La mayoría de los personajes o mundos no me pertenecen, si no al increíble mundo de Marvel Comics y Marvel Films. Lo único de mi autoría son la historia y uno que otro personaje que aparece por allí. Gracias!


Una Pizza A La Puerta

Capítulo 2 "Y apareciste tú, para cambia mi suerte"

Un par de puertas se abrieron al instante, dándole paso al chico que se encontraba en su interior. Alex camino hacia la única puerta que se encontraba en ese piso tan lujoso, demasiado para su gusto. Trató de acomodarse su uniforme y la gorra con el logo de la pizzería al frente.

Espero unos 3 segundos más, luego trato de hallar el timbre de la puerta, pero no había nada con forma de timbre, más que una pequeña caja de plata que tenía en el centro en forma de ovalo una luz amarilla que parpadeaba. Alex en ese instante quería que se lo tragara la tierra, estaba desesperado, ahora si iba a ser la primera vez que entrega una pizza después de la media hora. Estaba seguro que iba ser despedido, además de las quejas que hacia Elsa cada vez que podía en contra de el con el gerente. Estaba a un minuto de cumplirse el lapso de media hora. Cuando de pronto…

— Buena noches joven, bienvenido a la torre Stark, se avisara de su llegada en unos segundos… —hablo de repente esa misma voz robótica de hace unos minutos atrás.

Alex se sobresaltó al volverlo a escuchar, y miro hacia varias direcciones del pasillo, si ver a nadie. Se estaba volviendo loco, fue lo primero que se le vino a la cabeza.

Los relámpagos que se escuchaban fuera del edificio empezaron a cesar, pero en su lugar una pequeña llovizna empezó a caer sobre la ciudad. Algo que Alex no noto. Pero si un extraño ruido, que se escuchó de la misteriosa puerta que estaba frente a él, de repente se abrió de manera automática frente a sus sorprendidos ojos, resaltando una gran figura tras de ella.

Una gran figura camino hacia él, el hombre al parecer estaba recién salido del baño ya que tenía el largo cabello rubio mojado, y además de que vestía solamente de unos jeans negros muy ajustados a su cintura, presumía de un abdomen muy marcado, de bíceps y tríceps de igual manera, su masa muscular era impresionante, demasiado mejor dicho, no era normal que un hombre tuviera ese cuerpo, pero al parecer el rubio no era un humano normal.

—Buenas noches, tú debes ser el chico de la pizza…. — hablo aquel rubio un poco molesto. Al terminar de hablar un par de truenos resonaron a lo lejos.

—Este…. mmm sip, soy yo— respondió Alex dudando.

—Qué bueno que llegas— dijo el rubio, al momento de desaparecer su molestia y remplazándola por una sonrisa en sus labios.

Alex se percató de que le quedaban 10 segundos antes de la media hora, así que rápidamente le entrego la pizza al rubio acercándose un poco a el de manera nerviosa. El hombre rápidamente tomo entre sus manos la pizza, después de eso Alex al fin pudo respirar tranquilo.

— ¿Porque con tanta prisa? — pregunto el rubio después de ver la manera en como se la había cedido.

—Es por el lapso de mi tiempo— dijo Alex, rápidamente sin poder despegar la mirada del cuerpo del rubio.

— ¿A qué te refieres con eso? —pregunto un rubio fortachón curioso.

—Es decir… 30 minutos de tiempo te dan para entregar la pizza y si pasas del límite del tiempo, la pizza es gratis, pero no te preocupes que eso no pasó contigo, la tienes que pagar — expreso Alex de forma rápida y graciosa que provoco una risita discreta en el hombretón.

—Bien… si gustas esperar acá adentro, mientras voy en busca de algo de dinero, para pagarte la pizza— dijo un rubio sonriente, mientras se hacía a un lado, invitándolo a entrar. Thor era un hombre con una amabilidad y gentiliza que no cabían dentro de él, además de cierta ingenuidad, a pesar de su imponente cuerpo y tener la facha de ser un hombre poderoso y ser audaz, maduro y perspicaz durante la batalla, al final de cuentas no lo aparentaba.

Thor camino hacia dentro seguido por Alex, quien se mantenía a raya pero curioso de observar el lugar, todo era muy extraño para el en cierta forma, parecía ser una gran sala, pero tenía muchos pasillos, demasiados, además de que estaba todo en completo silencio, pero estaba todo perfectamente en orden con una limpieza digna de admirar, vio como el rubio de un momento a otro desapareció y eso lo asusto mucho, pero después lo vio venir de un pasillo, ya trayendo una camisa negra ligera puesta, pero aun así no le ocultaba nada, al contrario le hacía resaltar más su cuerpo, los pectorales y los brazos se le definían más. Pareciera que la camisa se fuera a romper. El fortachón llego nuevamente hasta él.

