He aquí, la segunda parte de este pequeño fic, centrado en cómo Naruto y Hinata pasaron una de sus mayores pruebas... LA CITA (música dramática de fondo^^)
Espero disfrutes la lectura^^.
Preparación para el día menos pensado…
Atardecía en Konoha, aunque eso no significaba que no hubiera actividad en las calles de la aldea, ni en las tiendas o establecimientos del lugar.
Naturalmente, la biblioteca era el único espacio de tranquilidad para los shinobi que buscaban libros sobre jutsus o uso de armas, para los niños que querían leer cuentos, las madres buscando recetas de cocina, o…
-Mm…- Naruto entrecerró los ojos, seriamente, frente a una estantería, leyendo con la mirada los títulos que reposaban en los lomos de los libros, ignorante de que algunos aldeanos lo miraban, o sorprendidos de verlo en semejante lugar, o preguntándose cuándo dejaría de hacer ruido- Mm…-
[Mocoso. Sé de primera que eres un caso perdido] le aseguró Kurama en su interior, tomando su atención [Pero eso de buscar un libro que hable de citas ya es el colmo, incluso para alguien tan tarado como tu] sentenció, fastidiado.
-Mm… Si fueras tu quien estuviera en mi lugar, no dirías lo mismo-dattebayo- murmuró Naruto, concentrado.
[JA. ¿Un Biju en una cita? ¡Ahora sí que sé que eres un estúpido, mocoso inútil!] Kurama se rió zorrunamente, haciendo que Naruto se rascara la mejilla, algo incómodo [Aunque te equivocas en algo] aseguró, serio.
[¿En qué?] se extrañó Naruto.
[En que si puedo estar en tu lugar] ese comentario dejó en blanco al rubio [¿Te parece que cambiemos mañana…?]
[¡KURAMAAAAAAAAAAAAAAAAA! ¡ATRÉVETE A HACER ESO Y HARÉ UN DVD CON MI CANCIÓN DE AMOR A HINATA, QUE LO VOY A REPRODUCIR TODO EL DÍA CON AUDIFONOS, NO IMPORTA EL LUGAR-DATTEBAYO! ¡A VER SI TE GUSTA ESCUCHARME INCLUSO CUANDO DUERMES-DATTEBAYO!] estalló Naruto, haciendo que el Biju se tapara sus largas orejas, sintiendo como todo el lugar temblaba ante el timbre de voz del rubio.
[GRRRRRRRR. ¡YA ENTENDÍ, IMBÉCIL!] gruñó Kurama, enojado por sentir adoloridos sus sensibles tímpanos, mientras el rubio afuera jadeaba molesto, extrañando a unos niños que buscaban un cuento ninja [¿Por qué no mejor no te dedicas a buscar la forma de arruinar la cita?]preguntó en un gruñido.
[N-No la voy a arruinar] aseguró Naruto, algo sonrojado [Pero no tengo idea qué se hace en una-dattebayo…] se lamentó.
[Tsch. ¿Por qué no pruebas con ese libro?] señaló el zorro, fastidiado.
-¿Eh?- Naruto parpadeo, y sacó un libro rosa- ¿Este?- e, ignorando el título y lo abrió, para después quedarse de piedra, con una gran cantidad de vapor saliendo de su cabeza.
En su interior, Kurama se rió por lo bajo, sin poder creer que Naruto había caído en algo así…
Su risa se acabó cuando sintió al rubio frente a él.
Antes de poder decir algo, Naruto ya había creado un Rasen Shuriken, y, en el momento en que Kurama parpadeó, hubo una explosión en todo el lugar, seguida del grito de dolor del zorro…
Naruto guardo el vergonzoso libro que le hizo Kurama sacar, suspirando para tranquilizarse, mientras en su interior el enorme zorro se reponía del ataque, con todo el pelaje chamuscado.
