CAPÍTULO 2

-La habitación de la princesa es esta. Es grande y está limpia.-dijo el sirviente mientras mantenía la puerta abierta y nuestros tres amigos entraban a inspeccionar. La joven ninja guardaespaldas debía asegurarse de que el lugar fuese seguro para su protegida, así que fue la primera en entrar. Después de asentir con la cabeza, la princesa y el caballero Pot entraron a ver esa habitación.

-La princesa no requerirá más sus servicios, caballero. Toda la noche estará bajo mi protección. Mañana lo estaremos esperando a las seis de la mañana para un recorrido por el pueblo.-dijo la chica mientras miraba con sus ojos rojos al peliazul de frente ante su rostro semi-oculto.

-Está bien, pero ¿Por qué tan temprano?

-La princesa es muy madrugadora. Así que estaremos listas a las seis en su espera, Sir Pot.

-Deje las formalidades, Miladi. Llámeme 2D como los demás.

-¿2D? ¿Alguna razón especial por la cual llamarle así?

-Bueno, el apodo me lo gané en mi segundo accidente. El primero fue cuando era joven, y me había arrollado una carreta y perdí un ojo.

-¿Y el segundo accidente?

-Igual, con una carreta, pero lo diferente es que fue en un choque mientras un amigo mío conducía. ¡Debiste verlo! Salí volando por ahí, y perdí el segundo ojo.

La ninja se le quedó viendo, mientras su pensamiento le dictaba que en efecto era un tonto, pero por como hablaban de él, un tonto hábil y valiente. Tal vez eso les daría la seguridad de que seguiría fielmente a la princesa hasta su partida en un mes. Después de despedir a 2D, la ninja se acostó un momento en la cama, donde estaba sentada la princesa observando la luna de la noche.

-Yagami-kun (1), ¿Estás segura de que este viaje me ayudará?-dijo la princesa dirigiendo la mirada hacia la ninja.

-Por supuesto, Hatori-himesama (2). Es lo mejor para usted. Después de lo que pasó, es mejor que esté alejada de Japón por un tiempo. Un mes o dos le ayudarán.

-Está bien. Confío en ti, Yagami-kun.

Después de esto, ambas se bañaron y fueron a dormir.

Al día siguiente, ambas despertaron y se vistieron. Ya eran las seis, y puntualmente el caballero Pot estaba allí para acompañarlas a recorrer el pueblo y conocer los lugares que había allí. Pero la princesa parecía querer entablar una especie de amistad con aquel caballero de brillante armadura, por lo que al momento de salir, llamó a su guardiana y empezaron a discutir. Y, aunque parecía que la joven ninja desaprobaba la decisión de la princesa, al final sólo se le acercó al caballero para darle un mensaje.

-La princesa estará a partir de ahora, y sólo por hoy, bajo sus exclusivos cuidados. Este día no estaré con ustedes. Ah, sólo una advertencia. Ella no habla mucho el idioma, por lo que varias cosas que le diga no las podrá comprender. Conoce muy pocas palabras en inglés, y tal vez a veces no tengan mucho significado. De todas maneras, ella debe regresar temprano. La verá su maestro de inglés.

El caballero 2D quedó sin entender.- ¿Por qué me dices estas cosas?

La ninja lo miró fijamente, para poder contestar más calmadamente.-La princesa quiere estar con usted a solas este día.

-Ah, como una cita.

-Eh, sí, algo así. Bueno, me retiro. Estaré a su disposición si le surge algún imprevisto.-y como una hoja en el viento desapareció la joven enmascarada, dejando solos al peliazul y a la doncella del oriente.

ºººººº

Cambiando de escena, se encontraba Murdoc Niccals en un bar conocido por el pueblo, o más bien intentaba entrar, puesto que le debía tanto dinero al cantinero, que al parecer ya no era bienvenido en aquel sitio.

-Vamos, te dije que te iba a pagar.-replicaba sin cesar el pelinegro al enorme sujeto que lo sacaba.

-Dijiste eso hace 4 meses y no era verdad.

-¿Qué? Ay, por favor, Ernest. Tú sabes que no tenía dinero.