—Espérame aquí, ahora vuelvo, si gustas tomar asiento— dijo Thor, mientras le señalaba un sofá, y proseguía el paso, ahora de nueva cuenta hacia otro pasillo.

Alex quedo completamente solo, o eso pensó él. Le hizo caso al fortachón y se sentó en el sofá. Se quedó esperando mientras observaba la gran sala, aun no podía creer que estuviera en la torre Stark, jamás lo había imaginado, y muchos menos hablar con uno de ellos. Sabía muy bien a quien se refería, no era tonto, el rubio fortachón y que esta para comérselo enterito, era nada más y nada menos que el Dios del Trueno "Thor" si por algo lo había visto en una de esas tanta revistas que venden en las paradas de semáforos en la ciudad, todo el mundo habla sobre ellos, y de las hazañas que han logrado.

El chico de un momento a otro recordó la promesa que le había hecho a su amigo Jason, conseguir el autógrafo del Capitán América firmado en la caja de pizza.

— ¿La caja? ¿Thor? —se sobresaltó de repente, levantándose del sofá, recordando que le había entregado la caja con pizza a Thor, ahora como le iba a hacer para conseguir que el Capitán América le firmara esa caja, y mucho peor pedírsela a Thor, el rubio pensara que está loco por pedirle un pedazo de cartón, aunque podía comentarle sobre porque, y apenas así pueda que el rubiales se la dé.

Ahora solo falta que Thor llegue.

Alex de repente se percató del gran ventanal que estaba a lo lejos, pero no solamente eso sino de la lluvia intensa que yacía afuera, el chico rápidamente corrió hacia el ventanal de vidrio puede que parezca mal el tomarse esos permisos pero había algo que le preocupaba, abrió por completo el ventanal, la lluvia caía a cantaros sobre el balcón lo que significaba que….

— ¡Mi motocicleta! — grito de repente, no le importo la lluvia y camino hacia el balcón, agarrándose de los barandales de acero, trato de asomarse lo más que pudo para tratar de ver su moto, pero por la altura y en el piso que estaba era difícil alcanzar a ver algo, solamente veía a los autos transitar las avenidas principales, no se dio cuenta cuando se empezó a marear.

La lluvia caía sobre él mojándolo poco a poco, de repente sintió como sus manos se resbalaban del barandal, y empezaba a avanzar hacia delante poco a poco, solo pudo dar un fuerte grito, para después caerse del balcón por completo, desde esa gran altura, veía el precipicio más y más cerca conforme caía, su vida paso frente a sus ojos en un instante, jamás pensó que moriría de manera tan trágica y menos de esa forma, no podía gritar, no podía respirar y ni mucho menos pensar en hacer algo, solo restaba esperar para morir.

Cerró sus ojos por completo sumiéndose en una completa obscuridad.

Pasaron pocos segundos, cuando de pronto sintió un fuerte jaloneo alrededor de su cintura, y como rápidamente era sujetado contra alguien, el chico al principio no quería abrir sus ojos, pero el miedo que lo invadía en ese momento lo obligo a abrirlos.

Lo primero que vio en ese momento fue como poco a poco fue alejándose más del precipicio, vio cómo se elevaba de nuevo hacia al cielo al parecer.

Alex no se había percatado que quien lo había salvado de una muerte trágica era nada más ni nada menos que el mismísimo Thor "El Dios del Trueno" quien al ver al chico resbalarse del barandal de acero, no dudo ni un segundo en salvarlo de su muerte, extendió su brazo y en menos de un segundo tenia a Mjolnir en sus manos para después volar hacia él; para alcanzarlo, por suerte y por su padre Odín lo logro.

Sujeto al chico con uno de sus brazos cogiéndolo por la cintura para después estrecharlo en su brazo y volar de nuevo hacia el balcón de la torre Stark, por un momento sintió perderlo, ya que jamás le había sucedió una cosa semejante así y mucho menos en Asgard, no cabía duda que Midgard era una caja repleta de sorpresas y de humanos tan frágiles. Thor por un momento creyó sentir el corazón del chico palpitar apresuradamente junto al suyo que latía normal, algo que provoco que su cuerpo entero se erizara por completo.

