Un mes, un mes era lo que faltaba para la Winter Cup. El equipo de Seirin se encontraba practicando duramente gracias al nuevo régimen de entrenamiento de su entrenadora Aida Riko, si es que podían llamar así a aquella muchacha que les daba peor trato que esclavos. Es obvio que ellos también querían ganar, pero que les haga correr y jugar hasta que al final del día ni de pie puedan estar...

—¡Esto no es Esparta! –Dejó salir Kagami tumbándose en el suelo del gimnasio, al fin podrían tomar un descanso después de correr como locos alrededor de la escuela.

—¡Cállate! –le reclamó sin fuerzas el capitán. —No quiero que nos aumenten el tormento…

—Senpai tiene razón... guarda silencio Kagami-kun. –Se sentía morir, nunca fue muy atlético, le costaba tormentos siquiera respirar en este momento.

— ¡Wouw! Kuroko pareces apunto de mor... –No dijo más, el muchacho le había dado una mirada de "En serio, cállate" solo le paso una botella de agua, a ver si así recuperaba vida.

—Gracias. –Le respondió con un simple "No hay problema".

Lo siguiente que escucharon fue una ligera melodía musical, se notaba que era el tono de llamada de algún celular.

— ¿De quién es? –Preguntó Riko tras entrar al gimnasio y escuchar la música.

—Lo siento, es mío. –Se disculpó Kuroko mientras se arrastraba hasta donde estaba el celular. –Disculpe, ¿cree que pueda contestar?

— ¿Quién es? –Kagami no podía evitar la curiosidad, Kuroko no era alguien que recibiera muchas llamadas y menos a estas horas de la tarde.

—Kise-kun pero nunca me llama a estas horas, no sé como pero sabe mi horario, así que debe ser importante. –El que sepa su horario no les sorprendía, Kise tenía complejo de ¿acosador? cuando se trataba de Kuroko.

—Supongo que tienes razón, está bien contesta.

Mientras Kuroko tomaba la llamada, el resto del equipo discutía sobre qué tipo de bicho le había picado a Kise, aunque más parecían estar buscando una excusa para burlarse de él...

—Debió ser uno bien raro. –Se unió Kuroko "¡No nos asustes así!" le reclamaron, aunque fueron ignorados. —Ya estaba en la entrada.

— ¡¿Eh?! –Les era imposible no sorprenderse sabiendo que NUNCA avisaba cuando iba a visitar a Kuroko, *¿Estará enfermo?* fue la pregunta mental de todos.

Sorprendentemente Kise llegó en cuestión de segundos, gritando su usual "¡Kurokocchi!" no sabían cómo le había hecho para llegar tan rápido, no era una distancia muy corta que digamos, *De la generación del milagro tenía que ser...* fue a lo único que lograron llegar.

— ¡Kurokocchi! Alista tus cosas, nos tenemos que ir. –Entró sin saludos ni explicaciones del porque pedía aquello y notablemente ignorando al resto en el gimnasio.

—No puedo, estoy entrenando, Kise-kun. –Ya lo estaba empujando fuera del gimnasio, no quería que gracias a eso se le diera entrenamiento extra. —Será mejor que regreses por dond...

—Kurokocchi hablo en serio, tenemos que irnos ya.

Se vio a Kuroko desistir de sacarlo del lugar a la vez que suspiraba para luego, con un gesto, pedirle al rubio que se acercara a él. Se murmuraron unas cuantas cosas que por obviedad no pudieron escuchar y lo siguiente que vieron fue a Kise salir tal como entró, ignorando a todos.

—Entrenadora, ¿podría retirarme por hoy?

— ¿Es importante?

—Totalmente. –Riko no se negó a dejarlo ir, solo le dio la condición de que tendría más entrenamiento para el próximo día. Y aunque no sabía que pasaba, la seriedad con la que le respondió, no le dio buena espina.


Quince minutos fue lo que le tomó ducharse, cambiarse y recoger sus cosas del salón del club. A veces le sorprendía lo rápido que podía llegar a ser Kuroko.

— ¿Me dirás lo que pasó? –Sonaba frío, dentro de los estándares de frialdad en los que podía poner a una persona no muy expresiva, no fue mucho lo que le había dicho en el gimnasio y él ya había comenzado a actuar así.

—Lo siento, Kurokocchi. Mientras te esperaba, me llamó Midorimacchi y me pidió que primero pasemos por tu casa para que dejes tus cosas y te cambies, que no es adecuado que vayas con uniforme. –La respuesta que recibió fue una mirada no muy contenta, aun así se pusieron en marcha. Iban en silencio, Kuroko no había dicho palabra desde que le pidió pasar por su casa, no le era de lo más cómodo pero al menos le dio tiempo de pensar en cómo se lo diría.

