Crossover: Harry Potter | NCIS
Titulo: Querido Tom
Parejas: Todavia no decidida.
Advertencias: Hermione, Ron, Ginny y casi la mitad del mundo magico estan en contra de Harry o quieren atarlo a ellos, Draco es bueno, Oc, Dumbledore cometió errores en este fic pero eso no lo hace malo sino una persona que no tomo las mejores decisiones y se dejo llevar por 'todos merecen una segunda oportunidad', Teddy sera mencionado en la historia.
A/N: Hola! Hoy les traigo el segundo capitulo de esta historia, la verdad estoy sorprendida de tener seis comentarios y doce seguidores! MUCHAS GRACIAS! Cada comentario que escriben me dan mas ganas de seguir escribiendo en mis historias, posiblemente tenga algunas faltas y palabras mal escritas, lo lamento de verdad! Tratare de no solo corregir esos errores sino también actualizar mucho mas pronto no solo esta historia sino también las demás. Besos y grandes abrazos.
Harry Potter no me pertenece ni tampoco me pertenece NCIS.
Ya había pasado un mes desde la noche del cumpleaños de Harry, Draco como Harry sospechaba no reacciono muy bien cuando le dijo toda la historia, el rubio le habia gritado muchas cosas horrendas pero Harry le grito por horas diciendo que llevaba a un bebe inocente que si era niño se llamaría Thomas y si era niña se llamaría Lily, Draco se habia ido enojado ese día y no le habia dirigido la palabra. Claro que Draco no se pudo mantener lejos ya que cuando Luna les confirmo que el bebe estaba bien y creciendo saludable al lado de Harry celebrando la noticia estaba el rubio, cuando Luna lo anuncio Harry tenía ya seis semanas de embrazo, Neville como siempre apoyo a Harry desde el principio y felizmente se había hecho cargo de buscar una casa en un lugar tranquilo. El chico estaba muy feliz como los demás, él bebe de Harry estaba creciendo muy bien y su mejor amigo se veía feliz, esa felicidad que perdió cuando todos le dieron la espalda, las sonrisas que daba estaban llenas de alegría y Neville no dejaría que el mundo mágico británico arruinara la nueva oportunidad de Harry. El había puesto al asesor de las cuentas Longbottom a comprar una casa suficientemente grande para Harry, que fuera en un buen lugar y sobretodo lejos de Britania, Neville también había pedido investigar sobre la familia de Lily Potter, él tenía el presentimiento que Petunia no era la única viva, debía haber alguien, un primo segundo o hasta un tío lejano, alguien.
Y ciertamente cuando le dijo a Harry que había encontrado a alguien el chico no lo pudo creer.
El de ojos verdes negó saber la existencia de otro familiar, en los papeles que Neville había encontrado decía que el hombre era hijo de la hermana no reconocida de la bisabuela de Harry, esta mujer tuvo un hijo y todavía los dos vive, Harry tenía dos familiares más y posiblemente sabían de la existencia de Lily Evans, según los goblins Lily se estuvo comunicando con alguien que vivía América, Donald Mallard es un squib con una madre que perdió su magia en un accidente cuando era joven y un padre mágico que murió a su temprana edad. No mucho se sabía solo que era un médico forense de la naval y muy bien reconocido en el mundo por su trabajo. Harry al principio estuvo en contra de irlo a conocer, el miedo al rechazo era demasiado para el chico, no aguantaría que su ultimo familiar lo mirara como si fuera la cosa más rara de mundo ¡El hombre era un doctor! Y podía ser que su madre no le hablara del mundo mágico. Una semana después de que el tema se hablara estaba decidido que Harry iría a conocer a su familia en América cuando su embarazo fuera más estable.