Al llegar al balcón trato de sostenerlo fuertemente, camino con él en uno de sus brazos hacia la gran sala que yacía en silencio, solamente se escuchaba la lluvia caer desde el exterior de la torre, Thor lo acomodo lo más delicadamente que pudo sobre el sofá, para después dejar el martillo en un sitio, mientras miraba a su repartidor en posición fetal en el sofá. Los dos se encontraban completamente mojados, pero eso no pareció importarle a ninguno.

Thor camino hacia él lo más sereno que podía estar, quería tratar de reanimarlo y hacer que volviera al mismo estado en el que lo había visto antes en la puerta, además para que le explicara la causa de su caída.

— Tranquilo ya todo paso, ¿te encuentras bien? —pregunto un rubio sereno.

— No…. —susurro Alex, mientras comenzaba a temblar en la posición que se encontraba.

— Se por lo que estás pasando, yo también estuve en tus situación en muchas ocasiones… cerca de la muerte — hablo un Thor enajenado, bajando su tono de voz en las últimas palabras.

Alex al escucharlo dirigió sus ojos por primera vez hacia el rubio, mientras permanecía intacto en el lugar. Lo que le había ocurrido fue algo que jamás se había esperado. La voz de Thor lo devolvió al lugar en donde estaba.

— Espérame aquí, te traeré un té de manzanilla, o creo que así es como le dicen aquí— dijo Thor, mientras caminaba rápidamente hacia el lugar que era la cocina.

Thor no tenía ni la menor idea de cómo prepararlo, pero ver al chico así le alarmaba mucho, así que uso por primera vez su "mente racional" para recordar la última vez que Pepper Pots le había dicho sobre un té, que hacia tranquilizar a la personas, y que le ofreció en una ocasión cuando sus amigos vengadores y el llegaban de una batalla en San Francisco, le había ofrecido una tasita con agua caliente y de color amarillento, fue la primera impresión que se llevó al ver el contenido, para después preguntarle lo que le había ofrecido. Recordó por un segundo lo que se necesitaba para el té y se apresuró en prepararlo.

Mientras allí era un completo silencio excepto por la lluvia que caía afuera, al otro lado del departamento a unos cuantos metros, había una fiesta a reventar de personas, la música y el bullicio era tan alto que podía dejarte sin escuchar, suerte que las paredes estaban fabricadas con un material desconocido y descubierto por el mismo Tony Stark, y eso provocaba que el sonido de la música no escapara de las paredes de ese enorme salón, hacia donde se encontraban Thor y Alex, en ese momento.

Thor volvió rápidamente a la gran sala donde se encontraba el chico, con una taza de té caliente en sus manos, al llegar junto a él se arrodillo y se la ofreció con una mirada un tanto de preocupación y con unos rasgos recién definidos en su rostro que podía enamorar a cualquiera, Alex se dio cuenta de la mirada dulce y azul que le obsequiaba Thor, su cuerpo reacciono lentamente por si solo y dejo la posición en la que se encontraba, para después poder sentarse suavemente en el sofá y aceptarle la taza de té, que el rubio le tendía.

—Toma esto, te calmara un poco los nervios, o eso… es lo que me han dicho — hablo el rubio de repente, y un poco dudoso de lo que decía.

—Gracias… Thor — dijo levemente, mientras tomaba la taza de Thor. Aún no había apartado sus ojos de los zafiros del rubio.

—Ohh… ¿sabes mi nombre? — pregunto un confuso rubio, mientras se rascaba la nuca.

Alex tomo un sorbo de la taza que Thor le había ofrecido, mientras disfrutaba del sabor del té, al parecer el fortachón había hecho un buen trabajo, o se le daba lo de hacer tés. Espero un momento para responder su pregunta.

— Claro que sí, sé muy bien quien eres… todo el mundo lo sabe. —respondió Alex, un poco más calmado, para después dejar la taza en la mesita de cristal que se encontraba aun lado del sofá.

— Vaya… jamás lo hubiera imaginado — expreso Thor, mientras se levantaba y caminaba de un lado para otro, sin exagerar.

— Porque lo dices — dijo el chico un tanto confundido.

Thor lo miro un poco desairado.

— Porque yo no pertenezco aquí, no vivo aquí, mis compañeros y amigos sí, pero yo no, ellos han tenido y vivido aquí su vida, ellos saben todo de esta sociedad, en cómo se maneja el mundo, el cómo convivir y tratar de hablar con ellos… —expreso Thor con añoranza, mientras miraba fijamente al chico, aunque su mente le dijera que por que tenía que expresar sus sentimientos delante de un midgardiano, de alguien a quien apenas acababa de conocer.

Thor se acercó al chico a una distancia de un metro. Y se volvió a arrodillar delante de él.