"Tsch… Anda sensible con esto de la cita" pensó fastidiado Kurama, sintiendo que el rubio se las iba a pagar "Maldición… Y yo pensando que fue Kushina la estúpida en estos temas" bufó molesto, recordando claramente la primera cita de "La Habanera Sangrienta" con "El Rayo Amarillo de Konoha"…
Un escalofrío recorrió por unos momentos el pelaje del enorme zorro, quien negó con la cabeza varias veces, queriendo olvidar ese incidente tan desastroso que terminó con un restaurante destrozado y un cocinero en el hospital…
-Ah- volvió a suspirar Naruto- ¡No encuentro nada-dattebayo!- se rascó la cabellera rubia, enojado con la poca información que tenía en sus manos- ¡¿Cómo se supone que es una cita-dattebayo?!- se lamentó.
[Una en la que tú no estás] gruñó Kurama.
[¡NO QUIERO ESCUCHAR NADA DE TI-DATTEBAYO!]aseguró Naruto, echando fuego de los ojos.
-¿Naruto?-
El rubio dejó la pataleta, para ver que, al inicio del pasillo, estaba Sai, con uno de sus libros de Auto-ayuda en el brazo.
-¿Ah? ¿S-Sai?- parpadeó Naruto, recordando que el joven pálido era uno de los que pasaba más tiempo en la biblioteca de Konoha.
-Es raro verte por aquí- aseguró Sai, acercándose a él- ¿Esto significa que el fin de la existencia se aproxima?- se preguntó, molestando un poco al rubio.
[Andas cerca] murmuró Kurama.
[Si sigues así, ¡será la tuya-dattebayo!] amenazó Naruto.
[¡ATRÉVETE A REPETIRLO, MOCOSO DEL DEMONIO!] gruñó Kurama.
-¿Naruto?- lo llamó Sai, extrañado.
-¿Ah? ¡AH! ¡N-No es nada!- sonrió nervioso el rubio- ¿Y qué haces aquí?- le preguntó, queriendo cambiar el tema.
-Vine a dejar este libro- Sai le mostró el libro que traía, que titulaba "Formas para hacer sonreír a una chica"
[… Y yo pensando que eras tú el de los problemas mentales] admitió Kurama.
[Los tengo porque tengo un zorro apestoso de nueve colas-dattebayo] silbó Naruto.
[¡VOY A MATARTE!]
-Es un libro bastante interesante- aseguró Sai, depositando el libro en la estantería, ignorando que su compañero de equipo silbara- Gracias a él, Ino sigue mostrándome una sonrisa sincera y sin mentiras-
-Ya veo- sonrió Naruto, alegre de la relación entre el pelinegro y la rubia Yamanaka- Pero te apuesto a que Ino te ha golpeado al menos más de una vez-dattebayo- le dijo en tono de burla.
-¿Golpeado?- parpadeó el pálido, para después negar con la cabeza- No. Siguiendo los pasos del autor, he logrado evitar esos malentendidos- aseguró, sorprendiendo levemente a Naruto- Me gustaría aconsejarte leerlo por Hinata, pero solo con tu presencia la tienes perdida…-
-¡SAI!- se avergonzó Naruto, y se molestó por la sonrisa del pálido.
-No te enojes. Se dice que el enojarse de joven hará que tu rostro sea demacrado en la vejez- le comentó Sai, tranquilamente.
"Con razón Kurama se ve así…" pensó Naruto.
[Naruto… Si sigues así, voy a devorarte dolorosamente]
-Entonces, nos vemos- se despidió Sai, alejándose.
-¡Sí!- sonrió Naruto, viéndolo irse- Je, que suerte tiene Sai. Puede recurrir a esos libros de ayuda para estar feliz con…- empezó a comentar, hasta darse cuenta de algo muy importante- ¡SAI! ¡REGRESA! ¡SAAAAAAIIIIIIIIIIIII!-
En su interior, Kurama bufó, sumamente fastidiado del idiota que tenía por Jinchūriki.
Mansión Hyuga.
-Escucha, Nee-sama, y escucha atentamente- le pidió Hanabi a Hinata, ambas en la habitación de la pelinegra.
-S-Sí- asintió Hinata, sentada en la cama, mientras su hermana menor estaba de rodillas en el asiento de una silla con rueditas, mirándola seriamente, pero haciendo girar su kunai en el dedo.
-Nee-sama, para poder avanzar en tu relación con Naruto-oniichan durante la cita, lo mejor será tener los puntos claros para hacerlo- aseguró la pelicafé.