—Pasa.

—Estoy bien, te espero aquí afuera. –Gracias a que iba tan concentrado en sus pensamientos no se dio cuenta de que habían llegado y él seguía sin saber cómo decírselo.

Ni cinco minutos extras le dio para pensar, o al menos así lo sintió él. Entró y salió tan rápido como dijo que lo haría.

—Y bien Kise-kun, ¿qué pasó? –Se oía lo poco dispuesto que estaba a esperar más.

—Akashicchi está en el hospital y no sabemos cómo se encuentra. –Se había rendido en la búsqueda de que aquello sonara más suave.

No hubo respuesta, vio como el muchacho se tocaba la muñeca para luego entrar en su casa sin decir palabra alguna. No sabía que hacer ¿Le habrá creído? Sabía que tal vez era difícil de imaginar, pero... ¿Y si no volvía a salir?

—Vámonos. –Un pequeño golpe en el hombro fue lo que le hizo salir del martirio mental. —Tomaremos un taxi y serás el guía, sería bueno que dejaras de estar en la luna, Kise-kun.

Se sintió un idiota, no sabía dónde le había entrado la duda de que Kuroko no le creería, solo suspiró.

— ¡Si me dejas atrás como se supone que te guíe, Kurokocchi! –Le habló en medio grito, mientras se burlaba.

— Solo avanza que puedo llamar a Midorima-kun y preguntarle la dirección. –Le siguió la broma, aunque de forma ¿cruel?... lo trataba igual que siempre.

—Yo te guío. –Hizo reír al muchacho con el tono infantil que había usado y la rapidez con la que lo había alcanzado.

—Solo vámonos.

No sabía si de verdad se lo había tomado bien, tal cual aparentaba, o si solo trataba de engañarlo... pero debía tratar de mantener ese buen humor todo lo que podía.


Ya se estaba cansando de estar esperando noticias, incluso había tomado una siesta, no muy cómoda por cierto, y nada. Llevaban horas ahí, ¿cuándo se dignaría alguien en ir a decirles algo?

—Oy Midorima, ¿algo sobre el idiota y Tetsu? –Se encontraba acostado en el suelo, su siesta fue incómoda pero le daba flojera levantarse.

—Veo que despertaste. Hace un momento me llegó un mensaje diciendo que ya estaban en camino. –Solo le dio una mirada rápida y volvió a la lectura del libro que tenía en mano.

—Ya veo. ¿Y Murasakibara? –Se escuchó un gruñido, al parecer esa siesta le dejó el estómago vacío.

—Probablemente llegue en una hora. Toma, ve a comprarme un café y a callar ese estómago tuyo, que es molesto. –Le estaba dando dinero, Aomime puso cara de querer negarse. —Dudo que hayas traído algo, a menos que quieras seguir de hambre hasta saber qué hora.

—Tsk. –Tomó el dinero de mala gana. —¿Algo más que un simple café? –Recibió una negativa. —Ya vuelvo.

Media hora después los dos ya habían comido, Aomine le había llevado un sándwich, aparte del café, con la excusa de que no quería que después le diera hambre y le mandara a comprar algo en retribución del dinero.

—Dijo 15 minutos, ¡¿cuánto pueden tardar 15 minutos?!

—Cállate, no han pasado ni 5 desde que se fue y ya estás haciendo escándalo. –Hace unos momentos una enfermera les dijo que sentía la espera, que en quince minutos un doctor vendría a hablar con ellos. Un suspiro de impaciencia es lo único que pudo salir de él, si alguien merecía estar enojado... sin duda era él mismo.

Más aún si contaba desde la hora que le llamaron, que fue alrededor de las once, primero tuvo que pasar por un dolor de cabeza para poder evitar que Takao le siguiera, luego fue el tener que ir a ver y lograr que el idiota a su costado le creyera y dejara de burlarse de él, sumémosle a esto el hecho de tener que acompañar al idiota a su casa a que se cambie y el tener que aguantarlo también todo el camino hasta el hospital, al menos en ese transcurso de tiempo se evitó una cólera extra gracias a que Kise fue más fácil de convencer; y si pensaba en como Murasakibara le había, técnicamente, llamado borracho... en el asunto de cómo decirle a Kuroko, en como ya eran más de las seis y recién se dignaron a decirles algo... sin duda era él el que debería estar enojado. ¿Cómo le hizo para aguantar todo eso? También le gustaría saber la respuesta.

— ¡Midorimacchi! ¡Aominecchi! Ya llegamos. –Se escuchó una cantarina voz, aunque ruidosa y molesta para los mencionados, haciéndoles notar lo ya obvio.

—Guarda silencio Kise. Hola Kuroko, llegaron más rápido de lo que creí.

