Capítulo 2.

Todo se arreglará, Ally. Ya lo verás...─ A Austin aquellas tristes palabras de consuelo le sonaron vacías, carentes de sentimiento real. Intentó apartar a Ally un segundo para mirarla a los ojos pero ella no se dejó, no quería que la viera llorar más. La joven lo estrechó entre sus brazos─. Seguro que lo que has visto tenía alguna explicación, solo tienes que hablar con Dallas e intentar aclarar las cosas.

¿Crees que puede ser que todavía tenga alguna oportunidad?─preguntó ella con la voz amortiguada contra el cuerpo del chico.

Por supuesto...─Dijo él en un susurro mientras le daba un beso a su amiga en el pelo. Ella se separó un poco de él y lo miró a los ojos. Austin le tomó el rostro entre las manos con suavidad, la aproximó a él y la besó en la frente con ternura. Ally dejó de sollozar en el acto y no pudo esbozar una sonrisa─. Mira para que no llores más tengo una cosa para ti ─. El chico estiró un brazo para abrir uno de los cajones de su mesita de noche. De allí sacó una cajita cubierta de polvo, la limpió un poco con la mano y sopló con cuidado para eliminar las últimas motas de polvo.

¿Qué es, Austin?─preguntó Ally ansiosa por ver lo que Austin tenía guardado para ella en aquella cajita. El rubio abrió la cajita y le mostró el contenido. En su interior, había un anillo de plata que parecía que tenía una A grabada. Austin lo sacó cogiéndolo entre los dedos pulgar e índice y lo miró con una sonrisa. La joven también miró el anillo y finalmente lo reconoció, era el que llevaba Austin llevaba siempre cuando lo conoció. Austin volvió a meter la mano en el cajón y sacó una cadena de plata, colocó el anillo en ella. Con un gesto de la mano, hizo que Ally se girara de espaldas a él y así pudo colocarle la cadenita alrededor del cuello. Una vez puesta, Ally cogió el anillo entre las manos─. No puedo aceptarlo, Austin. Es tu anillo.

Claro que lo vas a aceptar, no va a estar mejor en ningún lugar del mundo que contigo.

Pero, siempre lo llevabas...

Lo sé pero quiero que lo tengas tú ─. Ally hizo mención de volver a llorar ─. No llores más, por favor ─. Pidió Austin moviendo las manos ante él. Ally esbozó una sonrisa de oreja a oreja y se abalanzó sobre su amigo con tanto impulso que ambos cayeron al suelo fuera de la cama. El rubio fue el que paró el golpe contra el suelo pero tampoco se quejó mucho, le encantaba sentir a Ally tan cerca de él. Abrazó con fuerza a la chica que echada sobre su cuerpo tenía la cabeza apoyada en su pecho.

Eres un chico maravilloso, ¿lo sabías? ─Susurró ella muy cerca del rostro de él. Austin esbozó una de sus medias sonrisas de estrella del pop que podían tumbar a todas las mujeres que hubiera en un kilómetro a la redonda y Ally no era la excepción. Ella se sonrojó a más no poder.

Claro que lo sé, es parte de mi encanto natural ─. Ally no pudo evitar empezar a reír sin cesar. El rubio le apartó un par de mechones de pelo que se le metían en los ojos y le sonrió con ternura ─. ¿Tienes hambre?

Un poco...─Al decir esto, ambos bajaron a la cocina y Austin puso en marcha sus dotes de gran cocinero para preparar algo de cenar. Ally no pudo dejar de reír al ver como a su amigo le tocaba hacer mil peripecias para conseguir freír un huevo. Ella intentó ayudarlo pero él se negó en redondo diciendo que no iba a dejar que trabajara aquel día porque era su invitada. Tras degustar la cena, Austin subió hacia arriba para arreglar una habitación de invitados para que Ally pudiera dormir allí. Rato después, ella subió y le agradeció sinceramente las molestias que se estaba tomando hoy por ella. El chico le revolvió el pelo y la dejó sola en la habitación.