-Washington DC-
Donald Mallard más conocido como Ducky miraba la única foto que se pudo tirar con una hermosa chica de pelos rojos, la chica había sido como una hija para Ducky un sin casi conocerla demasiado, la muerte de la chica lo había sorprendido, el nunca busco contacto con su otra familia, la hermana de la muchacha, la cual había cuidado al pequeño de un año de la chica que quiso como a una hija. Se arrepentía, si, de no buscar contacto con el niño, no hacerle saber que tenía más familia pero Ducky no soportaría perderlo a el también así que se alejó sabiendo que el niño pertenecía a un mundo que a él no lo miraban con buena cara, fue un cobarde y se arrepentía todos los días. Nunca pudo conocer a Harry James Potter, hijo del Lord Potter y su amada Lily Potter nee Evans.
Miro por última vez la foto para guardarla pero sabía que días como esos aquellos ojos verdes rondarían su memoria.
-Cuatro Meses Después-
Harry miro la casa frente a él, no podía creer que Neville le comprara una maldita casa, él sabía que el chico lo quería como Draco lo quería pero ¡Una casa era demasiado! Después de que Luna le diera bandera verde para viajar su asesor de Gringotts se puso en marcha, el ministerio de magia americano le había dado la residencia y protección con los brazos abiertos, no por ser un héroe de guerra sino por ser la persona más importante en todo el mundo mágico, no solo de Britania sino de todo el mundo, los Potter y Black había invertido en negocios mágicos y grandes empresas muggle por el mundo, los Black eran reconocidos como realeza por una vez casarse con la hija de un rey la cual era una bruja, era todo un enredo y solo de pensar en eso le daba a Harry dolor de cabeza además ni se hablara de las líneas muertas en la guerra, no solo en la primera sino también en la segunda, muchos de ellos le habían dejado bóvedas en gratitud de haber destruido a Voldemort la primera vez y algunas personas, muchas que no conocían pero lucharon contra Voldemort le habían dejado el anillo de su casa, otro secreto que le habían estado ocultado, segundo paso de los goblins fue explicar la situación, Harry necesitaba paz, no solo porque casi todos lo conocían sino por que portaba un bebe, mucho estrés podía hacer que lo perdiera y nadie quería a un Harry Potter molesto así que Harry se convertiría en Harlem J. Evans hermana gemela de Harrison J. Evans – la cual moriría en el parto de su hijo dejando a su hermano encargado de su pequeño- una chica que viviría en paz en una hermosa casa rodeada de familia de marinos…cuando Neville dijo que era un lugar seguro se le olvidó mencionar que estaría rodeado de personas militares pero… ¿Quién se atrevería a atacarlo en ese lugar? El esperaba que nadie. Pero volviendo al tema, Britania no podía tocarlo, Harry se había ido y desaparecido, nadie sabría dónde estaba excepto esos cerca de él y si alguien llegaba a enterarse y el ministerio trata de llevárselo a la fuerza… él no quería pensar en lo que pasaría además todos sus record en el mundo –gracias a ciertas criaturas- estaban sellados.
Cuando entro a la casa pudo notar que estaba amueblada a su gusto, las paredes eran en madera de un color claro mientras que el suelo era de un tono mucho más oscuro, era hermosa y Harry no quería saber cuánto Neville había gastado en muebles y enseres, todo parecía tan caro y elegante, una casa hermosa de verdad… y también acogedora, lo hacía sentir como si estuviera en la sala común nuevamente pero no gritaba Gryffindor por sus colores sino por su sensación familiar y tibia que lo hacía sentir en casa, la cocina era grande, hermosa y lista para que Harry la usara, el comedor era amplio y con una mesa de siete sillas, bastante grande como para cuando todos vinieran a cenar, los cuartos eran hermosos, había también un baño en la parte baja, un estudio grandioso, lleno de libros mágicos y no mágicos, réplicas de algunas fotos de sus padres pero estos no se movían, dos cuartos de huéspedes, el cuarto maestro era grande como para el solo pero también estaba decorado, las paredes estaban pintadas de un tono cremoso que hacia contraste con el piso de madera oscura, los muebles marrones y una cama grande para él solo, un baño privado con tina, en el escritorio había una computadora, un celular, agenda, música que le gustaba y libros que nunca había leído, cuando entro a una de las tres habitaciones sin decorar decidió que ese sería el cuarto del bebe, no solo tenía un balcón sino que daba hacia el bosque, una hermosa vista, los otros dos cuartos por ahora se quedarían vacíos y la última puerta era otro baño. Era gigantesca ¿Cómo limpiaría este lugar el solo? Cuando llego al patino no pudo creer todo el espacio que tenía, ya su mente estaba planeando en donde poner que planta, podía poner algunas barreras para que los vecinos no vieran las plantas mágicas, hacer un área de juegos y un pequeño estanque para sentarse en las tardes con Tom ¡Estaba tan emocionado! Toco su pancita- la cual no era tan pequeña- con cariño, no se notaba mucho gracias a su ropa pero si se ponía algo más fino se vería su pansa de cinco meses, las pócimas y muchas de las vitaminas lo ayudaban a no caer en un hospital o terminar con una anemia.