-N-No quiero avanzar. Quiero que nuestra relación sea de a poco- aseguró Hinata, algo nerviosa- Solo quiero disfrutar el tiempo que pase con Naruto-kun…-
-Ah, ah, ah, ah- Hanabi negó con su dedo, haciendo que su hermana mayor se mantuviera en silencio- Nee-sama, el ser tan pasiva puede hacerte perder el corazón de tu enamorado- le aseguró, trasladándose por la habitación haciendo resbalar la silla, girando un poco en su propio eje- Recuerda que, aunque Naruto-oniichan este contigo, hay varias chicas que quisieran tu lugar-
-S-Sí, pero…- Hinata miró sus rodillas, nerviosa.
-¿Dejarás que ellas te quiten a Naruto-kun?- le preguntó Hanabi, seria.
-Ha-Hanabi… E-Eso no va al caso- le señaló Hinata, mirando para todos lados, nerviosa.
-¿Dejarás que se aprovechen de la buena voluntad de Naruto-oniichan para alejarte de él?- siguió insistiendo Hanabi
-N-No- negó Hinata, jugando con sus dedos.
-Dilo con más fuerza, ¿dejarás que una manada de fangirls te arrebaten a tu amado?- insistió más Hanabi.
-No- negó Hinata, algo seria.
-¡Dilo!-
-¡No!- Hinata se levantó, decidida, rodeada de chakra y con su Byakugan activado.
-¡Así me gusta, Nee-sama~!- sonrió encantada Hanabi, sin asustarse por la cantidad de poder que emanaba su hermana- Ahora, repasemos los puntos- le pidió.
-Sí- Hinata volvió a sentarse en la cama, con el fuego del amor reflejados en sus ojos perlados.
-Veamos primero la presentación- puntualizó Hanabi, a lo que Hinata asintió- Algo importante en las citas es la forma en que vayan vestidos los enamorados- señaló-Por lógica, tal vez Naruto-oniichan vaya a usar su ropa de diario, o se le ocurra ir con ropa de gala- comentó, haciendo que la pelinegra bajara la mirada, admitiendo eso en silencio- Por lo tanto, hermana mía, será tu trabajo el ir vestida con buen porte, para así relucir tus encantos naturales para hacer entender a Naruto-oniichan que está con la mujer correcta-
-Y-Ya veo- entendió Hinata- Encantos naturales…- murmuró, pensativa.
-Exactamente- Hanabi se levantó y empezó a buscar ropa en el armario de su hermana, tomando su atención- Suponía que en algún momento ocurriría este acontecimiento, así que dejé por aquí unas ropas que podrían servirte- le comentó, y sacó algo que hizo que Hinata se quedara en blanco- ¡¿Qué tal~?! ¡Con esto harás que te mire a ti, y solo a ti~!- le aseguró, con un conjunto de ropa que consistía en un vestido negro falda corta con un poco de escote, un cintillo con orejas de conejo y un cinturón con una colita de algodón- ¡Ningún hombre podría resistirse a esto!-
-¡KYAAAAAAA!- se escandalizó Hinata, toda roja- ¡¿HA-HANABI?!- se levantó y quitó de las manos esa ropa a su hermana, extrañándola- ¡¿D-De dónde sacaste esto?!-
-Por internet. Esa cosa nueva que se ha empezado a instalar. Es muy buena- sonrió Hanabi, ignorando el vapor que salía de la cabeza de su hermana.
-N-No deberías hacer esas cosas- le aseguró Hinata, guardando la ropa- ¿Y en qué momento la dejaste en mi armario?- le preguntó, algo molesta.
-Mm- sonrió Hanabi- Bueno, si la conejita no te gusta…- Hanabi comenzó a buscar algo, haciendo que Hinata comenzara a sudar- ¿Qué te parece ser una maid?- preguntó, sacando un traje de sirvienta negro, dejando shockeada a Hinata.
-¡NOOOOOOOOOOOOooooooooooooooooooooooooooo!- resonó en toda la mansión.
-¡¿Qué sucede aquí?!- Hiashi abrió de golpe la habitación de su hija mayor, preocupado por el grito de horror de Hinata, solo para verla a ella tapando el rostro de Hanabi con una prenda color negro-… ¿Eh?-
-¿Ah?- Hinata se quedó quieta, y parpadeó, sorprendida de ver a su padre en el portal de la habitación, sin darse cuenta que Hanabi se asomó por la tela, con el cabello liso algo desordenado.
