Capitulo 2: Padres

— ¿Entonces exactamente a qué hora llegará?—Preguntó el más joven de los hermanos mientras entraba al apartamento después de que Ace abriera la puerta y le diera el paso. El apartamento se encontraba en una calle que conectaba al parque central de la localidad por lo que en las tardes era usual ver a estudiantes pasar, el vecindario se encontraba rodeado de árboles, era poco transitado por vehículos y en las noches solía ser solitario, sin embargo muy seguro y tranquilo.

—Debe estar llegando a eso de las 11:30pm—El chico pecoso ingresó después que su hermano y cerró la puerta, acto seguido se quitó los zapatos y colocó las llaves en el pequeño plato de la mesa en la entrada y se tumbó en el sofá. —Prepárate que en un par de horas salimos al aeropuerto a esperarlo.

—¡Em efo efstoy!—Escuchó Ace quien giró su cabeza para ver a su hermano menor asomarse desde la cocina con las mejillas infladas por la comida y un enorme plato de pollo en sus brazos—Afe, ¿domfe efda la fena?

Ace se levantó del sofá de inmediato— ¡Oye no te comas la comida de mañana!


El taxi se estacionó frente al aeropuerto, dos jóvenes salieron y caminaron rápidamente para asegurarse de que el avión aún no había llegado, el taxista había conducido realmente lento mientras sostenía una fuerte discusión con Luffy quien alegó que una anciana conduciría más rápido que él, y es en momentos como esos que Ace realmente considera la opción de aceptar el automóvil que su abuelo le propuso, pero que rechazó, en verdad prefería no tener nada que ver con la empresa de su abuelo, ni siquiera obtener algo de las ganancias. Ambos hermanos decidieron ser libres y no esclavizarse en un trabajo que no les gustaba solo por complacer al viejo, ellos decidieron su propio camino al igual que sus padres.

En esto pensaba el pelinegro cuando se detuvo frente a las sillas, ambos hermanos se sentaron delante de la enorme ventana donde se podía apreciar los aviones mientras Luffy aún se quejaba por la incompetencia de cierto conductor y los rugidos de su estómago, Ace lo escuchaba y sonreía, sabía que Luffy no iba a soportar no haber cenado, sin embargo el chico aceptó no cenar para poder esperar a Sabo y así cenar los tres juntos. El mayor respiró profundamente y cerró sus ojos, había tenido un largo día y el cansancio se hacía sentir, fue entonces cuando Luffy observó una pequeña tienda al fondo.

—Ace, allá venden tiras de carne, quiero comer tiras de carne.

—Entonces cómpralas.

—Dejé mi billetera.

— ¿Tienes billetera?

—Nop—Sonrió el chico con descaro. Ace lo observó por un momento y negó con la cabeza mientras sacaba su billetera, no tardó en entregarle un par de billetes a Luffy.

—Que sean seis.

—Shshishi ¡claro!

Luffy caminó esquivando a las personas quienes se movilizaban por el aeropuerto, mientras Ace guardó su billetera en su bolsillo y se percató que mientras conversaba con su hermano menor, había aterrizado un avión. Miró a la puerta mientras buscaba un rostro familiar, se enderezó en la silla mientras siguió buscando con la mirada, fue entonces cuando lo vio, un chico alto, rubio, de bufanda azul y cicatriz de quemadura en el rostro, Ace abrió aún más los ojos y lentamente se puso de pie.

Luffy se giró después de haber comprado las tiras de carne, camino dos pasos y se percató de la reacción de Ace, fue entonces cuando buscó en dirección hacia donde miraba su hermano mayor y ahí estaba, el joven rubio caminaba mirando su teléfono celular sin percatarse aún de la presencia de sus dos hermanos.

—Sa-

— ¡SABO!—Escuchó la voz de Ace que hacía eco en el lugar, entonces vio la reacción del rubio quien pareció haberse quedado petrificado ante el grito de su hermano.