-Ya verás Tom la vida aquí será grandiosa mi bebe- murmuro para mirar su pansa- te digo la verdad, estoy nervoso, sé que es raro ¿No? Que mama este nervoso- ya se había resignado a que posiblemente Tom lo llamara madre en vez de padre así que ¿Por qué detenerlo?- pero… quiero que tengamos una fami….-para de hablar, miro hacia la casa al lado de la suya al sentir la mirada de alguien, la guerra le había enseñado a sentir la presencia de personas escondidas, cuando no vio a nadie trato de calmarse, nadie sabía quién era aquí o quien era él bebe que llevaba a dentro, nadie se lo quitaría, maldita paranoia. Dio un suspiro para entrar de nuevo a su casa y empezar a desempacar su ropa, posiblemente más tarde le llevara algún postre a su vecino tratando de ser cordial, a contrario como hacia su tía, que le gustaba investigar la casa de los demás.
Harry no había estado tan mal cuando sintió aquella mirada extraña sino que no veía de la casa de al lado, entre los arbustos una sombra de dientes amarillos sonreía maliciosamente, solo debía esperar un poco más y la fruta estaría completamente madura para el recogerla, por ahora se mantendría al margen, mirándole desde lejos, sí, eso sería lo mejor, con una última mirada a la casa la sombra desapareció de aquel lugar.
Leroy Jethro Gibbs odiaba casos así, hace un mes un asesino en serie andaba por las calles ¡Un maldito mes matando mujeres! No solo mujeres sino que también a mujeres casadas con marinos, ya habían tres en la morgue y la investigación decía que en el pasado habían más mujeres que encajaban la descripción pero sus cuerpo estaban demasiado de deteriorados para cuando las encontraban como para asociar a una mujer con la otra, era extraño, ninguna se conocía, posiblemente ni se hubieran cruzado en el camino de la otra pero las cuatro de hace años encajaban con las de ahora, las tres mujeres encontradas en un mes y las cuatro de hace años compartían una cosa en común.
Las siete serian próximas madres.
Las cuatro de hace años habían estado en casi últimos meses de embarazo cuando las atacaban, tres de ellas fueron abiertas y él bebe sacado de ellas, dos o tres semanas después él bebe era dejado en un hospital o en un orfanato con la información del padre, haciendo ver como si la madre los hubiera abandonado para que ellos contactaran al padre, algo a lo que Gibbs estaba agradecido era que el bastardo no los había vendido o matado, él no sabía cómo reaccionarían los padres al saber que el maniaco que mato y abrió a sus esposas mato e torturo a un bebe recién nacido. La ultima había sido tan brutalmente asesinada que el bastardo había matado al bebe también pero fue extraño.
El asesino la rodeo de rosas blanca.
La mujer había sido encontrada en su cama, la habían limpiado y rodeado de rosas blancas, la habían peinado, vestido de blanco, cerrado cada herida con mucha precisión, la había maquillado, parecía tranquilamente dormida en la cama pero en realidad estaba muerta y dentro de ella su bebe muerto también, de esa ultima el asesino desapareció por cinco años y dos meses.