Descansa, buenas noches ─. Susurró antes de salir por la puerta. Ally se sentó en la cama y cogió entre sus dedos el anillo que llevaba colgado del cuello, lo miró con cariño. Austin. Su corazón empezó a latir con fuerza y ella cerró los ojos para concentrarse en la sensación que estaba sintiendo. Se tumbó en la cama e intentó conciliar el sueño pero le fue impsible, a medida que se hacía de noche le entraba más miedo a la oscuridad y le parecía que había sombras oscuras que la acechaban pegadas a la pared. Se levantó de un salto, salió de la habitación y corrió por el pasillo. Llegó frente a la puerta de la habitación de Austin, llamó con los nudillos con suavidad y luego entró.

Austin estaba acostado en la cama con los brazos tras la cabeza, iba sin camiseta, tan solo con el pantalón del pijama.

Perdón si molesto...─Susurró ella un poco avergonzada.

¿Qué ocurre?

Es que... ─Austin se incorporó en la cama apoyando la espalda en el cabezal mirando a su amiga que seguía parada en la puerta con una media sonrisa.

¿Tienes miedo?

Un poco ─. Admitió ella en voz baja─. No te rías de mí, por favor.

Austin intentó con todas sus fuerzas eso de no reírse pero le fue imposible y estalló en risas. Ally rodó los ojos.

¿Ya te has reído suficiente?

Perdón, perdón ─. Dijo el rubio mientras se secaba las lágrimas que habían saltado de sus ojos después del ataque de risa.

Vale, ¿puedo dormir en el suelo de tu habitación? ─Pidió Ally, implorante. Austin abrió los ojos y pestañeó.

De eso nada, tú duermes en mi cama ─. Sentenció él mientras se levantaba con un suave murmullo de las sábanas y un crujido del colchón.

No voy a robarte la cama.

No me la estás robando. Te la estoy dejando que es bastante distinto.

No, no puedo ─. Austin suspiró.

¿Y qué quieres que hagamos?

Podemos... dormir juntos─. Propuso la joven sin mirarlo.

Está bien pero no ronques, ¿eh? ─ Bromeó el joven intentando aliviar el ambiente tenso que se había formado entre ellos. Él caminó hacia la cama y se tiró sobre ella, le hizo un gesto a Ally mientras se apartaba para dejarle sitio. Ally se acostó junto a él, colocándose de lado para poder mirarlo.

Y que sepas que no ronco...─ Le dijo sacándose la lengua. Él sonrió y le acarició la mejilla con los dedos ─. Austin...

Dime.

Estos días estás siendo un gran apoyo para mí, no sabes lo mucho que te lo agradezco.

No se merecen, para eso están los amigos, ¿no? ¿Cuántas veces me has ayudado tú en una de mis locuras? ─ Preguntó mientras seguía acariciando la mejilla de Ally con los dedos ─. Ahora a dormir.

Ally lo miró a los ojos y no pudo evitar acercarse a él para rodear su cintura con los brazos. Cerró los ojos mientras apoyaba la cabeza en su pecho con un suspiro, acarició la espalda desnuda de él con los dedos arrancándole un suave suspiro. El rubio apoyó la mejilla en el pelo de ella mientras sentía los finos brazos de Ally rodeándolo, él hizo lo mismo y cerró los ojos escuchando la acompasada respiración de la joven.

La morena entreabrió los ojos y lo primero que vio fue el pecho desnudo de Austin donde ella tenía apoyada la cabeza. El rubio estaba boca arriba y ella estaba echada encima de él. La joven disfrutó por unos segundos más de la calidez que desprendía el cuerpo de Austin antes de separarse de él con cuidado. Al notar la ausencia, Austin abrió un ojo perezoso y la miró. Por lo visto, tardó unos segundos en reconocerla pero finalmente sonrió pronunciando un "Buenos días" acompañado de una sonrisa. Ally le contestó al saludo mientras se levantaba y salía por la puerta.

Austin se vistió a la velocidad del rayo y cuando bajó a la cocina encontró a Ally ya vestida y con el desayuno medio hecho. Se sorprendió de la rapidez con que la muchacha había hecho el desayuno. Él era casi incapaz de hacer nada sin ayuda.

Podías haber dejado que fuera yo el que cocinara.

Ally dejó el plato con unas salchichas perfectamente hechas, colocadas en paralelo unas al lado de otras.

Austin, aprecio mucho el esfuerzo culinario que hiciste anoche pero… prefiero cocinar yo. De verdad – Respondió ella con una sonrisa cariñosa.

