mío… - ambos se sonrieron, Dylan amablemente y Sam algo divertida.

-Bueno- dijo volviéndose a Freddie, -entonces ¿dentro de 4 horas en esta dirección?- dijo pasándole un papelito, era la dirección de un café frente a la academia- nos quedará cerca para pasar por Carly – Dijo Sam con una leve sonrisa, un poco incómoda, en realidad todavía no terminaba de asimilar todo eso y tenía muchas preguntas, pero más ganas de no responder nada que Freddie tenía derecho a preguntar.

-Claro, nos vemos en cuatro horas…

-Bueno, los dejo, ¡que tengan lindo día! – dijo Sam dando pasos hacia atrás, con una mano levantada, Dylan notó como tanto su amigo como la rubia se miraban con ternura, parecían cohibidos, pero la ternura y la dulzura estaban ahí. Luego Sam se volteó y empezó a caminar con paso acelerado, Freddie siguió mirándola hasta que desapareció en la vuelta de la esquina

-Oh, claro que estamos teniendo ya un lindo día… ¿verdad Benson? – Dijo Dylan de forma socarrona, y dando unas palmadas a su amigo en el hombro, pero mirando hacia donde Sam había desaparecido, Dylan esperaba que Freddie le respondiera, pero éste solo bajó la mirada, con una expresión que era difícil de descifrar: tenía el ceño fruncido, y la mirada algo ¿desanimada? Pero una media sonrisa en sus labios, el rubio frunció el entrecejo pero no dijo nada.

-Vamos, tenemos que llegar al apartamento.- dijo Freddie dando media vuelta, Dylan lo siguió

-Y a una cama...

Y ambos volvieron al coche donde el chofer los esperaba con una rosquilla en la mano, visiblemente más despreocupado que cuando se habían bajado, y se dirigieron a su destino.


La sala estaba vacía ya, dentro de media hora encontraría a Freddie en la cafetería de en frente, paseó por el salón vacío, miró los espejos que rodeaban toda la sala y suspiró ¿que se suponía que era todo eso que estaba pasando?

-Profesora… ¿se encuentra bien? –Sam volteó para encontrarse con Jen, su alumna más tímida, pero también una de las mas talentosas

-Jen… claro que sí- respondió Sam sonriendo levemente

-Bueno, pero si puedo ayudar en algo…

-Estoy bien- Dijo Sam algo sorprendida por la preocupación con la que su alumna le hablaba- ¿Por qué piensas que me pasa algo?

-Bueno- la chica bajó la mirada, - es que cambió la mitad de la coreografía y luego volvió a los pasos anteriores, y también parecía, no sé, cansada

-Es que, no dormí bien anoche y eso es fatal,- dijo en tono alegre, pero la mirada intrigada de su alumna seguía ahí

-Bueno, en ese caso ojalá hoy duerma bien…

-Sí… eso espero- concordó la rubia mirando un punto fijo en la nada, Jen frunció el entrecejo, su profesora no era así y eso estaba demasiado raro.

-Bueno, me tengo que ir…

-Te veo en la siguiente clase

-Hasta luego

Sam volvió a suspirar, había suspirado esa mañana más que Carly cuando veía Titanic, pensó, se miró en el espejo y soltó su pelo que había sujetado con un ganchillo para la clase. Agarró sus cosas y fue a cambiarse, para ir a la cafetería.


El lugar era tranquilo, cuando entró, encima de la puerta una campanita anunció su llegada, Freddie paseó los ojos por el lugar, había como 15 personas en el local, eligió el lugar al lado de la ventana desde donde se podía ver la calle y se sentó a esperar a Sam.

Si le preguntaban cómo estaba en esos momentos, su respuesta más sincera y acertada sería: me siento un licuado. Así de sin sentido y mezclado, delicioso pero mezclado y sin sentido.

-Hey… perdón si te hice esperar mucho- dijo Sam llegando, Freddie salió de su ensimismamiento

-No, acabo de llegar, no te preocupes - cuando terminó de hablar, y Sam se disponía a sentarse, su celular sonó.

-Carls… ok, ya vamos- volvió a guardar su celular- ya llegó… y yo hoy no traje mi coche así que-

-No, estoy con coche, no es mío, es de la compañía pero ahora lo usare hasta que me traigan el mío.

-Ok... entonces vamos.

En el coche ambos estaban sin hablar, mientras una canción sonaba a bajo volumen por la radio, de pronto Sam soltó una risa divertida.

-¿qué pasa?

-Bueno… salimos del lugar sin al menos comprar un café… Carly siempre dice que es de mala educación entrar a un lugar sin al menos comprar un caramelo.- Sam apenas y acabó de pronunciar esas palabras, quiso darse un zape en la frente, en forma de felicitación por haber dicho algo tan… tonto. Francamente, Samantha… pensó. Freddie sonrió, con el ceño fruncido, pero sonrió.

-Bueno, entonces vamos por Carly y volvemos al café para mostrar que no somos un par de maleducados…-

-¿acaso dije que quería mostrar eso? – dijo Sam sonriendo fugazmente, estaba un haz de nervios, y cuando estaba nerviosa decía cosas tontas y lo que hacía a veces era todavía peor.

-Claro…- Freddie dejó ver una media sonrisa antes de que ambos volvieran al incómodo y raro silencio. Francamente no parecía que Sam Pucket y Fredward Benson estuvieran en el mismo lugar, juntos. Por momentos cuando hablaron con Carly, sí. Pero habían cosas que no estaban bien entre ellos y que fingieran que no pasaba nada lo volvía peor.