Las tres mujeres de ahora se conocían porque habían ido a la misma tienda a comprar cosas para bebes, de ahí se habían conocido y unido al mismo grupo de madres embarazadas, posiblemente ni siquiera se conocieran antes de eso, sus esposos trabajaban en áreas diferentes, ninguno se conocía antes de que sus mujeres murieran, los tres ahora se consolaban por no solo la muerte de las mujeres que amaba sino por sus hijos. La primera solo estaba en su primer mes, acababa de enterarse de la noticia, la segunda e su segundo mes casi entrando al tercero y la tercera estaba en su tercer mes.
Ahí estaba el patrón a contrario de hace años ahora las buscaba por meses.
Miro a su equipo con cuidado, cada uno estaba bastante tenso, era de imaginarse, él también lo estaba, ya habían sido tres mujeres, no encontraban otra relación que no fuera que las tres eran esposas de marinos y que eran parte de un club para mujeres embrazadas, rápido habían sospechado que el club era lo que las ataba pero no, ellas eran las únicas casadas con marinos o soldados, DiNozzo estaba viendo de nuevo los videos de la tienda donde las tres mujeres se conocieron, McGee estaba buscando el pasado de los tres esposos, y David estaba parada al frente de la pantalla, viendo las fotos de cada mujer.
-Es extraño- murmuro la única mujer en el equipo- si las ves de repente se te parecen.
Eso no se le había ocurrido, se paró al lado de Ziva para mirar las fotos, era verdad, tenía un leve parecido, las primeras cuatro se parecían en sus facciones, su color de piel y pelo eran diferentes pero sus ojos encajaban muy bien, diferentes tipos de verde del más oscuro al más claro, las de ahora encajaban por su pelo negro largo, todas estaban entre sus veinte a veinticinco años de edad, lo que las unía eran sus embarazos.
-Su última víctima hace cinco años fue un accidente-les dijo seria- no matarla, ese era su objetivo, matar a la mujer pero no al bebe, él no la puso de esa manera porque quería sino que se arrepentía de matar al bebe, las heridas de la mujer solo están cerradas en el área del estómago pero la de los brazos y otras partes de su cuerpo están abiertas… ahora solo está practicando.
-¿Practicando?- dijo Tony con confusión.
-Tuvo que haber empezado por algún lugar, civiles, mujeres de diferentes etapas hasta que encontró la correcta y quiso perfeccionarse, así ir por su presa- señala a las primeras mujeres- esposas, mujeres de ojos verdes y de facciones casi idénticas, sin importar su color de piel o el color de pelo.
-Cuando mato al bebe puso su perfección en duda-dijo McGee entendiendo- por eso va por mes, cuando desapareció debió hacer lo mismo que hizo al principio, practicar y volver, quiere escalar hasta el mes que le gusta.
-Le gusta sentirse en control, torturarlas mentalmente, quiere algo de ellas y posiblemente que la mujer que lo puso en duda no se lo quiso dar.
-Vallamos a comer algo- les dijo cansado –ya llevamos mucho tiempo de esta manera, por lo menos una noche de descanso nos ayudara.
-Conozco un buen restaurante de comida china, no queda lejos- les dijo Tony con una sonrisa para seguir a sus compañeros al ascensor.
Harry sabía que salir a esas horas no había sido una buena idea pero nunca pensó perderse, solo quiso coger un poco de aire, posiblemente ir a ese restaurante de comida china que tanto le apetecía y que vio al Neville traerle y volver a la casa pero no ¡Se tuvo que perder! No solo perder sino que salir del área que reconocía, sabía que Draco que reiría de el por la tontería que había hecho pero de verdad quería comer de ese restaurante y así había terminado, perdido en las calles de una ciudad que no conocía. Culpaba a las hormonas por las ganas de llorar, culpaba todo ese miedo a las hormonas.
-¿Te encuentras bien? –Harry se sobresaltó rápidamente mirando a la persona que le había hablado, el chico parecía dos o tres años mayor que él, Harry ya estaba cansado de estar sentando en el mismo sitio tanto tiempo y que ese chico viniera a preguntar lo que era obvio solo hizo que su humor empeorara.