– Hola Midorima-kun, Aomine-kun. Es porque tomamos un taxi. –Aomine le respondió con un simple "uhmm"; tanto él como Midorima lo observaron cuidadosamente y, como a Kise, les dio la impresión de que lo había tomado bien, así como la duda de que estaba tratando de engañarlos.

Tomaron asiento; Kise en el sillón a lado de Aomine, que seguía prefiriendo el suelo, y Kuroko a lado de Midorima, en otro sillón individual. La sala de espera era realmente amplia, tenía varios espacios con sillones individuales, no sorprendía a ninguno ya que el hospital era uno de los mejores en Tokio.

— ¿Han comido algo?

—Sí, nos dio hambre así que compramos algo de comer para el camino. ¿Y ustedes Aominecchi?

—Hace un rato.

— ¿Ya saben algo sobre Akashi-kun? –Los tres centraron sus oídos, sus miradas serían demasiado obvias, en Kuroko; no querían y sabían que no debían dejar pasar desapercibido nada que dijera o hiciera, hasta que estén seguros. Como si de un acuerdo entre los tres se tratara, Midorima fue el único que le contestó.

— Antes de que llegarán, una enfermera nos informó que un doctor vendría a hablar con nosotros, no debería tardar más de 10 minutos.

—Ya veo... ¿y Murasakibara-kun?

—Debería estar llegando en cualquier momento.

—Eso espero... –Casi voltearon a verlo. Con Kuroko nunca se tenía nada seguro, mas no pudieron tomárselo de otra forma a que... él quería que todos ellos, obligatoriamente, estén ahí. Especialmente por el tono de voz que usó. A veces recordar viejos tiempos... no era del todo agradable.

— ¿Ustedes son los amigos del joven Akashi? –El silencio, que no notaron, que se había formado fue interrumpido por quien parecía ser el doctor que hablaría con ellos. Se pararon, como si en modo automático estuvieran, al mismo tiempo. —Su padre me dijo que vendrían en su lugar. Me disculpo por la demora.

—Sí, somos nosotros. Y no se preocupe, entendemos que al ser un hospital tan grande estén ocupados, así como acostumbrados a hacer esperar innecesariamente a los familiares y amistades de los pacientes. No hace falta que se disculpe por ello. –Palabras que realmente no combinaban con la comprensiva expresión que estaba poniendo en estos momentos Kuroko.

El silencio, incómodo obviamente, volvió a reinar. Siendo interrumpido, esta vez, por el tono de llamada de un celular.

— ¿Quién es, Midorima-kun?

—Murasakibara. –Sin decir más, decidió contestar. —Aló. Ya veo. Ve de frente a recepción y ve a tu izquierda. Sí.

—Oh, ya todos están aquí. –Murasakibara llegó en cuestión de segundos. — ¿Ya saben algo sobre Aka-chin?

—Qué bueno que llegaste Murasakibara-kun, justo el doctor estaba por decirnos como se encontraba. –La ligera sonrisa que puso Kuroko al decir eso, hizo que Murasakibara mirará a los otros tres... "Ya veo" fue la respuesta que dio, no solo para contestarle al joven sino también para hacer entender al trió anterior que había entendido la situación.

—Déjenme les guío a su habitación. –Al ver que el doctor se estaba poniendo en marcha, optaron por seguirlo. En el transcurso del camino les contó que como no había despertado aún, no podían saber las causas del porque terminó así.

—Lo que les puedo decir con certeza es que está realmente muy herido. Tiene tres costillas rotas, una en el lado izquierdo y otras dos en el derecho, varios moretones y múltiples cortes por todo el cuerpo, así como también parece haber recibido una puñalada profunda en el brazo derecho y otra en la pierna izquierda, además de tener una quemadura a la altura de los ojos. El estimado de cuánto tiempo demorará en recuperarse, así como la gravedad de todas sus heridas, en especial las puñaladas y la quemadura, se les podrá dar mañana por la tarde que hablaran con el doctor que lo atendió. –Se detuvo frente a una puerta doble y volteo a verlos.

—Si se despierta, procuren que no se mueva mucho, por la quemadura en sus ojos le hemos puesto, obviamente, vendajes; puede que al principio se le hagan molestos ya que no está acostumbrado, así que eviten que se los quite, es probable que sus ojos permanezcan así un tiempo, así que ayúdenlo a acostumbrarse. Ahora me retiro que todavía tengo pacientes que atender. Ah, también me dijeron que si querían podían quedarse a pasar la noche, que no había problema mientras no hagan alborotos. –Se fue sin más, no les dejó preguntar nada y menos aún les dijo el nombre del doctor que verían al día siguiente.