Llegaron al aeropuerto, y se dirigieron hacia donde Carly les había dicho que estaba

-¡Ustedes!- Dijo Carly llegando a ellos y abrazando a ambos al mismo tiempo, ellos inmediatamente le correspondieron – ustedes no saben lo mucho que los extrañé… de verdad que no lo saben- dijo todavía en medio de ambos, ellos se miraron y sonrieron levemente, de los tres era ella la más sentimental, y quizás también la más cariñosa.

-También te extrañamos… - dijeron al unísono, Carly los soltó y dejó ver una gran sonrisa, por primera vez no les diría que dejaran de hacer eso, lo había extrañado demasiado

-Amo cuando hablan al mismo tiempo… - dijo ante la cara de confusión de Sam y Freddie, siempre les decía ¨tienen que dejar de hacer eso¨- no me miren así… no saben de verdad cuanto extrañé que hablaran al mismo tiempo, o que mientras yo regañaba a uno el otro bromeara, y un montón de cosas.-ambos se miraron y luego volvieron a mirar a Carly para soltar una risa corta.

Los tres se encaminaron al coche, Carly notó inmediatamente, que, como ya había predicho, la situación entre Sam y Freddie era extraña, esos dos tenían que hablar pero ya no los podía obligar a hacerlo como antes cuando tenían un problema. Ahora eran adultos y aunque algunas cosas nunca cambian, otras sí.

Freddie las dejó en frente del edificio del apartamento de Sam, y se tuvo que ir alegando que tenía cosas que arreglar para el día siguiente.

En lo que quedó de la tarde Sam ayudó a Carly a acomodar sus cosas en el cuarto contiguo al suyo, que era donde se solía quedar cuando venía a visitarla. Sam estaba muy sumida en sus pensamientos, y Carly, quien tenía ganas de escucharla y hablar con ella, supo que aún no era el momento, así que se dedicaba a observarla disimuladamente tratando de diagnosticar la dimensión del caso. Entre acomodar sus cosas y darse un baño, la noche llegó y la castaña se fue a dormir temprano sabiendo que al día siguiente tendría muchas cosas que hacer.


Su vida ya estaba hecha. Sí.

Era bailarina, maestra, tenía buenos amigos, y muchas cosas en su lista que quería hacer antes de morir, que todavía estaban pendientes.

Ella no tenía todo controlado, pero tenía un plan.

Levantarse cada mañana aprendiendo, haciendo cosas nuevas y mejorar aquello que ya hacía, querer a la gente que quería hasta volverse viejita, Charlar interminablemente con Carly en las madrugadas, por video chat o personalmente, tirarse de un paracaídas, Ver crecer a David y haciendo el papel que le correspondía, dar esa mirada con Alan cuando vieran que con alguna amiguita había algo especial, hacerla de sabia alguna vez para sus nietos.

Bueno, tal vez no lo había planeado todo. ¿Cómo iba a pensar en nietos si estaba enamorada de alguien que vivía en Londres? La respuesta era fácil como comer grasitos. Adoptar un niño. Porque no estaba en sus planes enamorarse otra vez y todo eso. El plan era fácil. Las respuestas que había conseguido para su vida eran lógicas y buenas.

Y de pronto viene él.

Ahora ¿Qué hacía?

Y además…. ¿Dónde mandaba todo eso que había sentido al volver a verlo?

Dio otra vuelta más en su cama, el sueño no veía por nada y esperar le estaba pareciendo eterno.


El no iba a moverse de Nueva York.

Eso iba a hacer.

Y ahora, todo estaba tan confuso.

Abrió la puerta corrediza que daba al balcón y viento fresco lo envolvió.

Se había dicho a sí mismo que sería fuerte y no la molestaría.

Y sin molestarla, volvió a encontrarla.

El sólo recordarla esa mañana lo hizo sonreír, estaba realmente hermosa.

Y todo eso que había sentido era tan… intenso. La última vez que sintió algo así de intenso fue en el aeropuerto rumbo a Londres. Y justamente por causa de ella, pero en ese entonces él estaba enamorado de ella, era comprensible.

¿Estaba?

Suspiró.

Todo lo que había sentido, y todavía estaba sintiendo en consecuencia de esa mañana- tarde, era todo, menos ¨enamorado en tiempo pasado¨. Pero él no estaba listo para admitirlo.

¿Ella se había enojado porque él se fue y por eso no había hablado con el todo ese tiempo? ¿Era su culpa? ¿Todavía eran amigos? No lo sabía.

Una noche antes tampoco sabía muchas cosas, pero las principales las tenían fijas. Ahora no sabía ni tenía fijo nada.

Lo único que sabía era que su esquema se había ido a la basura.

Entonces la imagen de Sam y Carly abrazándolo le vino a la mente.

Sonrió.

Eran muchas preguntas, muchos pensamientos, demasiados sentimientos que ni el mismo comprendía, y poco sueño.

Sería una larga noche.


Hola :)

alguien ahí? XD

bueno, bueno... recuerdo que este no fue un capitulo fácil de escribir.

In my place! (8) *-*

lo siento, acaba de empezar a sonar ._.

bueno, como iba diciendo... es sabado y acá esta el capi :)

y de verdad espero que les haya gustado, en serio

y si no, pues igual quisiera saberlo, de verdad

les parecen muy largos los capis?

éste capi fue muy blablabla?

no les agradó?

les cayó mal el chofer que come rosquillas?

ok no ._. XDD

el punto es... criticas, sugerencias, vistos buenos, impresiones sobre el capi.. todo bienvenido en comentarios

me gustaria saber que pensaron sobre este y sobre como se van dando las cosas...

estoy siendo repetitiva? ._.

bueno, ya me voy :)

au revoir!

felix felicis !