-No lo tenías y nunca lo vas a tener. Así que será mejor que te vayas…

-¿O qué? ¿Me matarás?-dijo el satanista en tono burlón.

-Es una gran idea.-le contestó Ernest el cantinero, al momento que sacaba una enorme escopeta. Murdoc sintió el auténtico miedo correr por su espina, cuando una aguja impactó contra el arma y le partió el cañón.

-Ey, deja al pobre tipo en paz, ¿Quieres?

-¿Qué? Tú no te metas, mocosa estúpida.-dijo Ernest al ver la mesa de donde llegó la aguja.

-Dije que lo dejes en paz. Yo le pagaré la ronda de hoy.

-Está bien.-dijo al final el cantinero, tirando la escopeta al suelo. De todas maneras ya no funcionaba. Murdoc se acercó a la mesa donde había una joven sentada en un traje extraño. Se sentó y luego le miró extrañado.

-¿Qué? ¿Ni siquiera un "Gracias"?-dijo la chica mientras le miraba y daba un sorbo a su cerveza.

-Eh, lo que sea. ¿Tú quien demonios eres?-preguntó Murdoc mientras veía desconcertado a la muchacha bebiendo.

-Yagami Asuka, para servirte. ¿Y tú?

-Murdoc Niccals, para servirme.

-No te pases de gracioso. Ey, ¿Tienes problemas de dinero?

-Em… Digamos que no es una buena época para mí. Pero, todo se arreglará en unos meses cuando mi amigo se case con la hija de una de las más ricas familias de aquí. Tendrá mucho dinero para prestarme y así podré beber todo lo que quiera sin que me corran del bar…

-Y seguir así hasta que lleves a tu amigo a la bancarrota.

-Mira, enana. No te burles de mí, ¿Acaso no sabes quién soy yo?

-Un idiota. Lo que pasa es que TÚ no sabes quién soy YO.

-¿Y quién demonios eres?

-La kunoichi preferida de la princesa Hatori-himesama. Su guardaespaldas personal, una ninja de élite, de las mejores en todo Japón. Si viste que puedo romper una escopeta con una simple aguja, imagina lo que puedo hacer con esta katana. ¿Te vas a quedar viéndome aterrado o nos vamos?

-Bueno, vámonos. Ya no quiero beber.

-Ey, muchacha. No has pagado la cuenta.-dijo el cantinero al ver que la ninja se levantaba y por poco salía por la puerta como si nada.

-Cóbrame a mí o al tonto, y te juro que te rebano la cabeza como si fueras un cerdo.

Murdoc sólo vio a la ninja alterado. Esta muchacha no era como las demás. Era ruda, tosca, sin tacto, malvada, despreciable, un auténtico trozo de escoria… Y sin una razón en especial era increíblemente atractiva. Era extraño, ya que esta muchacha no era para nada femenina. Tal vez eso la hacía única.

ºººººº

-…Y por allá está el castillo de los Cracker. Muy pronto me voy a casar con la única hija de la familia. Paula.-decía 2D mientras le mostraba a la oriental el pueblo. La princesa lo miró fijamente, y entre las pocas palabras que conocía del inglés, sabía lo que significaba "Casarse". Esto la puso muy triste y bajó la mirada, aunque no se notaba mucho por el velo que le cubría la cara en su totalidad.- ¿Qué le pasa, su majestad?-preguntó 2D al notar un poco triste a la joven monarca.

-Sunimase, dai sho ku (Disculpe, estoy bien).-dijo la japonesa mientras ponía una sonrisa finjida y volteaba a ver al caballero Sir Pot.

-No se que dijiste, pero parece que estás bien. Hey, hace algo de hambre. ¿Quieres ir a comer algo?

-¡Noodle!-dijo con ansia la joven doncella mientras sonreía.

-¿Me estás insultando? ¿O quieres comer fideos?

-Noodle.

-Creo que sí tienes hambre. Ven, hay un lugar donde sirven unos buenos fideos.

Ahora qué pasará con nuestros amigos. ¿Y 2D podrá entender lo que la princesa le dice? ¿O tendrá que recurrir al maestro de inglés? ¿Este fic será sólo una copia barata en partes de otros fics míos?