-¡No estoy bien! Quiero comida china, tengo que ir al baño y estoy cansado ¿Crees que eso es estar bien? Yo no lo creo, por si no lo había mencionado ¡Estoy perdido! Es de noche y por cierto ¡Tengo miedo! – No notando que ya no estaban solo siguió- esto solo me pasa a mi… corrección solo a mí se me ocurre la estúpida idea de salir a un lugar que no conozco y con mi suerte ¡Perderme es lo más sencillo que pudo haberme pasado! Solo…s-solo quiero volver a ca-casa…
-Tranquila, no tienes que llorar- le dijo el chico poniéndose a al nivel de Harry.
Ellos habían pasado el lugar para ir al restaurante y la habían visto al principio pensaron que estaba bien hasta que Gibbs noto que la chica parecía no solo desorientada sino asustada, el había rápidamente ido a ver si la chica necesitaba ayuda, ahí fue cuando noto que la chica tenía un redondo en su cuerpo no muy normal …más bien el aspecto de una chica embaraza, en ese momento fue que se preguntó ¿Qué había una chica tan bien vestida a esas horas de la noche en un área tan desolada como esa? Cuando se acercó solo a preguntar, perdió el habla a los ojos más verdes que hubiera visto se clavaban en él, la chica era lindísima él lo admitía, su pelo negro como la noche resaltaba contra su piel blanca, aquellos ojos que le quitaron el aliento eran grandes acompañados de largas pestanas negras, facciones relajadas, solo cuando su jefe le puso la mano en el hombro se dio de cuenta que la chica le estaba gritando y lo asustada que estaba.
-N-No estoy llorando- murmuro tratando de secar las lágrimas que bajaban por sus mejillas de porcelana-a-además ¿Qué te importa? Te digo desde ahora p-puedo defenderme contra ti.
-No te preocupes McGee no se atrevería a hacerle daño ni a una mosca menos se atrevería a dañar a una monada como tú-dijo Tony espantando a la chica, al parecer esta no se había dado dé cuenta de los demás.
-Soy agente especial Timothy McGee, mucho gusto, ellos son Jethro Gibbs, Anthony "Tony" DiNozzo , el tonto que te acaba de llamar mona, no le hagas caso en muchas cosas, hace las cosas a veces sin pensar- la chica ríe levemente- y Ziva David trabajan conmigo… bueno Gibbs es el jefe por si te preguntas ¿Tu eres?
-Harlem J. Evans mucho gusto- murmuro con una pequeña sonrisa.
-Te podemos ayudar a llegar a casa- le dijo Gibbs con tranquilidad.
-¿No molestaría?
-¡Claro que no!- le dijo Tony con una sonrisa- y de una vez iremos por esa comida china, sabes dicen que si aguantas un antojo él bebe nacerá con la cara de ese antojo -Los cuatro agentes se dieron de cuenta cuando la chica de repente se volvió más áspera, no solo eso parecía un poco asustada y a la vez sorprendida que notaran su embrazo, fue algo extraño.
-Llevarme a casa estaría bien- dijo menos animada que antes.
-Solo dinos la dirección y nosotros te llevaremos-dijo Gibbs asintiendo, la chica parecía asustada de ellos más bien asustada de que notara su embarazo, cualquier persona que mirara detenidamente podría rápidamente saberlo.
Los cuatro agentes más Harry se montaron en el carro para llevarle a la dirección dada, ninguno hizo comentario alguno en todo el camino y Harry se los agradecía, el también estaba mentido en sus pensamientos, debía controlarse, en ese lugar nadie sabía quién era su bebe, nadie podía quitárselo, nadie le haría daño pero otra parte de él le decía que no confiara en esas personas sin importar que tan buenas se vieran, estaba de ejemplo sus antiguos amigos y el mundo mágico, fueron amables al principio cuando querían algo pero cuando tuvieron lo que querían lo abandonaron y le dieron la espalda como si fuera un saco de basura vieja, todavía pensar en las acusaciones y como lo trataron le dolía, esos a los que considero familia lo dejaron. Cuando el carro paro fue que se dio de cuenta que habían llegado, Tony le había abierto la puerta para ayudarle a bajar, un caballero esa parte pero no dejaba de coquetear con el…idiota.
