Al día siguiente me desperté más tarde de lo normal. Había tenido un sueño, pero no pude recordar cual.
– ¡Maldita sea! ¡Llegaré tarde a la escuela! –
Había tenido un sueño, pero no pude recordar cual.
Me duché lo mas rápido que pude, me lave los dientes, me arregle y me fui a la escuela sin darme el lujo de desayunar.
Al llegar, me di cuenta que seguía siendo temprano. El maldito maestro aun no llegaba.
Decidí darme un pequeño paseo fuera del salón de clases, para perder el tiempo, mientras ignoraba un amigable saludo de Alfred y Kiku, quienes no dijeron nada al verse ignorados.
Gran error...
Por donde yo iba pasando se encontraba el grupo de bastardos matones de la estúpida escuela.
Me di la vuelta rogándole a Dios que esos idiotas bastardos tuvieran problemas de la vista para que no me vieran.
Otro gran error...
El mas grande de ellos, y el que mas aterrorizaba a todo el mundo por su maldita sonrisa de niño dulce e inocente, Iván, con su mano derecha me tomó de la parte trasera del cuello de la camisa, para no enfadarlo a él y a sus malditos y descerebrados amigos no tuve mas remedio que detenerme.
"Estúpido bastardo, sueltame. Tengo miedo, maldición" fue lo que pensé antes de que comenzará a hablar.
– Nee~ Tu eres Lovino Vargas, de primer año, no es así? – El muy maldito me preguntó eso con su estúpida sonrisa inocente.
– S-si.. – Le respondí tratando de que mi miedo no sea muy fácil de percibir.
– Entonces, Lovino-kun, ¿que haces por los salones de 3er grado? –
¿Tercer grado? No me había dado cuenta en donde estaba.
Voltee a sus malditos "subordinados" y me di cuenta que sólo dos de ellos se veían malos, los otros 3 parecían tener mas miedo que yo.
– No me había dado cuenta de en donde estaba, maldición – Respondí, esta vez parecía como si no tuviera miedo, pero ¡Cazzo! ¡Tenia mucho miedo!
– Ya veo, estas perdido, eh? – Volteo a ver a los 2 tipos que daban miedo. – Nee~, ¿podrian enseñarle el camino? –
Los otros 2 lo vieron sabiendo a que se refería... en pocas palabras, significaba que me harían papilla.
Uno de ellos me sujeto del brazo y me llevaron con ellos, voltee para atrás y los otros 3 parecían tener mas miedo ahora que estaban solos con el bastardo de Iván.
Me llevaron a las canchas, y estaba vacío.. ¡Perfecto, maldición! Ahora no habían testigos para investigar la causa de mi muerte.
Sin esperarlo me lanzaron al suelo. Yo no hacia nada mas que maldecirlos y hacerme el fuerte, mientras trataba que mis lágrimas no salieran.
Ellos se reían de mí, pero aun no me hacían nada. ¿Estaban esperando a que me mojara los pantalones? ¡No he tomado agua en todo el día así que no hay nada que dejar salir, bastardos!.
– ¡Oigan, ustedes! ¡Dejenlo en paz! –
Los 3 volteamos en dirección a donde venia esa voz con acento español, para encontrarnos con un chico de 3er año, no me sé su nombre, pero, si no me equivoco, es el chico de ayer en la salida. Era con piel tostada, ojos verdes y cabello corto, un poco ondulado y café obscuro.
Sin pensarlo, y tragandome gran parte de mi orgullo, no tuve mas opción que pedirle ayuda – ¡Bastardo, ayudame, maldición! –
Que forma tan original de pedir ayuda ¡Ni un simple "por favor' pude pronunciar, maldición! Me sentí muy avergonzado en ese momento, tanto que mi cara enrojeció rápidamente.
Esa persona, que era por lo menos 10 centímetros mas bajo de estos bastardos, se aproximo a ellos y sin miedo les soltó a ambos un puñetazo en la cara, consiguiendo distraerlos lo suficiente para que el tomara mi mano y me sacara de ese lugar.
Corrimos, o mas bien, el corrió mientras me arrastraba con él hasta llegar a un lugar seguro, los salones de 2do grado, donde estaba el Presidente del Consejo Estudiantil; Arthur. Nos metimos al salón de ese cejudo y él tonto que me salvó levantó una queja.
– ¡Arthur, has algo con esa "Unión Soviética"! –
¿Unión Soviética? Es cierto, había olvidado que a esos bastardos les dicen "Unión Soviética", pues el bastardo de Iván es de descendencia Rusa.
– ¿Que hicieron esta vez? – Preguntó el estúpido cejudo
– Atacaron a este chico! – Dijo apuntándome
– Entonces la queja debería darla él, no tu –
– ¡Pero ahora deben estar en contra mía! –
– ¿Que les hiciste? – Ese cejudo parecía no importarle en lo más mínimo.
– Los golpee en la cara... –
– Bloody Hell... Antonio, ¿de que color quieres tu ataúd? – Dijo el cejudo con tono de burla... Así que este bastardo se llama Antonio...
– Ooh, así que nuestro amargado presidente estudiantil también tiene sentido del humor – Antonio le devolvió la burla.
– ¿¡Que dijiste, bastardo!? –
– Lo que escuchaste –
Pronto empezó una pelea de bastardos. Ese cejudo y el otro, Antonio, creo, empezaron una discusión de niños. Parecía una escena perfecta para un anime de comedia.
No me quedó de otra mas que tratar de separarlos. No es como si me importara, pero aun tenia que darle las gracias al bastardo que me salvó, aunque no quiera.
– Oi! – Fue suficiente con decir eso para que se detuvieran.