—Ace…—Susurró el rubio, y fue cuando Luffy empezó a correr con las tiras de carne en el bolsillo de su abrigo sin percatarse de que Ace también había empezado a correr, ambos hermanos corrieron entre la multitud y fue Ace quien llegó primero estrellándose en un abrazo con Sabo quien lo recibió de la misma manera. El menor no se hizo esperar y saltó sobre la espalda del rubio abrazándolo por la cabeza y logrando que casi cayeran debido al impacto.

—¡SAAABOOOOO!

El rubio reconoció esa voz y esa energía, soltando un par de lágrimas el chico subió su mano izquierda agarrando uno de los brazos de Luffy sobre su cabeza— ¡Luffy!

La conmovedora escena fue observada por los presentes quienes esperaban en las sillas, y algunas personas más que se detuvieron para apreciar el emotivo encuentro. Los tres sonreían y se abrazaban y nada más importaba.

—He regresado… ¡Hermanos!


Habían vuelto a casa, el camino de regreso fue todo un caos, resultó que al tomar el taxi, no se habían percatado de que se trataba del mismo taxista que los había llevado hacía el aeropuerto, la coincidencia más molesta para Luffy quien no paró de reclamarle al conductor por todo el camino mientras éste le respondía de la misma forma, insultos iban y venían mientras Ace trataba de calmar a las malas a su hermano, en cuanto a Sabo, el rubio no paraba de reír presenciando semejante escena ¡cuánto extrañaba esto!

Subieron la escalera que conectaba la calle al apartamento, los jóvenes abrieron la puerta entrando al lugar siendo el rubio el primero en ingresar. Sentirse como en casa más no podía, definitivamente el rubio estaba en su hogar, de inmediato entró al apartamento que, lejos de ser lujoso, era sencillo, aunque lo suficientemente amplio para tres jóvenes imprudentes, se deshizo de sus zapatos y caminó libremente, sintiéndose tan a gusto en ese ambiente como si hubiese estado ahí toda la vida.

—Esto me recuerda algo—Mencionó Ace quien fue el último en ingresar y cerrar la puerta.

— ¿La casa del árbol?—Dijo Luffy muy animado mientras caminó hasta tumbarse en el sofá.

Ace asintió sonriendo para después mirar a su otro hermano quien caminaba por todo el lugar relacionándose con cada detalle de su nueva vivienda—Me pregunto si ese lugar todavía existirá—La voz del rubio era madura, Luffy aún sin acostumbrarse, se colocó boca abajo en el sofá para observar a su rubio hermano mientras éste caminaba hacía la cocina.

—Debe estar intacto—mencionó Ace— nos aseguramos de hacerlo con las mejores maderas que encontramos en aquel basurero ¿recuerdan?—El chico pecoso se deshizo de sus zapatos y de inmediato siguió sus pasos de su hermano hasta la cocina.

— ¡Tengo hambre! Ace, ya Sabo está aquí… ¡Comida! ¡Comida!

—Espera un segundo, ¿quieres?—Dijo Ace desde la cocina.

El rubio recostándose en la mesa de la cocina, se cruzó de brazos y miró a Ace con una sonrisa— ¡Jajá! Debió haber sido duro.

— ¿Duro? Crecer con Luffy no sólo es duro, es… caótico.

Sabo soltó una carcajada—Bueno, no hay que negar que él es muy divertido.

—Lo es. Luffy siempre es el más divertido—El chico pelinegro empezó a calentar la comida mientras hablaba con el rubio—Tenemos que hablar, debes contarnos qué pasó con tu padre.

—Sí—El chico de cabellos rubios miró la comida que Ace calentaba en un intento de no demostrar preocupación— ¿Tu cocinas siempre?

—Si Luffy lo hiciera, ¿realmente crees que lograría terminarlo? Él se comería todos los ingredientes.

Su hermano soltó la risa de nuevo, mientras escuchaba a Luffy desde la sala reclamar por su cena.