Hiashi las miraba sobando su frente, pidiendo paciencia con aquellas adolescentes.
-¿Qué sucedió?- preguntó el líder del clan Hyuga.
-B-Bueno…- Hinata abrazó la ropa, comenzando a sonrojarse.
-Estamos viendo que puede llevar Nee-sama para la cita con Naruto-oniichan- explicó Hanabi, sin problemas.
Hiashi comenzó a tener un tic en el ojo, haciendo que Hinata se diera cuenta que no le había dicho nada.
Oh, oh…
-P-Padre… E-Este…- quiso explicarse Hinata, sonrojada, pero su padre levantó la mano, pidiendo silencio.
Hiashi miró serio a su hija, para después dirigirse al armario, rebuscando algo, para perplejidad de sus hijas.
-Suponía, que en algún momento, el joven Naruto quisiera una cita contigo- admitió Hiashi, tomando la atención de Hinata- Por eso, dejé por aquí un atuendo que podría servirte- aseguró, sacando algo que dejó en blanco a ambas hermanas.
Un traje de monja…
-¿Qué te parece? Con esto resaltas tu pureza, y proteges tu cuerpo de malas vistas- le mencionó Hiashi, sonriendo seguro, ignorando el shock en el que dejó a sus hijas.
-N-Nee-sama, mejor ponte el conejito- pidió Hanabi, levantando las orejas de conejo.
-No, con esto te sentirás más segura- insistió Hiashi- E incluso, si quieres, puedo hacer que te escolten nuestros miembros más confiables-
Hinata no pudo decir nada… Estaba demasiado avergonzada como para decirlo…
-Mm…-
En el departamento donde vivía Sai, este acababa de dejar dos tazas de té en la mesa de centro, donde en el otro extremo estaba un concentrado Naruto leyendo sus revistas de Auto-ayuda, pasando las hojas rápidamente.
-Estás muy concentrado- le mencionó el pálido, sentándose y sirviéndose una taza.
-Mm…-
[Del shinobi más fuerte, pasaste a una mula] bostezó Kurama, quitándose cerumen de la oreja.
Se extrañó que el rubio estuviera tan concentrado como para ignorar una de sus burlas…
¿Tanto le importaba hacer pasar un buen rato a la Hyuga?
Kurama se quedó pensativo, bostezó, y se acomodó para dormir, prefiriendo dejar en paz al rubio…
-Sai, sabía que era una buena idea venir a pedirte concejos-dattebayo- sentenció Naruto, sin sacar la vista de la revista que tenía en mano- A ti, que tienes este tipo de libros-
-No pasa nada- sonrió el pálido, tomando un sorbo de té- Pero, tú vas a una cita, ¿no?- preguntó, sin poder creer aun ese acontecimiento anormal.
Eso sí, Sai se extrañó que Naruto no contestara, sumergido en la lectura.
Sonrió, y volvió a tomar un poco de té.
Hubo un gran silencio por varios minutos, donde Naruto cerraba una revista y se ponía a leer otra, mientras Sai se dedicaba al dibujo.
-Ya veo… Es una costumbre que el hombre pague todos los gastos de la cita-dattebayo…- murmuró Naruto, pensativo- Veamos…- hojeó un poco, concentrado- "El hombre es quien debe preguntarle a la mujer qué es lo que quiere hacer, qué quiere comer, o a dónde quiere ir"- leyó- Entonces… Hinata es quien debe decidir- murmuró.
"Pero que libro más feminista" pensó Kurama, sin creer que, al final, el hombre terminaba como burro de carga para la mujer.
¿Pero era realmente así…? ¿Tanto podían hacer los hombres por las mujeres que amaban?
El Sabio siempre les habló del amor que se debían tener como hermanos y familia, pero nunca del otro tipo…
Se rascó la mejilla, recordando levemente como, cuando eran cachorros, a Nibi, la gata de fuego de dos colas, se le había ocurrido preguntarle al Sabio de quién estaba enamorado…
Kurama parpadeó, meditativo, recordando como el humano había desviado la atención a esa pregunta, hablándoles del entrenamiento que harían el siguiente día…
"Oye, oye, oye… ¿Qué acaso el viejo también?" se preguntó Kurama, algo divertido y curioso. ¿Así que el Sabio de los Seis Caminos pasó por esa etapa?