– Ah, lo siento. Y luego, ¿que se supone que quieren aquí? – Nos preguntó el cejudo mientras se acomodaba su estúpido pero elegante uniforme. ¿¡Lo había olvidado!? Era peor que yo.
– Ya te lo dije, verdad? Tienes que hacer algo al respecto con esa "Unión Soviética" –
El cejudo suspiro con los ojos cerrados, para después abrirlos – Aunque nos cueste creerlo, son estudiantes de esta escuela, no puedo decirles nada sin pruebas. –
– ¡Eso es estúpido! – Le grite al cejudo. En serio estaba enojado ¿Pruebas? ¡Seguro tenía miedo! – ¿Que mas pruebas se necesitan? Maldición. Es suficiente con todos los otros estudiantes a quienes han molestado –
– Pero antes de todo, ¿quien eres tu? – Me pregunto el bastardo cejudo.
Antes de que pudiera presentarme (de mala gana), el otro estúpido habló por mí – Se llama Lovino, de primer año. Esta en el mismo grupo de Alfred. – Lo último lo dijo con un toque pícaro.
– Ya veo. En ese caso, haré algo al respecto. Pueden irse, las clases están por empezar. –
Asentimos y caminamos fuera del salón, donde me atreví a hacerle una pequeña pregunta
– Oi, bastardo. ¿Como sabes mi nombre? –
– Ah.. Eso es porque mi amigo, Alfred, va en tu grupo y por curiosidad le pregunté los nombres de sus compañeros – Dijo un poco nervioso.
– Vaya que te aprendiste rápido mi nombre – Le dije con astucia esperando a ver su reacción, pero no dijo nada.
Pasamos junto a mi salón y me despedí, él se fue por su lado.
Al entrar al salón, me di cuenta que el maestro ya estaba en el salón. Pedí permiso para entrar y para mi buena suerte me dio permiso.
Me senté en mi lugar correspondido, junto a Alfred, desgraciadamente.
– Lovino, que raro que llegues tarde a clases. Normalmente estas en tu asiento desde que llegas – Comentó Alfred.
– Tuve un pequeño desvío –
Las clases transcurrieron normales. En el receso, para ocultarme de esos bastardos musculosos, me refugie en el baño.
Para mi muy mala suerte, el español despreocupado de hace un rato entro, y al verme, fue directo hacia mí. ¡Lo maldigo! ¿Porque, entre tantas personas que estaban en la puta escuela, tenia que encontrarse conmigo?
– Lovino, hola. ¿Cómo estas? ¿No te han molestado? – Tenia un tono tan despreocupado y estúpido como el de Feliciano.
– Estoy bien – Dije para luego salir del lugar. Al verlo recordé que debía ir con mi hermano, no quería estar solo y además estaba el bastardo patatas, el muy maldito era grande y musculoso, posiblemente podría hacerla de guardaespaldas.
– Ah.. Lovi, ¿a donde vas? – Me preguntó cuando salió del baño, siguiendome. Espera... ¿Acababa de acortar mi nombre?
Sin muchas ganas le respondí– Con mi hermano –
– ¿Feliciano? –
Me detuve en seco. ¿Como diablos sabía que mi hermano se llamaba Feliciano? ¿Lo conocía?
– Oi, tu. ¿Como sabes el nombre de mi hermano? – Pregunté eso con un tono de molestia.
– Porque Feli es mi amigo – Me respondió de lo mas normal para luego decir – El es tan lindo~~ Ah, y además ustedes se parecen mucho. –
– Claro que sí, somos mellizos –
Después de eso preferí no seguir hablando con él.
Caminé hacia la cafetería, es donde regularmente esta Feliciano comiendo pizza con Ludwing y Kiku.
Una vez más, ese tipo comenzó a seguirme, pero le resté importancia.
Al llegar, fui directo donde estaba Feliciano.
– Vee~, fratello, no sabia que tu y hermano mayor Antonio eran amigos – Me dijo el idiota de Feliciano muy quitado de la pena. ¿Amigos? ¿Nosotros? ¡Nunca!
– Nosotros... – el español me interrumpió antes de que yo pudiera, siquiera, decir 2 palabras
– No somos amigos, nos conocimos apenas hoy –
– Ya veo – Dijo Feliciano – Entonces, sientense a comer pizza con nosotros. Seguro a Ludwing y Kiku no les molesta ¿No? –
– No, en lo absoluto. Sean bienvenidos. – Dijo Kiku. Entre toda la gente que odio, osea, todo el mundo, el estaba hasta el penúltimo puesto (antes que Feliciano), pues su presencia no podía distinguirla, además que era educado.
– En serio? ¡Gracias! – Dijo "Antonio" bastante feliz.
El tiempo transcurrió, yo solo comía y todos ellos hablaban. De vez en cuando pedían mi opinión y yo sólo contestaba con un "si" o "no".
Al tocar el timbre, pasamos a nuestros salones.
Una vez más las clases transcurrieron y a la salida Feliciano me dijo que iría con Ludwing y Kiku a quien sabe que lugar, así que me fui solo a casa.
Pero ahí estaba ese bastardo, con su estúpida sonrisa...
Holis, soy nueva escritora aquí en FanFiction nwn/ Bueno, se que me tenia que presentar junto al 1er capitulo, pero lo olvide por completo x3 Espero ser bienvenida aquí, y espero que esta historia sea decente para que les guste. La verdad es que saque la inspiración de una canción de Hetaloid :v
Y esto fue el 2do capitulo, salio mal pirque lo escribía en la escuela mientras una señora me estaba hablando ._. No, no conozco a esa señora ._.
Bye byeyonara desu ~ Espero lean el siguiente capitulo ^^