Estaban sin palabras, realmente no sabían cómo sentirse sabiendo que tan herido se encontraba Akashi y que probablemente no pueda salir del hospital en un tiempo. En algo que si concordaron, al menos cuatro de ellos, es en que esto se iba a poner peor.

La puerta del cuarto fue abierta por Murasakibara invitándolos a entrar. Era una habitación privada, ahora no les parecía raro que les dijera que podían quedarse, era amplia igual que cualquier área en ese hospital. Se acercaron a la cama donde estaba Akashi, aún seguía dormido, tenía los ojos vendados como les habían dicho, así como al parecer también tenía cortes en el rostro y estaba conectado a una bolsa de suero.

— ¿Se quedarán? –Eso les tomó por ¿sorpresa?... realmente no mucho. Desde que les dijeron que podían quedarse sabían que terminarían por pasar la noche ahí, solo no esperaban que se los preguntara tan pronto.

—Sí, supongo que tú también.

—Así es Midorima-kun, me alegra que nos quedemos todos, ¿qué hora es? –Preguntó a nadie en específico mientras se sentaba a la izquierda de la única cama en la habitación.

—Más de las 7:30 Kurokocchi. ¿Cómo le haremos para quedarnos, cuando no hay nada en la hab...

— ¿Podrían callarse de una buena vez? –Akashi se había despertado, y al parecer no le gusto como lo hizo. —Son demasiado ruidosos, para estar en un hospital.

Los dejó sin palabras *Así que está consciente de que está en un hospital...*

—Y tú lo suficientemente descuidado como para terminar en uno.

—No me lo recuerdes Tetsuya.

—Entonces no te quejes Akashi-kun. ¿Cuánto fue lo que escuchaste?

—Algo de que piensan quedarse.

— ¿Tienes alguna queja? –No sabían si Akashi no se daba cuenta o simplemente lo ignoraba; pero les era obvio que Kuroko estaba enojado, lo notaban en su mirada y en su voz, algo que Akashi debería poder escuchar perfectamente al estar tan cerca.

—No realmente, solo no hagan alborotos. –Optaron por pensar que lo ignoraba a propósito...

—Bien. Ya que despertó el herido, y con suficientes fuerzas como para quejarse, es momento de organizarnos. Murasakibara-kun, por favor ve por la comida y medicina de Akashi-kun, Aomine-kun y Kise-kun, ustedes irán por nuestra comida, y Midorima-kun por favor hazte cargo de lo que necesitemos para quedarnos. –Ninguno necesitaba que se lo repitiera, y menos que diga que se quedaría a cuidar a Akashi, ya que era obvio, aparte de ser el único que se atrevería a decirle algo a él.

—Ya volvemos. –Fue lo que dijeron los cuatro chicos rendidos y sin fuerzas ni ganas de quejarse. Luego de salir y cerrar la puerta, se quedaron inmóviles... *Nos estaba engañando... sí estaba enojado...* fue lo que pensaron antes de suspirar e irse cada quien por su camino.

—Ni se te ocurra moverte Akashi-kun, tienes 3 costillas rotas y preferiría que no te rompieras más.

—Oh, así que de eso era el dolor, ¿dijeron algo sobre las vendas en los ojos?

—Quemaduras y que NO DEBES quitártelas.

—Tetsuya, no hacía falta que remarques el 'NO DEBES' no soy tan descuidad... irresponsable. –Sabía que trató de cambiar de palabra muy tarde.

—Si vieras lo que estoy viendo ahora mismo... no te atreverías a decir que no eres descuidado o irresponsable, Akashi-kun.

Y como siempre que trataba de discutirle a Kuroko, perdió miserablemente la ¿discusión?... Lo único salvable del asunto era que ninguno de los otros cuatro estaba presente, sería una verdadera vergüenza que se enteren que había perdido, o que no era la única vez que lo hacía ante Kuroko...


Las "" en el texto son espacios. No sé cómo hacer espacios dobles por aquí qwq (si alguien me lo dice no me mata~) ¿Si quiera se puede poner dobles espacios? xD

Y hasta aquí el primer capítulo xD Sé que el título es un asco v": pero no se me ocurrió nada más~

Si alguien se dio cuenta y se pregunta~: "¿Y la muletilla de Tsunderima O.o?" Pos ya les voy diciendo que no sé si es "nanodayo" o "nodayo" (Así lo escucho yo~) además que cada que trato de escribirlo me mato de la risa y me quedo en el aire xD

Así que les toca agregarlo mentalmente :) lo siento :"v

Los capítulos serán semanales, a menos que se me dé por subirlos antes~ que lo dudo~ (aunque tengo un capi adelantado~ pero nel~)

Pd: Hasta que lo pude subir sin que se vea horrible v":