Sí había actuado tan avergonzado… ¿Cómo habrá sido la mujer con la que se casó su padre?
-Gracias, Sai- sonrió Naruto, ya fuera del departamento del pálido- Prometo devolverte la revista- aseguró, levantando la revista que le había dado tanta información.
-No te preocupes-sonrió el joven, despidiéndose de su compañero que ya se iba- Solo asegúrate que uno de tus hijos se case con uno de los míos- pidió, antes de cerrar la puerta, dejando en blanco a Naruto.
-¡OYE, SAI!- se enfureció Naruto, pero el domicilio ya estaba cerrado- ¡KYA! ¡NI EN SUEÑOS! ¡DIGO…! ¡¿HIJOS?!- se sonrojó fuertemente- ¡ARG! ¡Me duele la cabeza-dattebayo!- pataleó, rascándose la cabellera.
[Eso sería imposible… Si tuvieras crías, serían como el demonio encarnado] comentó Kurama.
[¡¿QUÉ ACASO TU NO ERES UN ZORRO DEMONIO O ALGO ASÍ-DATTEBAYO?!]
Entonces, la noche llegó a Konoha, y Naruto, en su departamento, comía Onigiris comprados mientras leía la revista, anotando en una libreta los puntos importantes a recordar.
-Bien- sonrió el rubio, releyendo la lista- ¿Qué te parece, Kurama?- preguntó, queriendo saber su opinión.
[¿Ah? ¿Dijiste algo? Me quedé dormido en el primer punto] bostezó el zorro, deprimiendo a Naruto.
-Ah- suspiró el rubio en su interior, sentado en el agua de alcantarillado frente al zorro, quien bostezaba, ya con sueño- Tienes razón, es algo muy monótono- murmuró Naruto, con la libreta en mano, tomando la atención de Kurama- Tal vez a Hinata le aburra la cita…- suspiró nuevamente, desanimado.
Kurama lo miró, percatándose que la preocupación de su amigo era real.
-¿Por qué estás tan interesado en hacerla feliz?- le preguntó, tomando su atención.
-¿Eh? Porque es la mujer que amo- le explicó Naruto, algo extrañado en la pregunta, y en el interés del zorro, quien bajó más la cabeza, para poder ver mejor al rubio.
-Esa no es una respuesta- le aseguró Kurama, serio- No puedo comprender por qué los seres humanos se centran en hacerse felices, especialmente a los seres que aman- admitió, sorprendiendo levemente a Naruto- Siempre entendía por qué odiaban, pero el poder amar… Es algo que no comprendo- sentenció, mirando algo curioso al joven, quien se levantó, mirándolo sorprendido.
Naruto nunca se esperó esa curiosidad en Kurama, quien siempre lo molestaba con Hinata con todo tipo de temas… Era una gran sorpresa para él ver en los ojos rojos sangre del enorme zorro de nueve colas una curiosidad que le hizo sentir como si estuviera con un enorme niño pequeño.
Sonrió, contento.
-Verás, verás. Cuando Hinata sonríe, me hace sentir muy feliz- explicó Naruto, contento, con toda la atención de Kurama puesta en él, sin percatarse que hacía ondear sus nueve colas- Me da un sentimiento de comodidad y felicidad el poder ver la sonrisa de la mujer que amo-dattebayo. El sentir que ella está cómoda, está contenta, está feliz… Está a mi lado, me quiere por como soy, y no por lo que he hecho-dattebayo… Ella desde siempre estuvo detrás de mí, observándome, tanto fallar como superar los obstáculos que he tenido en mi vida… Siempre se ha preocupado por mí, aunque al principio nunca le correspondí, o ni siquiera me percataba de ella- admitió, algo triste al recordar los momentos que vio en los recuerdos de Hinata cuando estaban en el camino a la luna, pensando que debían haber más que no alcanzó a ver, donde ella siempre estaba ahí, dándole su apoyo incondicional, aunque nunca fuera vista o tomada en consideración.