Si es que no puedo hacer nada sin tu ayuda. No tengo remedio – Dijo sacudiendo la cabeza con una sonrisa divertida –. There's no way I can make it without you, do it without you…

"Be here without you" Esto último lo pensó pero no lo cantó. La joven se quedó con la sartén en la mano y un tenedor en la otra mirándolo con fijeza. A Austin le había vuelto a salir aquella voz tan tierna que le había salido el otro día al cantar I think about you.

Los dos chicos desayunaron en silencio, envueltos en ese silencio ambos se sentían cómodos. Como si entre ellos las palabras fueran, a veces, innecesarias. El rubio tardó poco en devorar el plato que había preparado Ally que comparado con lo que comía él cada día era un auténtico manjar de dioses. Austin amontonó los platos en el fregadero junto a la vajilla que habían utilizado el día anterior pero Ally se cruzó de brazos ante él y le indicó con una sola mirada que iban a fregarlos de inmediato. No podían macharse así sin más dejando la cocina sucia. El chico resopló e hizo cara de pena, cosa que no convenció a su mejor amiga. Ella puso las manos bajo el chorro del agua y se puso manos a la obra.

Al cabo de cinco minutos todo brillaba como los chorros del oro. Ally sonrió satisfecha, se dio la vuelta y cogiendo a Austin de la mano salió a la calle.

Los dos no tardaron mucho en llegar al centro comercial, concretamente a la tienda Sonic Boom. La morena fue la primera en entrar y empezar a poner orden. En cuanto ella desapareció, Austin se dirigió a la plaza que había en el centro comercial en busca del chico que siempre empujaba el carrito de accesorios para móviles. Dallas. Lo vio en mitad de la plaza, sentado en un taburete cerca de su carrito a la espera de los primeros clientes. El chico alzó la cabeza y su mirada se cruzó con la de Austin sin que nada sucediera. El rubio sintió que la sangre le ardía en las venas, apretó los puños con fuerza. En ese momento, sentó una mano sobre su hombro. Ally. La joven apenas miró a Dallas quien tampoco reparó en su presencia e hizo que Austin la mirara a los ojos. Sin embargo, su mejor amigo seguía con la mirada clavada en aquel idiota que había hecho llorar a Ally.

Vámonos, Austin.

Al escuchar la voz de su amiga, reaccionó. Dallas alzó la cabeza y saludó con una sonrisa a Ally. Aquella sonrisa, como si no hubiera pasado nada, le cayó a la joven como un cubo de agua fría. Ella no pudo hacer otra cosa que corresponder a su sonrisa.

¿Qué tal, Ally? Ayer al final no pudimos vernos.

Lo siento, se me complicó el trabajo en la tienda.

No te preocupes, lo entiendo. ¿Quieres que quedemos otro día? – El corazón de Ally empezó a palpitar con fuerza. No sabía qué decir, sabía que podía ser que Dallas la estuviera engañando, que era lo más probable. Pero, y si sus ojos la habían engañado y en realidad no era él. En aquel momento, lo que había visto la tarde anterior se tornó un tanto borroso y confuso. Además, ella era de las que creía en las segundas oportunidades. ¿Por qué no darle una a Dallas?

Claro, si quieres esta tarde. Te prometo que acudiré.

Genial, nos vemos.

Ally respiró hondo en cuanto Dallas se alejó. Fue entonces cuando se acordó de Austin. El rubio se había quedado quieto a su lado y seguía apretando los puños. Los había cerrado con tanta fuerza que se había clavado las uñas en la palma. La chica le cogió la mano entre las suyas observando las pequeñas heridas que se había infligido.

Austin… - Susurró muy preocupada. Le colocó una mano en la barbilla e hizo que la mirara. Austin estaba serio, muy serio. Aquel deje de tristeza volvía a estar en sus ojos, Ally sintió que una fuerza le aprisionaba el pecho. ¿Qué era aquel sentimiento que Austin provocaba en ella? Él se separó de ella y se marchó sin decir nada con la cabeza gacha. Ally volvió a la tienda, era su obligación atender a los clientes pero se moría por echar a correr tras Austin. Dez y Trish llegaron poco después a la tienda y lo primero que les dijo Ally fue que cuidaran la tienda, que tenía que hacer algo importante. Ése algo era encontrar a su mejor amigo.


Perdón por la espera pero al final aquí está el capítulo. A partir de ahora actulizaré más seguido que ya no tengo exámenes.

un saludo

Takari95