La cena había transcurrido de la manera en que sólo el trío de hermanos podían llevarla, con luchas, juegos, pero también con recuerdos invadidos de nostalgia, se habían quedado sentados en el suelo rodeando la pequeña mesa central de la sala mientras conversaban, más de una vez Ace se había quedado dormido mientras Luffy aprovechaba para robarle su carne, Sabo estaba realmente feliz de estar de vuelta con ellos.

—Ahora cuéntanos ¿Qué sucedió con tu padre?—El chico pecoso tomaba zumo mientras se acomodaba para escuchar a Sabo, éste apartó los platos y recostó su espalda en la parte inferior del sofá donde Luffy se había subido mientras acariciaba su enorme barriga.

—Bueno, ¿por dónde empiezo?... —Ambos hermanos de cabello oscuro mantuvieron su atención en el rubio—Después de que ese día papá los amenazó, me llevó a casa donde mamá ya tenía el equipaje listo, fue cuando supe que nos íbamos a Londres—Sabo acomodó sus piernas debajo de la mesa—Me opuse, por supuesto, pero papá reiteró su amenaza hacía ustedes, alegó que eran un par de malcriados buenos para nada y que serían una mala influencia para mí, le respondí muchas cosas, entre ellas, que no iba a estudiar negocios y que se olvidara de que yo iba a dirigir su amada empresa en el futuro, en fin… A ellos no les importó nada y me llevaron.

Ace permaneció con el ceño fruncido, aquellos recuerdos de esa tarde cuando su amigo Sabo les fue arrebatado sólo lograba revivir el enojo y la impotencia. Luffy por su parte estaba atento, recordó haber llorado mucho aquella tarde y toda la noche, y que desde entonces sólo tenía a Ace. El menor de los hermanos fijó su mirada en su hermano mayor, quien evidentemente estaba muy serio escuchando a Sabo.

—Cuando llegamos a Londres, no me enviaron de inmediato a la escuela, papá pensó en la educación en casa y contrató a tutores para que me enseñaran idiomas y demás. Así pasé encerrado durante tres años hasta que me inscribió en la escuela donde por fin pude volver a socializar.

—Ese hijo de perra—El pelinegro mayor no se aguantó soltar un insulto, y sin importarle el hecho de que se tratara del padre de su primer amigo en la vida, espetó—Mal nacido. No sé por qué esperaste hasta ahora para salir de ahí.

Sabo sonrió, sabía que Ace siempre odió a su padre y no era la primera vez que el muchacho pecoso soltaba insultos contra su progenitor, de hecho Ace cuando era niño le escupió peores expresiones a esa persona que los separó hace doce años.

—Todo ese tiempo nunca fuiste libre—Dijo Luffy desde el sofá—Y eso pensé durante todos estos años, es… frustrante.

— ¿Y qué pasó después?

Ante la pregunta de Ace, Sabo volvió a acomodarse, no es que estuviera incómodo, de hecho el rubio sentía confianza total con sus hermanos, sin embargo lo que menos buscaba era aumentar el enojo de ellos, por lo que buscó omitir muchas cosas que habían pasado durante esos años, maltratos, humillaciones, encierros... El rubio no quería recordarlo, menos aún llenarlos de rencor.

— Una vez empecé a estudiar en una escuela, papá siguió con la idea de tener tutores fuera de las horas escolares, así que pasé la mayor parte del tiempo encerrado. Tuve las mejores calificaciones y por lo tanto papá logró que la escuela me saltara varios grados y pude graduarme a temprana edad. Pasé en la universidad con la profesión que él deseó e inicié mis estudios de negocios. Tuve buenos amigos en la universidad.

En ese momento Sabo sonrió mientras miraba hacia abajo, un recuerdo iluminó en su mente, una persona que fue su apoyo en los peores momentos.

—Tuve en especial una amiga, con ella pasé la mayor parte del tiempo mientras podía salir. Mis padres estuvieron a punto de prohibirme su amistad debido a su bajo nivel social, pues se enteraron que ella era becada, pero no me importó y seguí viéndola. Me ayudó y apoyó en los peores momentos. Ella y otro amigo más fueron importantes para sobrellevar estas situaciones.