-… Entonces…- murmuró Kurama, tomando su atención- ¿Lo haces para quedar a mano?-
-No- sonrió Naruto, negando con la cabeza, extrañando al Kyubi- Lo hago porque la amo-dattebayo-
-…- Kurama lo miró un rato, como si estudiara el rostro de Naruto, recordando las palabras que había dicho anteriormente- Volviste a la misma respuesta- le hizo notar, causándole una risita nerviosa.
-Vamos, Kurama. ¿No dicen que el amor es una de las cosas más inexplicables en el mundo shinobi?- le preguntó, sonriendo.
-Tsch. Lo inexplicable aquí es el cerebro desalmado y torcido del Uchiha ese- sentenció el zorro, fastidiado, causándole una sonrisa incomoda a Naruto- Al menos no ha mostrado su horrenda cara por ahí-
-Oye, oye. ¿Aun sigues rencoroso?- le preguntó Naruto, algo serio, y se sorprendió por el gruñido que salió de la garganta de Kurama, quien agachó tanto la cabeza que su ojo rojo reflejaba su cuerpo.
-¿Rencoroso? Eso es algo muy pequeño- aseguró Kurama, enojado de repente- NO he olvidado, ni los demás Biju lo hemos hecho, el cómo nos traicionó a todos cuando sellaste a Kaguya- le recordó, a lo que Naruto lo miró, serio- Nos apresó, y pudo usarnos como armas si no lo detienes…-
-Lo detuve, lo detuve- lo paró Naruto, sorprendiéndolo- Y logré hacer que se arrepintiera. Pensé que lo habías, bueno, perdonado- admitió, haciendo que Kurama meditara.
-… No es tan simple…- aseguró Kurama, mirando para otro lado.
-¿Por qué?- le preguntó Naruto, haciendo que el enorme zorro lo mirara.
El rubio no lo notó, pero los orbes rojos del Kyubi se posaron en su brazo derecho.
-Tsch. Imbécil- Kurama se incorporó y empezó a alejarse.
-¡¿EH?! ¡¿A qué vino eso?!- pataleó Naruto, ofendido.
-Grr. Mejor ve a dormir. No me extrañaría de que te quedes dormido y llegues tarde a tu cita- ironizó Kurama, mirándolo de reojo.
Naruto infló los cachetes.
-Bien, bien- y, con eso, se retiró.
Kurama lo vio irse, y después sonrió de lado… orgulloso…
Mansión Hyuga.
En su habitación, Hinata ya se encontraba acostada, pero no podía dormir.
Estaba emocionada, y eso se reflejaba en el rubor de sus mejillas…
Levantó sus ojos perlados hacia la ventana, de la cual salían la luz de luna…
La luna…
Hinata se sentó y apoyó sus brazos en el marco de la ventana, mirando la esfera celestial en medio del oscuro cielo…
La luna representaba el amor para ella y Naruto…
Donde todo había empezado…
Y, en lo profundo de su ser, no quería que terminara nunca…
Sonrió, sonrojada, y volvió a acostarse, quedándose a los minutos dormida, soñando con la sonrisa de aquel rubio que quería, y él a ella…
Espero hayan disfrutado el segundo cap de este pequeño y humilde fic^^.
.Oye, Kurama, Guest quiere un saludo tuyo- le menciono al zorro, que, en su tamaño compacto, leía una de las revistas de Naruto- ¿Oh? ¿Estás siguiendo el mismo procedimiento que Naruto?- le pregunté.
-¡G-G!- el zorro me miró de golpe, sonrojado.
-Ya veo, ya veo... Lo haces por "cierta pelirroja que no diré el nombre pero medio-mundo la conoce", ¿verdad?- sonreí, pero palidecí por la furia en el rostro del Kyubi.
-¡BIJU DAMA!-
-¡KYAAA! ¡HACIA TIEMPO QUE NO ME PASABA ESTO...!- y desaparecí volando, en una estela de humo...
Kurama, aun sonrojado, bufó molesto, y miró a la pantalla, fastidiado...
-... Sa-lu-dos- gruñó, y regreso a la lectura, mientras "mua" aterrizaba dolorosamente...
-Auch... Gra-gracias por leer, no olviden comentar, y nos vemos en el próximo y último cap- me despido, acomodándome los dañados lentes... T-T