— Debo de confesarte que yo no soy de este mundo…

— Lo se…desde que saliste por esa puerta para recibirme, supe que un chico como tú… no podría ser de este mundo— expresó de la nada el chico, mientras por dentro estaba que quería que se lo tragase la tierra. Al parecer lo que había dicho no lo había pensado dos veces ni tampoco haberlo procesado por su mente, es decir, lo había dicho desde su corazón.

Thor solo volvió a mirarlo pero esta vez a los ojos y detecto algo extraño en Alex, que el chico pudo haber percibido. Algo dentro del rubio se removió, al escuchar esas palabras con suma dulzura, el sentido en que lo había dicho, provoco que su piel se erizara por completo. El rubio solo pasó saliva y volvió a pararse, para alejarse un poco de él.

Alex se quería golpear internamente, pero lo que había dicho no lo había dicho de mala manera, si no en el buen sentido, pensó en que a lo mejor el rubio se lo había tomado en mala manera. O tal vez su tono de voz no era el adecuado para esas palabras. Pero de una cosa si estaba seguro, el rubio lo empezaba a encandilar y bastante.

Una voz robótica volvió a escucharse de repente, interrumpiendo el ambiente que habían formado los dos hombres en esa sala.

— Joven repartidor… su motocicleta se encuentra sana y salva, esta protegida de la tormenta que acaba de azotar sobre la ciudad, será mejor que permanezca aquí, por su seguridad, se informó de ello con uno de los guardias de la entrada, para que pudieran resguardarla en el estacionamiento del edificio — informo la voz, alertando al chico quien inmediatamente se levantó del sofá.

— Tranquilo chico… — le dijo Thor a Alex para que el chico no se asustara — y gracias por avisar Jarvis — le respondió mirando hacia el techo. Algo que le provocó una risita interna al chico.

— Quien es ese "Jarvis" — pregunto Alex.

— Puede decirse que es una especie de dispositivo electrónico que controla todo este edificio— le respondió Thor, aun dudando de lo que decía.

— ¿Enserio? Y quien fabrico semejante invento— volvió a preguntar con asombro el chico.

— Pues Tony Stark, quien más podría ser — dijo un Thor muy orgulloso de su compañero de batalla y de la inteligencia para crear grandes e ingeniosas cosas.

— Oh ya veo… — respondió Alex, a la vez que sorprendido de que un solo humano con una mente brillante creara semejante cosa de tal magnitud y que una computadora con inteligencia artificial pudiera controlar un edificio completo. Al chico le pareció que el tono de voz que de repente aparecía de la nada, tenía acento entre español o británico. Algo que le daba un toque mucho más exageradamente elegante al edificio.

Pero que poco conocía Alex al excéntrico multimillonario y playboy de "Tony Stark".

Varios truenos volvieron a escucharse en el edificio, algo que alerto a los chicos, al parecer era verdad sobre la tormenta que empezaba a azotar en la ciudad, de repente el gran ventanal que se situaba frente a ellos para salir al balcón, empezó a cerrarse por completo, Thor y Alex dirigieron su mirada hacia el balcón y después volvieron a mirarse entre ellos. El rubio se lamentaba por la tormenta, al parecer lo había provocado el con sus mismos ánimos, de hace un par de horas atrás.

— Tal vez sería mejor, que te quedaras conmigo… mientras pasa la tormenta, no es bueno salir afuera en estos momentos — le respondió nuevamente preocupado por él y sin saber por qué lo hacía.

El chico no sabía que contestar ya bastantes molestias le había causado al rubio, como para quedarse, no le gustaba ser descortés y mucho menos con alguien que le había salvado la vida. Supo que le estaría eternamente agradecido al fortachón.

Además qué pensaría sus compañeros de trabajo sobre él, él no era como Elsa, que después de entregarle la pizza a su cliente a domicilio, lo intentaba seducir, para después darse un buen revolcón con el hombre, que por supuesto tenía que ser apuesto, si no, no. Alex estuvo pensándolo por unos segundos cuando la voz de Thor lo interrumpe.

— ¿Entonces te quedaras conmigo, es decir solo por esta noche… mientras pasa la tormenta? — le pregunto un ya nervioso rubio, que en si quería que se quedara el chico, momentos después de que un relámpago ilumino el gran salón por completo y a los ojos zafiros de Thor.

El chico al presenciar esa vertiginosa escena, abrió por completo su boca; sin exagerar por supuesto, el rubiales no podía ser tan malditamente perfecto.

Alex no tenía ni la menor idea de que sería una larga e intensa noche. ;)