El rubio hizo una pausa, recordó que tenía que hacer algo, pero ahora estaba con sus hermanos, por lo que volvió a hablar, esta vez fijando su mirada en Ace—Hace unos años pude contactarme contigo, Ace, con ayuda de uno de mis docentes de la universidad quien tiene conexiones, él es la persona más sorprendente que he conocido, dice que da clases en la universidad por simple capricho. Nos hicimos amigos y le conté sobre ustedes, él mismo consiguió tu e-mail y pude escribirte en diferentes oportunidades con otro e-mail que pude crear por medio uno de los computadores de la universidad, ya que papá me tenía vigilado incluso virtualmente.

—Lo que hace el puto dinero, ese viejo te tenía muy vigilado—Soltó Ace.

—Así es, y también gracias al puto dinero de mi amigo, Dragon-san, nombre extraño, por cierto, que pude contactarme contigo, hermano.

— ¿Ah? ¿Así que ese sujeto que te ayudó es papá?

—Así es, tu papá me ayudó a—

—…

—…

—…

—Eh… ¿Tu papá?—Mencionó el chico pecoso mientras miraba a Luffy con evidente confusión.

—Sí, papá. Él es hijo de mi abuelo shishishi

—…

—…

Sabo tragó en seco, ¿Sera posible que el mundo fuese tan pequeño? ¿Acaso el destino jugaba con ellos? El rubio no sabía que sentir, sin embargo en ningún momento mencionó palabra alguna, se limitó entonces a buscar la mirada de Luffy y con lentitud volteó la cabeza hasta mirar a su hermano menor quien sólo sonreía tontamente.

—Espera… ¿tu papá?—Volvió a preguntar el pelinegro.

—Sí. Así que está dando clases, ¿eh? Jajajajaja, qué fachada.

— ¿Fachada?—Preguntó el rubio.

Luffy se acomodó en el sofá, colgando su cabeza mientras alzaba sus pies en el aire—Papá es un criminal. Escapó de casa despues de tener problemas por haberse relacionado con mamá, él es hacker y se metió en problemas con el gobierno, así que desapareció y el viejo no supo más de él, yo era un bebé cuando eso ocurrió, por eso mi abuelo fue quien me crió un tiempo, siempre diciéndome que no quería que yo me convirtiera en un criminal como papá—Respiró profundamente—No sé exactamente qué fue lo que hizo, pero en éste país hay recompensa por quien de información. ¿Quién iba a pensar que él estaría en Londres? Shisishishi

—Pero…

—Monkey D. Dragon, ¿no?

—En realidad nunca supe su apellido, pero… su sonrisa siempre me recordó a tu abuelo.

—Luffy…—Esta vez fue el pelinegro quien se dirigió a su hermano menor— ¿Entonces nunca has hablado con él?

—Nop.

El silencio se adueñó del lugar, ambos hermanos mayores no daban crédito a lo que Luffy decía, resultó ser hijo de un criminal, mientras que el padre de ese criminal es uno de los empresarios más importantes del país, y ahora resulta que ese criminal es uno de los más cercanos a Sabo quien no tenía idea de esto.

—Ok… Creo que ha sido suficiente por ahora—Dijo Ace mientras tomaba todos los platos de la mesa—Seguiremos hablando más tarde. Sabo debe desempacar—Y finalmente se levantó del suelo y caminó hasta la cocina. El pelinegro no sabía qué decir, apoyó sus manos en el fregadero mientras pensaba en lo difícil que han sido todos estos años para Sabo, maldecía internamente a ese sujeto llamado Outlook III, lo maldecía a él y a su esposa por haberle hecho pasar tanto sufrimiento a su hermano. Sin embargo pensar que fue precisamente el padre biológico de Luffy quien ayudó a Sabo es una locura, más por el hecho de ser uno de los criminales más buscados. Pronto sacudió la cabeza y respiró profundamente. Debían continuar, por lo que se ocupó de lavar los platos antes de que su alocado y "colaborador" hermano se le ocurriera romperlos.