-Muchas gracias por traerme a casa Agente Gibbs- le dijo con una sonrisa, el hombre asintió dándole una pequeña sonrisa.
-Cualquier cosa que necesites solo llama- le dijo dándole su tarjeta, Harry la cogió preguntándose si hacia eso con todas las personas que ayudaba.
Al estar en la puerta miro como el carro arrancaba hasta perderse en la oscuridad de la noche, dio una pequeña sonrisa para entrar a la casa ya más tranquila, se quitó el abrigo dejándolo en el brazo del sillón para coger uno de los libros del librero, una pluma y tinta, según Draco sería bueno escribirle un libro a Tom, una especie de diario donde le contara como habían sido sus días de embarazo, así cuando naciera y lamentablemente tenia las memorias de su pasado viera que él lo había querido o si le pasaba algo aun cuando Draco le aseguro que no le pasaría nada pero por si las dudas…
Mi Querido Tom
Aquí otra vez mamá o Harry, como tú quieras decirme mi pequeño, hoy llegamos a nuestra nueva casa, es grande y pienso hacerle tantas cosas, no sé lo que pensaras si hago un área de juego en el patio y una de descanso, la verdad estoy emocionado de decorar tu cuarto, no me decido ente blanco y verde o blanco y azul, una difícil decisión mi pequeño pero todavía nos queda tiempo, sabes hoy me diste tu segunda patada, eres un niño muy inquietó ahí dentro, me pregunto ¿Qué estarás planeando para cuándo salgas? ¿Jugar mucho? ¿Comer? ¿Ver quién es la persona que te habla todos los días? Yo por mi parte quiero conocerte, quiero tenerte en mis brazos mi pequeño Tom, no sé si te gustara ese nombres pero detrás de un nombre sencillo ahí una persona fuerte y con sus ideales decididos. Todavía no me decido en que segundo nombre te daré, estoy entre Thomas Septimus Potter, Thomas Orión Sirius Potter o Thomas Draconian Potter, lo se los últimos dos creo que no te gustan pero a mi si, el primer Sirius fue un gran hombre y mi padrino, y el segundo bueno estaba pensando pedirle a Draconis que fuera tu padrino, él está emocionado de conocerte aun cuando al principio estuvo bastante asustado por mí.
Hoy me perdí sabes y conocí a personas muy buenas que me trajeron sano y salvo a casa, tuve que mentirle sobre mi identidad, aun cuando algo en mi me decía que eran de confiar no quiero hacerme ilusiones, no puedo ponerte en riesgo y que alguien reconozca mi nombre, no voy a dejar que nadie te quite de mi lado por ser mi hijo, todos querían tener o utilizarte por solo ser mi hijo Tom, el hijo del hombre que vivió dos veces, no, tú no te mereces algo así, no te mereces que traten de controlar tu vida nuevamente.
Es todo por esta noche mi querido Tom.
H.J.P
Cuando termino de escribir no pudo evitar sonreír y tocar su pansa, pronto, pronto lo tendría en la casa jugando y riendo, pronto podría ver la cara de su bebe, podría darle una nueva vida, la vida que Tom M. Riddle no tuvo pero él no abandonaría a su bebe, no, él quería a Tom y si quería ser un Lord Oscuro de nuevo… él lo apoyaría porque era su Tom, su bebe, su hijo. Dio un último suspiro para serrar todo y todas las ventanas e irse a acostar, el día había sido pesando y el además de Tom necesitaban descansar. Sin darse de cuenta de algo muy importante Harry se quedó dormido al su cabeza tocar su almohada, en la sala, la ventana que el había cerrado en la sala no debía estar abierta… después de todo cuando el salió a caminar el la había dejado cerrada… la ventano nunca de debió estar abierta cuando el regreso.