Luffy se había ido a la cama, por lo tanto Ace pensó que debían postergar la conversación para mañana donde estuvieran los tres dispuestos, sin embargo no podía dormir, por lo que se sentó en la cama a pensar en las palabras de su hermano. Toda esta nueva información cambiaba un poco la manera de ver a Luffy, ahora tenía algo más en común con él, su padre también fue un hombre buscado, un hombre etiquetado como un sujeto adicto a la adrenalina, un aventurero con delirios de grandeza, sin embargo sus acciones fueron más allá de lo que es socialmente aceptable, y fue declarado un criminal.

Sus pensamientos fueron interrumpidos en el momento en que vio a Sabo entrar a su habitación y subir a la cama de Ace.

—No puedes dormir ¿eh?—Preguntó el rubio mientras se acomodaba al lado de su hermano. Ace se mantuvo acostado en la cama con su cabeza apoyada en sus brazos, mientras Sabo se sentó recostando su espalda en la cabecera de la cama.

—No, todo este rollo, tu historia y lo de Luffy, es una locura.

— ¿Pensaste en tu padre?

—Sí…

Un movimiento en la cama los interrumpió, ahora era Luffy quien se subía hasta llegar a la mitad de la cama cerca a las piernas de Sabo quien las encogió un poco para darle espacio.

— ¡Hey, no hablen sin mí!

Ambos chicos sonrieron, fue entonces cuando Sabo decidió continuar su relato.

—Ace…

— ¿Mm?

—Me dijiste que no sabías porqué esperé hasta ahora para poder salir de ahí, ¿cierto?

El pelinegro suspiró, sabía que fue imprudente y que su hermano tuvo sus razones, pero no sabía quedarse callado ante las dudas.

—Bueno…—Volvió a hablar el rubio—Hace unos meses después de haberme graduado en la universidad, papá de inmediato me otorgó la gerencia de su empresa, alegando que eventualmente me ascendería, yo acepté, tenía mis planes, todo este tiempo estudié duro para ser libre, independiente, poder valerme por mi mismo sin su ayuda. Así que mientras trabajaba en su empresa conocí muchas personas e hice conexiones, sin embargo las cosas se complicaron hace unos días cuando a mis padres se les ocurrió comprometerme con la nieta de un posible socio de la empresa, dicha asociación era de gran provecho para papá, y quería también asociar a las familias, fue una locura.

— ¿Compromiso? ¿Un matrimonio obligado? Ese tipo está loco—Ace se incorporó sentándose en la cama junto a Sabo.

— ¿Y la conociste?—Dijo el menor mientras se acomodaba en el lugar libre que dejó Ace.

—Sí, me la presentaron ayer, pero en esa misma reunión me negué al compromiso y me disculpé con el socio de papá. De inmediato salí del lugar mientras mis padres hacían escándalo, llegué a casa a empacar mis cosas y después me fui a donde mi amiga y te escribí desde su computador avisándote que vendría, ya mi decisión estaba tomada, yo debía salir de ahí. Dormí en su apartamento un rato mientras ella misma se encargó de comunicarse con Dragon-san para conseguir un tiquete de avión, al caer la noche viajé y bueno, aquí estoy.

—Espera… ¿Y por medio del tiquete no pueden saber que has viajado hasta acá?

—Así es, pero Dragon-san se encargó de eso, en los datos dejados en la aerolínea no está mi nombre.

—Ahora todo tiene sentido, ese hacker da miedo—expresó el joven pecoso.

Luffy soltó la risa, no es que estuviera celebrando el hecho de que su padre hiciera las cosas ilegalmente, sino por la simple razón de que su padre era alguien genial.

—Oye Sabo, y a todas estas… ¿Cómo se llama tu amiga a quien debemos agradecerle tanto?—Ante la pregunta de Ace, Luffy miró con curiosidad a Sabo quien en el momento miró sus propias manos como si en ellas albergara algo mágico, y sonrió de manera especial.

—Su nombre es Koala.


NA: Gracias por sus reviews me motivan y alegra mucho leerlos. Estoy animada a continuar.